Capítulo 42:Traicionar a alguien para ganarse el favor de otro


Todo el mundo se quedó horrorizado y sorprendido al escuchar semejante afirmación. Da Furen fue la primera persona en reaccionar.
-¿Suzi? ¡Esto es claramente el ginseng que usa Lao Furen a menudo! Zhan Le, sólo eres una niña, ¡no digas tonterías!
Li Zhang Le habló con decisión, como si clavase un clavo en un cartel.
-Yo también tengo ginseng rojo, ¿cómo no lo iba a saber? ¡Estas cosas no son ginseng rojo!
Las miradas de todos los presentes se concentraron en su mano, pero ¿quién podría identificar el ginseng que ya había caído al agua y al suelo? Sin embargo, Li Zhang Le insistía.
Li Wei Yang la miró con frialdad sin decir palabra. Li Min Feng se levantó. Su expresión era gélida como el hielo.
-Lu Xin, ¡¿por qué no estás de rodillas?!
Aturdida, Lu Xin se puso de rodillas instintivamente. La expresión de Min Feng era desagradable.
-Criada, eres en quien más confía Lao Furen y por eso te deja los tentempiés del té a ti. ¡¿Y aun así te atreves a cambiar el ginseng rojo de Lao Furen en secreto?!
Lu Xin no sabía qué responder. Su tez estaba tan pálida como las cenizas.
-Da Shaoye, ¡no he hecho nada por el estilo! ¿Cómo iba a robarle nada a Lao Furen? ¡Ni consiguiendo un estilo de vida mejor me atrevería a hacer algo así!
Da Furen vio la situación y lo comprendió. La esquina de sus labios se curvó en una sonrisa sutil.
-Feng er, Lu Xin  ha estado sirviendo a Lao Furen muchos años. Sé que no ha sido ella. Lo mejor será investigar el asunto más a fondo para ver quién más ha entrado en la habitación de té.
Lu Xin se sorprendió, entonces, alzó la cabeza pero no se atrevió a mirar hacia Li Wei yang. Nadie a parte de San Xiaojie habría podido tocar el té de Lao Furen, pero la situación del momento era…
Li Wei Yang sonrió.
-No hace falta investigar más, madre. Aparte de Liu Xin, sólo yo he podido acercarme al té de Lao Furen.
La expresión de todo el mundo cambió, y en un instante, fueron perspicaces. Da Furen habló:
-¿Cómo puede ser? Zhang Le, ¿dices que esto no es ginseng rojo sino suzi?
Li Zhang Le afirmó:
-Puedo confirmar que este no es el valioso ginseng rojo, lo que hay en esta taza es suzi que tiene una apariencia similar.
Li Chang Xi preguntó con curiosidad:
-¿Qué es el suzi?
Li Min Feng se lo explicó despectivamente:
-En comparación con el ginseng rojo, el suzi no es nada de gran valor.
Li Chang Xi se mostró sorprendida.
-¡No hay nada más que decir! ¡¿San jiejie ha robado el ginseng en secreto y le ha hecho el cambiazo a Lao Furen?! ¡Caray, San jiejie! ¿Cómo has podido hacer algo así?
Li Wei Yang la miró con frialdad.
-Wu mei, esto tiene que investigarse más todavía. Ten la amabilidad de evitar calumniarme.
-San jie, ¿cuándo he hablado mal de ti? ¿No lo ves? ¡Si esto se sabe todo el mundo dirá que estamos en malos términos!
La boca de Li Chang Xi sobresalía por la hinchazón. La cicatriz de su rostro estaba cubierta por una capa espesa de polvos. Giró la cabeza para dirigirse a todo el mundo y alzó la voz.
-Lao Furen, madre, ¡sólo he dicho un par de palabras con buena intención y San jiejie me trata así! Con semejante injusticia… ¡No sé qué decir!
-Eso se puede discutir luego. San mei, explica qué ha pasado con el ginseng rojo.-La mirada de Min Feng era fría.
Er Furen miró a Wei Yang y San Furen frunció las cejas.
-El asunto se tiene que investigar a fondo antes de llegar a ninguna conclusión. No acuséis a una persona inocente.
Ella también había notado que esto era una estratagema entre ellos y que estaba dirigida a Li Wei Yang.
Li Chang Xi estaba satisfecha. Li Wei Yang, esa cualquiera… ¡Este sería el día en que vería lo capaz que era!
La expresión de Li Wei Yang no cambió, sonriendo un poco a Li Min Feng empezó:
-Da ge, estás seguro que lo tienes todo en la palma de tus manos, pero hay deidades que te tienen a ti en su palma. ¿Dices que yo he robado el ginseng de Lao Furen?
