Capítulo 58: Banquete de felicitación

Li Zhang Le yacía en su sofá enferma y con un pañuelo cubriéndole el rostro. Da Furen se acercó a paso ligero y le gritó enfadada:
–¡Levanta!
Li Zhang Le se sorprendió y se sentó inconscientemente. Da Furen alzó la mano y le abofeteó. Una vívida marca de la huella de su mano apareció en la cara de Li Zhang Le que con los ojos sobresalidos miraba a su madre con incredulidad.
–¡Aunque pierdas tienes que ser una buena perdedora! ¡¿Qué es ese comportamiento?! – La voz de Da Furen era gélida como el hielo.
Li Zhang Le sólo sentía el dolor ardiente de su rostro y empezaron a saltarle las lágrimas.
–¡Madre! ¡Esa niña me ha engañado! ¡Era una trampa! ¡Da igual que no hicieras justicia en mi nombre, pero no me pegues!
–¡¿Todavía no te has dado cuenta?! – Da furen gritó. – ¡Arrodíllate!
Li Zhang Le volvió a sorprenderse, pero se arrodilló.
–Te he tenido en la palma de mi mano desde pequeña, me moría por coger la luna del cielo y dártela. Mi única esperanza es que te conviertas en un dragón y un fénix[1]. ¡Tengo más expectativas de ti que de tu hermano! – Cuánto más hablaba, más se enfadaba. – ¿Quién se iba a imaginar que serías tan estúpida que, aunque estás viendo a alguien cavar un pozo, tú vas y saltas dentro? Aun así, no te culpo, si caes tienes que volver a levantarte. Pero tú te quedas ahí tumbada en el pozo, destrozas un jarrón y no sabes cómo seguir adelante… ¡Has destrozado todos mis esfuerzos!
Li Zhang Le quiso llorar al escuchar todo aquello, pero no se atrevió. Se limitó a mirar a Da Furen con lágrimas en los ojos.
Da Furen estaba exasperada.
–Zhang Le, ¿qué te había dicho? Ya he preparado una buena forma para que salgas, pero no me escuchas y por eso, ¡esa zorra te ha ganado!
Li Zhang Le estaba casi perpleja.
–Dage es-…
Al principio, había sido Dage quien dijo que la idea era suya, por supuesto, ella es la que se subió al carro.
–Tu hermano es de mente simple, le he enviado a estudiar por ahí, ¡y ni siquiera sabe qué ha aprendido hasta el punto que se junta con las criadas! ¡Os habéis hecho el vestido de boda[2]!
Su madre jamás había dicho tales palabras mientras fue feliz. A Li Zhang Le sólo le quedaba rebatirla en su corazón.
–¿Sabes que ahora esa zorra es  An Ping? Su estatus es mayor al tuyo; Lao Furen acaba de seleccionar a veinte criadas[3] para dárselas.
–¡Será zorra! – Exclamó Li Zhang Le perdiendo los estribos.
–Ya hemos dado un paso en falso, no podemos dar otro. ¿Quién sabe cuántos oficiales y nobles asistirán al banquete de esta noche? Todos reunidos para celebrar que Wei Yang se ha convertido en una señorita con un título. Si no vas, será como dejar que se relama.  – La voz de Da Furen carecía de emociones.
–¡Madre! – Se movió de rodillas hasta su lado. – ¡Madre, lo siento!
Da Furen miró a Li Zhang Le cuyas lágrimas rebosaban, suspiró y le secó las lágrimas.
–Sé que estás avergonzada, sin embargo, ya sea dentro o fuera de la casa, tienes que mantenerte firme y tragarte las desgracias. Créeme, no importa lo lista que sea Li Wei Yang, mientras tú estés ahí, ¡nadie la mirará!
El porte de Li Zhang Le se relajó, aunque sus lágrimas todavía no se habían secado. De repente, comprendió lo que quería decir Da Furen.
¿Qué importancia tenían los pueblerinos que le echaban pestes mientras fuera tan devastadoramente hermosa y el apoyo de su padre? ¡Ya llegaría el día en que tendría lo que quería! ¡Li Wei Yang estaba destinada a no ser más que una piedra en su camino! ¡Aquel día iba a usar el banquete en honor a Wei Yang para robarle toda la gloria!

