Capítulo 85: La caída del mal

Li Wei Yang miró con frialdad a su madrastra.
–Madre, ¿tú también te crees las palabras de esta vieja criada? Me está incriminando, la sopa no tiene veneno…
Da Furen acarició la mesa y, entonces, se levantó.
–¡Osas inventarte excusas! ¡Que alguien venga y ate a San xiaojie! ¡Te tengo que interrogar bien!
Envenenar a la matriarca era suficiente como para emplear el castigo más austero de la familia. Nadie podría decir nada, aunque la matasen, por lo que iba a hacer lo que fuera posible para evitar que Li Wei Yang saliese con vida de ahí.
Zhao Yue se adelantó y se puso delante de Li Wei Yang mientras se le tensaba el rostro. Todo el mundo estaba perplejo y nadie se atrevió a acercarse.
–Padre, – Li Wei Yang miró a LI Xiao Ran. – dijiste que me creerías.
Li Xiao Ran, por supuesto, no creía que Li Wei Yang hubiese cometido semejante crimen, sin embargo, todas las pruebas la apuntaban a ella.
–Wei Yang, no creo que tú hicieras algo así, ¡pero tienes que demostrar tu inocencia!
Da Furen sonrió con frialdad. Aunque Li Wei Yang quisiese demostrar su inocencia, era más que imposible. La criada Du era la testigo, el dinero la prueba y, lo más importante, es que no veía capaz a Li Wei Yang de escapar de esta. ¿Cómo no iba a admitir sus culpas después de que la atasen y la golpeasen?
Li Wei Yang retuvo la expresión de Da Furen en su mirar. Sus ojos, desde un principio, parecían como aquel que va a ver un espectáculo.
–Criada Du, – le preguntó instantes después bien alto. – ¿te atreves a jurar que lo que acabas de decir es verdad, que te he sobornado y te he ordenado envenenar la sopa de madre?
–Sí, – la criada Du levantó su cuerpo. – me atreve a admitir mis pecados, ¡estoy dispuesta a aceptar los castigos de Lao Ye y Furen!
–¿Por qué no has cumplido con tu palabra si te he sobornado como afirmas y hasta has aceptado el dinero? – Preguntó forzosamente la muchacha.
La criada ya estaba preparada para esa pregunta, por lo que contestó rápidamente.
–Porque esta mañana Furen ha mencionado momentos de cuando todavía era una doncella y yo la acompañé cuando se casó. Escucharla hablar de los viejos tiempos me ha avergonzado porque he fracasado con lo que el viejo marqués y su esposa me confiaron y he hecho daño a Furen. Hice una promesa, pero he cometido un error. Ahora que soy consciente de ello, sé que si seguía así no merecía vivir.
–¡Tonterías! – Li Wei Yang habló gélidamente. – Te arrepientes sólo cuando vas a matar a alguien, no antes. Criada Du, te voy a dar una última oportunidad, ¡piensa antes de contestar, por favor! ¡Piensa en la criada Lin y no cometas el mismo error!
Al escucharla pronunciar el nombre de la criada Lin, la criada Du empezó a temblar inconscientemente sin ser capaz de decir nada.
–¡Li Wei Yang!  – bramó Da Furen. – ¡Cómo te atreves a intimidar a la criada Du! Si eres tan arrogante delante de nosotros, ¿cómo serás a nuestras espaldas? Desde un principio he sido demasiado benevolente contigo, eres una maldición, no deberías haber vuelto. Ahora has provocado el caos en la finca y nos has hecho difícil descansar. ¡Arrodíllate!
Li Wei Yang sonrió tranquilamente.
–Madre, parece que te crees las palabras de esta desvergonzada sirvienta.
–¡¿Por qué no iba a hacerlo?! – Da Furen se enfureció. – Ya se ha arrepentido, ¿por qué no admites tu culpa? ¿De verdad quieres que use el castigo familiar? ¿O crees que puedes depender de esa criada tuya que sabe artes marciales y por eso haces lo que te da la gana?
Li Wei Yang se limitó a sonreír, no se arrodilló, ni contestó.
–Padre, ahora que las cosas han llegado a este punto, ya no me puedo guardar ciertas palabras.
Li Xiao Ran frunció el ceño.
–¿Qué quieres decir, Wei Yang? – En su corazón el hombre todavía estaba seguro de que Wei Yang no haría algo semejante.
En ese preciso instante, una belleza despampanante entró caminando y se desconcertó al notar el ambiente intenso de dentro.
Da Furen abrió la boca asombrada.
–¡Zhang Le! ¡Cómo es que has vuelto!
–La he hecho volver, – dijo Li Xiao Ran. – ha llegado esta noche.
Li Zhang Le se lanzó a los brazos de su madre encantada.
