Capítulo 41: Negándose a dejar su tesoro


Li Zhang Le sonreía de forma penetrante a sabiendas que allí había algo raro y se apresuró a decir:
-Te debes haber confundido y olvidado lo qué enviaste.
Los ojos de Wei Yang revelaron una pizca de sorpresa.
-DaJie, lo que le di a Dage fue una piedra de tinta de jade verde,-tras decir esto, sus ojos se posaron en el hermoso monedero de tortolitos[1] de la cintura de Li Min Feng, y dijo.- ¿Ese es el monedero del que hablas?
La expresión de Li Min Feng cambió abruptamente.
-Si Sanmei no ha sido la que lo ha enviado debo haberme equivocado.
Li Wei Yang ya se había acercado a él para señalar el monedero de su cintura y dijo con sorpresa.
-¡Vaya! ¿Ese no es el monedero de Zi Yan?-Entonces, giró la cabeza y le sonrió débilmente a Zi Yan.-tu bordado y el de xiaojie es el mismo. Esas puntadas tan exquisitas, esos colores tan armoniosos… En la residencia del primer ministro sólo tú puedes hacer esto.
Todo el mundo estaba sorprendido, Li Chang Ru preguntó en un tono apagado:
-¿Qué es esto? ¡¿Cómo iba nuestro hermano mayor llevar un monedero hecho por una criada?!
Lao Furen se quedó atónita. ¡Esa criada era demasiado! ¡Usar el nombre de su señora para enviar un monedero!
Zi Yan empalideció, se arrodilló en el suelo con un golpe, temblando.
-Yo… Yo sólo seguía las órdenes de San xiaojie…
Li Wei Yang miró el monedero, suspiró y dijo:
-Si Dage y tú estáis enamorados, dilo y punto. ¿Por qué ir por el camino difícil? Soy su hermana, aunque quisiera enviarle un monedero, lo haría con un bordado de un sapo dorado[2] o un pájaro peng[3], ¿tortolos? ¿Qué es eso?
De repente, Zi Yan lo comprendió. San xiaojie ya sabía que si le enviaba ella el monedero lo haría con sentimientos de amor implícitos  y obviamente, el joven amo lo aceptaría. La única que no se había dado cuenta de aquello era ella y por tanto había caído en la trampa de su enemigo. Pero ya era demasiado tarde para lamentarse.
Tanto la expresión de Da Furen como la de Lao Furen era de disgusto. El joven amo todavía no estaba casado y aun así, se había interesado por la criada de su hermana, Zi Yan provocando que todo el mundo dudase de su personalidad. Da Furen dijo con frialdad:
-Min Feng, ¡qué escandalo! ¿Te atreves a aceptar cosas de otra gente?
Li Min Feng miró a Zi Yan pero no entró mucho en pánico.
-Madre, no lo pensé demasiado. El monedero es bonito y lo acepté.
¿Intentando redimirte? ¡Ya te gustaría!
-Dage, no te avergüences de tu generosidad conmigo. No sabía cómo agradecértelo todo pero como te gusta esta criada, Zi Yan, te ayudaré a conseguir lo que deseas.-Dicho esto, miró a ZI Yan.
Li Min Feng se comportó como siempre.
-Aprecio el gesto, pero-…
Li Wei Yang era todo sonrisas.
-¿Qué dices, hermano? Eres una persona muy inteligente, ¿cómo no ibas a saber que el regalo te lo había hecho Zi Yan? Si no te gusta, ¿por qué te iba a llevar un monedero?
Li Min Feng se sorprendió por un instante. El único motivo por el que llevaba el monedero de Zi Yan era para completar la tarea, nunca se habría imaginado que se volvería un arma que Wei Yang usaría en su contra. Él resopló y dijo:
-Vaya si eres lista, San meimei. Escuchándote parece que sabes lo que tengo en mi corazón.-Sus palabras carecían de seguridad. ¿Cómo iba a decir que no quería nada con Zi Yan?
Li Zhang Le frunció el ceño y dijo:
-Sanmei, es un malentendido. No pienses mucho en ello.
Li Wei Yang río y dijo:
-Dajie, Zi Yan me acompañó a la capital desde la lejana ciudad Ping, tengo la obligación de encontrarle un buen hogar. Como le gusta a Dage, y ella está enamorada, quiero concederles su deseo de corazón.-Miró a Li Min Feng que tenía el ceño fruncido.-Aunque Zi Yan tiene un estatus bajo ella ya está contenta con estar bajo tu manga. Da ge ha aceptado su muestra de afecto, no se puede discutir lo que sienten por el otro y no sería bueno que se supiera esto.
