Capítulo 87: Celos

–¡Dajie, ¿cómo te puedes creer a esos taoístas asquerosos?! – Wei Guo Furen abrió los ojos confundida.
–¡Qué dices de asquerosos! – Replicó Da Furen enfadada. – ¡No seas irrespetuosa con el sacerdote! ¡Ha venido a salvarme! Ahora me siento mucho mejor, ya no me duele el pecho ni la cabeza. ¡Es una bendición de los dioses! ¡Si no les hubiese obligado a irse, ya habría dado mi último suspiro!
–¿Qué te pasa, Dajie? ¿Por qué dices tonterías? – Wei Guo Furen no daba crédito.
–¡Tú eres la que dice tonterías! – Da Furen miró para todos lados, tensa. – ¡No calumnies al sacerdote! ¡¿Qué voy a hacer si se va y esa fantasma vuelve?!
–Dajie, – Wei Guo Furen no sabía qué decir. – no hay ningún fantasma. ¡Son estafadores! ¡Me ha llamado fantasma y me han tirado sangre de perro a la cara! Mira.
–¿Estafadores? – Da Furen se estremeció y entró en pánico. – ¡¿Entonces, Wu Yiniang sigue en el patio?! ¡He invitado a un exorcista! ¿La fantasma no me va a odiar todavía más? Tengo miedo de que monte estratagemas maquiavélicas para vengarse, ¿qué voy a hacer ahora? ¿Qué voy a hacer? – Apartó su edredón, salió de la cama descalza y se movió por ahí buscando algo.
–¿Qué buscas, Dajie? – Wei Guo Furen ya no sabía qué hacer.
–¡Criada Cui, tráeme mi talismán! – Gritó Da Furen.
–¡Tome, Furen! – La criada se apresuró a traerle su talismán.
–¡Pon de esto en las puertas, las ventanas, las columnas, los armarios, los biombos, cortinas…! ¡Llama a las demás para que lo pongan! ¡Por todos lados! ¡En todos los rincones! – Da Furen chilló como si hubiese perdido el norte.
Sus ojos estaban en pánico, su miedo escalaba, su rostro se desencajaba y su boca se movía, tartamudeaba y murmuraba. Wei Guo Furen estaba aterrorizada. Su hermana no le parecía estar encerrada, sino maldita.
–¡¿Qué ha pasado últimamente?! ¡Li Wei Yang, explica esto!
–Tía, – Li Wei Yang suspiró. – madre insiste en que hay fantasmas todo el día, tal vez sea verdad. Debes haberte enterado ya de que la criada Lin desapareció en las montañas y no volvió jamás, después, madre mató a golpes a la criada Du por un error de nada y ahora ha obligado a Dage a marcharse. Nadie aguanta sus payasadas y temen acercarse a ella, así que nadie se atreve a venir por aquí. Ah, sí, Wumei también se ha vuelto loca por el miedo que pasó en este patio. Todo el mundo coincide en que madre debería mudarse para recuperarse y dejar el patio marginado para evitar más accidentes.
Wei Guo Furen no se lo podía creer.  Echó un vistazo a la habitación y, de repente, sintió algo de frío. Conocía las artimañas de su hermana. ¿Quién iba a imaginarse que los tantos que habían fallecido en sus manos volverían en busca de venganza? Gao Min se aferró a su brazo.
–Madre, ya has visto a la tía. Está bien, deberíamos irnos ya. ¡Este sitio está maldito!
Wei Guo Furen miró a su hermana mayor y vio que no parecía estar encerrada contra su voluntad. Además, su casa también le parecía un sitio terrorífico. Asintió y le dijo:
–Dajie, descansa. Vendré a verte otro día. – Entonces, dirigió a su hija afuera.
Cuando la señora se fue, la criada Cui suspiró aliviada y ordenó a alguien que ayudase a Da Furen a volver a la cama.
–Tu plan ha salido a la perfección. – Le dijo a Li Wei Yang acercándose a la puerta.
–Un poco de incienso puede nublar la mente de uno. – Li Wei Yang sonrió. –Si no fuese por el olor de la sangre de perro, también le habría afectado a Wei Guo Furen. – Entonces, cambió de tema. – ¿Cómo está madre últimamente?
–A veces bien, a veces mal. – La criada Cui sonrió. – A veces está cuerda, y otras confundida y desorientada. Si está en sus cabales, ordena a alguna criada que vaya a buscar a Da xiaojie y a Da shaoye, y cuando está alucinando dice que hay fantasmas y se despierta por pesadillas. No puede dormir de día. No está bien de la cabeza, así que su enfermedad empeora por días. El médico dice que si esto continua, como mucha le queda un año y medio.
Li Wei Yang asintió y la esquina de sus labios se curvó en una sonrisa. Quería que Da Furen se sintiese inquieta y en peligro, día y noche, atormentarla hasta el final.