–Madre, te he echado de menos.
Da Furen se aferró a ella con fuerza y, entonces, dijo:
–Un momento, déjame acabar con esta zorra y hablaremos.
Li Zhang Le giró la cabeza y le echó un vistazo a Li Wei Yang. Reflexionó sobre cuál debía ser el problema de su madre con Wei Yang esta vez. Por desgracia, acababa de llegar y no había podido ver todo el espectáculo. Según sus observaciones, apuñalar a Li Wei Yang no era tan mala idea, esa odiosa muchacha osaba ir en su contra. ¡No podían dejarla en paz como si nada!
Li Wei Yang contempló la reunión entre madre e hija.
–Quería darle una sorpresa a madre – habló con suma tranquilidad. – así que le rogué a padre que dejase que Dajie volviese a casa. Nunca me habría imaginado que madre me malinterpretaría tanto, me ha sentado muy mal. Tengo que aclarar algo: esta sopa no la he hecho ni yo, ni mi criada. ¡Quien ha hecho esta sopa ha sido Dajie!
Todos los de la casa miraron a Li Wei Yang atónitos, incapaces de darle crédito a sus oídos. La criada Du estaba totalmente perpleja y aulló:
–¡No, imposible!
Sin embargo, Li Wei Yang no le permitió reaccionar y continuó hablando con frialdad.
–Mi intención era darle una sorpresa a madre, así que oculté las noticias de la llegada de Dajie deliberadamente. Dajie se enteró de que madre está enferma, así que ha querido hacerle un tazón de sopa. Pero cuando la sopa estaba casi acabada, Lao Furen la ha llamado, así que la he traído yo.
–¡Zhang Le, ¿qué está pasando?! – Da Furen gritó totalmente atónita.
Li Zhang Le también se quedó muda, no entendía qué había hecho mal. Padre le había dicho que lo mejor sería darle una sorpresa a su madre y aparecer de repente a la hora de la cena. El criado de su padre le había contado que su madre estaba enferma y que Si xiaojie había estado cocinándole sopa de paloma, así que decidió ir a la cocina para que todo el mundo supiese que había vuelto y que esa hija de concubina no tenía que seguir al lado de su madre. Pero, Lao Furen la había llamado cuando la sopa estaba casi lista, por lo que le pasó el tazón a una de las criadas de la cocina. No sabía en qué momento había terminado en las manos de Li Wei Yang ¡¿Cómo era posible?!
Li Zhang Le jamás se habría imaginado que Li Wei Yang usaría la enfermedad de Da Furen para hacerla volver, cocinar la sopa y esperar a que Lao Furen la llamase… De haber habido un simple fallo todo el plan habría fracasado. Li Wei Yang lo había planeado todo con tanto detalle que era de admirar.
–¡La sopa la has hecho tú! – La criada Du no pudo contenerse. – ¡Tu criada ya ha-…!
Li Wei Yang sonrió como una flor en primavera.
–Criada Du, ¿no has dicho que has estado en la cocina durante dos horas? Ay, se me ha olvidado decir que cocino fatal. He pensado que a madre no le gustaría mi cocina, así que he tirado mi sopa al cubo de agua. Si no me creéis, podéis ir a comprobarlo.
En ese momento, los criados de Li Xiao Ran que habían ido a rebuscar la habitación de la criada regresaron.
–Lao Ye, hemos registrado la habitación entera pero no hemos encontrado el dinero del que habla la criada Du.
–¡Imposible! – Chilló la criada Du. – Lo he escondí muy bien, ¡¿cómo puede haber desaparecido?!
–Criada Du, – Los labios de Li Wei Yang se curvaron hacia arriba. – Si están, están; si no, no. Normalmente te trato respetuosamente por lo bien que tratas a madre, ¡nunca me habría imaginado que dirías que te he sobornado para hacerle daño! Aunque sea hija de una concubina, sigo siendo la xiaojie de la familia Li, la hija de padre y, además, el Emperador me otorgó el título de Xianzhu. ¿Cómo te atreves a engañar a tu señor? ¡¿Sabes los castigos a los que te tendrás que enfrentar?!
–¡¿Cuáles son tus intenciones, criada Du?! – Li Xiao Ran se enfureció. – ¡La sopa la ha hecho Zhang Le, pero has intentado incriminar a Wei Yang!
Cuando Da Furen comprendió la situación, su expresión cambió drásticamente y sonrió.
–Es un malentendido, un malentendido. Criada Du, ¡date prisa y discúlpate!
Li Wei Yang rio con frialdad.
–¿Esto es un malentendido, madre? El veneno de la sopa es real, y como yo no he hecho la sopa, entonces, quien la ha envenenado es claramente Dajie. ¡O a lo mejor ha sido la criada Du que ha mentido! ¡A lo mejor ha sido ella quien la ha envenenado!
