Capítulo 61: Un alboroto

Todos los presentes se quedaron atónitos, con una expresión delicada. El rostro de Da Furen cambió de repente, se levantó a prisa, entonces, se volvió a sentar lentamente y dijo:
–Wang xiaojie, está oscuro, debes haberte confundid-…
Wang xiaojie sacudió la cabeza y dijo:
–No, no. No me he confundido. Si no me crees, pregúntaselo a mi criada, ¡ella también lo ha visto!
La cara de la criada también estaba verde, su apariencia horrible.
–Xiaojie tiene razón, yo también lo he visto. Está colgada de un cerezo, ya tiene la lengua colgando. ¡Qué miedo!
Un mal presentimiento se adueñó del corazón de Da Furen; miró a Li Wei Yang inconscientemente, sin saber por qué, sintió que esa zorra que seguía bebiendo té tranquilamente tenía algo que ver con ese incidente. Pensando en ello, dijo con decisión:
–¡Debe ser una confusión! Que alguien ayude a Wang xiaojie a volver a su asiento.
Wang xiaojie quería seguir hablando, pero al ver la expresión de Wang Furen, no se atrevió a pronunciar palabra alguna. Volvió a su asiento, pero continuó en un estado de incertidumbre. Las xiaojie se le pegaron de inmediato para preguntar por la situación, pero, cuando quería decir algo, Wang Furen tosía de repente, y la joven cerraba la boca.
Li Wei Yang vio que los que el resto seguía desorientado. Mientras Li Min Feng brindaba con el quinto príncipe, la comisura de sus labios se alzó un poco.
La expresión de Li Xiao Ran no era buena, Da Furen se apresuró a decir.
–Está oscuro, puede que Wang xiaojie se haya equivocado. Enviaré a alguien a que eche un vistazo ahora mismo.
Li Xiao Ran asintió y dejó apartado el asunto. De repente, vio que la esposa del ministro de guerra, Wang Shi, se levantaba, en pánico y dejando atrás su solemnidad exclamaba:
–¡Mi Su Er no está!
Todo el mundo se sorprendió por unos momentos. La señora Liu de la residencia del ministro de guerra había tenido a su hijo a los cuarenta años; le amaba como a las joyas y la llevaba consigo sin importar donde fuera, ¿cómo podía haber desaparecido de repente?
Da Furen corrió a responderle en un tono apaciguador.
–Liu Furen, no te preocupes. Ahora mismo envío a alguien a buscarle.
Justo cuando Liu Furen asentía, en el rostro de San Furen apareció una mirada dubitativa.
–Fuera está oscuro, es muy peligroso que los niños correteen por ahí. Wang xiaojie acaba de decir que ha visto a alguien en un cerezo… Deberíamos ir allí a buscar.
Da Furen le dedicó una mirada furtiva a San Furen.
–No exageres, a los niños les encanta jugar. Le encontraremos en nada.
Liu Furen no estaba dispuesta a hacerle caso, su rostro carecía de toda tranquilidad.
–No, ¡quiero buscarle yo misma! – Dicho esto, empujó a la joven criada y se levantó.
El ministro de guerra que estaba observando se sintió avergonzado. Aunque temía ofender al primer ministro, al final, amaba al que era sangre de su sangre, así que se levantó para disculparse, y siguió a su esposa.
¿Cómo iba a continuar el banquete entre tanta turbación?
Todo el mundo se levantó a unísono.
–Nosotros también deberíamos ir a ver.
–¡Sí, sí! ¡Liu Furen sólo tiene un hijo, perderle sería lo peor!
–¡Primer ministro, también deberíamos ir a ver!
Li Xiao Ran, viendo que todos decían lo mismo, asintió.
–Iremos todos juntos.
Da Furen estaba ansiosa y ordenó a la criada Lin que fuera a echar un vistazo rápido antes que ella lo que había ocurrido en el cerezo. Tenía que llegar allí antes que nadie para encargarse el cuerpo que acababa de aparecer. Sin embargo, cuando la criada Lin llegó a la puerta de entrada, el resto de invitados también salía, por lo que no pudo irse.
Li Wei Yang, que lo vio todo, mostró una suave sonrisa.
El séptimo príncipe, Tuoba Yu, vio su sonrisa de pura casualidad y no pudo evitar levantar una ceja interesado. Esta xiaojie era muy extraña.
–Séptimo hermano, ¿no vas a ver el espectáculo? – Tuoba Zhen interrumpió su concentración.
Tuoba Yu se giró, sonrió y le contestó.
–Por supuesto que me gustaría verlo. Tercer hermano, tú primero, por favor.
El quinto príncipe hacía un buen rato que se había ido siguiendo a Li Zhang Le, y no estaba en su asiento.