La criada Cui hizo una reverencia y pensó en que a pesar de lo joven que era, San xiaojie era muy despiadada. Apenas hacía un año y medio que había entrado en la finca, pero había reducido a Da Furen a este estado y se había mantenido firme contra Wei Guo Furen, era admirable. Sin embargo, ¿cómo iba a resolverse todo con tanta facilidad cuando Da Furen todavía contaba con el apoyo de la familia Jiang? La criada no se atrevió a mencionarle esto a Li Wei Yang.
Li Wei Yang adivinó en qué estaba pensando por sus expresiones y sonrió.
–Tendré que pedirte que cuides a madre, pero recuerda para qué te ha enviado Lao Furen, no hagas lo que quieras.
La criada Cui entró en pánico y se apresuró a decir:
–No me atrevería. ¡No la perderé de vista!
Para Wei Yang, si no se cortan las malas hierbas de raíz, volverán a salir a la siguiente primavera. Quería la vida de Da Furen, pero Lao Furen y Li Xiao Ran habían enviado gente para vigilar, obviamente para no acabar con ella todavía. Si actuaba sin pensar, perderían su interés en castigarla y provocaría a la familia Jiang. No quería zurrar al pez hasta matarlo. No obstante, Li Wei Yang tenía otros métodos, sobretodo unos que no requerían mucho por su parte.
–Me alegro de que lo entiendas. – Dijo sonriendo con dulzura.
El corazón de la criada se aceleró y sonrió de mala gana.
–Adiós, Xianzhu.


El príncipe heredero y Tuoba Zhen estaban discutiendo asuntos de la corta cuando el príncipe heredero le dio una palmadita en el hombro a su hermano.
–Ya va siendo hora de que te cases con una Zheng fei, San di[1].
Tuoba Zhen sonrió un poco.
–Ahora mismo estoy ocupado con asuntos importantes, ¿cómo voy a tener tiempo para pensar en esas cosas?
–Madre me ha dicho que Zhou Tai Fu[2] quiere casarte con su hija, puede que hayas oído hablar de la reputación de esta muchacha. Es muy hermosa e inteligente, gentil, virtuosa y una señorita muy famosa y talentosa de la Capital, es muy compatible contigo…
Claro que Tuoba Zhen había oído hablar de esta tal “Zhou Xiaojie” que sobresalía en caligrafía. Había considerado hacerla su Zheng fei, pero en ese momento, decidió:
–Esto lo podemos discutir otro día.
El príncipe heredero sacudió la cabeza.
–San di, no puedes ser como Wu di que está enamoradísimo de Li Zhang Le. Hace dos días le dijo a padre que quería que Li Zhang Le fuese su Zheng fei y padre se enfureció y le regañó con dureza. Es una muchacha hermosa, sí, pero no deseada, sobretodo porque no le gusta ni a padre, ni a la Emperatriz Viuda. ¿Cómo va a acabar bien la cosa si te casas con ella? De hecho, todas las mujeres son iguales, puede que una sea más bella que otra, pero la compatibilidad entre los conyugues es lo más importante.
El príncipe heredero no había visto a Li Zhang Le jamás, pero había oído que era una belleza capaz de derribar imperios y ciudades. No obstante, a él le parecía una estupidez perder el favor del emperador por una mujer.
–Estás pensando demasiado. – Tuoba Zhen había pensado en casarse con Li Zhang Le, pero como el Emperador se había cansado de ella, había desestimado sus intenciones.
–No me mientas. Has estado coleccionando un montón de libros, antigüedades y música de qin para ganarte el corazón de una mujer. Si hay alguien capaz de ganarse tu admiración, mucho me temo que es esa belleza. Si el Emperador no tuviese malos sentimientos por Li Zhang Le te apoyaría porque su abuelo es Jiang Guogong y su padre es el primer ministro Li, que nos han ayudado tanto. Sin embargo, padre está disgustado con ella, será mejor que te lo pienses bien. No se debe mimar a las mujeres de esa manera, sino serás tú quien te busques la desgracia…
En efecto, había estado buscando y consiguiendo ese tipo de cosas, pero todavía no las había mirado. Tuoba Zhen se quedó callado unos momentos, sin decir nada.
–San di, ¿estás enamorado de ella? – El príncipe heredero se preocupó. – Esto es inaceptable.
–Tranquilo, Dage. No soy estúpido.
Pero el príncipe heredero seguía preocupado.
–No, tengo que encontrarte una buena mujer pronto…
–Espero… Que Dage me deje solucionar este asunto a mí personalmente. Si tengo que casarme, está claro que tiene que ser con alguien virtuoso que pueda ayudar a nuestra causa, ¿no crees, Dage? – Tuoba Zhen sonrió.
–San di… – Su hermano suspiró.