El rostro de Da Furen empalideció visiblemente. Le fue imposible adivinar que sería Zhang Le quien le había cocinado la sopa. Había querido incriminar a Li Wei Yang, pero al final, había contratacado. Ahora no importaba cómo tratase de explicarlo, el desenlace no sería bueno. Si confirmaba que las palabras de la criada Du eran ciertas, entonces quien habría envenenado su sopa sería Zhang Le, pero si afirmaba que eran falsas acusaciones y zafaba a su hija de todo aquello, ¡la criada Du sería la que caería! Si acusaba a esa criada, seguramente la traicionaría y confesaría que había sido ella misma quien le había ordenado incriminar a Li Wei Yang. ¡Era imposible retractarse o continuar!
La criada Du no comprendía la situación.
–¡No he envenenado la sopa! ¡Lao Ye, no he envenenado la sopa!
Si era la criada Du, era Li Zhang Le. La mirada de Li Xiao Ran se posó sobre su hija mayor.
–¡Esto es ridículo! – Replicó con un tono agudo Li Zhang Le – ¿Por qué iba a envenenar a mi propia madre?
–¿Quién ha dicho que hayas envenenado a madre? Ella no es la única que ha venido a cenar. – Li Wei Yang sonrió con la boca pequeña.
La expresión de Li Xiao Ran cambió drásticamente. Entendía que la criada Du había querido incriminar a Li Wei Yang. La criada sabía que la sopa estaba envenenada de antes, sino no habría corrido a detener a Da Furen, pero, ¿cómo habían metido a Li Zhang Le en esto? Sus ojos fueron de una de sus hijas a la otra. No creía que Li Wei Yang fuese tan lista como para saber que la sopa ya estaba envenenada, entonces, ¿Li Zhang Le es quien la había envenenado? Aunque de ser ella, no habría intentado dañar a su madre, entonces, ¿podía ser que…?
La gente es así, si no hubiese estado involucrado, Li Xiao Ran habría visto que Li Wei Yang había arrastrado a Li Zhang Le en el asunto. Pero ahora, enfurecido por el hecho de que alguien había tratado de hacerle daño, era incapaz de pensar en otra cosa que no fuera que Li Zhang Le había envenenado la sopa.
Li Wei Yang sonrió un poco: aquel era el punto ciego de los humanos. Da Furen había invitado a Li Xiao Ran para que fuera testigo de cómo la envenenaban, ¿quién se habría imaginado que había traído una piedra para tirarse encima?
La mirada gélida de Li Wei Yang cayó sobre su hermana.
–Dajie, padre te envió al convento para que reflexionaras, y no sólo no te has arrepentido, encima te has atrevido a envenenar la sopa. Si la criada Du no les hubiese parado a tiempo, no sólo habría muerto padre, ¡madre también! La criada Du debe haber sabido la verdad desde antes. Es la favorita de madre y te ha visto crecer. Así que, para no implicarte ni a ti, ni a Da Furen, ha aprovechado el momento y me ha culpado a mí. ¡Y como ha pasado todo tan rápido, no ha podido pensárselo bien y sus mentiras están llenas de agujeros!
Las palabras de Wei Yang parecían lógicas y racionales. Li Zhang Le odiaba a Li Xiao Ran por haberla enviado al convento y había querido matarlo con veneno. ¿Quién se habría imaginado que la criada Du lo descubriría y vería a Da Furen bebiéndose la sopa? Entonces, como todo había sucedido con tanta rapidez, no había podido preparase nada y se había inventado una historia en la que Li Wei Yang la sobornaba. Esto también explicaba por qué cuando los criados habían registrado su cambra no habían encontrado nada: porque el dinero era flaso. Si Li Zhang Le no hubiese aparecido y si Li Xiao Ran se hubiese creído las palabras de la criada, Li Wei Yang ya estaría muerta y nadie hubiese investigado el asunto.
–¡No! – La cara de la criada se tensó. – ¡No es verdad! ¡Quien ha envenenado la sopa ha sido Xianzhu, no Da xiaojie!
Y sigue farfullando, ¡qué poco miedo le tiene a la muerte!
