Capítulo 53

La amargura de Li Shi Qing se acrecentó cuando los ojos de Xiao Li y Qi Xiu Yuan se encontraron. Entrecerró los ojos y movió la mano con la que le sujetaba la barbilla a Xiao Li para taparle los ojos. Entonces, habló con un tono amable.
–Xiao Li, al final me sigues culpando por ser cruel y no salvar a tu hermano por el bien del grupo. Te voy a demostrar que todo el mundo hace lo mismo. Hasta este bastardo del que te has enamorado. –-Dicho esto, le echó una mirada a Qi Xiu Yuan llena de malicia y desprecio. – Si dice hace ruido y dice lo que quiere, te dejaré marchar. Pero sino, no quiero que le vuelvas a ver nunca más.
Li Shi Qing le cubría los ojos y ese hecho le hacía más susceptible a su voz. Por tanto, en cuanto Li Shi Qing le empapó de palabras, Qi Susu le vino a la mente. No pudo evitar preguntar alarmado:
–Qing Ye, ¿por qué tienes que meter a su hermana?
Una sonrisa apareció en los labios de Li Shi Qing.
–¿Por qué Lu Wu me complicó las cosas?  – Levantó la parte del cuerpo que estaba sobre Xiao Li y dejó caer la mirada. Entonces, extendió la mano y repasó el tatuaje de la espalda de Xiao Li. – No me ha sido fácil llegar hasta donde estoy. No puedo tirarme atrás por tu hermano, ni por Han Jia. Pero como ya te dije: tú eres diferente. Puede sacrificar a todo el mundo, excepto a ti. He perdido el territorio más beneficioso para poderte traer de otra provincia. Lu Wu enviará a alguien para encargarse de todo dentro de poco. – Suspiró. – Nadie se puede creer que yo haya hecho algo así. Xiao Li, he sacrificado muchísimo por ti, ¿quién más haría algo así? – En segundos, su voz fue más alta. – ¿Qué puede hacer este hombre del que te has enamorado?
Xiao Li se puso rígido y empezó a debatirse para liberarse otra vez.
–No es lo mismo, Qing Ye. No le obligues…
–Te equivocas. – Li Shi Qing ejerció más fuerza y, aunque había estado acariciándole el tatuaje con gentileza, ahora le apretaba el omóplato despiadadamente, su voz, sin embargo, era extremadamente cariñosa. – Xiao Li, eres tú quien no debe obligarme.
A pesar de que hacía mucho tiempo que Xiao Li le no le escuchaba ese tono de voz, a pesar de que tenía los ojos tapados, podía vislumbrar a la perfección la sonrisa de LI Shi Qing. En sus recuerdos, ese tono de voz y su sonrisa estaría siempre unido a escenas sangrientas. Se estremeció ante tales pensamientos y, por acto reflejo, le rogó:
–Te lo ruego… Qing Ye, te lo ruego…
–Te vuelves a equivocar. – Li Shi Qing se encorvó, suspiró y le besó el tatuaje. Su voz no vaciló. – Xiao Li, soy yo quién te lo ruega.
De repente, la mano que le tapaba los ojos se apretó más. Su campo de visión de disolvió en la oscuridad y escuchó a Li Shi Qing susurrarle al oído.
–Quien tiene el poder de decidir no eres ni tú, ni yo: es ese hombre que está arrodillado. Si hace un sonido tú serás suyo, pero su hermana pagará el precio, y si no, el precio serás tú. ¿Por qué no intentas adivinar – mientras hablaba besó el rostro de Xiao Li? – quien será el elegido?
Unos segundos después, la habitación se sumió en el silencio. Lo único que se oía eran las gotas de lluvia chocando con la ventana. Todo el mundo, excepto Xiao Li, tenía sus ojos puestos en los labios temblorosos de Qi XIu Yuan. Cerró los ojos, sus pupilas se oscurecieron por la desesperación que luchaba en su interior.
–No digas nada. – La voz de Xiao Li resonó de repente. Era tranquila y decidida. – Qi Xiu Yuan, no te voy a culpar. No importa lo que pase, no digas-… ¡Ah!