*        *        *        *

Cuando Li Zhang Le entró, el salón principal ya estaba llenó de invitados. A un lado estaban las invitadas con vínculos cercanos al primer ministro, y al otro lado sus pupilos y colegas.
La joven entró al salón con gracia, como una nube flotando, atrayendo las miradas de todos los presentes. Todo el mundo alzó la vista y la miró. Miraron su frente llena, su barbilla afilada y madura, algo prominente, sus labios de cereza y sus ojos claros como el agua otoñal, brillantes como una estrella fugaz con un toque de angustia en ellos, hechizantes.
El quinto príncipe, Tuoba Rui, estaba sentado en el lugar más honorable. Su rostro atractivo y sus hermosas vestimentas le hacían destacar entre la multitud. Mientras pasaba, los ojos de la muchacha se encontraron con los de él, provocando un sonrojo y una suave sonrisa en Zhang Le.
Li Zhang Le nunca atendía a este tipo de ocasiones. El razonamiento de Da Furen era fácil de comprender: cuánto más misteriosa y más frágil fuera mejor. Los desconocidos sólo sabían que la hija mayor del primer ministro era devastadoramente hermosa, pero no conocían hasta qué punto llegaba su belleza, por eso mismo, cuando la mirada del quinto príncipe se posó en ella se chifló por ella.
Li Chang Ru ya estaba sentada, perfectamente arreglada, en la zona de las invitadas. Su belleza había atraído algunos elogios pero ahora, ¿quién se acordaría de ella? Su hermoso rostro se torció lentamente, maldiciendo entre dientes a Li Zhang Le.
La única persona sentada a gusto de todo el salón era Da Furen que al ver a su bella hija evocó una sonrisa. Así era, sólo con su belleza su hija podía vencer a Li Wei Yang.
Li Zhang Le dio la bienvenida a todo el mundo tan hermosa como los fuegos artificiales. Aceptando la envidia, la sorpresa, el deseo y todo tipo de miradas estiró la mano con gracia para colocarse un mechón de cabello detrás de la oreja.
–Esta hija de los Li es muy hermosa. – Exclamó alguien sorprendido.
–Sí, es como una pintura. ¡Increíble!
–Los Li la han escondido bien. ¡Debe tener la misma hermosura que un hada celestial!
Llegados a este punto todo el mundo había olvidado que el banquete se había organizado en honor a la tercera hija del primer ministro Li con el título de An Ping. Nadie recordaba que era gracias a la estrategia de San xiaojie que se había eliminado la calamidad. Lo habían olvidado hasta tal punto que nadie se preguntó dónde se hallaba la muchacha en aquellos instantes.
Li Wei Yang no había aparecido y el banquete. El banquete estaba por empezar y no había ni rastro de ella.
San Furen frunció el ceño al verlo.
Li Min De se movió hasta posicionarse delante de ella en silencio.
–Madre, iré a buscar a San Jie.
San Furen asintió y pareció querer confiarle algo, pero contuvo las palabras. Que Wei Yang viniera o no, no era lo que importaba en aquellos momentos. Nadie se enteraría de que había llegado con una hermana tan hermosa.
Li Zhang Le lo había arruinado todo y, lo que es peor, estaba claro que lo había hecho a propósito.
Li Min De asintió y se marchó rápidamente.

*        *        *        *

Tuoba Zhen, el tercer príncipe que llegaba tarde, anduvo por el pasillo y, de pura casualidad, vio a Bai Zhi precipitándose. La siguió con la mirada y vio a Li Wei Yang en una esquina discreta del jardín.
Una chica yacía sobre un columpio bajo un cerezo florecido. Su falda estaba encantadoramente extendida, su cabello negro como la noche caía y, ella, observaba la luz de la luna con los ojos entrecerrados, pensativa.
Tuoba Zhen sonrió de repente y justo cuando iba a acercarse, la criada del primer ministro que la estaba guiando le detuvo.
–Su Alteza San, el banquete empezará pronto.
–¡Lo sé! – Tuoba Zhen sonrió. – No es la primera vez que vengo, ya iré solo en nada.
La criada se sorprendió, algo confundida. Tuoba Zhen hizo un movimiento con la mano.
–Puedes retirarte.
La criada no se atrevió a desobedecerle, le ofreció una reverencia y se retiró silenciosamente.
Al parecer, Li Wei Yang que miraba la luz de la luna, escuchó un sonido a su lado por lo que giró la cabeza.
Tuoba Zhen detuvo sus pasos y vio con claridad el momento en el que los ojos de Li Wei Yang le vieron. Vio esa mezcla de burla y frialdad como el agua que ondulo en un pozo. Sintiéndose como si hubiera tocado agua helada.


[1] Convertirse en un dragón y un fénix (龙成凤), significa unirse a la realeza ya que el dragón simboliza al emperador y el fénix a la emperatriz.
[2] “Hacerse el vestido de boda” también es un dicho chino que significa hacer mucho y que otra persona gane en tu lugar.
[3] Si tradujese literalmente la frase sería: “…seleccionado a diez yatou y a diez mamas para dárselas”. Tanto las “yatou” como las “mama” son criadas, lo que las diferencia es su estatus en la jerarquía.
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