Li Wei Yang giró la cabeza y gritó:
–¡Criada Du, dices que quien ha envenenado la sopa he sido yo, pero yo no la he hecho! Quien la ha traído ha sido mi criada, pero hemos tenido un montón de criadas a nuestro alrededor desde que hemos salido de la cocina, ¿cómo vamos a envenenar nada delante de tantos ojos? ¡La única persona que ha podido añadir veneno es Dajie, que es quien ha preparado la sopa! También dices que te he sobornado, pero no han encontrado nada. ¡Esto debe ser una mentira para encubrir a Dajie y engañar a padre! Debes temer que cuando descubra que ha sido Dajie, culpe a madre. ¡Además, te ha preocupado más que madre bebiese la sopa, que padre! ¿Cómo se te ha pasado por la cabeza que podrías cubrir sus fallos? Es estúpida, pero tú lo eres todavía más. ¿Crees que, culpándome a mí, no implicaría a Dajie? Padre es muy inteligente, ¿cómo va a dejarse confundir por todas vosotras? ¡Estúpida vieja! –Dicho esto, pateó el pecho de la criada Du y la criada cayó al suelo con un grito adolorido.
–¡Li Wei Yang, no te pases! – Chilló Li Zhang Le. – Yo jamás pondría veneno. Nunca he odiado a padre y mucho menos usaría veneno para matarle. Padre, tienes que creerme, ¡no lo he hecho! De verdad que no. Sólo quería que madre estuviera feliz, así que he preparado un tazón de sopa de paloma para ella. ¡No sabía que estarías aquí!
–Dajie, – Li Wei Yang habló con frialdad. – ahora me arrepiento. Si hubiese sabido que intentarías hacer daño a padre, no habría pedido que volvieras. Te habría dejado quedarte en el convento para siempre, en lugar de dejar que te acusasen de parricidio. ¡Le has hecho mucho daño a padre!
Li Zhang Le enrojeció y, de repente, quiso abofetear a Li Wei Yang. Pero no se le ocurría ninguna excusa. Dijera lo que dijera, estaría mal.
–¡Madre, madre! – Se dio la vuelta. – ¡Defiéndeme! ¿Cómo iba a hacerle daño a padre? ¡¿Por qué haría eso?!
Entonces, la expresión de Da Furen cambió.
Li Wei Yang había planeado la trampa para que ellas mismas se metieran y ellas habían seguido los pasos exactamente como había previsto.
Las criadas se precipitaron a ayudar a sentarse a Da Furen. Respiraba pesadamente y se sentó sin decir nada. Aun de haber podido hablar, no habría dicho nada. Acababa de escupir sangre y su corazón parecía derretirse. Tenía un nudo en la garganta y tuvo que usar toda su fuerza para evitar temblar. ¡Su enfermedad volvía a empeorar!
La expresión de Li Xiao Ran empeoró. No podía creer que su hijita querida hubiese querido matarle por algo así. Sin pensarlo más, anduvo hasta Li Zhang Le enfadado y le dio dos bofetadas.
–¡Niña mala!
Li Zhang Le cayó al suelo y miró a su padre con incredulidad. ¿Cómo había pasado? Pensaba que aquel día, su madre y ella, se desharían de Li Wei Yang. ¡¿Cómo había pasado todo esto?!
Da Furen luchó por levantarse, quería ayudar a su hija a levantarse, pero Si Yiniang la detuvo.
–Furen, Lao Ye está castigando a Da xiaojie. Deberías quedarte mirando a un lado, ¡sino los demás empezarán a hablar sobre tu parcialidad!
Da Furen miró a Si Yiniang maliciosamente. No podía dar crédito que Si Yiniang, que siempre se había comportado como una perra leal, se atreviese a no respetarla con la instigación de Li Wei Yang.
No sólo no acató sus palabras, los ojos de Si Yiniang rebosaban desdén y placer por su desgracia.
A Da Furen se le estaba acabando la suerte y eso la hacía inconmensurablemente feliz. Da Furen la había pisoteado durante años, así que, de no haber echado una mano a Li Wei Yang, no habría sido capaz de ver a Da Furen en una posición tan patética. ¡Tenía que darle las gracias a San xiaojie!
–¡Aparta! – Bramó Da Furen cogiendo aire. Su voz albergaba una malicia débil y le dio una bofetada a Si Yiniang. – ¿Quién te crees que eres? ¿Cómo osas burlarte de mí?
Si Yiniang se cubrió la mejilla con la mano y se giró hacia Li Xiao Ran con agravio.
–¡Lao Ye! ¡Sólo quería que la enfermedad de Furen no empeorase, pero ha malinterpretado mis intenciones-…!
El par de ojos helados de Li Xiao Ran repasaron a Da Furen. Todavía hervía de rabia por lo que había ocurrido con Jiu Yiniang y ahora, al parecer, había criado a una hija que quería matarle. ¿Cómo no iba a enfurecerse tanto como para pensar en el divorcio? Pero en aquel momento crítico se tranquilizó. Recordó el rostro de Jiang Guogong Furen, esa vieja todavía estaba vida y el poder de su marido no era algo que pudiese ignorar. A pesar de que era el primer ministro y no un yerno servil, no podía precipitarse. Por lo que la posición de matriarca todavía debía pertenecerle a Da Furen.
