Capítulo 11


‒…Es demasiado pronto. ‒ Hai Xiu apartó la vista. ‒ ¿Has… Has acabado de copiar?
‒Sí. ‒ Feng Fei le repasó con la mirada, estaba tan cerca que Hai Xiu podía notar su aliento. ‒ ¿Por qué? Qué jovencito eres, eh.
Hai Xiu estaba totalmente rojo. Estaba nervioso y, aunque no quería que Feng Fei se diera cuenta, su amigo intentaba molestarle. Tenía las manos en sus muñecas y no podía moverse.
‒Dime algo bonito y te suelto.
Hai Xiu volvió a pelear, tenía sudor en la frente.
‒Que te diga… ‒ Tartamudeó. ‒ ¿Que te diga qué?
‒Dime…. ‒ Feng Fei se lo pensó antes de continuar. ‒ Llámame ge[1], soy más mayor que tú. Si me llamas eso, no se meterán contigo.
Hai Xiu sintió una vergüenza indescriptible y agachó la cabeza. No quería llamarle eso. Feng Fei le estudió con la mirada.
‒¿Tan malo es? Vale, no te molestaré. Si no quieres llamarme eso, no lo hagas.
Feng Fei se levantó y se sentó a su lado sin soltarle la muñeca.
‒Has dicho que… me porto bien contigo. ‒ Exclamó. ‒ ¿Por qué? Te he hecho llorar por obligarte a llamarme ge.
Hai Xiu movió los labios, quería explicárselo, pero no sabía cómo. Entonces, tartamudeó:
‒Las diez… Son las diez, es hora de irse a la cama.
‒¿Tienes sueño? ‒ Feng Fei se levantó. ‒ Voy a encender la caldera; yo ya me ducho en la habitación de mis padres.
‒Esta noche… ‒ Hai Xiu vaciló.
‒Esta noche duermes en mi habitación. ‒ Le contestó el otro como si nada. ‒ ¿Dónde sino?
Ya habían hablado de aquello esa misma tarde.
Hai Xiu sólo había traído consigo un par de calzoncillos para lavarse, así que, cuando terminó de ducharse tuvo que volverse a poner la ropa de Feng Fei.
Feng Fei subió justo a tiempo para verle sentado en su cama leyendo con su camiseta puesta, y sin pensárselo, saltó sobre su espalda y lo aplastó contra la cama.
‒¿Qué… ‒ Hai Xiu se sobresaltó y frunció el ceño. ‒ haces?
‒¿Qué hago? ‒ Feng Fei tampoco entendía qué estaba pasando, pero siempre había querido abrazarle. Sonrió y continuó. ‒ Sólo quería asustarte. Bueno, ¿te gustan las películas de miedo?
‒No… ‒ Hai Xiu sacudió la cabeza.
‒¿Te dan miedo? ‒ A Feng Fei le entusiasmó la idea.
Hai Xiu volvió a sacudir la cabeza.
‒No es que me de miedo… Es que… Algunas tienen escenas raras y asquerosas…
Feng Fei pensaba igual. Las películas de miedo de hoy en día eran más sangrientas que sobrenaturales, así que no estaba seguro de poder asustarle con algo por el estilo. Decepcionado, soltó a Hai Xiu.
‒Olvídalo, vete a dormir.
 Hai Xiu se metió en el edredón rápidamente.
‒¿Por qué estás tan nervioso? ‒ Le preguntó Feng Fei entre risas. ‒ ¿Muerdo o algo?
Apagó las luces. La farola de la calle formaba un halo en la ventana y parecía una bombilla.
‒Hai Xiu. ‒ Feng Fei no conseguía dormir, así que le echó un vistazo a Hai Xiu. ‒ ¿Alguna vez has tenido novia?
‒Eh… ¿Por qué lo preguntas? ‒ Le interrogó con un susurro.
‒Tengo curiosidad. ‒ Feng Fei sonrió. ‒ ¿Has tenido?
‒No. ‒ Hai Xiu sacudió la cabeza.
Sin pensárselo mucho, Feng Fei volvió a preguntar.
‒¿Y cuál es tu tipo? ¿El inocente o el sexy?
Hai Xiu reflexionó con mucha calma.
‒No… No lo sé…
‒¿Por qué no lo sabes? ‒ Feng Fei sonreía. ‒ Piénsalo. ¿Quién se te pasa por la cabeza ahora mismo?
Hai Xiu cerró los ojos y la escena de Feng Fei acorralándole en el sofá le asaltó. Entonces, abrió los ojos rápidamente y se miró al chico.
‒Pues… ‒ Se sintió culpable y tartamudeó. ‒ No se me ocurre nadie…
Feng Fei no dijo nada, sólo sonrió. Hai Xiu titubeó y le devolvió las preguntas.
‒¿Y tú…? ¿Has tenido novia?
‒Tengo. ‒ Feng Fei contestó con toda tranquilidad.
‒¡¿Eh?! ‒ Hai Xiu se quedó atónito. ‒ ¿Por qué… no me lo habías dicho?
‒¿No te lo había dicho? ‒ Feng Fei estaba aturdido. ‒ Ah… Se me había olvidado, no vive aquí. Hace tres años que se fue a su pueblo. Vive en el campus, así que no quedamos ni hablamos.
Hai Xiu no hizo ningún sonido lo que le dio pie a Feng Fei para continuar.
‒Es muy buena, muy simple… Me trata muy bien.
‒Eso… es bueno. ‒ Hai Xiu se dio la vuelta, dándole la espalda. ‒ ¿Cuánto… lleváis juntos?
‒Se me ha olvidado. ‒ Feng Fei rió. ‒ Pero desde que éramos niños.
