Capítulo 5


Xiao Yang y Qi Susu estaban atrapados en un hotel pequeño al lado de la estación de tren. Su plan inicial era coger el tren y marcharse a la provincia vecina, pero como les habían cancelado las cuentas sólo pudieron comprar billetes nocturnos. Hasta entonces, no se atreverían a salir a pasear por las calles así que, sin otra opción, optaron por quedarse en un hotel cercano. Mientras ambos planeaban su hermoso futuro juntos, se escuchó a alguien llamar a la puerta con fuerza: evidentemente, se trataba de Xiao Li.
En cuanto tiró la puerta abajo, sin darle tiempo a Xiao Li de hablar, Xiao Yang fue a por él en un intento de placarle. Pero antes de que consiguiera acercarse siquiera, un enjambre de subordinados le barró el paso y le contuvieron.
Todo lo que Qi Susu podía hacer asustada por el encuentro ruidoso y repentino era llorar.
Xiao Yang continuó debatiéndose, gritando:
-¡¿Por qué no me soltáis?! ¡Si no estuvieras metido en el mundo criminal, ¿cómo habría llegado a este punto y a este tipo de hotel?! ¡¿Por qué tengo un hermano como tú? ¡No mereces ser mi hermano!
La complexión de Xiao Li empalideció al ver a sus hombres retener a Xiao Yang.
-Soltadle.
Imperturbable, Xiao Li le pateó la pierna con facilidad, dejándole caer en el suelo.  Cuando Qi Xiu Yuan llegó al hotel, pudo ver con claridad una gota de sangre de Xiao Yang en el suelo.
Xiao Li cogió del cuello de la camisa a Xiao Yang.
-Esto te enseñará una lección. No puedes ser un desagradecido. Si no estuviera metido en el mundo criminal, tú, maldito bastardo, estarías muerto desde hace mucho tiempo. ¡¿Crees que podrías haberte ido a estudiar al extranjero o que todavía tendrías una vida para ir a perseguir chicas por ahí?!
Pateó a Xiao Yang hasta que empezó a toser, pero ni siquiera entonces, su actitud arrogante y desdeñosa flaqueó.
-¡Maldito bastardo! Hiciste todo eso porque a ti te dio la gana. ¡No te lo pedí! ¡Xiao Li, deja que te diga que prefiero morir en la cuneta que usar tu sucio dinero!
-¡No te quejabas tanto cuando te lo gastabas!-Dijo Xiao Li mientras su puño aterrizaba en el estómago de Xiao Yang.
El fuerte puñetazo le hizo curvarse por el dolor antes de escupir:
-¡Pégame! ¡Si quieres, mátame a hostias! Pero mientras esté vivo ni sueñes con escuchar palabras amables de mi boca.
De inmediato, en los ojos de Xiao Li aparecieron unas llamas. La ira le consumió y todo lo que quería hacer su cabeza era darle más.
Los subordinados que le conocían muy bien reconocieron su instinto asesino de sus ojos. Todos ellos se apresuraron a agarrarle, apartándole de Xiao Yang.
Uno de ellos le instó con seriedad.
-Li ge, no se enfade. Yang ge es sólo un niño y ha dicho todo eso en caliente.
-¿Quién coño es tu Yang ge?
Xiao Yang, tumbado en el suelo, gritó:
-¡Xiao Li, te crees increíble porque tienes subordinados! ¡Tarde o temprano llegará el día en que morirás entre sus manos!
En cuanto esas palabras salieron de su boca, la expresión de los subordinados cambió. La ira ya no estaba pintada por toda la cara de Xiao Li, lo que quedaba era una sonrisa. Se hizo paso a través de sus propios subordinados, anduvo hasta Xiao Yang y se agazapó delante de él.
-Xiao Yang, si de verdad no quieres reconocerme como hermano, no pasa nada. Deja un dedo aquí y no quedará nada entre nosotros. Me lo tomaré como que he criado y alimentado a un perro callejero.
Enfadado, Xiao Yang escupió la sangre que tenía en la boca.
-Conmigo eso no funciona. ¿Crees que tengo miedo? ¿Te atreves a amenazarme? ¿Cortarme un dedo? ¡Si me matas ya me vale! ¿Nuestra madre no murió por tu culpa? ¡Si no fuera por ti, en ese momento, mamá no habría-…!
Xiao Li le dio una última patada que le hizo chillar. Miró a Xiao Yang, que temblaba en el suelo por el dolor, enfadado. Su pecho se movía arriba y abajo rápidamente y tenía el puño cerrado. Ninguno de sus subordinados se atrevía a decir palabra.
Qi Susu, que estaba a  un lado, estaba callada por el miedo y ya no lloraba. En medio de aquel silencio, Qi Xiu Yuan pareció despertarse del trance y anduvo lentamente hasta Qi Susu.
Al escuchar los pasos de Qi Xiu Yuan, Xiao Li giró la cabeza para mirarle. Dejó que su pecho se calmase por un instante y una sonrisa apareció en su rostro.
-Profesor Qi, ni tú ni Qi Susu tenéis que seguir preocupándoos.-Suspiró pesadamente y haciendo una pausa después de cada palabra para que todo el mundo lo escuchase bien alto y claro dijo.-Porque desde hoy, yo, Xiao Li, no tengo ningún hermano.
Todo estaba bien claro. Xiao Li y sus subordinados se marcharon en cuanto dijo aquello. Qi Xiu Yuan se serenó y cambio su expresión atónita antes de llamar al 112. Esperó a que la ambulancia se llevase a Xiao Yang y llevó a Qi Susu a casa.
Hasta que no llegó a casa no se dio cuenta que tenía muchos mensajes en el móvil: todos de sus compañeros de trabajo y de su jefe y, para su sorpresa, incluso había uno de un estudiante preocupado.
Qi Xiu Yuan, que se había saltado media jornada laboral, llamó al director y se disculpó muchas veces antes de pedir unos cuantos días de baja. Al escuchar el agotamiento y la urgencia de su voz, el director no le culpó e incluso le intentó consolar antes de colgar.
Qi Susu no dejaba de moverse. Su mente estaba en un estado de agotamiento extremo después de haber experimentado aquel asunto tan tétrico y terrorífico. Sólo dio unos pocos bocados a la cena y por la noche, tuvo una fiebre suave. Qi Xiu Yuan tan sólo podía darle medicina y dejarle la habitación para que estuviese tranquila, sin embargo, ella le cogió de la mano y se negó a dejarle.
Qi Susu temblaba y continuamente murmuraba:
-A Yang da mucho miedo. Li ge da mucho miedo.
Lloriqueó y dio vueltas hasta que, finalmente, a media noche se quedó dormida.
Qi Xiu Yuan llevó a su hermana a la habitación. Después de eso, dio varias vueltas en círculos por el comedor. Pero no encontró ningún cigarro para satisfacer su antojo. Aunque se rindió, se sentó en el sofá y repasó de punta a punta el incidente de aquel día.
¿De verdad tienen tan mala relación o ha sido teatro? Si ha sido todo una mentira, los guiones de estos hermanos son muy despiadados; sino, ¿cómo puede ser que dos hermanos, después de tanto tiempo, rompan su relación? En cualquier caso, han derramado sangre. Si la gente del negocio se entera de que ya no son hermanos, ¿eso significa que Xiao Yang ya no estará implicado en nada? Entonces, si Susu insiste en estar con él, ¿lo consiento o no?
Qi Xiu Yuan acabó colapsando y quedándose dormido en el sofá después de darle muchas vueltas.
Una y otra vez soñó con el momento en que Xiao Li había girado la cabeza y le había mirado, con el momento en el que el sonido de sus pasos se alejaba de la habitación. Sus ojos – afilados como cuchillas – le observaban, casi como si estuviese intentando hacerle daño. Pero, la ira y el dolor de aquellos ojos le hacían desear evitarles, no obstante, todo lo que podía hacer era mirarle directamente a los ojos, incapaz de apartar la vista.