–Furen siempre será la Furen, ¡no debes ser irrespetuosa! – Exclamó con frialdad.
Un vestigio de decepción apareció en el rostro de Si Yiniang, sin embargo, Li Wei Yang sonrió. Sabía a la perfección que Li Xiao Ran no se divorciaría de su mujer, no importaba lo que llegase a hacer Da Furen, su posición de matriarca no iba a cambiar, pero… Que no pudiese divorciarse de ella no significaba que los futuros días de Da Furen fueran a ser fáciles. Por supuesto, no le daba la suficiente pena todavía y quería enfurecerla aún más para que ascendiese a los cielos mucho antes de lo previsto.
Da Furen resopló con frialdad y avanzó un par de pasos. La persona a la que más odiaba era a Li Wei Yang, si no fuera por ella, no habría acabado en ese estado. Su estratagema contra aquella joven había ido bien, pero Li Wei Yang lo había utilizado en su contra y no le había permitido matarla. ¡Tenía que terminar aquella injusticia! Por lo que fue directamente hasta la joven y la abofeteó sin pararse a pensar.
–¡Pequeña zorra, tú eres la que ha causado todo este caos en nuestra casa! – Gritó Da Furen. Las manos le temblaban incontrolablemente.
Li Wei Yang mostró una pequeña sonrisa y se movió para esquivar el golpe. Da Furen era una paciente debilucha, así que su bofetón tampoco fue muy fuerte. Pensó que Li Wei Yang no se atrevería a evitar su golpe porque era la matriarca, sin embargo, había subestimado su audacia y no sólo falló al pegarle, sino que también se cayó hacia la silla, perdió el equilibrio y aterrizó en el suelo.
Las criadas corrieron a socorrerla, pero la esquina de los labios de Da Furen ya sangraba. Básicamente, yacía en el suelo como un cerdo muerto y no conseguía tenderse en pie.
Li Xiao Ran jamás había visto semejante aspecto de su esposa: era como una bestia enajenada. El hombre frunció el ceño. Ya no podía seguir ocultando su desagrado por mucho que lo intentase.
–¡Ay, madre! – Li Wei Yang fingió sorpresa. – ¿Qué haces? Levántate, rápido. ¡No puedo aceptar semejante honor!
Bai Zhi y Zhao Yue, que estaban a un lado, sonreían cautelosamente con las cabezas gachas.  Si Yiniang se acercó para ayudar a la matriarca, pero Da Furen apartó su mano, agraviándola de nuevo.
En este preciso instante, las cortinas se levantaron: Li Min Feng acababa de correr a su encuentro desesperadamente.
–¡Madre, ¿qué ha pasado?! – Exclamó después de repasar la escena y ver a Si Yiniang al lado de Da Furen mientras que ésta continuaba intentando recuperar el aliento en el suelo.
–Da Shaoye, – Habló Si Yiniang. – no sabes qué le ocurre. ¡Ha empeorado mucho! – Volvió a intentar ayudar a la mujer mientras hablaba.
Li Min Feng se enfureció al ver que su madre no podía ni hablar y pateó a Si Yiniang.
–¡No toques a mi madre! ¡Vete!
El rostro de Si Yiniang, que cayó en el suelo, empalideció y empezó a sudar. Li Chang Xiao se acercó para ayudarla y al ver su herida, se giró y habló con su padre sin pararse a pensar.
–Padre, mi madre es una concubina, pero es tu concubina. Da ge está por debajo de ti, ¡¿cómo ha podido herir a mi madre delante de ti?
Sus palabras atacaron a Li Xiao Ran. Li Wei Yang vio cómo en los labios de Si Yiniang aparecía una sonrisa extraña. Obviamente, quería instigar a Li Min Feng y crear más problemas. Por supuesto, Li Xiao Ran estaba tan furioso que se le veían las venas.
–¡Niño malo, ¿qué haces?!
Li Zhang Le avanzó para abrazar a su hermano.
–¡Da ge, Da ge! ¡Se han unido contra mí! ¡Li Wei Yang me ha hecho una encerrona y ha afirmado que quiero matar a padre! ¡Sálvame, por favor!
Li Min Feng abrió los ojos como platos al escuchar sus palabras.
–¡Padre, ¿cómo has podido creerte las palabras de esta zorra?!
–Da ge, – Li Wei Yang habló con suma calma. – no distingues el bien del mal. Acabas de llegar y le has dado una patada a Si Yiniang, ahora ni siquiera preguntas sobre toda la historia y me llamas “zorra”. ¿Quién te ha enseñado esas palabras? Soy tu hermana, si yo soy una zorra, ¿tú qué eres? ¿Qué imagen tienes de nuestro padre?
