Capítulo 94 y 95: El joven pelirrojo y la joven plateada [partes 2 y 3]


NT: He juntado los dos capítulos siguientes en este. En realidad aquí hay el capítulo 94 y el 95 que tienen el mismo nombre y se divide en partes junto con el anterior. Con los siguientes tres capítulos haré lo mismo y los subiré todos juntos en uno solo.

-¿Qué? ¡¿Qué pasa?!
Kenneth salió de la cocina al escuchar el ruido y Latina estaba agazapada en el suelo rodeada de un montón de platos y vasos.
-¡¿Qué pasa?!
-¡Eh!
Kenneth cuestionó a Latina con una expresión atónita y Latina que se abrazaba a la bandeja por alguna razón dio un brinco de la sorpresa y, una vez más, empezó a mirar a la cuchillería que estaba esparcida por el suelo.
-Se… Se me han caído… Yo… Perdón…
-¿Te has hecho daño?
No parecía que hubiese ocurrido nada malo y por eso Kenneth tranquilizó su expresión y voz antes de preguntarle aquello.
-Ah… Perdona, se ha roto el plato… ¡Ay!
Latina fue a recoger los pedazos como reflejo y retractó la mano rápidamente. Al parecer se había cortado.
-¿Estás bien?
-Me he cortado un poquito… No pasa nada, tengo magia curativa…
-Quédate aquí y espera un momento. Voy a por algo para recoger este desastre.
-Ah… Perdón…
Kenneth volvió a la cocina dejando a Latina alicaída atrás.
Latina había estado ayudando en el Ocelote desde pequeña pero jamás había hecho semejante destrozo. Este hecho fue lo que dejó perplejo a Kenneth mientras cogía la escoba. Los clientes habituales entraron en pánico también, aunque por un motivo distinto: habían presenciado el instante en que se le confesaban a su ídolo. Generalmente, lo que más les gustaba hacer a los que iban a beber al Ocelote era regocijarse de cada una de las acciones de la chiquilla. Así que era normal que estuvieran mirándola. Y entonces, la confesión tomó lugar. Aquel jovencito, cuyas acciones serían objeto de castigo, acabó huyendo antes de que pudieran atraparle e inmediatamente después de eso, Latina estaba sumida en la confusión.
No  hubo tiempo para ridiculizar el hecho ni para burlarse de ello. Era el primer incidente importante desde que se creó el club de fans y no habían podido ni preguntar.

-¡Ah!
-¡¿Latina?!
Kenneth volvió a alzar la voz en pánico cuando vio a Latina tropezarse por un charco de agua. Era la primera vez que la veían así. Después de todo aquello Latina no dejó de equivocarse. Por ejemplo, se le olvidaban las comandas, llevaba las cosas dos veces. Así se comportaba.
-Eh… Perdonad… De verdad…
Y cada vez que se equivocaba dejaba salir una vocecita lamentable, enrojecía y hacía una reverencia como disculpa.

*        *        *       *       *

-Hermanita, huevo amargo.
-P-Perdona… Theo…
-No pasa tienes remedio, hermanita.
La condición de Latina siguió al día siguiente. Incluso falló en hacer la tortilla que siempre preparaba para desayunar y la mitad de los huevos revueltos se le quemaron. Era un círculo vicioso: cuando veía que no podía hacer algo que hacía siempre, como una tortilla, entraba en pánico y se equivocaba todavía más.
Theo masticaba su desayuno y decía lo que pensaba con la inocencia de todo niño. Por alguna razón su actitud era condescendiente pero al ver que incluso Wind, que estaba a su lado, también estaba de acuerdo con él, Latina dejó caer los hombros pareciendo todavía más miserable.