Tuoba Zhen vio que todavía iba a intentar persuadirle y se rió.
–Dage, perseguir a una mujer puede ser un placer, pero he estado ocupado con asuntos de la corte. Tengo que buscarme un pasatiempo. Dage, es algo de lo que me tengo que ocupar, pero no voy a retrasar lo que tengo entre manos. Tranquilo.
–¿A quien le tienes echado el ojo no es Li Zhang Le? – El príncipe heredero se extrañó.
–No. – Tuoba Zhen se sorprendió de que él mismo hubiese confirmado algo así sin vacilar.
Su intención había sido casarse con Li Zhang Le, además, su belleza le había impresionado, pero por alguna razón, había desestimado esa idea.
–Pues si no es ella, está bien. – El príncipe suspiró aliviado y, entonces, le entró curiosidad. – ¿Tan difícil es manejar esta mujer para que tengas que gastar tanta dedicación y esfuerzo?
Tuoba Zhen rió.
–Sólo es un poco cabezona… – Temía que no fuese sólo cabezona, sino despiadada con él.
–San di, una mujer debe ser atenta y gentil. Si es demasiado terca dará problemas.
–Dage, piensa en ello como en domar. Domar a una mujer es como domar a un corcel salvaje. Por supuesto, es peligroso, ¿pero a qué es más interesante así? Además, no creo que haya una mujer imposible de domar en este mundo. – Los ojos de Tuoba Zhen se iluminaron cuando sonrió.
Desde que Li Wei Yang le había dicho que se mantuviese alejado, había empezado a prestarle más atención. Le daba igual perder contra cualquier otra persona, ¡pero perder contra Tuoba Yu era inaceptable! Ese hombre siempre se habría entrometido en su camino desde pequeños, hasta tenían el mismo gusto en mujeres. ¡Pero si él no podía tener a Li Wei Yang, Tuoba Yu tampoco!
Resuelto, Tuoba Zhen tomó una decisión.


A la mañana siguiente, Li Wei Yang salió del patio He Xiang y, justo cuando llegaba a los jardines, vio que Tuoba Zhen se le acercaba a lo lejos.
¿Por qué está aquí?, se preguntó la muchacha, pero entonces, recordó que el príncipe había perdido a muchos generales y que necesitaba una forma de equiparar su posición poco ventajosa, por lo que debía haber venido para ver a Li Xiao Ran con algún motivo oculto.
Era demasiado tarde para evitarle, por lo que Li Wei Yang le saludó tranquilamente, entonces, lo pasó de largo sin dedicarle ninguna mirada más.
–Xianzhu, cuánto tiempo, ¿cómo estás? – Empezó Tuoba Zhen.
–Le agradezco su preocupación, Su Alteza San, estoy bien.
Tuoba Zhen sonrió.
–Oh, a ti se te ve bien, pero hace medio mes que no veo a tu hermano mayor. ¿Dónde se ha ido?
La expresión de Li Wei Yang no cambió.
–Siempre le ha gustado vagar por ahí para establecer conexiones. Hasta donde sé, puede que se haya ido a encontrar algún artefacto antiguo en la montaña celestial de algún lado. ¿Qué ocurre? ¿No se lo dijo?
–Esta vez no. – Tuoba Zhen soltó una risita suave.
Li Wei Yang no quería hablar con él. Cada segundo a su lado le disgustaba.
–No voy a retrasarle, me voy. – Afirmó con frialdad.
Tuoba Zhen acortó la distancia entre ellos de repente, deteniéndose delante de ella.
Li Wei Yang se limitó a sonreír. Le había dicho que mantuviese las distancias, ¡¿por qué no se rendía?!
–¿Le gustaría darme algún consejo? – Alzó una ceja.
Tuoba Zhen se dio la vuelta y le ordenó a los que tenía detrás:
–¡Dejadnos!
–Sí, Su Alteza. – Todos sus acompañantes se retiraron, dejándoles en única compañía de Bai Zhi y Zhao Yue.
Zhao Yue montaba guardia bastante cerca de Li Wei Yang. No era de Da Li, así que no reverenciaba a Tuoba Zhen y, si Li Wei Yang le daba la orden, desenvainaría la espada y atacaría sin titubear.
Sin embargo, Li Wei Yang no le ordenó nada. Debía contener el impulso de tomar cartas sobre el asunto de Tuoba Zhen delante de tantos ojos.
Tuoba Zhen se le acercó lentamente, bajo la luz del sol su rostro era mucho más profundo y atractivo. Cautivaba a todo aquel que le viera.  No obstante, Li Wei Yang no reaccionó ni lo más mínimo y le miró como si nada.
–¿Todavía tienes algo que decir?
–Dage no es el único desaparecido, Da xiaojie tampoco atiende a banquetes últimamente. – Tuoba Zhen habló con una sonrisita.