Li Xiao Ran tensó las cejas.
–Padre, – la mirada de Li Min Feng rebosaba enemistad. – tienen que haber incriminado a Zhang Le. Nunca te haría daño. Deberías hacerle justicia y castigar a Li Wei Yang por no ser respetuosa con madre. – Señaló a Li Wei Yang con la mano.
A Da Furen le costaba respirar por la flema que tenía atascada en la garganta, por lo que le fue imposible impedir que su hijo hablase. Ni siquiera había enviado a nadie a por su hijo, además, no quería que su hijo se metiese en el asunto. Pero Min Feng acababa de aparecer y eso significaba que alguien le había avisado y que este asunto crecería. Sabía que, si no quería que ocurriese algo peor, debía evitar que su hijo continuase hablando, por lo que haciendo uso de todas sus fuerzas, sacudió su cabeza hacia Li Min Feng para indicarle que quería que se callase.
Sin embargo, Li Min Feng no comprendió las intenciones de su madre, lo único que sabía es que Li Wei Yang la había enfurecido y que había incriminado a su hermana, por lo que tenía que hacerla pagar.
–Padre, ¿prefieres creerte las palabras de una zorra que ha salido de una concubina antes que a nosotros, tus hijos oficiales? Te aseguro que lo que ha pasado hoy ha sido un plan de Li Wei Yang, ¡de verdad! ¡Culpas a madre y a mi hermana en lugar de castigarla a ella! ¡¿Estás chocho?!
–¡¿Qué acabas de decir?! – bramó Li Xiao Ran.
Li Wei Yang sonrió.
–Padre, tranquilo. Da ge está nervioso, por eso está hablando así. Después de todo, la situación involucra a Dajie y a madre. Lo que dice es comprensible… Bueno, pero, Da ge, estás yendo demasiado lejos. ¿Cómo te atreves a regañar a padre? ¡Esto es impiedad! Estoy segura que no quieres que padre vuelva a encerrarte en el salón ancestral otra vez. – Cada una de las palabras que pronunció tenían el propósito de enfurecer a Li Min Feng.
En cuanto el muchacho escuchó “salón ancestral” no fue capaz de contener su ira. Sacó la daga y sin pensar:
–¡Padre, si tú no vas a castigarla, entonces tendré que matar a esta zorra antes de poder seguir con la conversación!
Su única salida era matar a Li Wei Yang. Su padre no le castigaría porque no dejaba de ser su único hijo. Li Min Feng levantó la daga y se abalanzó sobre Li Wei Yang. Usó todas sus fuerzas con la esperanza de matarla para disolver su enemistad.
Li Wei Yang supo que quería matarla en cuanto vio su expresión y no pudo evitar sonreír. Zhao Yue apareció justo delante de su señora como un fantasma, levantó la pierna y tiró a Li Min Feng al suelo de una patada.
Li Min Feng no daba crédito a que la criada de Li Wei Yang fuese tan buena en artes marciales, pero no iba a rendirse. Volvió a levantarse y apuntó hacia su hermanastra, esta vez, Li Wei Yang asintió disimuladamente hacia Zhao Yue, quien comprendió el significado de ese gesto.
Cuando Li Min Feng volvió a saltar sobre ella, Li Wei yang se escondió detrás de Li Xiao Ran.
–¡Padre, tengo miedo!
Li Min Feng no imaginó que la muchacha correría a esconderse detrás de su padre. Justo cuando iba a frenar, no vio la pierna de alguien y se volvió a precipitar hacia adelante. El rostro de Li Xiao Ran se desencajó; no tuvo tiempo suficiente como para esquivar la daga y acabó clavada en su brazo.
–¡Proteged a padre!  – Aulló Li Wei Yang. – ¡Rápido, traed gente!
En el interior de aquella estancia sólo había criadas, todos los soldados tenían la orden de montar guardia fuera. Nadie habría pensado que se podría dar una ocasión semejante: Li Min Feng acababa de apuñalar a Li Xiao Ran con su daga.
La ira de Da Furen penetró en su corazón. De repente, era incapaz de decir nada, sólo podía escupir sangre fresca. Se desmayó, pero nadie lo notó porque habían herido a Li Xiao Ran. Además, la sangre rezumaba de su herida y la daga continuaba en su brazo.
Li Xiao Ran estaba más que furioso. ¡Li Min Feng le había apuñalado!
–¡Atadle! – Ordenó a los guardias que entraban señalando a su hijo.
Li Min Feng estaba perplejo. Había querido apuñalar a Li Wei Yang con la daga, ¿cómo había perdido el control? Después de escuchar las órdenes de su padre, dijo inconscientemente.
–¡Padre, no ha sido a propósito! ¡Quería matar a esa pequeña zorra!