Con esa serie de fracasos en la cabeza, Latina fue a visitar a su mejor amiga en cuanto terminó su turno de la mañana.
-Mmm… ¿Y ahora te das cuenta?
-¡¿Ahora?!
Después de escuchar lo que le contaba Latina, que para su sorpresa la había ido a ver antes de lo normal, le preguntó algo como eso.
-Bueno, es Rudi, ese perdedor… Lo único que ha hecho bien es la confesión…
-¿Eh? ¿Eh? ¿Chloe, tú lo sabías?
-¿Qué si lo sabía? Estoy bastante segura que lo sabía todo el mundo menos tú, Latina.
-¡¿Eh?!-Exclamó sorprendida intentando comprender la situación con las mejillas rojas.-Desde… ¿Desde el festival nocturno?
Sin embargo, la suposición de Latina estaba bastante equivocada, y Chloe sacudió la cabeza en silencio.
-No. Rudi siempre ha estado colgado de su primer amor.-Chloe suspiró al ver a su mejor amiga con una expresión perpleja.-Lo que te estoy diciendo es que… Cuando Rudi dice que le gustas, se refiere a que le gustas desde antes de ir a la escuela.
-¡¿Eh…?!
La expresión de Chloe era todavía más complicada a pesar de que sabía que la reacción de Latina iba a ser así.
-No puede ser. O sea, Rudi siempre me estaba molestando.
-Qué obvio.
-Siempre me está molestando.
-Sí, por eso es obvio.
-¿Qué? ¿El qué?
-Sí, primero tenemos que arreglar esto.
En el corazón de Latina no existía la idea de: “es porque me gustas que me meto contigo”, y eso era algo que Chloe, que había estado con ella tanto tiempo, había supuesto.
A veces, las cosas que eran de sentido común no le cabían en la cabeza a la cabeza hueca de esta chiquilla. También, su mejor amiga en ocasiones olvidaba que Latina era de otra raza y que por ello, algunos valores e ideas eran diferentes.
-La actitud de Rudi es para esconder su vergüenza.
-¿Eh…? Entonces… Rudi… siempre me ha…
-Sí, siempre.
-No me… había dado cuenta.
-Bueno, Rudi también sabía que no te dabas cuenta.
-Chloe… Has dicho que “todos” lo sabían pero…
-Sí, todos. No sólo Silvia, hasta Marcel y Anthony… Puede que otros también se hayan dado cuenta.
-Eh…
Con la cara sonrojada como si estuviera a punto de romper a llorar, la mirada de Latina bailó por sus alrededores.
-¿Qué cara voy a poner cuando les vea…?
-Antes de eso, piensa en ver a Rudi.
-¡Eh…! ¡Es verdad…! Rudi viene a la tienda cada día… ¿Qué voy a hacer…?
-Bueno, te dijo que iba a verte a ti, ¿no?
-S-Sí… ¿Qué voy a hacer?
Latina, en pánico y una expresión perpleja, parecía no tener ninguna experiencia con este tipo de situaciones.
Se han pasado sobreprotegiéndola, ¿eh?
Chloe, medio pasmada volvió a suspirar.
Aunque era una chica muy hermosa de la que Chloe podía estar orgullosa allá donde fuera, parecía que nunca se le habían declarado. Era obvio que aquellos de su alrededor habían eliminado a todos los del sexo opuesto.
-¿Y? ¿Qué vas a hacer?
-¿Que qué voy a hacer? ¿O sea, qué tipo de cara voy a poner…?
-Eso no. Sobre Rudi. ¿Qué harás con él?
-Rudi me dijo que sólo quería que le escuchara.
-Ni de coña eso es todo. ¿Qué vas a decirle?
-Lo sabía… Tengo que responderle, ¿eh…?-Latina bajó la cabeza preocupada.-Nunca lo había pensado… Que le gustase a Rudi.
-Ya…
-¿Por qué yo?
-¿Eso no deberías preguntárselo a él?
-O sea… Soy de la raza demonio y tenemos una esperanza de vida distinta… Ni siquiera podemos tener hijos…
-Dime, Latina, para empezar… ¿No eres tú la que debería decir esas cosas?-Latina alzó un poco la vista al escuchar la pregunta de Chloe, mirándola a la cara directamente.-¿Ya te vamos bien? No tenemos la misma esperanza de vida que la raza demonio, y somos una raza débil y algunos no podemos usar magia siquiera.
-¿Chloe?
-Hablo de lo mucho que te menosprecias. Después de todo, ser tan guapa es un privilegio que tienes. Además, ¿no es genial poder ser guapa y joven para siempre como todos los chicos quieren?
-¿Eh…?
Por supuesto, Chloe no creía que su amiga tuviese ese punto de vista. Sin embargo, al menos, quería decírselo.
-Latina, te tienes en muy baja estima.
-Bueno, yo…
-Tú eres mi querida amiga. No pienso perdonar a nadie que diga cosas malas sobre mi querida amiga. Ni siquiera si esa persona eres tú, Latina. ¿Vale?
-Chloe…
-¿O vas a decirme que no se me da bien mirar a la gente?
-No.
Chloe suavizó su expresión un poco al ver a Latina sacudir la cabeza nerviosa, y prosiguió:
-No sé lo que pensaban de ti los de tu pueblo. Lo que sé es que eres mi querida amiga a la que conocí en Kroix. Sin embargo, eso es todo lo que tengo que saber y sólo con eso ya me puedo sentir orgullosa y decir que eres importante para mí, Latina.
-Chloe…
-Por eso tienes que tener más seguridad. Si sigues burlándote de ti misma es como si te burlases de Rudi, ¿no?
-Sí… Lo entiendo… Pensaré bien en ello.
-Bueno, aunque si te soy sincera es fácil burlarse de Rudi.
-¡¿Eh?!
Latina se sorprendió tanto por escuchar a su mejor amiga Chloe menospreciando a Rudi con una expresión seria que se le olvidó la seriedad del asunto por un instante. Viendo la reacción que había esperado de Latina, Chloe contuvo la risa y sonrió juguetona.
-La próxima vez que quedemos con Silvia vamos a volver a sacar el tema, así que estate preparada, ¿vale?
-Eh…
Chloe pensó en seguir chinchándola al ver que su mejor amiga había vuelto, más o menos, a la normalidad. Para su amiga que era demasiado seria lo mejor era tontear de vez en cuando. Eso era lo que Chloe opinaba desde hacía mucho tiempo.

