Capítulo 3: Primer encuentro

-Su Majestad, Su Alteza ha dicho que haga lo que desee.-Dijo el criado.
La expresión del Emperador no parecía favorable.
-De acuerdo, vete.
El criado se marchó del estudio a prisa y el Emperador le indicó a su oficial de confianza que se acercase.
-¿Has encontrado de qué casa es?
-La señorita es Yi Ming Luo, la mayor de las señoritas del duque Yi.-Respondió el oficial.
La expresión del Emperador no era favorable. ¿Quién no sabía que la hija del duque Yi era una inútil y una mimada? A parte de saber medicina, no tenía ninguna cualidad.
-¿Es eso verdad? ¿Sabes quién es la hija mayor del duque Yi?-Preguntó el Emperador lleno de sospecha.
-No cabe duda alguna.-Aseguró el oficial.-¿Su Alteza ya sabe cómo premiar a la señorita?-Preguntó con curiosidad.
El Emperador parecía sumiso en sus pensamientos. Una emoción complicada apareció por su mente. El tiempo parecía transcurrir muy lentamente y los oficiales empezaban a sudar frío. Después de un rato, el Emperador por fin abrió la boca para decir algo.
-Ven, divulga el edicto.

                  *         *        *        *        *

La temperatura de la habitación pareció caer en picado. Había dos mujeres sentadas una enfrente de la otra y ninguna pensaba retroceder. Ming Luo le sonrió a Xu yiniang.
-Xu yiniang, estoy muy agradecida de que hayas hablado con padre para que me libre del castigo.
Xu yiniang le devolvió la sonrisa con una todavía más ancha.
-Esta niña… ¿Por qué me lo agradeces? Es algo que tengo que hacer.
¿Qué dices de hablar con el padre? Todo lo que quería era parecer justa y él aceptó liberar a su hija de inmediato.
Xu yiniang la maldecía por dentro.
Ming Luo la miró como si pudiese ver cada rincón de la mente y alma de Xu yiniang pero se limitó a sonreír con elegancia sin decir nada. Removió el té con la mano y dio un sorbo.
-Xu yiniang, estás siendo modesta. Tal y como cabía esperar, padre te hace caso.-Ming Luo enfatizó a propósito el “yiniang”.-Me voy.-Ming Luo se levantó y se movió hacia adelante para depositar el té sin terminar en la mesa.
Xu yiniang miró a una criada y esta asintió. Ming Luo pretendió no haber visto su intercambio. La criada sacó el pie y Ming Luo ni siquiera intentó esquivarlo.
¿Por qué no les sigo el juego…?
Y dicho esto, miró a Yi Ming Lan que estaba al lado derecho de la mesa.
-¡Ah…!
Se escuchó el sonido de un grito agudo y Ming Luo no fue, para nada, quién gritó.
-Lan er, no llores… No llores… Ming Luo, mira lo que le has hecho a mi hija.-Xu yiniang miró a Ming Luo amenazadoramente.
Ming Luo simplemente se mofó pero fingió inocencia. Miró a la criada que acababa de sacar el pie. Por supuesto que la caída no había sido para tanto, pero había lanzado el té deliberadamente sobre Ming Lan.
Mira a esta Xu yiniang, yendo de inocente… Casi me doy en los labios por su culpa, es normal que quiera devolverle el favor.
Ming Luo miró a la criada enfadada.
-Tú… ¿Cómo osas hacer que me tropiece?  Por tu culpa puede que Lan meimei acabe teniendo una cicatriz el resto de su vida.
El problema no era tan serio pero Ming Luo exageró para que su madrastra la escuchase bien.
-Que alguien aticé cuarenta veces a esta criada.
Xu yiniang se limitó a observar con odio junto con Min Lan mientras se llevaban a la criada arrastras. Era obvio que había herido a Ming Lan  a propósito y que había culpado a otra persona para salirse con la suya.
Durante la conmoción llegó He Mu, un oficial de confianza del Emperador a través de la puerta de la finca de los Yi.
-El Emperador ha enviado un edicto. Yi Ming Luo, acércate a recibirlo.
Todo el mundo estaba atónito. ¿Qué edicto le había dado? ¿Y qué tenía que ver con la señorita? El duque Yi se acercó.
-Le ruego espere un momento. ¿Qué os pasa? ¿No la vais a buscar?
El duque Yi estaba muy tranquilo, pero sólo en apariencia. ¿Qué había hecho Ming Luo ahora? Unos instantes más tarde, Ming Luo y Xu yiniang y Ming Lan aparecieron.
-Yi Ming Luo, acércate y recibe el edicto. A la hija mayor de la casa Yi que es virtuosa y amable con la excepcional habilidad de la medicina se le otorga el título de: médico imperial y por tanto, un trabajo en palacio. Recibe el edicto del Emperador.
Todo el mundo se quedó en blanco. ¿Con habilidad para la medicina? ¿Virtuosa y amable? Nada de eso correspondía con la señorita. Ming Luo también estaba sorprendida pero se contuvo y se arrodilló para recibir el edicto.

                  *         *        *        *        *

Ming Luo no pudo evitar sentirse infeliz por los muchos prestigios que tenía la familia Imperial. Por unas palabras del Emperador tenía que abandonar su casa con la que acababa de familiarizarse. Pero se preguntaba por qué el Emperador le daría semejante edicto aunque se hubiese encontrado con la Ming Luo del pasado. ¿Qué trabajo había hecho esa Ming Luo para recibir semejante premio?
-Zi Yan, ¿se te han muerto las piernas? ¡Anda más rápido!-Ming Luo regañó a Zi Yan que iba con ella a palacio.
Ya estaban dentro pero no sabían cuándo podrían marcharse. Ming Luo andaba sumida en sus pensamientos cuando…
Pam.
-¡Mierda! ¡Hijo de puta…!-Ming Luo se sujetó la cabeza.
¿Contra qué había chocado?
-¡Señorita…!-Zi Yan se alarmó y sudaba sudores fríos por su señora.
Ming Luo miró delante. Era un hombre con una túnica azul oscura y piel pálida con el cabello peinado hacia atrás, en otras palabras, tenía una apariencia demoníaca, ningún hombre podía competir contra él.
Él alzó las cejas y la miró con frialdad.
Él es…

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