Li Xiao Ran estaba, por supuesto, enfadado, pero, en este momento de ira, de repente se le ocurrió que sólo tenía un hijo. Así que, simplemente ordenó a sus soldados que le atasen sin llegar a indicar la siguiente orden. Li Min Feng no se percató de su vacilé, lo que más le preocupaba era estar atado, por lo que peleó con todas sus fuerzas.
–¿Quién osa tocarme? ¡Soy el primogénito de la familia Li!
Los soldados se miraron entre ellos en blanco, no se atrevían a ofender a Li Min Feng porque era el primogénito y el que acabaría heredando las posesiones. Al mismo tiempo, no podían desobedecer a Li Xiao Ran porque su señor era Lao Ye por el momento. Pero Li Min Feng no dejaba de debatirse, así que tampoco podían obligarle y se quedaron parados de repente.
Li Wei Yang observó con frialdad sin decir nada. Había calculado el tiempo y la persona en cuestión llegaría dentro de poco. Justo cuando pensaba en ello, los sirvientes de fuera anunciaron:
–¡Lao Furen está aquí!
Lao Furen iba cogida del brazo de la criada Luo y unas cuantas criadas más la seguían por atrás. Entró rápidamente y, al ver la situación de la habitación, dijo sorprendida:
–¿Qué te ha pasado en el brazo? – Habló mientras se acercaba con ayuda de la criada Luo y revisó la herida de su hijo. – Deprisa, – añadió luego. – llamad al médico. ¡¿Estáis tontos?!
Los criados, que estaban como ausentes, por fin volvieron en sí y una criada salió corriendo en busca del médico.
–No es nada, – Li Xiao Ran consoló a la anciana afanosamente. – sólo es una herida pequeña. No te preocupes, madre.
El rostro de Lao Furen se llenó de rabia.
–¡Qué herida pequeña, ni qué ocho cuartos! ¡Mira cuánta sangre! ¡¿Cómo va a ser una herida pequeña?! ¡¿Quién te lo ha hecho?!
Li Xiao Ran se quedó callado, no quería decir que su propio hijo le había apuñalado con una daga.
Lao Furen miró a Li Wei Yang.
-Esto es lo que ha pasado, Lao Furen. – Dijo la muchacha. – Padre ha venido a cenar con madre. Justo en ese momento, Dajie ha vuelto y ha preparado sopa de paloma especialmente para madre. ¿Quién iba a imaginar que la sopa estaba envenenada? Padre se ha enfadado y madre no ha podido soportar la situación y se de desmayado. Puede que Da ge se haya puesto nervioso al ver la escena y ha pensado que he sido yo quien ha incriminado a Da jie. En un arrebato de ira le ha pegado una patada a Si Yiniang, y hasta ha querido matarme con la daga, pero le ha hecho daño a padre-…
Todo lo que estaba haciendo era explicar lo que había sucedido, pero ilustró con toda claridad el crimen de Li Min Feng y también le contó a la anciana el incidente del veneno.
–¡Lao Furen, – expresó Li Zhang Le con voz aguda – no he sido yo! ¡De verdad que no he sido yo!
–Dajie, – Li Wei Yang la miró. – ¿la sopa la has hecho tú? –Li Zhang Le no dijo nada, se limitó a mirarla como una loca. – A no ser que el veneno no estuviese en la sopa… –Li Zhang Le no pudo responder, casi le salía sangre por los ojos. Li Wei Yang suspiró. – Los testigos y las pruebas están aquí. Dajie, sigues repitiendo que eres inocente. Aunque lo fueras, Da ge no debería haber atacado a padre para vengarse por tu injusticia, es de tener pocos escrúpulos.
Li Min Feng no pudo controlarse más y se precipitó para adelante.
–¡Lao Furen, no caigas en su trampa! ¡Es imposible determinar quién ha envenenado la sopa! ¡Aunque haya veneno en la sopa, debe haber sido Li Wei Yang que ha inculpado a mi hermana! No he herido a padre, todo ha sido un accidente, Lao Furen-…
Lao Furen estaba completamente atónita. No podía creer que el par de niños de Da Furen hicieran tales cosas.
–Da ge, – dijo Li Wei Yang en ese momento. – no des más excusas. He oído que fuiste a visitar a Dajie al convento… Puede que pensarais que si a padre le pasaba algo… ¿Podríais controlar la familia Li? ¿Cómo podéis ser tan estúpidos? ¡Si a padre le pasase algo, la familia Li se derrumbaría!