Hai Xiu no dijo nada más.
‒Oh, en realidad me alegro de que no esté aquí, si estuviera no podría estudiar, me pasaría el día pensando en ella. ‒ Continuó Feng Fei. ‒ Hey, dime… ¿Si me cambio de colegio, podré seguir con las mismas notas? No soy como tú. Te cambiaste de escuela pero has acabado el primero de todas formas. Si yo me fuera a-…
‒No sé. ‒ Hai Xiu le interrumpió, se apoyó y habló en voz baja. ‒ Podrías bajar de notas.
Los ojos de Feng Fei, ocultos en la oscuridad, estaban llenos de regocijo. Se sentó y prosiguió:
‒No dejo de pensar en esa persona, y no entiendo muy bien porqué me gusta… Me muero por verle y no dejo de querer molestarle. Pero si no le gusta lo que hago, a mí tampoco. Si está feliz, yo también y acabo riendo. Esto no es raro, ¿no?
‒¡Sí! ‒ Contestó Hai Xiu totalmente tenso.
Feng Fei contuvo la risa tanto que parecía que le dolía la tripa.
‒Eso pensaba… No dejo de pensar en esa persona. Ni siquiera puedo tirar la pelota, ni dormir en clase. Pero me da miedo no poder ocuparme bien de esa persona, o de no ser suficiente. ¿Crees que soy suficiente?
El corazón de Hai Xiu estaba disgustado y tardó un poco en responder.
‒Más que suficiente…
Sabiendo lo bueno que era con él, Hai Xiu no podía imaginarse a Feng Fei no siendo todavía mejor con su pareja.
Feng Fei le molestaba, pero estaba seguro de que con su novia era mucho más atento. Se creyó lo que le había dicho sobre su novia, y si tan buena era, normal que Feng Fei estuviese loco por ella.
Feng Fei también era responsable y muy paciente… Hai Xiu sintió que eran una buena pareja. La molestia de su corazón se acrecentó, así que se escondió en el edredón.
‒¿Por qué te escondes? ‒ Escuchó la voz de Feng Fei en su oído. ‒ ¿No te da miedo ahogarte?
Feng Fei le quitó el edredón y encendió la luz. Se dio la vuelta y se encontró a Hai Xiu en pánico. Al chico le temblaban los labios y hablaba con una vocecita demasiado suave como para poderle entender del todo.
‒Tú… ¿De verdad te quieres cambiar de colegio? No… No puedes.
Feng Fei se arrepintió.
‒Tú… ‒ Feng Fei se rió aunque no quería. ‒ ¿Eres tonto? ¿Dónde quieres que me vaya? Te acabo de mentir. ¿De dónde me iba a sacar yo una novia?
Hai Xiu se quedó perplejo, segundos después, se avergonzó tantísimo que corrió a esconderse entre las mantas y se negó a salir sin importar lo que le dijera Feng Fei.
Feng Fei no sabía si reír o llorar, ver a Hai Xiu en ese estado le angustiaba.
‒No es verdad. ‒ Se acabó subiendo a la cama con él otra vez. ‒ Si tuviese novia no estaría contigo aquí ahora mismo, y piensa en este último mes, ¿con quién he estado todo el rato?
Ahora que se paraba a pensarlo, Hai Xiu se sintió estúpido por habérselo creído. Enterró la cara en el edredón de la vergüenza.
‒Oh, ¿de verdad crees que me voy a transferir?  ‒ Feng Fei jugueteó con su oreja ‒ ¿Estás enfadado? ¿De verdad estás enfadado?
‒No… ‒ Hai Xiu temía que Feng Fei le malinterpretase, así que alzó el rostro. ‒ No estoy enfadado.
‒No te enfades conmigo. ‒ Feng Fei le dio un golpecito en la frente. ‒ Sí que lo estás. Cuando te he preguntado sobre la balada esa tan larga también te has enfadado.
‒¡Es Changgan! ‒ Hai Xiu se quedó atónito. ‒ ¡No es tan larga!
‒Vale, vale. ‒ Feng Fei hizo una mueca. ‒ No estás enfadado conmigo, ¿no?
Hai Xiu asintió con suavidad.
‒No te vas a cambiar de escuela, ¿a qué no? ‒ Quería asegurarse.
‒No. Y tampoco tengo novia. ‒ Feng Fei rió. ‒ ¿No te das cuenta de quién estaba hablando? Me muero por verte y no dejo de molestarte.
Hai Xiu recordó lo que Feng Fei acababa de decir y se ruborizó antes de volver a esconderse en el edredón, sin embargo, esta vez no salió sin que le importase lo que le decía Feng Fei, así que al final, Feng Fei le abrazó junto con el edredón y se durmieron así.


[1] Gē () significa, literalmente, “hermano mayor”, pero en chino también se puede usar como honorífico. Así como en inglés se usa el “bro”, en español de España el “tío” o en japonés el “nii‒chan/san”. 

Title: Capítulo 11
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