Al parecer había notado los cambios de la familia Li, pero Li Wei Yang sonrió.
–Madre ha enfermado y Dajie se ha ido al templo para rezar por ella. ¿No lo sabías?
–Oh, ¿cómo se puede haber ido su hija cuando su madre está enferma?
–No es nada raro, madre enfermó hace poco. Padre le ha escrito una carta a Dage, pero no sé qué le estará reteniendo. – Li Wei Yang hablaba con serenidad, evitando entrar en detalles.
Aunque era razonable, a Tuoba Zhen le pareció extraño siendo Li Wei Yang. Reconoció el odio oculto de la muchacha, que disminuyó su credibilidad, pero no conseguía adivinar qué le había pasado a esa familia. Por supuesto, si no tuviese problemas con sus redes, adivinaría el motivo, pero en esos momentos era imposible.
–Da Furen no se encarga de asuntos exteriores, – frunció el ceño. – Da xiaojie está en un templo y Da shaoye desaparecido, ¿no te parece raro?
–Sea raro o no, puedes preguntárselo a mi padre. – Li Wei Yang sonrió. – Creo que podrá explicártelo.
Da igual a quién le preguntase, todos le contestaban lo mismo: Da Furen estaba enferma, Li Zhang Le se había ido a rezar y Li Min Feng estaba de viaje. Las criadas de la finca tenían las lenguas atadas y los que querían decir algo, no sabían nada. Por ahora, los de fuera sólo podían aceptar esa explicación. De todos modos, Wei Guo Furen había hecho una visita a su hermana y había descubierto que Da Furen no estaba encerrada, a parte de lo de sus paranoias y alucinaciones. ¿Cómo no iban a creérselo los demás si su propia hermana aseguraba que Da Furen estaba enferma?
–¿Tienes algo más que decir? Si no, me voy. – Le recordó Li Wei Yang.
–Xianzhu, ¿Por qué tanta prisa?
–Parece que te has olvidado lo que te dije.
Tuoba Zhen se puso solemne y resopló con ironía.
–¿Olvidar que me tratas como a un perro que tiene que venir cuando lo llamen e irse cuando lo echen? No tienes derecho a darme órdenes.
–Su Alteza, aunque seas un príncipe, no tienes la autoridad para hacer lo que te venga en gana. – Li Wei Yang se mantuvo allí de pie, sin vacilar, entonces alzó la vista y se enfrentó a la frialdad de aquel muchacho. – ¿Qué quieres? ¿Crees que puedes hacer este tipo de cosas a las mujeres? ¿No te da miedo que te pillen o que se alcen contra ti?
Lo ojos de Li Wei Yang eran encantadores. Eran negros y escondían su profundidad, como un pozo sin fondo, capaz de absorber el alma de los demás. Tuoba Zhen descubrió que no podía dejar de mirarle el rostro. No tenía la belleza despampanante de Li Zhang Le, pero sí un aire primaveral y misterioso.
–¿Alzarse en mi contra? – Tuoba Zhen estalló en carcajadas. – Si se lo menciono a tu padre, ¿crees que estará de acuerdo con que te cases conmigo?
Li Wei Yang no pudo evitar reír.
–¿No tienes orgullo, Tuoba Zhen?
La mirada de Tuoba Zhen se volvió hostil rápidamente.
–Li Wei Yang, tengo poca paciencia, no voy a tolerar tu actitud siempre.
Li Wei Yang sacudió la cabeza como incrédula.
–Aunque tuviese una cosa agradable que decirte, no lo haría. ¿Para qué vas a sacarle lo del matrimonio a mi padre? A no ser que quieras ser el hazmerreír. ¡Ni la medicina puede curarte!
–Li Wei Yang, eres mucho más intrigante que esas nobles de prestigio… – Tuoba Zhen la miró curvando sus labios en una sonrisa. – Peligrosa, maliciosa, inteligente, astuta… Eres una pareja digna de mí, ¿no crees? Tal vez seamos la pareja ideal para el otro.
Pensaba que era un dios celestial capaz de manipular las vidas del resto como quisiera. Li Wei Yang odiaba no poder hacerle trizas por cómo había tirado a la basura su sinceridad antaño y, sin embargo, ahora que veía que era diferente al resto de muchachas, vacilaba.
–Sí, soy una buena pareja para ti, pero verás, la cosa es que no me mereces. – Li Wei Yang enfatizó cada una de sus palabras burlándose.  – Como no recuerdas lo que te dije en el restaurante, te lo voy a repetir. ¡Tuoba Zhen, eres indigno de mí! ¡Mantente alejado!
–¡Li Wei Yang! – Tuoba Zhen notó como se le helaba el cuerpo. – ¿Tanto valoras a Tuoba Yu? ¿Tan bueno es? ¿O sólo intentas captar mi atención? Bueno, eres muy lista, ya lo has conseguido, ya lo he notado. ¡Ahora sólo sigues con la tontería porque si paras no será tan divertido!