Li Xiao Ran se quedó perplejo. Al escuchar las palabras de Li Wei Yang consideró esa posibilidad. Si L Min Feng de verdad había ido al convento, ¿de qué le había hablado Li Zhang Le? ¿Estaría enfadado porque le había castigado en el salón ancestral y por eso le había ordenado a Zhang Le que envenenase-…? Cuando la hipótesis apareció en su cabeza, no pudo evitar sentir escalofríos. Sintió pavor al recordar que todas las miradas de Li Min Feng desde su castigo habían albergado indignación. Su propio hijo e hija le habían traicionado por un castigo menor. Los cielos saben que sólo pretendía que reflexionasen, y aun así, los niños habían decidido unir fuerzas para acabar con su vida.
–¡Pequeña zorra! – Gritó Li Min Feng enfadado. – ¡No dejas de decir tonterías! ¿Cuándo he-…!
–¡Cierra el pico! – Bramó Li Xiao Ran, señalándole. – Zhang Le y tú estabais juntos desde un principio, os habéis unido para hacerme daño. Ahora que han desenmascarado la conspiración hablas presuntuosamente sin nada de vergüenza. ¡Cómo puedo tener un hijo tan malvado!
Li Zhang Le no pudo contenerse y gritó:
–¡Padre, somos tus hijos! ¡¿Cómo puedes creer la difamación de otros…?!
–¡Basta! – Lao Furen estaba pálida. – ¡Dejad de fingir! ¡Ya estoy harta de vuestro espectáculo! ¡El parricidio es un crimen imperdonable! ¡Abofeteadles!
Lao Furen dio la orden, pero ningún soldado se movió. La criada Luo resopló con frialdad y se acercó para abofetear a Li Min Feng. Li Min Feng no tuvo tiempo de reaccionar y, para cuando se dio cuenta, ya tenía la cara hinchada y roja con huellas púrpuras. Era una escena lamentable.
–¡Padre, – exclamó con brusquedad – soy tu único hijo!
Tenía razón. Li Xiao Ran tenía cuatro hijas y sólo un hijo, por lo que, por muy furioso que estuviese, tuvo que contenerse y defenderle.
–Lao Furen-…
–¿Todavía me tienes en tu corazón? – Lao Furen estaba terriblemente furiosa con Li Min Feng y todavía se enfadó más con su propio hijo. – Mira a qué impíos has criado. Se atreve a pegar a tu concubina e incluso a intentar matar a su propia hermana. No se ha parado a pensar en tu reputación y te ha herido. Si de verdad te respetase, ¿cómo iba a hacer algo así? Si pensasen en la familia Li, ¡no nos dejarían en evidencia de esta manera!
Li Xiao Ran se disculpó de inmediato al ver a su madre enfurecida.
–Sí, es culpa mía, cálmate, por favor.
Lao Furen tenía razón, da igual lo mucho que amase a su hijo, era un inútil. ¿Quién iba a creer que era su hijo cuando había herido a su propio padre? ¡¿De qué servía quedarse con algo tan impío?!
–¡Padre, – exclamó Li Min Feng – tengo razón!
–Da ge, – le recordó Li Wei Yang – a padre todavía le está sangrando el brazo. ¿Cómo puedes decir que tienes razón? Si tú tienes razón, ¿entonces ha sido culpa de Lao Furen? ¿De padre? ¡Insisto en que admitas que tienes la culpa!
Li Min Feng se enfureció todavía más.
–¡Li Wei Yang, serás zorra! Padre, Lao Furen, no os dejéis engañar por esta malvada doncella. ¡Desde que llegó a la residencia, no hemos tenido ni un solo día bueno! ¡Mirad lo que le ha pasado a madre! ¡Mirad!
Li Wei yang sonrió con frialdad, totalmente colorada.
–Da ge, madre se ha desmayado por Dajie, no tiene nada que ver conmigo.
–¡Madre, estás despierta! – Gritó Li Zhang Le.
Da Furen abrió los ojos lentamente y se dio cuenta que tanto Li Xiao Ran como Lao Furen la estaban mirando como una niebla gélida. Entonces, notó la herida del brazo de Li Xiao Ran y, después de sorprenderse, adivinó de dónde había salido. Jadeó, incapaz de hablar.
–¿Qué ha pasado, madre? – Preguntó afanosamente Li Zhang Le.
Da Furen sacudió la cabeza. La criada Du, que había estado arrodillada a su lado, la ayudó.
–Furen está enferma, tengo un poco de medicina. – Sacó la medicina inmediatamente y apoyó a su señora a un lado, para ayudarla a tomarse la medicina.
Sin aliento, Da Furen pasó de mirar a su hijo a Li Wei Yang.

–Madre, – Li Wei Yang la miró con una sonrisa capaz de hacer explotar su corazón. – ya estás despierta. ¿Estás bien?
Title: Capítulo 85: La caída del mal
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Writed by Nana L15R1

1 comentarios:

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Anónimo

Gracias estuvo brutal este cap