Capítulo 24



–Aquí estás. – Dijo Han Jia deslizándose en la sala privada de Xiao Li después de dar un paseo por Jin Ting.
Xiao Li estaba de pie al lado de la ventana, mirando el paisaje mientras fumaba. Al escuchar la voz de Han Jia simplemente contestó afirmativamente sin darse la vuelta para mirarle.
–Lin Zi está abajo cabizbajo. – Han Jia se le acercó. – ¿Por qué le has tenido que maldecir tanto?
Xiao Li frunció el ceño.
–¿Qué? Es mi subordinado, ¿no puedo hacerlo?
Han Jia se apoyó contra el marco de la ventana y giró la cabeza para mirarle.
–Nunca le habías maldecido tanto ni cuando te cortó. No ha sido nada serio, una mujer le ha dado una bofetada porque la ha tocado, ya está. ¿Cómo has podido decirle cosas tan desagradables? ¿Eh?
Xiao Li resopló burleta.
–He escuchado todo lo que le has dicho. – Han Jia suspiró. – Que si es un mafioso imprudente que no entiende su propia valía, que si quién iba a enamorarse alguien como tú, que si sólo le van a usar. Caray, Lin Zi estaba hecho mierda por todo lo que le has dihco.
Las arrugas de la frente de Xiao Li se endurecieron mientras inhalaba una bocanada de humo, sin decir nada.
–¿Estás maldiciéndole a él o a ti? ¿Eh? – Preguntó Han Jia. – ¿Xiao Yang te ha vuelto a decir algo?
–No, no le he visto desde hace mucho. – Respondió Xiao Li.
–¿Qué te ha pasado en la mano? – Han Jia observó las heridas de sus nudillos. – ¿A quién has pegado? – De repente, como si se diera cuenta de algo se rió. – ¿No me digas que ha sido con ese profesor? ¿Eh?
–¿Por qué le mencionas? – Xiao Li presionó el cigarro en el cenicero irritado y se giró para marcharse.
–¿De verdad es él?
Han Jia estalló en carcajadas mirando a Xiao Li sentarse en el sofá. Entonces, él mismo también se acercó y se sentó a su lado.
–¿No te había dicho que era una bestia y que lo mejor era no acercarse? Ahora ya lo sabes, ¿no?
Xiao Li quería sacar otro cigarro pero mientras lo buscaba Han Jia le cogió la mano.
–Es difícil de soportar, ¿verdad? Pensabas que te respetaba así que no esperabas que en realidad le gustaba tu culo.
–Vete a la mierda. – Xiao Li se liberó de su agarre de inmediato.
Han Jia cayó del sofá juguetonamente, cogiéndose del estómago mientras reía.
–¡Te lo mereces! ¿Dónde vamos a encontrar un mafioso tan temerario como tú? ¿Eh? Uno que se va a por un oficial y se mezcla con él. ¿Por qué no vas y te entregas a las autoridades? He oído que hasta te paseaste por la ciudad para comprarle ropita. ¿Te crees que eres un ciudadano de a pie? Qué jodidamente ridículo. ¡Jaja! Eso es, si hasta te dio flores. Ni siquiera mis chicas se enamorarían de esa gilipollez y tú vas y caes de cuatro patas. ¡Jaja!
Han Jia continuó durante un buen rato hasta que, por fin, se sentó y se secó las lágrimas. Xiao Li ya estaba fumando con la expresión pálida.
–Hola, no va en serio, ¿no?- Han Jia se sintió algo estúpido, suspiró y dijo. – No sé qué decir para hacerte sentir mejor. ¿Llevas tanto tiempo en la mafia que ya no entiendes cómo funcionan las cosas? Hay dos tipos de ciudadanos de a pie: el primero es Xiao Yang que te menospreciará siempre; el segundo es ese profesor que se aprovechará de ti. – Le dio una palmadita en el hombro. – Y luego están esos asquerosos policías que harán las dos cosas y, si las cosas no salen como ellos quieren, te harán la cruz y acabarás en la cárcel. Sólo querrías ser amigo de esa gentuza si te funcionase mal el cerebro.
Un ápice de tristeza se formó en la expresión de Xiao Li; entonces, asintió.
–Lo sé.
Han Jia le echó un vistazo rápido.
–¿De verdad? El idiota eres tú y todavía tienes la cara de pagarlo con tus hermanos. Ves y dile a Lin Zi que no tiene que seguir de pie ahí, castigado.
Xiao Li se limitó a musitar un: “sí”, Han Jia se dio la vuelta y anduvo hacia la puerta. Cuando movió la cabeza para mirar a su alrededor titubeó un momento antes de añadir:
–Xiao Li, te digo esto por tu propio bien. Si fuera tú aceptaría lo de Qing Ye.
–Vete de una puta vez. – Xiao Li no se molestó en mirarle.
Cuando Han Jia se marchó, Xiao Li se quedó en el sofá durante un buen rato. Se acabó el cigarro y aclaró sus pensamientos. Justo se iba para el baño para lavarse las manos cuando sonó el móvil.
Lo cogió y descubrió sorprendido que se trataba de Qi Susu. Dudó unos instantes pero acabó respondiendo.
–¡Xiao Dage! – De inmediato se escuchó la voz sollozante de Susu. – ¡Qi Dage…! ¡¿Qué voy a hacer?!
–Primero tranquilízate. – Xiao Li usó la voz más amable que tenía para consolarla.
Qi Susu controló el sonido de sus lloriqueos con gran dificultad mientras explicaba.
–Xiao Dage, me ha llamado el hospital para decirme que alguien ha pegado a mi hermano. He llamado a A Yang pero no consigo localizarle. ¿Crees que alguien le habrá atacado? Estoy sola en casa y tengo mucho miedo…
–Para empezar, no llores. Llama a alguna compañera y haz que te acompañe al hospital. Iré a buscar a Xiao Yang, ¿vale? – Contestó Xiao Li.
–Vale, pero prométeme que me llamarás cuando le encuentres.
Xiao Li dudó unos instantes al colgar, pero acabó decidiendo ir a buscar a su hermano pequeño para calmar sus preocupaciones.
No le dio tiempo de salir antes de que Li Shi Qing le llamase.

–Xiao Li. – Su voz era suave con algo de simpatía. – Ven donde estoy, le ha pasado algo… a tu hermano.

Title: Capítulo 24
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