San Furen sonrió un poco y bajó la cabeza para beber té. El rostro de Da Furen se había ensombrecido tanto que parecía que iba a llover; Er Furen llevaba escuchando durante un buen rato y ahora se río y dijo:
-Quiero felicitar a Feng er. Veo que esta chica no sólo es una belleza sino que además es muy lista, y eso es muy raro, eh.
Li Chang Ru también se hizo eco.
-Sí, Zi Yan es una chica lista. Se la pedí a Sanmei la otra vez, ¡pero no me la quiso dar! ¡Da ge ha conseguido el premio gordo!
Las cejas de Da Furen se contraían y su mirada era gélida. A Lao Ye no le gustaba nada que los herederos juguetearan con las criadas, si se enterase que cuando Min Feng había vuelto se había puesto a perseguir a una criada se enfurecería. Era obvio que Li Min Feng sabía quién le había dado el monedero. Da Furen estaba perpleja al desconocer por qué su hijo había aceptado el monedero.
-Ya que es lista y educada, que venga primero conmigo. Cuando le haya enseñado bien la podrán enviar a la casa xiuzhu.
¡Sin importar qué esa víbora no podía entrar en la casa de su hijo! Da Furen se había decidido a ello.
-Si ese es el caso, por favor madre, edúcala como es debido.-Li Wei Yang miró a Li Min Feng.-Si no fuera porque me tratas tan bien nunca entregaría a una chica tan dulce y obediente como Zi Yan.
Li Min Feng la miró con frialdad.
-Pues te lo agradezco, hermanita.-Dejar a Zi Yan al lado de Wei Yan no servía de mucho, de todas formas, acabaría ganando.
Zi Yan escuchaba con la cara llena de felicidad. ¡A pesar de las intenciones de San xiaojie, por fin se había hecho realidad su deseo de entrar en la casa de su joven amo!
Li Min Feng estaba molesto, pero al pensar que Wei Yang se las pagaría pronto, la sonrisa de sus labios se alargó. Dejando a un lado el asunto actual, se dio la vuelta hacia Li Zhang Le y le guiñó un ojo.
Li Zhang Le entendió lo que quería decir, sonrío y se acercó, cogió la taza de té que Lao Furen tenía al lado y le dijo:
-Lao Furen, toma un poco de té, por favor.
Lao Furen lo aceptó inconscientemente. A Li Zhang Le se le resbaló la taza que cayó al suelo y ella chilló de repente. El sonido sorprendió a todos los presentes.
Una criada ya había corrido a recoger los pedazos rotos. Li Zhang Le parecía avergonzada y se arrodilló como para ayudar a las criadas.
Justo entonces, Li Zhang Le chilló, recogió un trozo del suelo y dijo:
-¿Qué es esto?
La criada río.
-En respuesta a Da xiaojie, déjeme decirle que este es el ginseng rojo que Lao Furen suele comer.
Los ginseng rojos eran muy valiosos. No sólo hacían recuperar la vitalidad y la sangre a uno, sino que también tranquilizaban la mente a pesar de su gusto amargo. Normalmente, este ginseng se preparaba con sopa de pato, o se cortaba el ginseng en trocitos para bebérselo con el té. Esto era algo que Zhang Le sabía de sobre, ¿por qué lo preguntaba? Todo el mundo se extrañó.
Li Zhang Le parecía querer decir algo, pero cambiando de idea, apretó el pedazo de ginseng entre las manos. Lao Furen la miró y preguntó:
-¿Qué pasa?
Li Zhang Le arqueó las cejas, algo extrañada.
-Esto no es ginseng rojo, esto es suzi.
Li Wei Yang lo escuchó y sus ojos se volvieron fríos. ¡Aquí venían!



[1] En lugar de “tortolitos” en el texto original pone:  “yuan yang xi shui” o en chino: “鸳鸯戏水” que se traduce como: “un par de patos mandarines chapoteando”, viene a ser el equivalente de “tortolitos” en la cultura china.
[2] En chino existe el siguiente dicho: “jin chan zhe gui” o en chino: “金蟾折桂”, se traduce como: “ganar un sapo dorado” y significa riqueza.
[3] En las leyendas los pájaros peng vuelan miles de millas, por lo tanto, es una metáfora para decir que alguien es ambicioso.
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