Capítulo 45: Cogiendo el toro por los cuernos


Da Furen se levantó de repente y le dedicó una mirada de advertencia a Li Zhang Le que, a su vez, estaba tan pasmada que hasta la perla de su broche se congeló.
-Zhang Le, ¡¿cómo puedes decir esas tonterías?!
A la muchacha se le olvidó respirar hasta que por fin reaccionó varios segundos más tarde.
-San mei, es culpa de Da jie, ¡hemos sido injustos contigo!
Li Wei Yang no pudo evitarlo y sacudió la cabeza al ver su teatro. Este tipo de personalidad falsa y veleidosa… ¿Cómo había podido ser tan estúpida en su vida anterior? No es que fueran buenos actores, simplemente ella había deseado una familia así que no les costó mucho engañarla.
Tuoba Zhen frunció el ceño mientras presenciaba la escena. ¿Qué estaba pasando?
Li Min Feng siempre presumía de su inteligencia y jamás se había encontrado con semejantes contratiempos, su rostro se fue enrojeciendo y dijo:
-Los que han ido a buscar no han vuelto aún-…
Llegados a este punto él estaba esperando, obviamente, a que Zi Yan hubiera dejado las cosas en los aposentos de Li Wei Yang.
En ese momento, Luo mama entró a los suyos, se arrodilló ante Lao Furen y dijo:
-Lao Furen, Lao Ye. La residencia de San xiaojie está muy limpia, no hay nada sospechoso.
La complexión de Li Min Feng empeoró. A un lado, Da Furen se levantó a prisa y entonces, volvió a sentarse con lentitud. Fue entonces cuando se dio cuenta que Li Wei Yang había engañado a sus dos hijos.
Li Wei Yang sonrió, su sonrisa era tan espléndida como las flores de primavera, su cuerpo resplandecía con una luz esperanzadora que hacía difícil que los demás pudieran mirarla.
-Da ge, ¿no crees que es raro? ¿Por qué le has pedido a Zi Yan que cambiase el té que le había preparado a Lao Furen que al final no era suzi? ¿Cómo es que Zi Yan me había dejado ginseng rojo y oro en mi residencia pero no los ha encontrado nadie?
-¡Li Wei Yang, estás haciendo declaraciones infundadas[1]!-Li Min Feng estaba tan furioso que gritó estas palabras.
-Da ge, creías que habías hecho un trabajo impecable, ¿pero sabes? En este mundo no hay secretos[2].-dijo Li Wei Yang tranquilamente.-Espero que Lao Furen y padre hagan justicia. Aunque si padre decide ponerse de parte de Da ge, pretenderé que no ha pasado nada.
¿Qué nada había pasado? En ese momento San Huangzi y el médico estaban presentes. ¿Cómo podría Li Xiao Ran pretender que no había pasado nada? El hombre frunció el ceño hasta el punto que se le podía hacer un nudo.
Li Min Feng se lamentó y se dio cuenta que la hermana que tenía ante él no era tan estúpida como había creído; creía que ese truquillo la haría morir sin entierro. La persona a quien había invitado personalmente se había convertido en su mayor obstáculo porque, al ser alguien externo, su padre delante de él no podía ser imparcial. En un principio temió que Lao Furen evitase el castigo de Li Wei yang, pero ahora todo aquello se había vuelto en su contra.
Li Min Feng rechinó los dientes.
-Wei Yang, ¿qué quieres decir con eso?  ¿Cuándo te he agraviado yo? Zhang Le sólo se ha equivocado y ha confundido el ginseng rojo por suzi. Por el bien de la salud de Lao Furen yo te he culpado por accidente. Si te sientes mal por eso, puedo servirte té y pedirte perdón. No hace falta forzar a padre.
Li Wei Yang río y dijo:
-¿Servirme té y pedirme perdón? Ha sido Da ge quien ha repetido muchas veces que si se demostraba que yo había hecho algo malo me tendrían que echar de la familia Li, pero ahora que se ha demostrado que ha sido Da ge el que se equivocaba… ¿No deberían echarle a él de la familia?
Li Xiao Ran tosió y dijo:
-Wei Yang, tus hermanos estaban preocupado por Lao Furen-…
Li Wei Yang miró a su padre y un atisbo de frialdad fue apareciendo en su rostro.
-Padre, no es mi intención obligar a nadie. Sólo me siento agraviada, ¿ por qué yo, que sirvo a Lao Furen de corazón, tengo que dejar que los otros me traten injustamente? Sí, mi estatus no se puede ni comparar con los estatus nobles de Da jie y Da ge, pero yo trato a Lao Furen, a padre y a madre con respeto. ¿Cómo puede padre decir a ciegas que va a echarme de la familia?