Li Shi Qing le mordió el tatuaje cuál bárbaro. Sorprendido, Xiao Li gritó alarmado y, entonces, volvió a callarse antes de revolverse, no obstante, Li Shi Qing hizo más fuerza en su columna vertebral, inmovilizándole. Xiao Li, para quitárselo de encima, retorció el cuerpo hasta acabar en una posición muy incómoda. Al poco tiempo, LI Shi Qing levantó la cabeza y en la esquina de su boca había sangre carmesí. Observó a Qi Xiu Yuan y se rió mientras se lamía los labios, entonces, resopló volviendo a posar la mirada en Xiao Li que seguía peleando y le metió una mano entre las piernas.
La lucha de Xiao Li se tornó todavía más violenta. Tensó todos los músculos y una leve capa de sudor le envolvió el cuerpo. Li Shi Qing, en contraste, estaba muy tranquilo y disfrutaba de la resistencia que intentaba poner. Su mano permaneció cerca del trasero de Xiao Li y, entonces, se estrechó hacia el hueco.
Enfurecido hasta el punto de no poder soportarlo más, Qi Xiu Yuan apretó los dientes y cargó enloquecido hacia Li Shi Qing. Pero entonces, igual de rápido que él, el hombre que tenía detrás le pateó la espalda. Esa fuerza pilló desprevenido a Qi Xiu Yuan, que cayó al suelo y que estiró la mano para levantar el cuerpo a pesar de que un pie le pisoteaba para mantenerle abajo.
El dolor agudo que le quemaba la mano y se extendía por el brazo hizo que todo lo que tenía delante se volviese negro, pero, aun así, no le importó y continuó intentando alcanzar a Xiao Li.
No hubo gritó de misericordia en apenas ese metro que les separaba. Xiao Li continuó resistiéndose y Qi Xiu Yuan continuó aguantando los golpes. Se rehusaron a someterse y se mantuvieron obstinadamente callados. La habitación acabó pareciendo una escena cruel de una película.
La resistencia de Xiao Li llegó al punto en que LI Shi Qing casi no podía controlarle. Impaciente, chasqueó la lengua y, sin otra alternativa posible, aplastó a Xiao Li con su propio cuerpo. La mano que exploraba el cuello de Xiao Li se arrastró a su cuello otra vez, y la que le cubría los ojos ejerció todavía más fuerza.
–¿Por qué te resistes? – Su aliento estaba en el oído de Xiao Li. – ¿Te da miedo que te folle de verdad y que él no sea capaz de estarse callado? ¿Con él no estabas dispuesto a hacerlo? Te compadezco. Como veo que quieres estar con él tantísimo, te voy a ayudar.
Alzó la cabeza y miró a Qi Xi Yuan que no dejaba de luchar con frialdad, entonces, ordenó indiferentemente:
–Dejadle chillar.
Li Shi Qing detuvo todos sus movimientos, como si estuviese mirando un teatro desde un lado. Xiao Li sólo notó como todos sus sentidos se paralizaban. Delante de él había una capa de oscuridad y la palma de Li Shi Qing tenía incontables agujeros. Lo único que quedaba en el mundo de Xiao Li era un sonido en particular.
El que mejor conocía: el de la violencia.
Había pegado a otros muchas veces y también había soportado los puñetazos de otros. Distinguía con claridad la diferencia del sonido de un hueso o un diente roto, o una leve lesión cuando escuchaba como se aplicaba fuerza. Pero, jamás se le habría ocurrido que esa habilidad suya le haría tener que aguantar y sufrir un momento como ese.
El sonido fresco de la carne golpeada, el cuerpo chocando contra el suelo y la pared, se convirtieron en insoportable. La imagen que le evocó era demasiado vívida. Escuchó la sangre, las heridas y las entrañas. Todo esto no debería haber acaecido sobre Qi Xiu Yuan. Su mundo debería estar hecho de tiza, libros y dolores de cabeza por culpa de niños adorables. No aquello que estaba pasando: dolor y pérdida de dignidad.
Entonces, escuchó la voz de Li Shi Qing, amable, ronca y seguramente acompañada de una sonrisa.

–Mira, ha elegido sacrificarte a ti.
Title: Capítulo 53
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Writed by Nana L15R1