Li Wei Yang casi estalla en carcajadas. ¡Este hombre debía estar loco para pensar que le estaba ignorando para conseguir su atención! ¡Qué lógica tan retorcida!
La había dejado sin palabras.
–Nunca te he engañado. – Li Wei Yang le miró. – Nunca te he mirado de ese modo y mucho menos te he ignorado para atraerte. Te lo has pensado demasiado, no todas las mujeres de Da Li te tienen en alta estima, no seas creído.
Tuoba Zhen la miró con los ojos ardientes.
–Li Wei Yang, ninguna mujer de este mundo se ha atrevido a hablar de esta forma. ¿Osas mofarte de mí? Si te quiero, debes ser mía, te guste o no, estés o no dispuesta. Deberías ser como las otras mujeres y buscar formas de complacerme, de conseguir mi atención, pero tú sólo buscas maneras de disgustarme y me evitas a toda costa. ¡Cuánto más lo haces, más te quiero! ¡Ya veremos de quién será la victoria!
Tuoba Zhen había perdido todo su orgullo de hombre y príncipe. No iba a perdonar a nadie que le menospreciase y mucho menos a una jovencita como Wei Yang.
Li Wei Yang resopló.
–Pues espera y mira. Si quieres que alguien tan terco y cabezón como yo te acepte, tendrás que esperar a que los ríos se sequen y las piedras se erosionen.
Dicho esto, se alejó sin mirar atrás.
–Li Wei Yang, tú sólo espera. – Murmuró el muchacho observando su silueta.
Le entendía con total claridad, y, sin embargo, ¿prefería a Tuoba Yu? El príncipe recordó la imagen de ellos dos sonriéndose mientras hablaban aquel día y apretó los puños.
–Xiaojie… – Bai Zhi empezó a hablar totalmente preocupada cuando ya habían abandonado el jardín.
Li Wei Yang sacudió la cabeza.
–Estoy bien. Este asunto debe guardarse en secreto, – ordenó con solemnidad. – no te atrevas a comentárselo a nadie o no te lo perdonaré.

*        *        *        *

La temporada de caza llegaba después de Año Nuevo. Cada año el Emperador transmitía un decreto que permitía a los miembros de la familia Imperial y a los oficiales del ejército participar. Li Wei Yang se había convertido en la Xianzhu y, gracias a la intervención de Li Xiao Ran, su nombre figuraba entre los invitados. Era un honor glorioso porque era la primera vez que se invitaba a dos de los niños de la familia Li. El resto estaban entusiasmados y curiosos, sin embargo, Li Wei Yang parecía infeliz y preocupada.
–¿Por qué no estás contenta, Sanjie? – Preguntó Li Min De.
–¿Qué tiene de interesante esto? – Contestó Li Wei Yang.
Aquello no dejaba de ser una oportunidad para que los nobles se matasen entre ellos. Era una pérdida de tiempo y, además, estaría rodeada de una compañía indeseable como era la de Wei Guo Furen o la de Tuoba Zhen.
–Piensa en ello como en una escapadita para aliviar tus frustraciones. – Dijo Li Min De parpadeando. – Esta vez será en el norte y prepararán muchísimos prados salvajes, zonas montañosas y grandes expansiones para que la familia real cace, además el escenario será distinto del de la capital.
Li Wei Yang asintió y observó el pino chino de Armand.
–No sé porque siempre estoy inquieta.
–¿Por qué? Estás con el tío Da, ¡olvídate de todo lo demás!
–¿Qué me olvide de lo demás? – Li Wei Yang sospechaba que Li Xiao Ran iba a empezar a involucrarla en sus crímenes. Sacudió la cabeza y se dirigió a Zhao Yue. – ¿Ya ha vuelto tu hermano?
Zhao Yue frunció el ceño.
–Hace más de medio mes que se fue y todavía no hay noticias suyas.
Las artes marciales de Zhao Nan eran excepcionales. Li Wei Yang le había ordenado ocuparse de Li Min Feng en medio del camino. Le había dicho que buscase la oportunidad de crear un accidente y eliminarle, no era una tarea difícil, sin embargo, si su hermanastro había tomado precauciones, tampoco iba a ser exactamente fácil. Li Wei Yang había elegido acabar primero con Li Min Feng. Actuar fuera de la residencia era mucho más conveniente porque no era fácil descubrirles.
–¿Te preocupa que le haya pasado algo a Zhao Nan? – Un rayo de luz fría le cruzó la mirada a Li Min De con tanta rapidez que nadie pudo notarlo.
Li Wei Yang asintió.
–Aunque padre haya abandonado a Li Min Feng, todavía tengo la sensación de que madre guarda un as bajo la manga.
