Capítulo 31


La situación había experimentado un cambio tremendo. Xiao Li apuntó la pistola a Da Gui atónito y con las cejas juntas.
–¿Qué has dicho?
Da Gui parecía relajado y tenía las dos manos en el aire aunque seguía exhalando humo de cigarro.
–Te he dicho que bajes el arma. Ahora somos una familia. ¿Qué es lo que no entiendes?
–Nada. – Dijo Xiao Li con frialdad mientras le acercaba la pistola.
Da Gui le miró divertido.
–Me voy a quedar aquí de pie sin moverme para que puedas llamar a Li Shi Qing y preguntárselo.
Xiao Li le miró a los ojos. Sostuvo la mano con firmeza en la mano derecha y usó la mano izquierda para rebuscar el móvil por su bolsillo, entonces buscó el número de Li Shi Qing rápidamente.
Cuando uno de los lacayos de Da Gui se movió, Xiao Li tocó la frente de su rehén de inmediato con la pistola.
–No estés tan nervioso. – Da Gui echó la cabeza para atrás y dijo. – Mis hermanos hacen mucho caso.
Cuando por fin la llamada se conectó Xiao Li habló mirando directamente a Da Gui.
–Xiao Li, – era la voz de Liu Zi. – Qing Ye y Lu Wu están hablando. ¿Necesitas algo?
–He encontrado a Da Gui. – dijo Xiao Li. – Iba a obligarle a decirme dónde estaban Xiao Yang y Han Jia.
Liu Zi Cheng se quedó callado; sólo fue un momento.
–No le habrás hecho nada, ¿no?
La cara de Xiao Li se volvió gélida.
–¿Qué quieres decir?
Liu Zi Cheng contestó.
–Espera un momento. – el sonido de fondo cambió. Se movió a un área más adecuada antes de seguir hablando. – ¿No te habíamos dicho que esperases en Jin Ting? ¿Por qué has vuelto a hacer lo que te ha dado la gana?
Xiao Li hizo una mueca.
–¿Ya lo teníais todo planeado?
–No exactamente. Qing Ye temía que vinieras, por eso te paró. Además, Han Jia y tú tenéis muy buena relación así que le preocupaba que no pudieras decidirte.
–¿Decidir qué?
–Xiao Li, no hables con ese tono. Deja que te lo explique. – Liu Zi Cheng disminuyó el ritmo de su voz. – Mientras veníamos hacia aquí nos enteramos que lo de capturaros a Han Jia y a ti era una estratagema de Luo Dong. Lu Wu no sabía nada de esto. Hasta que no hemos llegado para pedirle que nos devolviera a Han Jia no se ha enterado de todo esto. Sus subordinados se lo escondieron y prepararon este plan detrás de su espalda. Con todo este asunto va a quedar en evidencia. Además, Lu Wu nunca ha querido que Qing Ye os entregase a ninguno de los dos. Sólo buscaba algún motivo para quedarse con el territorio. Luo Dong está yendo por libre, pero no podrá ir mucho más lejos con esto. Qing Ye dice que todavía no hay nada decidido y que nos han arrebatado a uno de los nuestros sin romper las reglas. Además, han dicho que como Han Jia tiene las letras de Jin Ting ya han ganado algo de provecho. Da Gui, justo entonces, nos ha informado de que Xiao Yang se ha escapado él solito. Así que no queda nada por negociar ni les queda nada contra nosotros. Como ahora tienen el dinero de Jin Ting y a Han Jia, lo mejor es dejar las cosas como están. Ahora están bebiendo té-…
–¿Qué quieres decir con que lo mejor es dejarlo cómo está? – Xiao Li frunció el ceño en todo momento; su enfadó creció. – ¿Y Han Jia?
–¿De verdad no lo pillas o lo haces ver? En resumen, Luo Dong acepta a Han Jia y el dinero de Jin Ting y con esto su rencor hacia nosotros está arreglado.
–Han Jia… ¿Habéis abandonado a Han Jia así?
