Capítulo 34: Perla en mano

Al parecer ambos lados se negaban a ceder. Li Xiao Ran frunció el ceño pues se enfrentaba a un dilema. Lao furen miraba a Li Wei Yang llena de preguntas y suspiró. Al final, Li Xiao Ran habló con lentitud.
-Zhang Le, primero ayuda a levantarse a tu madre.
El corazón de Li Wei Yang sintió una soledad distante. En ese momento ya había adivinado la decisión de Li Xiao Ran.
Los ojos de Li Xiao Ran albergaban simpatía.
-Wei Yang, hoy has sido demasiado imprudente, no deberías haber golpeado a tu primo indiscriminadamente. Es el hijo único de Guo furen. Padre tendrá que ir a darle una explicación al marqués de Bo Chang…
En sus palabras no mencionaba ni a Li Zhang Le ni el papel, sólo el hecho de que Li Wei Yang había pegado a la persona equivocada. Claramente quería culparla y lavarse las manos. Li Wei Yang no podía creer que su padre sabía lo que había hecho Li Zhang Le pero que simplemente quería cubrirla.
Levantó la cabeza lentamente y preguntó:
-¿Cómo quieres castigarme, padre?
Al escuchar esto, el rostro de Li Zhang Le reveló una alegría sin freno. ¡Al final, su padre la había escogido!
Li Xiao Ran observó a Li Wei Yang con simpatía e iba a hablar cuando un joven corrió hasta él y se puso de rodillas. Sorprendentemente, se arrodilló delante de Wei Yang, justo a su lado.
Li Zhang Le fue imprudente y se adelantó para cogerle y dijo:
-San di, ¿qué haces? Levántate ya.
Li Min De apartó su mano y dijo bien alto:
-Si mi tío quiere castigar a alguien, que me castigue a mí. Yo le había dicho a San jiejie que había aparecido un pájaro raro en el jardín, así que fue a buscarlo. Después, Biaoge ha asustado al pájaro y le he dicho algo enfadado, entonces, Biaoge se ha enfurecido y me ha empujado.- se inclinó y mostró la herida que tenía en la frente que le cubría el pelo. La sangre recorrió su rostro y todo el mundo se quedó atónito.
Lao Furen gritó sorprendida:
-Min De, ¡¿te has hecho daño en la frente?!
El claro par de ojos de Min De miraron a Li Xiao Ran.
-Tío, San jiejie ha visto que me había hecho daño así que ha confundido a Biaoge por un ladrón. Si tío quiere investigar el asunto, no culpes a los demás, sólo a mí.-Cuando terminó sus palabras, el niñito golpeó el suelo con la cabeza.
La expresión de Wei Yang mostró sorpresa. Había sido obstinada porque quería que su padre comprendiese que toda esa escena la había causado su querida hija Zhang Le. Pero ahora entendía lo imparcial que era. No podía creer que en ese momento tan crítico, tan sólo ese niño estaba más que dispuesto a dar un paso adelante para ayudarla.
En ese momento, todo el mundo estaba demasiado lejos como para vertificar si Li Min De estaba en la escena o no. ¿Quién iba a creer las palabras de Gao Jin cuando el testigo era el obedienta Sanfang Xiaoye?
El semblante de Da furen enverdeció y habló:
-Wei Yang, ¿si esta es la situación, por qué no nos lo habías dicho antes?
Li Wei Yang apretó los puños pero entonces, bajó la vista y habló con dulzura:
-San di se había hecho daño y estaba muy asustado. He ordenado que le acompañaran. Temía que arrastraran a San di a este asunto después de descubrir la identidad de Biaoge y causase discordia entre las dos familias. Sin hablar de que padre es justo y madre es benevolente, así que no me iban a castigar por algo tan trivial, así que he escondido la verdad.
Al escuchar esto a Da furen se la llevaban mil demonios y no pudo esconder la frialdad de su mirada. Li Xiao Ran se quedó de pie inmóvil e inesperadamente no sabía cómo reaccionar. Lao furen se levantó y personalmente fue hasta ellos y ayudó a Wei Yang a levantarse.
-Niña tonta, te has buscado problemas para proteger a tu didi. No sólo no deberíamos culparte, sino que tendríamos que premiarte.
Todo terminó con las palabras de Lao furen. Li Wei Yang alzó la cabeza y dijo con sinceridad:
-Gracias por ponerte de mi parte, Lao furen.
Li Xiao Ran se sintió algo torpe e incómodo al mirar a los ojos de Wei Yang. Caminó hacia adelante para ayudar a Li Min De a levantarse.
-Toma, levanta.
¿Quién iba a imaginarse que Li Min De no tendría ni la oportunidad de equilibrarse cuando se le nubló la vista de repente y cayó hacia atrás?