–¿Una mujer loca por el miedo puede tener algo así? – Dijo Li Min De directamente. – Además, ni siquiera puede salir de la finca…
Li Wei Yang rió.
–Aunque un poderoso caiga, su poder y su influencia sigue existiendo. ¿Crees que no tenía nada preparado? Dage ha estudiado en el extranjero durante muchos años, si Da Furen no hubiese preparado suficientes ayudas para su hijo, ¿crees que le habría dejado irse? Sólo la hemos visto en momentos difíciles, hemos subestimado su naturaleza cauta. Mucho me temo que Zhao Nan está en peligro.
Zhao Yue estaba muy segura.
–Estese tranquila, xiaojie, aunque no lo consiga, no morirá.
Li Wei Yang se dio la vuelta y estudió la seguridad del rostro de su criada, entonces, sonrió y le dijo:
–Eso espero.


El día de su partida hacia el terreno de caza, la carretera principal estaba prohibida para los plebeyos y todos los puestecitos y tiendas habían cerrado.
Todo el mundo llevaba sus propias banderas para indicar su rango y región, de hecho, la procesión estaba organizada según esas características.
La Emperatriz se quedó en palacio por motivos de salud y el Emperador trajo consigo a muchas de sus concubinas: Mei Gui Fei, Wu Xian Fei, Zhang De Fei, Rou Fei y otras tantas de sus favoritas, y a todos sus hijos a excepción del príncipe heredero que tuvo que quedarse para atender asuntos de la corte.
El edicto imperial les permitía a varios oficiales traer a sus familiares, pero fue él quien escogió aquellos que podían atender, como era el caso de Li Wei Yang. Li Wei Yang se percató que las jovencitas que acudieron eran las más destacadas de las familias, además, también había mil soldados imperiales, quinientos normales y médicos y criados de palacio que en total hacían más de mil personas.
Li Wei Yang iba sentada en su carruaje casi al final de la procesión. Aburrida, levantó la cortina para echar un vistazo afuera y descubrió a un muchacho con una túnica larga que escondía su rostro debajo de una capucha, no obstante, las joyas y el bordado de sus ropajes demostraban que se trataba de un noble. Hasta entonces, había estado intentando adelantar pero, de repente, tiró de las riendas y se detuvo delante del carruaje de Li Wei Yang, miró para atrás y dejó al descubierto su atractivo rostro. Li WeI Yang reconoció a Tuoba Yu y, como se sentía generosa, le sonrió. El muchacho levantó la fusta y la saludó antes de tirar de las riendas y liderar a su séquito de hombres.
El paisaje que rodeaba la capital se transformó en campos al poco tiempo. Más allá de las ventanas aparecieron caminos rodeados de granjas. Li Wei Yang, todavía más aburrida, miró un rato por la ventanilla pero terminó volviéndose para leer un libro.
–Xiaojie, hemos llegado al campamento. – Le anunció Zhao Yue.
La procesión se detuvo y hubo un coro de relinches. Las mujeres nobles bajaron de sus carruajes y se hicieron a un lado. La gente empezó a montar las tiendas y a recoger ramas para el fuego. Li Wei Yang, que había perdido la noción del tiempo, vio a todo el mundo corretear de un lado para el otro y descubrió que una de las tiendas ya estaba lista. Era una tienda dorada con el emblema de un dragón: la del Emperador.
Las nobles se juntaron para poder socializar y sus voces se alzaron al empezar a parlotear sobre cuáles serían las tiendas de los príncipes. Li Wei Yang ya había estado en los campos de caza, por lo que no había nada nuevo que ver. Dejó a Bai Zhi a cargo de organizar sus pertenencias y se llevó consigo a Zhao Yue para dar un paseo. Llevaba puestas botas de cuero y un traje de montar de algodón.
De repente, alguien les tiró un montón de barro, pero Zhao Yue lo redirigó con la espada. El barro salió volando por donde había llegado y una jovencita pegó un salto de entre los arbustos.
–¡Li Wei Yang! – Exclamó con la cara cubierta de barro.
Li Wei Yang levantó la cara. ¿No era la princesa Jiu?  Aunque estaba furiosa seguía siendo adorable. A su lado, un muchacho la estaba mirando perplejo.
–Saludos, príncipe Ba, princesa Jiu.
El príncipe Ba sonrió alegremente.
–¿Eres la Xianzhu que tanto ha hecho enfadar a Huang mei?  Te menciona siete u ocho veces al día.
Li Wei Yang se acercó y le pellizó la mejilla a la princesa.
–Princesa, cuánto tiempo. Si hubiese sabido que me echabas tanto de menos te habría ido a ver a palacio.
La princesa Jiu dio un brinco de repente para poner un poco de distancia entre ellas.
