Capítulo 64: Maliciosa y siniestra


Li Zhang Le frunció el ceño y mostró una expresión titubeante.
–Hemos pensado de todo, pero padre sigue queriéndote aquí un mes por lo menos.
–¡Imposible! – Li Min Feng se quejó. – Soy el hijo que más quiere, ¡¿cómo puede hacerme esto?!
Seguramente, él mismo no lo sabía, pero sus ojos se entrecerraron en una profunda incomodidad y temblaba como una hoja a punto de caer.
Li Zhang Le dijo:
–Dage, padre está mi enfadado. Últimamente, todo el mundo habla de esto. Padre siempre ha valorado la reputación, lo que hiciste es inaceptable para él.
–Da igual lo que oigas, ¡es todo mentira! ¡Era un cadáver! ¡¿Cómo puede haberse colgado solo?! ¡Es esa zorra de Li Wei Yang quien lo planeó todo! ¡Ya me encargaré de ella!
Se aferró a los hombros de Li Zhang Le y la sacudió con todas sus fuerzas, gritando muy fuerte. Su atractivo rostro noble había desaparecido por completo.
Li Zhang Le estaba perpleja, sintió un temor inusual; la cara de Li Min Feng le recordó a una bestia moribunda, había perdido la calma.
Da Furen se precipitó y entonces, le abofeteó sin misericordia.
–¡Vuelve en ti!  Siendo tan impulsivo caerás en la trampa de Wei Yang. ¡Ahora debe estar escondiéndose en la oscuridad, mirándonos caer en tiempos difíciles y volvernos locos!
Li Min Feng se sorprendió y, ausentemente, observó a Da Furen un rato, entonces, mostró una expresión desvergonzada. Era una lástima que fuera hombre; solía presumir de sus talentos, pero, en esos momentos, su posición no era menos incierta que la de una mujer casada y criada en el harem familiar.
La culpa y la vergüenza fueron apareciendo en su rostro y, entonces, aflojó las manos.
Poco después, descubrió atónito que Da Furen empezaba a tener signos de su edad. Le estaban empezando a crecer mechones plateados en los costados de la cara, también tenía arrugas en las esquinas de los ojos y sus ojos demostraban cierta inquietud.
Atónito, descubrió que su madre era capaz de sentir ansiedad por algo así. Li Wei Yang había obligado a su madre a estar en semejante condición, ¿qué estaba pasando?
El rostro de Li Wei Yang flotó por su cabeza, enfadándole, e incluso despertando sus instintos de matar. Sus ojos se ensombrecieron, una sonrisa impotente y resentida se formó en su boca.
–Madre, ¿cómo voy a perder contra una muchachita?
–He estado repitiéndolo, una y otra vez, que esta Wei Yang es una zorra despiadada. O no hacemos nada, o hacemos uno que acabe con todo. ¡Pero ninguno de los dos me hace caso nunca! – Vio las ganas de matar en los ojos de su hijo y suspiró incontrolablemente. – También es culpa mía por mimaros. Habéis navegado en aguas tranquilas tanto tiempo, que os habéis vuelto incapaces de soportar las olas.
–¡Pero me ha hecho sufrir mucho! – Dijo Li Min Feng enfadado. Su expresión era como la de un lobo herido.
Él se veía como un hombre de grandes talentos, así que, pensó que le costaría muy poco deshacerse de Li Wei Yang, pero jamás habría pensado que se libraría de él mismo.
Da Furen enseñó una sonrisa suave, una sonrisa que hacía que los demás se estremecieran.
–En este momento, si seguís buscando problemas, vuestro padre se cansará todavía más de vosotros. Sobretodo ahora que toda la capital habla de este asunto; si te vas, te humillarás, así que, ¿qué hay de malo en quedarte aquí y pensar en tus errores?
Li Min Feng mostró una pizca de incertidumbre.
–Dage, tu corazón es demasiado amable. –Li Zhang Le habló con frialdad. – Si te hubieras encargado de Zi Yan antes, esto no habría pasado.
Li Min Feng estaba algo avergonzado, pero tenía razón. Se había interesado en Zi Yan, pero ella, su hermana pequeña, no tenía el derecho de sermonearle.
–Si no hubieras instigado a tu hermano, ¡¿cómo iba, un hombre como él, a meterse en estos líos?! – Da Furen miró a Li Zhang Le.
Li Zhang Le palideció, no podía escapar de la estricta expresión de su madre.
–Madre, si Dage quedase por debajo de Li Wei Yang no sería nada bueno para él.
–¡Basta! Para encargarnos de ella, tenemos que esperar la oportunidad lentamente. Ahora es An Ping Xian Zhu, ¡es mucho más difícil tocarla! – Da Furen habló con suma frialdad.
–Madre, llevas mucho tiempo diciendo que esperemos la oportunidad, ¡¿hasta cuándo tendremos que esperar?! – Li Zhang Le frunció el ceño.
Una sonrisa inexplicable apareció en la cara de Da Furen.
–Muy pronto.
Li Min Feng y Li Zhang Le estaban inciertos. Da Furen le echó un vistazo a Li Min Feng.
–Calcula en silencio, buscaré una forma de sacarte de aquí. Y tú, Zhang Le, no te enfrentes con esa zorra, ¡mamá la hará desaparecer dentro de poco!

