Capítulo 89


Sus palabras caen como gotas de lluvia en un pozo gélido resonando por toda la habitación: está llorando.
Sus lágrimas entran en mis ojos provocando otra oleada amarga. Parpadeo a modo de reflejo y un líquido amargo me entra en los ojos. La agonía y la desesperación de su mirada se puede apreciar a simple vista.
Extiendo las manos con suma dificultad para acariciarle el rostro.
‒¿Qué haces llorando con tu edad?
Aunque pensándolo bien, yo soy mucho mayor que él y me ha hecho llorar en múltiples ocasiones.  
Me coge la mano mientras a mí se me cierran los parpados. El mundo se distorsiona y todo lo que consigo detectar es un susurro ansioso y a él frotando su frente contra mi cara mientras las lágrimas se derraman sobre mí.
‒No mueras, no mueras… ‒ Repite incesantemente.  ‒ No me dejes…
‒CanSheng… Estoy… cansado… ‒ Apenas tengo un hilo de voz.
‒No te duermas, te lo ruego.
Se aferra a mi mano como si creyese que haciéndolo va a conseguir mantenerme con vida. Aunque la verdad, yo no creo que vaya a poder. ¿O acaso lo hace porque es consciente que no voy a aguantar mucho más?
Intento moverme y acomodarme, pero no siento la mitad del cuerpo.
Ah, claro… Ya no tengo piernas.
Qué cansado estoy.
Muy cansado.
‒Déjame… dormir.
Justo en ese momento, a CanSheng se le resbala mi mano que cae sobre las sábanas. Lo último que recuerdo es su alarido.
Estoy demasiado cansado, estoy al límite. Sólo quiero dormir un poquito, sólo un poco…
A veces el tiempo vuela porque tienes una meta y cuentas los días hasta conseguirlo. Sin embargo, en algún momento mi objetivo se convirtió en lo opuesto a lo que yo deseaba, dando paso a una vida dolorosa y penosa. Estos últimos meses han sido una repetición constante de ello, una repetición sin sentido.
He mantenido la esperanza como un buen jugador hasta el final a pesar del dolor y de las dificultades. Supongo que he usado todas mis fuerzas.
Cada vez que pensaba en la posibilidad de perder mis pies mañana o, tal vez, incluso esa misma noche me obligaba a mirar por la ventana y pensar en el pasado, incapaz de imaginarme un futuro. Pero, al final, el día termina.
Él se convierte en un demonio y me arrastra porque así lo permito. Tal vez esto es el final, tal vez es un nuevo comienzo.
Cierro los ojos ignorando si podré volver a despertarme, y quizás no pueda elegir de lo cansado que estoy…
En cuanto cierro los ojos mi corazón encuentra la paz.
Si los vuelvo a abrir pienso rendirme y dejar que hagas lo que quieras, pero si no lo vuelvo a hacer quiero que recuerdes esto:
Espero no volverte a ver en mi próxima vida,
CanSheng…


Title: Capítulo 89
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Writed by Nana L15R1