–Li Wei Yang, te estás pasando. ¿Crees que no te voy a hacer nada? Pienso ir a contárselo a padre-…
–Claro, – Li Wei Yang habló con suavidad. – ves y cuéntale a tu padre que te he molestado tanto que has acabado yendo a llorarle.
La princesa Jiu arrugó un poco la nariz. Su plan inicial había sido ir a buscar a Li Min De, pero cuando vio a Li Wei Yang, lo olvidó por completo.
–Huang mei, – el príncipe Ba todavía hablaba como un niño. – no le digas a nadie que una chica dos años más mayor que tú te ha regañado, ¿quieres que madre y el resto se burlen de ti?
Li Wei Yang notó que tenía la cabeza bien amueblada.
–Su Alteza Ba tiene razón.
La princesa Jiu refunfuñó, se dio la vuelta y se alejó. El príncipe Ba la persiguió, sin dedicarle ninguna mirada más a Li Wei Yang. De repente, la muchacha escuchó una risotada que provenía del árbol que tenía detrás. Li Wei Yang se dio la vuelta y se encontró a Tuoba Yu emergiendo de allí, sonriendo.
–Qué poca vergüenza tienes. Una adulta metiéndose con una niña.
Li Wei Yang arqueó las cejas.
–Tú también eres más mayor que yo. Su Alteza también se mete con los más pequeños, ¿no es así? No hace falta decir que sólo tengo catorce años, aún no soy adulta.
Lo que la muchacha trataba de transmitir era que todavía no era lo suficientemente mayor para el romance.
Puede que fingiese ser una cría, pero a toda mujer le importaba su edad sin importar lo mayor que fuera. No quería que dijeran que era mayor, como a muchas otras. Li Wei Yang había sufrido bastante antes de renacer y le preocupaba su edad. Sabiendo que en su vida pasada sólo había llegado a los treinta y seis años y que ahora tenía catorce, era consciente que ya había vivido la mitad. Y, de todas maneras, era una anciana, hecho que la hacía estremecerse.
Tuoba Yu rió al escucharla hablar, aunque no estaba muy seguro del porqué. Se le acercó manteniendo un ojo en las tiendas y le preguntó:
–¿Por qué no estás con los demás?
Desde un punto de vista lógico, debería estar con las otras jóvenes nobles.
–No me interesa hablar de lo qué lleva puesto el príncipe Qi, ni escucharlas parlotear sobre la jovencita a la que el príncipe Wu ayudó el otro día.
Tuoba Yu sonrió. Había descubierto que hasta la más insignificante de las cosas que dijera Li Wei Yang le divertía a pesar de que esa no era la intención de la muchacha. Era una persona interesante.
–Pues vámonos de paseo. – Le propuso tentadoramente Tuoba Yu.
–¿Ahora? – Li Wei Yang frunció el ceño.
–Sí, ahora. – Tuoba Yu asintió. – ¿No puedes?
Li Wei Yang rió.
–Creo que deberías estar mostrándole tu hospitalidad al Emperador.
Tuoba Yu sonrió.
–Puedo ofrecerle mis buenos deseos y mi hospitalidad cada día, pero no no tengo muchas oportunidades de ver a la Xianzhu. – Se adelantó de inmediato hablando con suavidad. – Hay un arroyo precioso detrás del bosque. Antes solía ir a pescar allí, es muy interesante.
A LI Wei Yang le intrigó un poco escucharle decir aquello, así que cogió a Zhao Yue y le siguió. Y resulta que Tuoba Yu no exageraba. Un arroyo que relucía bajo la luz del sol y parecía de jade apareció ante ella al poco rato. Las orillas estaban cubiertas de plantas autóctonas, algunas sin nombre, que gracias a las gotas del rocío sobre sus hojas y flores eran todavía más cautivadoras que las gemas.
Li Wei Yang buscó una enorme roca para sentarse.
–El paisaje te hace recordar.
A Tuoba Yu le sorprendió su observación.
–¿No es la primera vez que estás aquí?
Li Wei Yang sonrió con cierta precaución en su mirada.
–Había visto una pintura de este sitio, ¿crees que eres el único que viene por aquí?
–Sea o no tu primera vez aquí, – a Tuoba Yu no le molestó su comentario. – ten cuidado. Hay muchos animales salvajes por aquí aunque parezca un sitio tranquilo y pacífico, ten a tu criada cerca para que te proteja.
Li Wei Yang miró al pececito que nadaba por el arroyo, se puso más cómoda y se abrió.
–Eso ya lo sabía. – Entonces, se acordó. – ¿Tuoba Zhen ha hecho algo últimamente?
Tuoba Yu se rió bien alto.
