Capítulo 13


Por la tarde todo el mundo estaba muy ocupado, tanto con las manos como con los pies. Aunque la boda se había decidido en tan poco tiempo, mucha gente lo sabía y después de todo, nadie se atrevía a ignorar la boda del príncipe heredero.
Cuando Ming Luo se despertó ya era bien entrada la tarde. Se frotó los ojos y todo se fue aclarando lentamente. Miró a su alrededor y todo parecía simple aunque con un toque de elegancia inexplicable. Sentía que el cuerpo le pesaba.
Ming Luo se miró.
-¡Ah!
Estaba vestida con una túnica roja oscura y muy lujosa. Todo parecía brillante y caro. Estaba sin palabras, ¿cuándo se había cambiado? No había terminado de pensar cuando una voz perezosa y sórdida resonó.
-¡Despierta!
Ming Luo volvió a alzar la vista y sintió un miedo horrible. Efectivamente, a pesar de lo sorprendida que estaba todo el sueño desapareció en el acto. Yu Ji Wen estaba sentado en un sillón perezosamente y la miraba.
Ming Luo se sintió pobre de repente. ¿Por qué aquel hombre a quien no podía permitirse ofender no dejaba de buscarle problemas? Presentía que era alguien muy peligroso. Demasiado peligroso. Su vocecita tembló como un mosquito.
-Su Alteza… ¿Qué hace Su Alteza aquí?
El hombro curvó los labios.
-¿Si el príncipe no está en su habitación, quién lo estará?-Simplemente le replicó con una pregunta.
¿Habitación? ¿Dónde?
Volvió a revisar ese lugar desconocido y de repente, lo comprendió.
¿Qué? ¡Esto es coña! – pensó para sí mientras yacía en la cama.
Saltó de la cama y se arrodilló rápidamente.
-Su Alteza, los criados me han traído aquí, espero que no esté muy ofendido.
Él miró a la chica, sus ojos eran impredecibles y en su rostro apareció una sonrisa desconocida.
-¿Cómo? No me gusta que la gente entre y salga de mi habitación, sobre todo mujeres.
Ming Luo no sabía qué decir por qué ni ella misma sabía cómo había llegado hasta ahí.
-Pero…
Ming Luo miró al príncipe heredero.
¿Pero qué?
Él hizo una pausa deliberada y continuó:
-Pero como lo he hecho yo mismo, ¿cómo me iba a importar?
Cuánto más escuchaba ella, menos entendía nada.
¿Qué? ¿Hecho él?
-¿Qué quiere su alteza? Esta mera sirvienta no le entiende.
Ji Wen no respondió sino que continuó:
-Hoy me caso.
Ming Luo dobló el codo.
¿Y qué? Todo el mundo de la capital lo sabía. Ming Luo se arrodilló todavía más.
-Me disculpo por haberle robado un tiempo tan valioso a su alteza.
Ji Wen miró intensamente a la chica arrodillada ante él.
-¡Ah! Voy a casarme contigo.
Lo dijo con el mismo tono con el que diría el buen tiempo que hace, pero el impacto fue muy distinto. Ming Luo parpadeó.
¿Qué? ¡¿Qué acaba de decir este tío?!
-P-Príncipe… No haga bromas, por favor… Casi me lo creo…-De hecho, quería decir que casi se muere, pero lo cambió.
-¿Te parece que voy en broma?-Su expresión era muy seria a pesar de la voz magnética y aburrida.
Ming Luo pensó miles de cosas en segundos.
-Su Alteza… Había oído decir que se iba a casar con la princesa Qi Yue.
No mentía, Zi Yan se lo había dicho. Los ojos de Ji Wen eran fríos.
-Nunca he dicho que lo fuera a hacer.
Ming Luo le miró.
-Pero su alteza, yo no…
Ji Wen interrumpió sus palabras.
-No quiero escuchar una negativa. Si te niegas, mueres.
Ming Luo se atragantó con sus últimas palabras.
¿Habrá alguien más abrumador que él? ¡Vaya! ¡Todo un hombretón amenazando a una chica para que se case con él! ¡Vaya sinvergüenza! – murmuró Ming Luo en un arrebato.
Él entrecerró los ojos.
-¿Qué has dicho? ¿Te acabas de burlar de mí?-Su cuerpo emitía un aura temible.
Ming Luo no se imaginaba que podría escucharla.
-Si lo has oído, ¿para qué preguntas?-Bajó la voz antes de decir nada pero no pudo evitar responderle disgustada.
Ji Wen estrechó todavía más los ojos, peligrosamente.
-Ah…
Ming Luo intentó esconderse y con mucha educación dijo:
-No, no. Su Alteza, yo no me atrevería a algo así.
Ji Wen la vio totalmente insatisfecha a pesar de que su boca no se atrevía a decirlo.
-Bueno, pues está decidido.
Sin querer, Ming Luo le rebatió.
-Este asunto…
No era una chica fácil de domar. No le amaba, y él tampoco le amaba a ella, ¿por qué se iban a casar?
-¿O debería hacerte beber veneno…?-Los labios de Ji Wen se curvaron en una sonrisa maravillosa.
Ming Luo se arrodilló de inmediato.
-Soy afortunada de casarme con su alteza.
Ming Luo no podía arriesgarse a perder la pequeña vida otra vez. Sabía que este tío haría lo que decía, eso es lo que presentía.
Yu Ji Wen miró a la chica a la que había obligado. Estaba muy satisfecho.
-Te recogeré después.
Y entonces se levantó y se dio la vuelta para marcharse.
-Ese príncipe…-Ming Luo vio como el príncipe heredero se daba la vuelta y de inmediato se levantó para hablarle, pero quién se iba a imaginar que se tropezaría con la mesita y la taza de té ante ella se caería. Sin tiempo a reaccionar se cayó encima de los trozos de cristal.