*        *        *        *

Todos llegaron al jardín. Liu Furen corrió desesperadamente al cerezo por el recordatorio de San Furen. Los cerezos florecían con vigor al lado del lago, era fácil distinguirlos. Llegó la primera a grandes gambadas, olvidando su estatus y la etiqueta de toda señorita, concentrada en encontrar a su hijo.
La silueta se distinguió casi de inmediato al llegar al cerezo. Liu Furen dio un paso atrás por el temor. Se fijó bien y consiguió adivinar que la figura era larga y suspiró aliviada: no era su hijo.
Todos corrieron a su encuentro, vieron el cuerpo y una criada exclamó:
–¡Es Zi Yang! ¡Es Zi Yang!
Bai Zhi se acercó y se aferró al cuerpo con las lágrimas rodándole por las mejillas.
–¡Zi Yan! ¡¿Qué ha pasado?! ¡Zi Yan, ¿qué te ha pasado?!
Li Min Feng que se acercó a paso ligero se quedó pasmado, atónito, ante la escena. Jamás se habría imaginado que Zi Yan fuera a aparecer ahí.
Li Wei Yang ordenó con frialdad:
–Bajadla.
Una criada grandota la bajó enseguida, comprobó su respiración y determinó que estaba muerta. Bai Zhi no podía controlar las lágrimas mirando el rostro inerte de Zi Yan.
Li Min Feng apretó el puño con los ojos rojos.
–¡Imposible! ¡¿Cómo ha podido-…?!
Les había ordenado, con toda claridad, que acabasen con Zi Yan y sacaran el cuerpo de la residencia. ¡¿Cómo podía estar colgado de un cerezo?!
Li Wei Yang le miró con frialdad.
–Dage, me pediste a esta joven criada que estaba perfectamente y te la di. ¡¿Cómo puede estar muerta unos días después?!
Azorado, Li Min Feng fue incapaz de contener su enfado.
–¡¿Quién eres tú para interrogarme?!
En ese momento, Li Min De frunció el ceño.
–Dage, el Emperador en persona le ha otorgado el título de An Ping Xian Zhu a Sanjie. Tú no has obtenido ningún rango oficial todavía, así que, siguiendo la etiqueta, tienes que saludarla cada vez que la veas. Sanjie no te lo tendrá en cuenta, ¡¿cómo puede ser qué no sepas hablar?!
Li Min Feng estaba crispado, pero era consciente de quienes les rodeaban, por lo que tuvo que retener su enfado.
Li Xiao Ran, viendo la escena, arremetió:
–¡¿Qué está pasando?!
Da Furen estaba inquieta y sombría.
–Lao Ye, Zi Yan había desaparecido hoy, pensaba que se había ido a visitar a su familia.
Li Wei Yang miró a Li Min Feng de soslayo.
–Dage, Zi Yan es tu concubina. ¿Cómo puede ser que no te haya dicho nada de que se iba?
–Wei Yang, te confundes. Zi Ya es sólo una criada. – Comentó Da Furen fríamente.
Tener una concubina antes de casarse no era una buena práctica de las familias grandes y, además, era irrespetuoso para la futura nuera. Da Furen estaba seleccionando candidatas para que fueran la esposa de Li Min Feng, si todos se enterasen de que Da shaoye ya tenía una concubina, pensarían que en la casa del primer ministro habían maleducado al niño.
–Es indiferente ya sea verdad o mentira, mientras que Dage lo sepa en su corazón. 

Title: Capítulo 61: Un alboroto
Rating: 10 out of 10 based on 24 ratings. 5 user reviews.
Writed by Nana L15R1