–¿Cómo que “habéis”? ¡Esto también te incluye a ti! ¡Es la decisión del grupo! – La voz de Liu Zi Cheng hervía de rabia. – Xiao Li, piensa en lo grandes que son el poder y la influencia de Lu Wu. ¿Cuántos años te crees que duraríamos peleándonos contra él? Por suerte, ha decidido no desquitarse con nosotros por el bien de su hijo adoptivo y va a dejarse llevar por las reglas de la mafia: si tienen a la persona en cuestión y el dinero, nos dejan escapar. De ahora en adelante, cada uno seguirá por su camino y conseguirá dinero como quiera. Esto es el mejor desenlace, ¿qué más quieres? Además, Han Jia fue a buscar a Luo Dong él mismo. – Gruñó antes de seguir. – Ya no hablamos de que la contribución de tu hermano no se puede pasar por alto. Si no hubiera sabido la debilidad de Han Jia, Han Jia ya habría huido en lugar de correr a Luo Dong.
La complexión de Xiao Li empeoró. Aunque se quedó callado, sin decir nada, estaba de un extremado mal humor. Tanto que la mano que sujetaba la pistola empezó a temblarle. Hasta Da Gui se puso nervioso al ver como la pistola se mecía de un lado al otro.
Liu Zi Cheng suspiró y continuó en un tono consolador:
–Piénsalo. Han Jia fue a buscar a Luo Dong ayer a las nueve. Ya sabes lo mucho que le odia Luo Dong… Aunque consiguiéramos hacerle volver, ya le han abandonado… Xiao Li, la situación ha llegado a este punto. Conseguirás tu venganza aunque tardemos diez años. Si de verdad te importa Han Jia, deja a Da Gui. Necesitamos reflexionar sobre todo esto y evitar tomar decisiones irracionales.
Xiao Li se puso todavía más rígido y frío mirando a Da Gui. Da Gui no sabía lo que le estaban diciendo por teléfono, pero ya no estaba tan tranquilo como antes. Tampoco conseguía dar con una expresión en particular. Su respiración era inquieta y su mano más estable, pero la pistola continuaba en su frente.
El Xiao Li de ahora daba tanto miedo que nadie se atrevía a mirarle. Da Gui no tenía las agallas de mirarle a los ojos mientras unos chorretones de sudor frío le recorrían la frente involuntariamente.
–Xiao Li, ¿me oyes? ¿Xiao Li? – Liu Zi Cheng continuó llamándole. – No hagas tonterías. No quieres darle más problemas al grupo atacando a Lu Wu, ¿no?
Xiao Li se limitó a observar a Da Gui, entonces, retiró el arma lentamente.
–Entendido.
Entonces colgó. Sus ojos recorrieron a Da Gui y sus subordinados.
–¿Dónde está mi hermano?
Da Gui no se atrevió a provocarle, pero como también era un líder no podía responder cada una de sus preguntas como si nada, por lo que bajó la cabeza y escupió el cigarro que tenía en la boca. Por suerte, un subordinado dio un paso adelante y dijo:
–Ayer escapó. Mira, la persona que tienes detrás es quien le ayudó a escapar.
Xiao Li giró la cabeza de inmediato al escuchar aquello y se encontró a Qi Xiu Yuan sentado encima de una roca con una expresión de agotamiento en el rostro. ¿Cuánto tiempo llevaría allí observándoles en silencio?
–¿Cuándo has conseguido un subordinado así? – Da Gui también miraba a Qi Xiu Yuan. – Vaya si sabe actuar. Pensaba que era un profesor de verdad.
Xiao Li no respondió. Se limitó a echar un vistazo rápido y darse la vuelta para irse.
–¡Hey! ¡¿Y esa actitud?! – Un subordinado no podía aguantar seguir y mirando y gritó.
Da Gui alzó la mano para pararle y gritó:
–¡Xiao Li! – Xiao Li giró la cabeza. – No me menosprecies con esa cara. – Da Gui se cruzó de brazos y le miró. – Wu Tou Gui saltó de un edificio porque le perseguíais y ahora tiene las piernas rotas. Lo único que puede hacer es volver a su pueblo y comprarse una mujer para pasar el resto de sus días. A Lao Bing Gui también le arrestaron por vuestra culpa. Tiene muchos enemigos, ¿quién sabe lo que debe estar haciendo ahora allí dentro? Y lo de Han Jia no me sorprende. Tú todavía sigues bien por culpa de esta vida tan dura.
–Lo sé. – Contestó Xiao Li. – Tú también.
Entonces, su rostro perdió toda expresión mientras caminaba hacia Qi Xiu Yuan y le preguntaba:
–¿Por qué estás aquí?
Al ver la expresión de Xiao Li, Qi Xiu Yuan supo que algo iba mal. Era como si algo estuviera destruyéndole y haciéndole daño constantemente. Se alarmó.