*        *        *        *

Qi Xiu Yuan, a causa de su naturaleza bondadosa, fue a visitar a Xiao Yang por primera vez con una bolsa de fruta.
Xiao Yang dijo que todas sus heridas sanarían rápidamente excepto su costilla rota. Qi Xiu Yuan no mencionó nada sobre Susu y al parecer, Xiao Yang no se atrevió a comentar nada tampoco. En realidad, ambos eran desconocidos, así que todo lo que podían hacer era mirarse el uno al otro con consternación, sin nada más que decir.
Qin Xiu Yuan se marchó a prisa un rato más tarde. Cuando se dio la vuelta para despedirse, en aquella habitación de cuatro pacientes, la única caba que estaba fría, sola y desanimada era la de Xiao Yang.
Qi Susu se quedó en la cama durante varios días. Al despertarse parecía mucho más animada. Hacía un año y medio que se había graduado pero todo lo que había estado haciendo había sido quedarse en casa, sin embargo, de repente empezó a buscar trabajo; no sólo publicando su currículum en las redes, sino que hasta iba a las entrevistas.
Cierto día, volvió a casa con una sonrisa muy alegre en los labios diciendo que la habías cogido como vendedora interna.
Quién iba a pensar que desde que Qi Susu empezara a trabajar su espíritu y su mentalidad cambiarían drásticamente. Cada día se iba a trabajar con nerviosismo.
Un fin de semana, Qi Xiu Yuan fue a echarle un vistazo a su puesto de trabajo. No pudo evitar volver dando saltos de felicidad a casa al encontrarse a su hermana, a lo lejos, hablando y riéndose con sus colegas.
Qi Xiu Yuan tuvo que preguntarle una última vez si seguía en contacto con Xiao Yan. Aquel día, su hermana que no sabía mentir dudó por primera vez y dijo: “no”. En sus ojos había algo extraño; confundida contestó con la boca pequeña. Sinceramente, no fue muy distinto a engancharse un cartel en la frente que pusiera: “estoy mintiendo”. Qi Xiu Yuan no quería insistir. En el pasado había sido muy estricto y severo lo que había provocado que huyese, y podría haber pasado algo mucho peor. Además, ahora ella volvía para comer tres veces al día y era mucho más fácil de controlar.
Lo mejor de todo era que su trabajo volvía a ser estable así que Qin Xiu Yuan no pudo evitar pensar que su vida se estaba volviendo lentamente en una extremadamente pacífica. Lo único era que, ocasionalmente, sin motivo aparente, recordaba a aquel líder de la mafia con quién se había encontrado dos veces.
Qi Xiu Yuan, un profesor, había conocido a Xiao Li, cuando descubrió que su hermano pequeño era el novio de su hermana. Lo que iba a ser una simple charla para la ruptura de esa relación acabó resultando en tener la penetrante mirada de Xiao Li grabada en su corazón. Varios encuentros más tarde la palabra subyacente entre ellos era: "amistad", sin embargo, para Qi Xiu Yuan era algo más, algo más fuerte.
¿Cómo asumirá Xiao Li, un hombre que sólo conoce el mundo criminal, esto que no había sentido nunca? ¿Qué camino permitirá a Xiao Li, miembro de la mafia, y a Qi Xiu Yuan, un profesor, encontrarse en medio de esa línea que les separa?

Title: Capítulo 5
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