*        *        *       *       *

Se giró hacia el cliente y dijo como por costumbre:
-Bienveni…
Al ver que la persona en cuestión era aquel a quién, en cierta forma, había estado esperando, Latina sujetó la bandeja con más fuerza para que no cayera.
-Rudi…
-Hey…
La atención de todos los presentes se centró en la jovencita y el chaval que se saludaban incómodamente teniendo en cuenta lo que había pasado el día anterior.

Cuando volvió de casa de Chloe la noche anterior, Latina fue a hablar con Kenneth. Le contó que su amigo de la infancia se había confesado y que el ritmo de trabajo se había roto por lo turbada que estaba por ello. Además, se volvió a disculpar por todos los errores que había cometido aquel día.
-Creo que Rudi también se pasará hoy. ¿Puedo tener un descanso rápido e ir a hablar con él?
-Claro… Pero dime cuando llegue.
Kenneth contuvo el suspiro y respondió de esa forma. No podía desdeñar la reacción que tendrían los borrachos al ver cómo la niña iba a hablar con él dentro. Al menos, no podía permitir que las calabazas del joven terminasen siendo una experiencia traumática. Después de todo, era alguien con un lugar muy especial en la muchacha: su amigo de la infancia.
Con que ha venido por fin, ¿eh?
Kenneth pareció volver a suspirar. El motivo por el que hasta entonces no había habido ninguna multitud de hombres alrededor de Latina era porque sus guardianes habían estado usando su poder para prevenir semejante cosa y porque al mismo tiempo, habían mantenido el equilibrio bajo el juramento de respetarse. Ese equilibrio seguramente iba a desaparecer ahora que había aparecido el primero.
Aunque me hubiera gustado que Dale aclarase todo esto antes de que empezara.
Cuando Dale no estaba ahí, los enamorados de Latina eran más activos. ¿Cómo de lejos iban a llegar por protegerla? ¿Cuándo la dejarían en paz para que ganase experiencia?
Kenneth, el señor de Latina, era el mayor apoyo de la muchacha cuando Dale no estaba y también se había percatado que su posición estaba en una cruzada.

