Capítulo 104: Pensando


‒Últimamente, he empezado a considerar seriamente casarme con Latina.
‒Ya era hora.
‒Has tardado, ¿eh?
‒Aunque habría estado bien que te rechazaran.
‒¡Guau!
La casa entera, incluido el perro, respondieron a unísono al escuchar la repentina decisión de Dale. Tenían hasta ganas de llorar.
‒Uuh…
La hermana pequeña de Theo, Emma, a quien Kenneth tenía cogida en brazos, extendió las manos para tocar a Dale. Le revolvió el pelo y le sonrió complacida: parecía querer consolarle.
‒Y por eso, estoy buscando una casa, pero…
‒Me da igual que tú te vayas, pero hermanita ya está donde está.
‒Habla como un padre…
‒Si tienes un accidente quien se casará con ella seré yo.
‒Llevo tiempo pensando que los viejos que frecuentan el local son los peores profesores que hay, ¿no?
‒Menos mal que Latina se ha criado bien.
Kenneth estuvo de acuerdo con él y le echó un vistazo dubitativo a Emma.
‒No me voy a morir tan fácilmente, ¿vale?
‒Hermanita es un demonio, y tú… Bueno, yo soy más joven, así que tengo más tiempo.
‒Madre mía… ¿Qué le han metido en la cabeza esos viejos…?
Theo, con apariencia triunfal, le devolvió la mirada a Dale.
‒Aunque, lo de casarse… Estás corriendo mucho, ¿no? Pensaba que ibas a volver a retrasarlo y, de repente, decides hacerlo.
No era sorprendente que Rita se hubiese sorprendido tanto. Era casi inesperado que ese Dale, crecidito y dispuesto a continuar la relación platónica que tenía con Latina, llegase a esta conclusión.
‒¿Cómo explicarlo…? Veréis… Todavía sigo teniendo una parte de “tutor” en mí, pero…
‒Bueno, sigues siendo su tutor…
‒Como tutor, pienso acabar con todo aquel que ose ponerle una mano encima para divertirse.
La pareja casada estaba convencida de que Dale no iba a dejar marchar de rositas a cualquiera que le pusiera una mano encima a Latina, independientemente de si era para divertirse o no.
‒Y por eso, creo que lo mismo va por mí. No quiero hacer nada a medias con ella, y después de todo, ella también piensa de otra manera.
‒Con que, matrimonio, ¿eh?
‒Sinceramente, últimamente tengo miedo de ponerle una mano encima.
‒Ha crecido mucho, ¿eh? Latina…
‒Sí…
‒Se preocupaba mucho por eso y, mira, al final ha pasado todo en un abrir y cerrar de ojos, ¿a qué sí? Las tiene más grandes que yo…
A los adultos que la habían conocido desde niña les parecía que todo había pasado demasiado rápido.
Rita se miró el pecho y suspiró. Tenerlas más grandes no era sinónimo de ser mejor, y tampoco es que le importase demasiado. Sin embargo, pensar que su hermanita había llegado a semejante porte… La dejaba en un estado mental complicado.
‒Dormimos juntos, pero…
Latina y Dale dormían en camas separadas pero el Ocelote Bailarín era demasiado pequeño como para proporcionarles dos habitaciones. Así que el pequeño espacio que había entre ellos sólo les sería útil por poco tiempo.
Compartir lecho entre familiares no era algo raro porque la mayoría de las casas tenía menos estufas que habitaciones. Por eso, que Latina y Dale estuviesen compartiendo lecho no levantaba ninguna sospecha.
La silueta de Latina, que solía acurrucarse contra él inconscientemente, es lo que había curado a Dale y, con el paso del tiempo, el hombre había empezado a notar algo cálido y suave en todo aquello. Cuando se percató del origen de aquella sensación, intentó poner algo de distancia entre ellos, pero le era imposible controlarse cuando no estaba despierto.
‒Últimamente, me levanto siempre abrazado a ella.
‒¿Ahora presumes?
‒Bueno, normal.
‒Es un hecho irrefutable que Latina es adorable…
La habilidad de todos aquellos hombres para parlotear sobre Latina había ido aumentando año tras año.
‒¿Has encontrado algún buen sitio?
‒Eso es lo difícil… Busco un sitio por el oeste, pero… Latina querrá pasarse por aquí de vez en cuando, ¿a qué sí?
‒Claro, sin ella lo tendremos difícil.
‒Además, Theo no ha tenido una regresión gracias a ella.
Tanto Kenneth como el abuelo de Ema, habían empezado a mimarla cada vez más, sin embargo, Rita había puesto límites. Ema todavía era una niña.
Theo no se puso de malhumor, ni pasó por esa regresión infantil cuando nació su hermana pequeña porque Latina se quedó con él todo el tiempo. No es que a la muchacha no le interesase la bebé, sino que se le daba bien percibir la soledad del niñito y, por eso mismo, centró toda su atención en Theo. Al final, Theo acabó queriendo más a su hermana que a sus propios padres.
‒Además, cuando no esté por aquí por trabajo… El problema es cuando tenga que irme de viaje por ahí…
Dale se había planteado el mudarse muchísimas veces desde que Latina era pequeña, pero el problema siempre había sido el mismo: no podía dejarla totalmente sola en casa y el Ocelote le proporcionaba una seguridad a la niña muchísimo mayor que la de cualquier mansión de un área residencial.
Una mansión en el ala oeste de la capital era mucho más propensa a robos y ataques, y sí contrataba a un vigilante, tendría que comprobar que fuese de fiar. En cambio, en el Ocelote, Latina podía pasear por la calle, aunque fuese de noche.
Pero, por otra parte, tampoco quería quedarse cerca del Ocelote. No era una buena zona. Siempre estaba a petar de rufianes y viajeros de orígenes inciertos, y no todo el mundo era buena gente.
‒Sé que Latina se sabe defender hasta cierto punto porque es maga, pero sigue siendo peligroso… Latina es demasiado buena, dudaría, aunque fuese cuestión de vida o muerte.
‒La gente no es tan vasta como tú, ¿sabes?
‒¡Yo les reventaría!
‒No se te da muy bien la primaria, ¿a qué no? ‒ Le comentó Kenneth a su hijo.
‒También está eso de que tu ausencia es fácil de notar… Eres famoso en muchos sentidos y el héroe de muchos jóvenes: “el infame Dale Reki de la Capital”.
La mayoría de estos jóvenes que lo admiraban se sorprendían cada vez que lo veían, a pesar de ser conocedores de su faceta de padre mimoso.
‒Si alguien se entera de que tú no estás y de que Latina está sola en casa…
‒No sería raro que se le acercasen pervertidos cada día.
‒¿Verdad?
‒Wind podría ser un perro de vigilancia, pero… No creo que me sirva.
‒¿Guau?
‒Por eso estoy pensando en anunciarle, al menos a los de por aquí, cuál es nuestra relación; hacerles saber que Latina es mía.

Title: Capítulo 104: Pensando
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Writed by Nana L15R1

3 comentarios

fue larga la espera pero valio la pena :´(

Valio la pena cada maldito segundo por latina . MUCHAS GRACIAS

Que si valió la pena la espera?

Valió cada maldito segundo.jpg

:'v