La expresión de Li Min Feng era dura como el acero.
-¡Deberías saber si es verdad o no! El ginseng rojo es inestimable, ¡vale más que el oro! Pero el suzi es barato. Aunque fueras corta de dinero no deberías haber robado. Lao Furen disfruta de la delicadeza del pato. Para que el ginseng rojo tenga beneficios médicos con la vitalidad se tiene que servir con sopa de pato. Si se hace sopa de pato con suzi, éste produce toxinas. ¡Has intentado matar a Lao Furen!-Dicho esto, volvió a mirar a su alrededor y añadió.-¡Cualquiera que estuviera involucrado en este asunto no tiene perdón y se le va a castigar con dureza!
En ese momento, Zi Yan se tiró al suelo de rodillas.
-¡Lao Furen, perdóname la vida! ¡Lao Furen, perdóname la vida! ¡Ha sido xiaojie quien lo ha robado, pero no lo sabía!
Li Wei Yang observó con frialdad a la muchacha que parecía estar actuando en un teatro clásico ante sus ojos, una mueca le cruzó los labios pero nadie lo notó.
Li Min Feng fingió sorpresa.
-Zi Yan, ¿qué sabes?
Zi Yan se secó las lágrimas, rebosante de lamentos.
-Xiaojie… ¡A xiaojie no le quedaba de otra! El ir y volver hizo que se le amontonaran los gastos. Necesitaba dinero. Tenía un gran peso sobre los hombros. Por eso robó el ginseng de Lao Furen y lo ha cambiado por suzi. ¡Por favor, perdona a xiaojie, Lao Furen!
Lao Furen se quedó pasmada al escuchar eso. Recordó algo que le había dicho Luo mumu. A San xiaojie sólo le daban unas pocas monedas. A Lao Furen la cegó la rabia momentáneamente. ¡Esa niña no la respetaba en absoluto!
Li Wei Yang sonrió lentamente.
-¡Zi Yan, qué buena criada eres!
Li Min Feng empezó:
-San mei, tenemos la sospecha y las pruebas aquí. ¿Qué quieres negar? Aparte de San mei, ¿quién iba a hacer algo tan desvergonzado como esto? Si no tenías suficiente dinero podrías habérselo dicho a madre o a mí, ¿cómo has podido tocar las posesiones de Lao Furen?
-Al parecer, unas cuantas palabras de mi criada son suficientes para demostrar mis crímenes.-Li Wei Yang sonrió con dulzura, sin que su expresión titubease.
Li Min Feng frunció las cejas.
-Zhang Le es sincera y tiene buenas intenciones. ¿Cómo iba a acusarte? ¡Y Zi Yan es la criada que está a tu lado!
Li Wei Yang miró a Zi Yan sonriendo.
-Ella no está a mi lado. Ella es de los tuyos, ¿o lo has olvidado, Da ge?
Li Min Feng se sorprendió por un instante. De repente comprendió porque Li Wei Yang quería darle a Zi Yan. Y mientras Li Wei Yang hablaba sin pizca de desesperación, se le confirmaron sus sospechas.
-Como es la criada de Da ge, hará lo que tú le digas. Me temo que si Da ge dijera que lo que hay en el cielo no es el sol, sino la luna, ella abandonaría su conocimiento y estaría de acuerdo.
Li Min Feng la rebatió.
-¡Me la acabas de dar!
Una luz fría de mofa apareció en los ojos de Wei Yang.
-¡Pero a ella le gustas tú! Con sólo hojear unos cuantos textos médicos, Da jie puede llegar a la conclusión de que esto es suzi, sin decir cabe, que Zi Yan es la criada de Da ge. ¿Siendo así, vuestras palabras son creíbles?
San Furen que había estado indiferente e impasible habló de repente:
-Cierto, es verdad. Las palabras de una criada no demuestran nada.
Da Furen replicó con frialdad:
-Feng er, ¿no lo ves? ¡Íbamos a buscar al culpable pero acaban de acusar a alguien injustamente!
Li Min Feng, sin prisas ni provocado, miró con intensidad a Li Wei Yang mientras dijo:
-Sólo quería ayudar a San mei para que no quedase en evidencia, o lo que le quedase de ella. Pero como San mei insiste en negarlo, no me queda de otra.-Tras lo dicho, se dio la vuelta y le dijo a Lao Furen.-¡Lao Furen, permítenos llamar a un médico para que deshaga este embrollo! 

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