Capítulo 29


Xiao Yang salió volando hasta una montonera de sillas rotas. Se retorció de dolor imposibilitándole el poder levantarse, pero incluso entonces, no se iba a quedar callado.
–Me habéis… ¡Me habéis mentido…! – denunció enfadado.
–Joven amo Xiao, ¿no estás siendo un tanto rídiculo? Aunque yo, Da Gui Ge, sea parte de la mafia no puedes ir por ahí inculpándome como si nada, ¿sabes?
Un hombre gordo, alto y con la cara oscura sacó un cigarro, lo encendió y entonces, inspiró.
Xiao Yang gruñó de dolor, hecho un ovillo.
–¿No os he echado una mano, chicos? ¡Os he ayudado!
–En realidad, ahora que lo dices, todo esto es gracias a ti. – Da Gui se rió traviesamente.
Justo cuando iba a añadir algo más, un joven con el pelo teñido de rojo estalló en carcajadas y añadió:
–Da Gui Ge, es que no lo viste pero este Xiao no es un cualquiera. – contuvo la risa antes de seguir. – En cuanto escuchó que queríamos cortarle las manos, sus piernas se volvieron fideos y casi se mea en los pantalones.
El grupo de hombres que rodaba a Xiao Yang estalló en carcajadas ruidosas. Otro joven a un lado comentó:
–Y entonces empezó a llorar muy fuerte, como si se le hubieran muerto los padres. No para de gritar: “perdonadme, por favor, perdonadme”. En serio, lloriqueó hasta que tuvo toda la cara llena de mocos.
Los hombres volvieron a reírse. El joven pelirrojo sintió que le habían robado el momento y se apresuró a añadir:
–Y, cuando Dong Ye estaba presente ordenó: “¿Sin capturar a Han Jia, cómo puedo hacer miserable la vida de Xiao Li? ¡Cortádsela!” y el niñato este se arrodillo de inmediato. – Se estrujó la garganta e imploró. – “¡Perdonadme la vida, os ayudaré a capturar a Han Jia!”.
Todos los presentes rugieron de risa; Da Gui se unió a ellos y dijo a modo de burla:
–¿Quién se habría imaginado que este método sería útil? Tu hermano todavía no ha hecho nada, pero Han Jia ha tirado su vida a la basura de verdad. Joven amo Xiao, ¿quién es tu hermano de verdad? ¿Eh?
Las entrañas de Xiao Yang ardían con llamas al observar a aquellos cinco hombres que le rodeaban y se jactaban de él, sin embargo, no tenía las agallas de refutar sus palabras. Todo lo que pudo hacer fue decir con odio:
–Da igual. ¿No habéis dicho que ya habéis capturado a Han Jia? ¿No me dijisteis que en cuanto apareciera, me soltariais?
–Y te hemos soltado. – Da Gui sonrió y continuó. – En cuanto apareció Han Jia te soltamos, ¿verdad? Pero nunca te hemos dicho que no te fuéramos a volver a capturar.
A Xiao Yang le embargó la ansiedad y empezó a toser bajo un estallido de risas. Consumido por la ira dijo:
–Tíos, ¿qué cojones queréis de mí?
Da Gui miró al pelirrojo y le hizo una señal con los ojos. El joven dio un paso para adelante y tocó el bolsillo de Xiao Yang que abrió los ojos como platos al notarlo y el miedo se apoderó de su estómago.
–Tú… ¿Qué haces?
El pelirrojo le sacó el móvil del bolsillo y, al verle temblar de miedo, le pateó y le maldijo.
–Serás gilipollas, si no me gusta alguien tan atractivo como Han Jia, ¿por qué me ibas a gustar tú?
Los otros hombres rieron disimuladamente y eso provocó que el pelirrojo se ruborizase, entonces, volvió a patear a Xiao Yang unas cuantas veces más.
–Da Gui Ge ha sido listo al capturarte y atarte así; casi matarte a hostias y entonces, soltarte. Al ver que estabas en un sitio tan remoto le has pedido a Xiao Li que venga a buscarte. En cuanto ha sabido que estabas en peligro, ¿no crees que va a venir aquí personalmente…?
Xiao Yang se puso nervioso de repente. Sentía muchísimo dolor, no podía hablar más; todo lo que podía hacer era debatirse sin cesar. Al verlo, el pelirrojo volvió a pegarle.
–¿Por qué estás tan nervioso? Te hemos seguido y te hemos vuelto a capturar en cuanto has colgado. Aunque Xiao Li no venga, no tenemos nada que perder. –Giró la cabeza para mirar a Da Gui y lisonjeó. – Da Gui Ge, ¿qué opinas de lo que he dicho?
–¡Lo has explicado muy bien! – Da Gui era todo sonrisas. – Le hemos visto llamar, ¿a qué sí?
–Por supuesto. – dijo otro subordinado desde un lado. – Nuestro joven amo Xiao ha caminado hasta la mitad de la montaña, y entonces, se ha caído y ha vuelto a bajar rodando. Estaba tumbado boca abajo mientras llamaba. Su voz era muy amarga mientras decía: “Rápido, ven a buscarme, si tardas mucho me matarán”. Da Zhou y yo hemos estado esperando hasta que ha colgado para levantarle y traerle otra vez aquí. Todavía hay tres allí esperando.
Da Gui estaba a punto de decir algo más cuando vio que el joven pelirrojo repasaba el historial de llamadas de Xiao Yang, entonces, fue a por Xiao Yang y le pegó unas cuantas veces más.
–Hijo de puta, te crees genial porque has estado en el extranjero. Pensaba que era pinyin[1], pero en realidad es todo un idioma extranjero. ¡No amas a tu país! ¡Te voy a dar de hostias hasta matarte! ¡Traidor! ¡Te voy a matar a hostias!
Justo cuando el grupo de hombres empezaba a armar un alboroto, unas cuantas personas aparecieron por la puerta.
–Da Gui Ge. – gritaron. – Hemos capturado a alguien, pero dice que no sabe quién es Xiao Li.
Xiao Yang se removió y se debatió para levantar la cabeza, siseó y gritó:
–¡Susu…! ¡Susu…!
Todo el mundo movió la cabeza y vio a un hombre joven, elegante y atractivo, con las manos atadas a la espalda. Aunque le empujaron en todo momento para que entrase en la estancia, su expresión seguía siendo la personificación de la calma.
Vio a Xiao Yang yaciendo en el suelo, entonces, miró al resto. Suspiró y dijo:
–Disculpen, ¿me han atado y me han traído aquí porque necesitan a un profesor de matemáticas?


[1] El pinyin es el sistema de transcripción fonética de la escritura china al alfabeto latino.

Title: Capítulo 29
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Writed by Nana L15R1