*        *        *        *

Al salir, Li Zhang Le no pudo evitar preguntar:
–Madre, ¿ya tienes un plan?
Da Furen sonrió furtivamente pero no dijo nada. El mayor interés de Li Zhang Le era la idea de la muerte inminente de Li Wei Yang.
–¿Necesitas la ayuda de tu hija?
Da Furen la miró con dulzura y le contestó:
–No te preocupes, dedícate a estar guapa.
Li Zhang Le se ruborizó.
–Tu hija siempre está atenta a eso.
Da Furen sonrió.
–Ni Li Wei Yang, ni ninguna princesa son rivales para ti. ¿Notaste cuántos gongzi[1] te miraban en el banquete? Sobretodo el quinto príncipe. Tu padre me ha dicho que el quinto príncipe tiene la intención de pedir tu mano en matrimonio.
–¿Padre ya ha dicho que sí? – Li Zhang Le frunció el ceño.
-Da Furen sacudió la cabeza.
–La madre del quinto príncipe, la concubina Min, ha sido la favorita todos estos años, así que el quinto príncipe se beneficiará de eso, pero tu padre ha dicho que los que tienen mayor posibilidades de subir al trono son: el príncipe heredero y el querido séptimo príncipe del Emperador. Como al quinto príncipe todavía le falta experiencia…
Eso significaba que ya habían decidido ponerse de parte de uno de esos dos. Li Zhang Le sintió una leve decepción, no sabía por qué, pero el atractivo rostro del tercer príncipe apareció en su cabeza.
Da Furen le acarició la mano suavemente.
–Tienes que vestirte bien y aprovechar esta oportunidad, ¿entiendes?

*        *        *        *

Desde que Da Furen visitó a Li Min Feng en el salón ancestral y advirtió a Li Zhang Le de nuevo, Li Wei Yang descubrió que ya no había rumores de que Da shaoye no comía, y que Li Zhang Le se comportaba como siempre y se portaba mejor. Además, Da xiaojie se vestía mejor que antes. Li Wei Yang adivinó por encima que eso se debía a que Da Furen maquinaba algo en su contra, o que su hermana mayor estaba usando su belleza como arma para hacer algo extraordinario.
Un mes después, Li Min Feng salió del salón ancestral. En su rostro no se veía ni una pizca de enfado con Li Wei Yang, ni un indicio. No obstante, bajo esa expresión serena había, sin lugar a dudas, torbellinos de ira y enfado.