Xiao Li se agachó delante de él al notar que no le respondía y dijo:
–Te llevaré.
Qi Xiu Yuan se apoyó en su espalda lentamente. Xiao Li le levantó, entonces, los dos descendieron por la montaña en silencio.
Un rato más tarde Xiao Li volvió a preguntar.
–¿Por qué estás aquí?
–Pues al principio ya estaba al pie de la montaña, pero he visto tu coche y he vuelto para buscarte.
–¿Cómo has salvado a Xiao Yang…?
–Querían usarle como cebo para atraparte, pero no se esperaban que Xiao Yang llamase a Susu. – Aliviado, Qi Xiu Yuan apoyó la barbilla en el hombro de Xiao Li. – Nunca permitiría a Susu venir aquí de noche sola.
–¿Has llamado a Susu desde que te fuiste? No hagas que se preocupe.
–Ah, me han confiscado el móvil. Deberíamos volver a buscarlo.
–¿Confiscado? – Xiao Li raramente reía en este tipo de circunstancias. – Se han ido en sentido contrario, ya deben estar lejos. Cuando volvamos te compensaré la pérdida.
–Todavía tengo tu cartera en casa. Usaré el dinero que hay para comprarme otro móvil. – Qi Xiu Yuan rió de repente.
–Haz lo que quieras.
–Pues déjame usar tu móvil un momento para informar a Susu que estoy bien.
–Está en mi bolsillo, tú mismo.
Qi Xiu Yuan estiró la mano. Ya había notado el móvil, sin embargo, remoloneó por el pecho de Xiao Li. Le tentaba ocasionalmente un poco y entonces, volvía a frotarlo como si siguiera buscando. Cuando encontró el bulto de su pecho, lo cogió con los cinco dedos de su mano.
–Qi Xiu Yuan. – Dijo Xiao Li, Qi Xiu Yuan se hizo el sordo, pero él continuó. – A mí también me gustan las chicas como Qi Susu.
La mano de Qi Xiu Yuan se quedó inmóvil. Súbitamente, Xiao Li se obligó a sonreír con amargura.
–Seguramente a todos los mafiosos nos gusta ese tipo de chica inocente y simple con una familia normal. – Qi Xiu Yuan no dijo nada, pero Xiao Li no dejó que escapara. – Ya me habías salvado a mí y ahora has salvado a mi hermano.  Te estoy muy agradecido. Si quieres mi vida, la tendrás sin objeción alguna, pero algo más es imposible.
En su corazón, ¿yo y esa persona que le codició en sus malos momentos somos lo mismo?
Qi Xiu Yuan ejerció toda la fuerza de su mano y se aferró a Xiao Li enterrando la cara en su cuello.
–Xiao Li, no quiero que hagas eso. – Bajó la voz. – Si no te gusto, no te lo mencionaré más. ¿Así podremos seguir siendo amigos?
Xiao Li se quedó callado y caminó un rato más antes de volver a hablar.
–¿Exactamente, qué te gusta de mí?  – Suspiró. – Ya lo has visto, no haga nada más que pegar y matar a gente. También te he pegado a ti, ¿lo has olvidado?
Qi Xiu Yuan contestó con tristeza.
–No sé, la verdad es que no lo sé…
Sabía que su respuesta era vaga, pero su cerebro era incapaz de formar palabras concretas para expresarse. Tan sólo recordaba el dolor y el enfado de los ojos de Xiao Li cuando había reprendido a Xiao Yang; su apariencia amable y cálida de cuando se había quedado afuera para esperar a alguien e incluso su preocupación innecesaria por si Jiang Xiao Zhu se había resfriado por empaparse… Ese tipo de cosas.
Qi Xiu Yuan no sabía si se sentía atraído por Xiao Li por todo eso, o porque era un hombre peligroso que poseía una calidez y una amabilidad peculiar.
–Xiao Li, me importas mucho. – Dijo Qi Xiu Yuan con solemnidad. – Ni siquiera Susu se puede comparar con lo que me importas… Aunque… Aunque seamos sólo amigos, seguirás siendo mi amigo más importante.
Xiao Li no dijo nada. Ni siquiera cuando llegaron al pie de la montaña y vio a Xiao Yang agachado al lado de su coche. No dijo nada.

Title: Capítulo 31
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Writed by Nana L15R1