En ese momento, Li Wei Yang le había dejado en blanco. Ella continuó:
-Padre, no crecí a tu lado, pero he anhelado verte durante años porque creía que, sin importar qué, como padre e hija, tú me protegerías, te pondrías de mi parte, no dejarías que otros me hicieran daño…
Li Xiao Ran sintió cómo se sacudía su corazón al mirar la delicada y triste cara de su hija y, de repente, se dio cuenta que su imparcialidad había sido excesiva.
Lao Furen lo comprendió todo y habló:
-Wei yang, si te sientes agraviada, dímelo. Si lo que dices es razonable, hablaré por ti.
Li Wei Yang agradeció profundamente sus palabras y dijo:
-Da ge tiene un testigo, y yo también. Pido que Lao Furen me permita llamar al testigo.
Lao Furen asintió y Li Wei Yang le ordenó a Lu Xin que llamase a la persona que esperaba fuera para que entrara. Tal y como cabía esperar, un momento más tarde, Lu Xin trajo a un hombre de mediana edad, alto y delgado. En cuanto entró, saludó a todo el mundo y su expresión dejaba claro que quería adular a los presentes.
Li Wei Yang le miró una única vez y entonces, dijo tranquilamente:
-Da ge, ¿le reconoces?
Li Min Feng sonrió y dijo:
-¿Quién es? ¿Cómo le voy a conocer?
Li Wei Yang miró a Tuoba Zhen, los ojos de la muchacha revelaban una ligera frialdad.
-Por supuesto, Da ge sólo se relaciona con la realeza y con nobles, así que le sería imposible recordar un simple vendedor de la tienda medicinal Zhang. Tú no le reconoces, pero él sí te sigue recordando. Vendedor Gao, cuenta la verdad, por favor.
La cara de Gao mostró cierta incertidumbre pero acabó abriendo la boca para hablar.
-Hace dos días, una persona que parecía ser un criado vino a la tienda y me pidió suzi. Como no se suele usar, pensé que era raro y le pregunté para qué lo quería, pero en vez de contestarme, sólo me regañó. Esa persona me dio un trozo de oro y me dijo que si alguien me preguntaba sobre esto, tenía que decir que había sido la San xiaojie del Primer Ministro quién me lo había pedido; también me dijo que dijera que esa San Xiaojie también venía cada mes a vender ginseng rojo.
El corazón de Li Min Feng se detuvo. Al principio había visto a Li Wei Yang como una simple bruja, nunca se habría imaginado que sería tan difícil de manejar, así que se limitó a pedirle a su criado que hiciera el trabajo. Sí que había tomado medidas preventivas para asegurarse de que nadie encontrase pruebas. En lugar de ir a su tienda de siempre, le pidió a su criado que fuera a otra menos llamativa. ¿Quién se hubiese imaginado que cometería un error como este?
Miró a Gao y dijo:
-Una boca llena de basura. ¡Que poco aprecio le tienes a tu lengua!
Gao no comprendía las peleas entre los aristócratas, por lo que se quedó dónde estaba, mostrando incertidumbre sobre en qué se había equivocado.
Li Xiao Ran frunció el ceño.
-Si has recibido oro para acusar a San xiaojie, ¿por qué testificas para ella?
El rostro de Gao rebosaba alegría pero se quedó callado. Li Wei Yang sonrió.
-Es un hombre de negocios y, por supuesto, lo más importante es el beneficio. Dirá la verdad porque le di dos pedazos de oro. Da ge, ¿qué más quieres decir?



[1] En realidad en el texto original pone: “血口喷人” que traducido directamente al español significaría algo así como: “tener la boca ensangrentada escupiendo a otros”. Esto es un dicho que significa acusar a otros con malas mentiras.
[2] En el texto original pone: “有不透风的墙”, que en español se traduciría como: “una pared que no deja pasar el viento”. Este es una frase hecha que vendría a significar que no hay secretos.
Title: Capítulo 45: Cogiendo el toro por los cuernos
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Writed by Nana L15R1

1 comentarios:

que patada en las gonadas acaba de recibir min feng de parte de su hermanita pequeña