*        *        *        *

El caos entre las víctimas del desastre pasó; lentamente, Da Li recuperó su tranquilidad, pero este período pacífico no duró mucho porque, después de cada desastre, estalla una enfermedad epidémica. Este hecho era especialmente común en las áreas afectadas, por lo que los villanos asustados enterraban a la gente enferma, a los caballos, a las vacas y a las cabras. Inintencionadamente, estas formas de proceder afectaban a la fuente del agua, provocando más infecciones.
El Emperador envió numerosos cargamentos de médicos oficiales a las áreas para curar la epidemia, y con el tiempo, todo quedó bajo control. Pero, a causa del regreso de los oficiales, la epidemia llegó a la capital. Las gentes de a pie solían ir a trabajar cada día, así que, después de ser tratados, se recuperaban rápidamente. Por desgracia, los nobles no se movían muy a menudo, por lo que, su recuperación era más difícil. Tres o cuatro oficiales de la corte de alto rango habían muerto, motivando sorpresa y miedo.
El primer ministro Li estaba ocupado con ese problema ocasionándole noches de privación de sueño.
Da Furen sintió, al ver esto, que su oportunidad había llegado.
Aquella noche, Li Xiao Ran daba vueltas y se giraba sin parar, no podía dormir. Da Furen se sentó con la frente empapada de sudor.
Li Xiao Ran, sorprendido, vio la expresión inquieta de Da Furen.
–Furen, ¿qué te pasa?
La expresión de su mujer era ausente, era como si estuviese perturbada; murmuró algo, no obstante, no consiguió pronunciar ninguna palabra reconocible.
Li Xiao Ran estaba ansioso.
–¡¿Qué ocurre?!
Con ayuda de la luz de la vela, Li Xiao Ran notó que la mandíbula inferior de la cara redonda de Da Furen estaba tan afilada que podría pinchar, debajo de los ojos tenía unas sombras verdosas y oscuras.
Da Furen se abrazó a sí misma mientras temblaba.
–He tenido una pesadilla, ¡qué miedo!
Era solo una pesadilla, Li Xiao Ran se volvió a tumbar y, obviamente, ignoró lo que le decía.
Da Furen se enfadó, pero se contuvo.
–He soñado con gente de madera, hasta sus manos eran de madera, y pegaban a Lao Ye-…
La expresión de Li Xiao Ran empeoró al escucharla.
–¡¿Qué clase de sueño es ese?! – preguntó solemne.
Da Furen mostró una expresión preocupada, y un rato después, prosiguió.
–¿Y si es una premonición…?
Li Xiao Ran no dijo nada, pero en su corazón había cierta inquietud.
De repente, echó la mente atrás, cuando el Emperador acababa de ascender al trono. Aquel verano hubo una sequía. Los alquemistas y los nigromantes de la capital usaron sus artes oscuras para hechizar a los plebeyos; algunos hasta acarrearon el caos en el harem enseñándoles a las concubinas a hacer vudú. Las concubinas del harem envidiaban, acusaron y delataron a las otras, acusándose entre ellas de maldecir al Emperador. El Emperador ordenó que rebuscaran la ciudad entera en busca de muñecas de vudú, y se encontraron muchísimas. Las concubinas y las criadas, bajo duras torturas, confesaron que las supersticiones las habían embrujado y que usaron las muñecas de vudú para maldecir al Emperador y a otras criadas y concubinas. Este incidente implicó a muchos oficiales y provocó la muerte de muchos. En conclusión, el Emperador ordenó que cualquiera que hiciera vudú, fuera cual fuese su género y edad, sería ejecutado y exiliado.
Este sueño que acababa de tener Da Furen, ¿podría estar prediciendo algo?
Li Xiao Ran reflexionó sobre la epidemia y no pudo dormir. Da Furen soñó con alguien de madera que iba a por él, ¿sería un presagio de mal agüero? Este pensamiento le disgustó y le puso nervioso.

*        *        *        *

En medio de la noche se escuchó un sonido en la ventana que despertó a Li Wei Yang.
Bai Zhi fue a echar un vistado de inmediato y afanosamente comentó:
–Xiaojie, sólo ha sido el viento. No es nada. Ahora la cierro.
Li Wei Yang no sabía por qué tenía sudor en la frente. Se la secó y, entonces, volvió a tumbarse. No sabía por qué sentía que se acercaba una calamidad, un presagio siniestro…
Aquella noche, se acercaba la tormenta.


[1] Gōng zǐ (公子): hijo de un oficial, hijo de un noble. En caso de que se emplee como honorífico se traduce literalmente como: “tu hijo”. 

Title: Capítulo 64: Maliciosa y siniestra
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Writed by Nana L15R1

1 comentarios:

parece que en el próximo enfrentamiento va a ver físicamente sangre
ya que la madrastra esta maquinando algo gordo y el hermanastro esta que se sube por las paredes por no poder ir por la prota