–A parte de que he eliminado a más de la mitad de su gente, se cree que es cosa de Wu ge. Ahora se dedica a instigar al príncipe heredero para que presione a Wu ge. Y Wu ge le ha pedido permiso a padre para casarse con tu hermana. El desenlace de todo esto ha sido que la Emperatriz ha intervenido y ha insistido en las malas hazañas de Li Zhang Le y la Emperatriz Viuda llamó a Wu ge para regañarle y decirle que no podía casarse con una mujer que sólo le ocasionaría problemas. Sin embargo, Wu ge no se ha rendido y antes estaba buscando a tu hermana por todas partes.
¿Buscándola? Su hermanastra seguía en las montañas, absteniéndose de comer carne y rezándole a Buda.
–Su Alteza Wu está enamorado, – comentó Li Wei Yang con solemnidad. – espero que Dajie y él se enamoren y se unan.
Tuoba Yu estalló en carcajadas.
–No hace falta que fijgas. ¿Por qué hacer ver que no sé que odias a Li Zhang Le? Aunque entiendo el motivo, nadie estaría muy animada teniendo una hermana así.
Li Wei Yang se dio cuenta que él había malinterpretado su motivo para odiar a Li Zhang Le, pero se limitó a sonreír. ¿Cómo iba a entender sus sentimientos el joven que tenía ante ella? Tal vez nadie en este mundo podría comprenderla.
Se escucharon unas pisadas no muy lejos y ambos movieron la cabeza en su dirección. Tuoba Zhen se les acercaba con dos soldados a sus espaldas.
Su rostro era tranquilo y sereno, con un par de ojos helados y una sonrisa vaga en los labios. Li Wei Yang reconoció su expresión y adivinó que no estaba de buen humor.
–Su Alteza San. – Li Wei Yang se arrodilló ceremoniosamente para saludarle.
Tuoba Zhen asintió para seguir con las formalidades y les dijo:
–Parecéis estar bastante tranquilos, sobretodo Qi di. ¿No se supone que tendrías que estar al lado de padre, protegiéndole? ¿Por qué te has venido a un sitio como este?
Tuoba Yu respondió como si nada.
–Te preocupas por nada, hermano. Padre está rodeado por más de trescientos hombres, ¿cómo va a estar en peligro?
Li Wei Yang sonrió con frialdad sin querer. Tuoba Zhen lo vio y entrecerró los ojos.
–Además, – Tuoba Yu rió y continuó. – Xianzhu y yo nos hemos encontrado por casualidad, pero, ¿cómo es que conoces este sitio, San ge?
Cierta inquietud se coló en su mente al escuchar “nos hemos encontrado por casualidad”, pero no mostró ninguna incomodidad, en lugar de eso, sonrió un poco.
–Me he enterado de que había un arroyo con un paisaje precioso y he venido a verlo.
Li Wei Yang se impacientó en cuanto Tuoba Zhen llegó.
–Su Alteza Qi, – dijo con frialdad. – todavía no he sacado mis pertenencias, perdóneme por tener que ser la primera en retirarse.
Tuoba Yu soltó una risilla y dijo:
–Adelante.
El rostro de Tuoba Zhen empeoró. Él acababa de llegar y la muchacha ya quería irse.  Sin ebmargo, Li Wei Yang todavía no había salido del bosque cuando alguien la detuvo.
Gao Min le barró el paso y la miraba con enfado. Li Wei Yang le devolvió la mirada con las cejas arqueadas, notando que había algo raro. ¿Por qué la estaría mirando como si quisiera matarla?
Verla había enfurecido todavía más a Gao Min. ¿Qué derecho tenía? ¿Qué era todo aquello?
Zhao Yue estaba al lado de Li Wei Yang totalmente alerta, vio que el rostro de Gao Min era poco habitual.
Parecía haber transcurrido un día entero y su prima seguía sin pronunciar palabra, por lo que Li Wei Yang se dio la vuelta y se alejó caminando.  Al verlo, Gao Min recordó como Tuoba Zhen, que había estado hablando con ella amigablemente, la había dejado de inmediato al ver a Wei Yang. La ira llegó hasta su cabeza.
–¿Tan mal te sientes, Li Wei Yang?
Li Wei Yang resopló con burla, hizo una pausa y se giró para mirarla.
–¿Qué dices, prima? ¿Por qué debería sentirme culpable?
Normalmente, Gao Min se enorgullecía de su estatus y, aunque la odiaba, sólo le dedicaba un par de palabras amargas, sin embargo, en aquellos momentos Gao Min parecía querer comérsela viva.



[1] Dì () significa “hermano pequeño”.
[2] Taifu (太傅) significa algo así como “gran tutor/profesor”. Era la segunda posición de las tres primeras posiciones civiles de la dinastía Zhou. 
Title: Capítulo 87: Celos
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Writed by Nana L15R1

2 comentarios

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Anónimo

Muchas gracias por el cap estuvo buenísimo

Muchas gracias por el capítulo