*        *        *       *       *

En el jardín había voces agudas haciendo eco. El médico le aplicaba la medicina a Li Min De a quien habían llevado a casa de San Furen. La expresión de San furen era de desesperación mientras preguntaba:
-Doctor, ¿cómo está la hija de mi hijo?
El médico se volvió para saludarla.
-Su hijo[1] está en una condición estable, San furen. Sólo necesitará descansar un tiempo para curarse del todo, pero…
-¿Pero qué?
-Pero, por desgracia, le quedará una cicatriz en la frente.
Li Wei Yang estaba aterrorizada, por dentro estaba acrimoniosa. Min De tan sólo era un niño ingenuo de apariencia hermosa, su futuro era prometedor, por su culpa le habían herido.
Cuando el médico se marchó, Wei Yang no pudo contenerse más y dijo:
-San shen, gracias.
San furen se dio la vuelta y sacudió la cabeza.
-No he sido yo.-Su expresión era extraña. Li Wei Yang estaba como ausente y miró a Li Min De de inmediato, entonces se percató que el niño le sonreía mostrándole una fila de dientes blancos.
-Esta herida… Me la he hecho yo.
Li Wei Yang estaba alarmada. La niñera a su lado se secó las lágrimas y habló con suavidad.
-San xiaoye se ha enterado de que estabas pasando un mal rato y se le ha ocurrido esta idea de inmediato. No he podido pararle a tiempo… Ha sido muy imprudente, se ha dado con una piedra en la cabeza…
Li Min De continuó sonriendo de forma adorable mostrando una pizca de astucia.
-¡Si no lo hubiera hecho, habrían culpado a San jiejie sin parar!
Ella sólo podía escapar si Gao Jin se convertía en un abusón. Li Wei Yang había podido escapar pero sólo quería que Li Xiao Ran investigase hasta encontrar la verdad, ¡jamás se habría imaginado que este niño iba a llegar a tal extremo para ayudarla!
Li Min De vio como la expresión de Wei Yang cambió y temió que se inquietara por lo que rápidamente añadió:
-San jie, no te preocupes. ¡No duele para nada!
¿Cómo no iba a doler una herida tan grande? Li Wei Yang se cogió las manos con fuerza y dijo:
-Pero el médico ha dicho que va a dejar cicatriz…
Li Min De sonrió alegremente y dijo:
-Soy un hombre, ¡una cicatriz no es gran cosa!
Li Wei Yang no podía expresar ese sentimiento complicado que tenía. Después de quedarse un rato, le cogió la mano a San furen, no dijo palabra y entonces, se dio la vuelta para marcharse.
San furen observó su silueta, suspiró y dijo.
-Niño tonto, San jiejie no es tonta. Ya tenía un plan para librarse, que te hayas involucrado lo hace todo más complicado.
El par de ojos de Li Min De brillaron.
-Ya sé que San Jie tenía un plan, pero seguro que habría tenido que hacerse daño. ¿Así que, por qué no hacérmelo yo que es mucho más efectivo?
San furen se quedó sin habla cuando le dijo tales palabras.
Fuera, Li Wei Yang bajaba la escalinata con una expresión pesada. Bai Zhi dijo con cautela:
-Xiaojie…
Li Wei Yang sacudió la cabeza, miró el horizonte, un arcoíris y un estremecedor rayo de esperanza le cruzó la mirada. Después de esto, por fin comprendía que derribar a Li Zhang Le no iba a ser fácil en absoluto, pero para atacarle con la perla de su padre en la palma de la mano tendría que prepararse para lo más inesperado.


[1] Gong zi (公子) es el hijo de un noble o de un oficial y al mismo tiempo puede significar “tu hijo”, un honorífico.

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