Capítulo 52

En cuanto escuchó la voz de Li Shi Qing, empezó a resistirse con todas sus fuerzas. Hasta cuando le sometió, continuó peleando para poder escapar de una forma vigorosa y forzada, de modo que Li Shi Qing llegó estar al borde de la cama.
Todo tipo de acciones impetuosas surgieron de las profundidades de los recuerdos de Xiao Li. Y, a pesar de que hacía muchos años que había visto a Li Shi Qing ocuparse de alguien personalmente, todavía recordaba la impresión que había dejado la confrontación contra ese hombre en él. Era una impresión difícil de olvidar, hasta el punto de que, en ocasiones, cuando estaba a su lado, era incapaz de controlar sus emociones sin importar lo mucho que lo intentase.
Apañárselas con el furioso Xiao Li que peleaba en la cama le fue difícil a Li Shi Qing. Xiao Li casi consiguió agarrar a Li Shi Qing y lanzarlo al cabezal de la cama, mientras que el hombre saludaba la carne del cuerpo de Xiao Li sin misericordia alguna. Dos minutos después, Li Shi Qing consiguió empujar la cara de Xiao Li contra la cama. Y, una vez le hubo cogido por el cuello y se hubo ayudado de la pierna para mantenerle quieto, su pelea llegó a su fin.
Qi Xiu Yuan tembló de ira y sus ojos se abrieron como platos al ver la escena ante él. Apretó tanto los puños que sus uñas se hundieron en la palma de su mano.
–¿De verdad…? – Li Shi Qing le desabrochó dos botones de la camiseta y jadeó en busca de aire mientras, con la mano libre, le acariciaba un lado de la cara a Xiao Li. – Parece que sigues poniéndote violento cuando te despiertan. Después de tantos años, esa condición tuya no ha… – Suspiró y le dio una palmadita en la mejilla. – ¿Ya te has despejado?
Xiao Li, contra la cama, continuó debatiéndose, aunque le limitasen los movimientos. Cuando escuchó la pregunta de Li Shi Qing, giró la cabeza para evitar la mano del hombre y respondió:
–Sí, Qing Ye.
Li Shi Qing se limitó a resoplar burlonamente.
–Pues aclárame bien las cosas.
Dicho eso, los dedos con los que le apretaba el cuello a Xiao Li se movieron a su cabeza. Le cogió por el pelo, le tiró de la cabeza para levantársela y se la giró para que mirase donde estaba Qi Xiu Yuan. En cuestión de segundos, sus ojos revelaron un dolor insufrible.
–Qing Ye, por favor… No le hagas las cosas difíciles. Es mi amigo. – Dijo Xiao Li con la voz ahogada ya que la postura en la que estaba limitaba los movimientos de su pecho.
–¿Quieres ser un “amigo amable”? – La voz sombría de Li Shi Qing cayó con fiereza. – ¿Me has traicionado por él? ¿Por eso quieres marcharte del grupo?
–No te he traicionado pero, tu petición – Xiao Li cerró los ojos. – es imposible.
–Con tu rango, retirarte es una traición. – Li Shi Qing le cogió por el cuello provocando un jadeo frío y doloroso a Xiao Li. – Has tenido las agallas de usar a otra persona para que la mafia te deje marchar sin molestarte.  Xiao Li, me lo has ocultado y has encontrado un método así de atroz. ¿Ya no quieres estar en el grupo? Pues no pasa nada, te dejaré marchar. – Se inclinó y se acercó al oído de Xiao Li. – Pero, dejar el grupo no significa dejarme a mí: Li Shi Qing. ¡Puedo aceptar que abandones la mafia, pero no que me abandones a mí!
Xiao Li frunció el ceño, como si no comprendiese sus palabras. Hasta que la mano izquierda de Li Shi Qing no le acarició la espalda y se deslizó hasta sus calzoncillos, no empezó a pelear con todas sus fuerzas.
–Tú también lo juraste, Qing Ye, tú también lo juraste. – Se debatió para liberarse y giró la cabeza. – Lo dijiste ante la tumba de mi madre, juraste que sólo lo harías si yo lo consentía-…
–¿Consentir? – Li Shi Qing dejó de moverse y, cuando volvió a hablar, lo hizo dejando una pausa muy clara entre cada palabra, conteniendo a risa. – ¿Con todas las cosas que he hecho sigo sin ser lo suficientemente bueno? He tolerado que subieras de rango, he tolerado que buscases a una mujer y he tolerado tus trucos sucios. ¿Y qué ha pasado al final? – Le cogió por la barbilla y sus ojos se encontraron de nuevo con los de Qi Xiu Yuan. – Que te has ido con otra persona. – Hizo más presión con la pierna, haciendo que Xiao Li gruñese por el dolor. Entonces, hablando lo suficientemente alto para que todos los de la habitación pudieran escucharle, le dijo al oído. – ¿Qué habilidades tiene este para que vayas con él por voluntad propia? Es un cobarde que se ha quedado allí de rodillas, sin atreverse a hacer ningún sonido. ¿Se atrevería a hacer algún ruido si te follase aquí mismo, delante suyo? ¡Pregúntaselo!

Xiao Li jadeó en busca de aire y miró a Qi Xiu Yuan para descubrir, que él había estado observándole todo el tiempo. Todas las emociones insoportables y caóticas que habitaban en sus ojos contaban los remordimientos, complicaciones, desesperación y el bochorno que abrumaban sus mentes. Se miraban fijamente a los ojos en aquellas circunstancias tan dolorosas y crueles. Pero, incluso entonces, ninguno apartó la vista. Buscaban el consuelo en los ojos del otro, como si aquellos dos metros y la distancia incorporal que los separase se hundiese.
Title: Capítulo 52
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