La muchacha llamó a Rudolf y le invitó a pasar por la cocina, hacia la parte trasera del local. Existía una sensación de llaneza ahí detrás, donde jugaban Wind y Theo, que no había en la tienda. Justo entonces, Latina empezó a balbucear y a hablar.
-Eh, sabes… Eh, Rudi… Sobre ayer…
-Sí…
-Me sorprendí porque no me había dado cuenta para nada.
-Lo sé… Ya lo sabía, después de todo no me ves de esa forma. Creo que también sé a quién miras siempre. Por eso no me esperaba una respuesta. Per, creí… que al menos podría decirte lo que siento.
-Rudi…-Las mejillas de Latina se tiñeron de rojo por la vergüenza y con los ojos algo bajados dijo las palabras que, a pesar que el muchacho sabía que eran las que tocaban, eran las que menos quería escuchar.-Lo siento, Rudi…
-Ya veo…
El motivo por el que pudo responder, incluso con una voz ronca, era porque era una respuesta que hasta cierto punto, había esperado.
-Lo siento… Yo… A mí me gusta Dale…
-Lo sé.
-Todavía me trata como a una niña y no me acepta como compañera, pero no me voy a rendir.
-Lo sé.
-Así que, perdona… Esta… Es la única forma en la que puedo responder a tus sentimientos, Rudi, pero…-Fue un poco torpe, sin embargo, Latina miró a Rudi con una sonrisa encantadora, algo distinta a la normal.-Gracias, Rudi… Gracias por… quererme.
Todo lo que Latina expresaba – con el rostro sonrojado, los ojos nublados y la voz suave y dulce – estaba dirigido a él. Por eso, Rudolf se aferró a su valentía para intentarlo un poco más.
-Tú no… no eres la única que no se piensa rendir.
Dicho esto, miró directamente a los ojos de Latina. Seguramente que se había puesto incluso más rojo que Latina, pero su voz no vaciló en absoluto.
-¿Rudi…?
-Aunque te guste algo, sé que… Todavía no estás con él, así que… Esperaré hasta que… te rindas. Cuando eso pase… si piensas en mí…
La luz se coló de dentro de la tienda reflejándose en el pecho de Rudi. Era imposible que la muchacha no supiera que era aquello. Era algo que tuvo hace tiempo. Por fin comprendió porque él la había estado cuidando tanto. Estrechó uno de sus delgados dedos para tocar aquello y el cuerpo de Rudolf se puso rígido por la sorpresa viendo que ella se había acercado a él.
-Gracias, Rudi.-Depositó su gratitud y sentimientos de alegría en lo que solía ser parte de ella.-Lo siento pero, de verdad, te estoy muy agradecida…
Incluso después de que retirase el dedo, por alguna razón, todavía quedaba una pizca de calidez.

*        *        *       *       *

Después de acompañar a Latina dentro del Ocelote, Rudolf se arrastró hasta la pared y se sentó con la espalda contra esta. Tragó saliva. Aunque sabía lo que Latina iba a decirle, era imposible que no le doliese. Era imposible que no fuera a ser difícil.
El simple hecho de que le veía como alguien del sexo opuesto, no un simple amigo, era genial – eso se decía a sí mismo. Siguió pretendiendo estar bien delante de Latina. Por alguna razón u otra, eso es lo que decidió hacer. No iba a mostrarse lamentable ante la chica que le gustaba. No quería perderlo todo, fingir era lo mejor que podía hacer.

-¿Ya está todo bien?
-Sí.
Kenneth la llamó cuando la vio volver a la cocina. Latina respondió mientras asentía. Tenía una apariencia renovada y volvía a tener su tranquilidad. Había vuelto a ser cómo era antes de que su relación con Dale se agravase.
*        *        *       *       *

-He decidido decírselo a Dale como tiene que ser.-Le dijo a Wind en el ático mientras se ponía el pijama y se cepillaba el pelo.
Ella, que no había notado los sentimientos de su amigo de la infancia, también se había dado cuenta que cuando se confesó a Dale le faltaron explicaciones. Aunque estuvieran siempre el uno al lado del otro, era imposible entender del todo los sentimientos de la otra persona. Si no podía dejar de sentir aquello, tenía que intentarlo muchas veces. Jamás había pensado que Dale la aceptaría con tanta facilidad.
-Una vez más. Daré todo lo que tengo y aunque vuelva a fallar, seguiré intentándolo. Antes de eso tendré que pedirle perdón. Por preocuparle y tengo que hacerlo como dios manda.-Aunque estaba abrazando a Wind en su rostro no había pizca alguna de dolor o sufrimiento; sus ojos albergaban determinación absoluta.-Ya sabía que Dale me ve como a una niña. Es una tontería desanimarme por eso. Empezando desde mañana me voy a esforzar al máximo.
Reafirmó que no iba a desestimar sus sentimientos. No tenía espacio para desanimarme ni ponerse tímida. Todavía estaba lejos de ser su mujer ideal. No importa lo mucho que lo intentara, aún tenía carencias. A pesar de eso, había gente a la que le gustaba. Aunque no podía permitirse ser arrogante, decidió ser más segura. Sus esfuerzos no serían en vano.
-No pienso rendirme. ¡Tendré que esforzarme más!
Latina llevó más allá su resolución al sentir la calidez de su amigo.

*        *        *       *       *

Unos días más tarde llegó una única carta de la capital a Kroix. En ella, escrita, sólo había una frase anunciando que Dale estaba enfermo.

Title: Capítulo 94 y 95: El joven pelirrojo y la joven plateada [partes 2 y 3]
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Writed by Nana L15R1