-¡Ah!
Ming Luo sintió un dolor penetrante y su frente se cubrió de sudor. Se miró la mano y la rodilla, no sabía qué hacer. La sangre que fluía manchó el suelo.
Ji Wen estaba a punto de irse cuando escuchó el ruido. Miró a Ming Luo que estaba sentada en el suelo y entonces, vio su herida. Antes de poder pensar, su cuerpo actuó por voluntad propia. La cogió por la mano.
-¿Cómo eres tan torpe?
Ming Luo se sorprendió, no se habría imaginado que él se preocuparía por ella tanto. Pensó que se limitaría a usar su mirada gélida y la observaría.
-Su Alteza, estoy bien.-Ming Luo intentó levantarse pero se le olvidó por completo la herida que tenía en la rodilla y cuando se levantó sintió un dolor horrible.-¡Ah!-se resbaló y cayó directamente a los brazos de Ji Wen.
Ella se sorprendió. Quería apartar la fuerte aura masculina que la envolvía pero él no sólo no la soltó sino que sus brazos la sujetaron con más fuerza. La rodilla de Ming Luo estaba muy malherida así que no le quedaba de otra que apoyarse en él. Se sintió avergonzada, después de todo, era la primera vez que estaba tan cerca de alguien del sexo opuesto. Sentía lo rápido que le latía el corazón.
Tenía miedo y él podía escuchar los latidos del corazón de la joven.
-Su Alteza, le tendré que molestar para que me ayude a llegar a la silla.-Sus orejas estaban totalmente rojas.
Ji Wen miró a la mujer que tenía entre sus brazos. Normalmente le asqueaba cuando alguien le pedía que le abrazara, sin embargo, no odiaba la sensación actual. No dijo palabra alguna, su expresión no cambió. ¡Siempre tan indiferente! La dejó en la silla y sin musitar nada, le ayudó a curarse.
-Ah… ¡Ah! ¡No seas tan brusco! ¡Más suave! Dios, ¿quieres matarme? Más suave…
Sus acciones por fin demostraron que no era alguien paciente. Aumentó la fuerza a propósito. ¿Cómo podía atreverse a quejarse cuando él, el príncipe heredero, estaba ahí ayudándola?
-Háztelo tú.-Se levantó unos pocos pasos y se detuvo.-Aunque me vaya a casar contigo como concubina y no como primera esposa, no pienso casarme con ninguna otra mujer.
Ming Luo estaba atónita. No esperaba que él le dijera algo así de repente. ¿Tenía que estarle agradecida? ¿Por qué? ¡La estaba obligando a casarse con ella!
Al ver que no respondía, Ji Wen pensó que no estaba satisfecha.
-¿Qué? Si eres mi única mujer serás la emperatriz, ¿satisfecha?-Ji Wen se dio la vuelta y la miró con desdén.
Ming Luo se giró. ¿Tan orgulloso estaba este chico de mandar? Rezaba porque después de todo esto la ignorase.
-Su Alteza parece haber malentendido mis acciones…
Jin Wen curvó los labios.
-Ah.
No dijo nada, se limitó a darse la vuelta e irse a grandes zancadas. Ming Luo miró la silueta que se alejaba. Parecía aturdida y no creyó las palabras del joven. Por muy abrumador que fuera los ministros no iban a quedarse de brazos cruzados.
Si no espero nada, no me dolerá nada… ¡Y además, no le amo! ¡Ese mentiroso…! Estamos en la época antigua, lo normal es tener tres o cuatro esposas.
Ming Luo miró el temporal. Los cálidos rayos de sol entraban por la ventana y más tarde, las criadas entraron con unas ropas nupciales de un rojo brillante. Ming Luo las miró con un suspiro. Lo tenía todo listo. Miró a las criadas y se preguntó si ellas también lo sabían todo.
Una de las criadas, que parecía tener un rango superior a las demás, apareció y le respondió las preguntas que le rondaban por la cabeza.
-Señorita, no se preocupe. No vamos a decir ninguna tontería. Nos han escogido para servirla.-Ming Luo se tranquilizó.-¿Cómo te llamas?
La criada bajó la cabeza de inmediato.
-Lian, señorita.
Ming Luo se sumió en sus pensamientos durante un rato. Se estaba casando y aunque no tenía mucho aprecio a su familia preguntó:
-¿Y mi padre? ¿Lo sabe?
-Sí. Su alteza el príncipe heredero ya ha hablado con el duque. Estese tranquila, señorita, hace tiempo que se estableció el precio de la esposa y la dote. Su alteza está arreglando su reputación, ¡qué generoso es!-respondió Liang.
El rostro de Ming Luo no era bueno. ¡Vaya grupo de  hombres! Sin que nadie le dijese nada ya habían estado dirigiendo todo este teatro. Recordó cómo le había ordenado que se casase con él, no pedido.
Era algo de lo que el príncipe se había encargado personalmente para darle una bofetada en la cara a la princesa Qi Yue. 

Title: Capítulo 13
Rating: 10 out of 10 based on 24 ratings. 5 user reviews.
Writed by Nana L15R1

1 comentarios:

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Anónimo

Hombre, podrías ayudarme con una traducción? Podrías revisar si es correcta? Es un manga erótico. Lo estoy traduciendo pero tengo algunos errores y no entiendo algunos diálogos

http://m.poringa.net/posts/hentai/2988220/traduccion-de-manga-en-progreso.html