Capítulo 89: La advertencia de su hermano mayor

Dale parecía sorprendido y reflexivo al escuchar las palabras de Kenneth, pero al siguiente instante, volvió a sonreír con amargura.
-¿Qué dices? ¿Por qué iba yo a…?
-Seguramente porque… si reconoces que Latina se ha hecho mayor, entonces, tendrías que dejarla marchar.
Dale se tensó por las palabras de Kenneth como si se hubiese sorprendido. Más que comprender la esencia de lo que Kenneth trataba de decir, era una reacción instintiva de rechazo; de huir de la realidad y evitar pensar en ello. Lo que significaba que todavía no se había percatado de sus cualidades problemáticas.
-Seguramente no quieres perder este estilo de vida de ahora en el que vives con ella. Desde que Latina llegó, tú has cambiado. Es normal que pienses así.
-¡C-Claro! ¿Qué tiene de malo querer estar con mi adorable Latina?
-Cuando la niña se haga adulta… Los chicos que la quieran como esposa vendrán en manada. Aun teniendo en cuenta que es de la raza demonio, su personalidad y su apariencia está por encima de la media.
-Eso es obvio… Por eso tengo que tenerle un ojo encima para evitar que los bichos se le acerquen…
-Entonces, ¿qué vas a hacer cuando Latina aparezca con un chico y te diga que quiere casarse con él?
Con la cara claramente torcida, Dale escupió unas palabras en voz baja típicas de un tutor.
-Hay una parte de mí que querría matarlo a leches… Pero si eso es lo que Latina quiere… La dejaría.
Mientras la chiquilla sea feliz. Después de todo siempre he estado rezando por su felicidad.
-Ya me lo pensaba. Sabía que dirías esas cosas.-Entonces, Kenneth prosiguió.-Cuando reconozcas que la chica es una adulta, no podrás dejar al tiempo este asunto. Por eso no quieres reconocerlo.
-Una de las razones… ¿Hay más?
-¿Te has parado a pensar por qué Rita está enfadada?
-Como si yo fuera a saber algo así…
-Después de todo, Latina siempre se lo cuenta todo a Rita. Como es una chica, seguramente hay cosas que no nos las puede preguntar a ti o a mí.
Cosas como los cambios del cuerpo al crecer y lo que ocurre por ello. Varias cosas difíciles de preguntarles a los hombres y, aunque si se lo preguntaran, no sabrían responder. Latina había estado hablando de ese tipo de cosas con la mujer a la que más conocía: Rita. Para Latina, Rita era alguien con quien hablar para conseguir un punto de vista distinto al de Kenneth.
Rita vio que Latina se acercaba a la madurez. De hecho, la chiquilla había estado enamorada de su tutor desde que era pequeña, pero era ahora cuando tenía los sentimientos amorosos que le tocaban a su edad. Rita siempre había estado al lado de la joven, observándola crecer desde que era pequeña y nutría esos sentimientos de buena voluntad además de los tristes y dolorosos.
-Para Rita, tu lentitud para captar los tiernos sentimientos de Latina es, seguramente, imperdonable.
-Y yo te digo que cabe la posibilidad de que eso, eso… Sea algo que vosotros dos, Rita y tú, os estáis imaginando.
-Incluso yo puedo ver que Latina siente esas cosas por ti.
-¿Qu-…?
-Aunque creo que lo noté cuando volvisteis del viaje. Cuando se lo dije a Rita, ella me contestó que la niña había estado sintiéndose así desde hacía mucho tiempo.
Dale temblaba, atónito. Al parecer era cierto que no había notado los sentimientos de Latina.
-Latina te lo ha estado escondiendo. Su expresión, su tono, cada una de sus acciones… Todo lo hace por ti, está claro. Es por eso que Rita está enfadada porque tú no te das cuenta.
-Aunque digas eso, yo…
-El motivo por el que no te has dado cuenta es el mismo que antes. Tienes a Latina en una caja, la tratas como a una niña pequeña. Por eso la miras así.
Dale miraba a Latina como: su pequeña y adorable hijita”. Incluso ahora que crecía, la miraba con un filtro. Ese filtro visual bloqueaba los anhelos tan obvios de Latina por él.
Y no sólo era Rita quien quería regañarle, a juzgar por las caras de todos los que lo sabían, todos querían. Los que rodeaban a Latina y veían su galante figura – su expresión triste por no haber podido transmitir sus sentimientos, además de su sonrisa teniendo que tragarse sus sentimientos ya que Dale ni siquiera intentaba notarlo. Pero si Rita hubiese actuado instintivamente y le hubiese chillado algo como: “¡¿Por qué no te das cuenta?!”, hubiese sido demasiado extremo.
-Después de todo lo que he dicho… Da igual cómo estés, no vas a seguir diciendo algo tan estúpido como que Latina está pasando por una fase rebelde, ¿no?
-Pero… O sea… Yo soy…
Después de balbucear unas cuantas palabras rotas con los ojos flotando por todos lados, Dale por fin consiguió escupir algo con sentido.
-Pero, aun así, para mí, Latina es mi “pequeña y adorable Latina”, y… No la veo… de esa forma… Al final…
Efectivamente, tenía su sentido. Ella todavía era una muchachita creciendo. Sin embargo, Kenneth señaló que eso tampoco era una respuesta.
-Seguramente no podrás seguir diciendo eso en unos cuantos años. ¿También dirás eso entonces?
-Eso… No lo sé… Hasta que no llegue el momento…
La razón por la que Kenneth no podía permitir que Dale evitase esto era porque Dale todavía no se había dado cuenta de cuál era su cualidad más molesta.
-¿Por qué estás tan determinado a huir de considerar sus sentimientos?
-P-Porque… Ella todavía es… Latina es…
-Si Latina fuera a casarse con otra persona… O tú te casase casases, vuestras vidas actuales cambiarían. No obstante, si te casaras con ella, seguramente podrías seguir con la misma vida que tienes ahora.
Desde el principio, parecía que no había lugar para otra persona en el estilo de vida de Latina y Dale. Ambos se apoyaban mutuamente emocionalmente, y compartían la felicidad del otro de tan cercanos que eran. Y no era sólo eso, Dale dependía completamente de Latina para que hiciera las tareas domésticas y otros asuntos, más de lo que la persona en cuestión pensaba. Precisamente porque ella conocía a Dale tan bien estaba intentando mostrarle una fachada mucho más valiente y considerada que la persona que ella quería.  Cuando comían pasaba lo mismo. Lo que Latina cocinaba lo hacía porque sabía qué le gustaba a Dale. – Sinceramente, no parecía probable que pudiese aparecer una mujer capaz de organizar una vida más cómoda o que supiese mejor sus gustos que Latina. Aunque Dale no quisiera a alguien de ese nivel, la mujer seguramente odiaría a Latina al ver que la joven era mucho mejor que ella.
La compatibilidad entre una mujer y un hombre no se sabe hasta que se juntas. En este punto, todavía no se puede decir nada.
-No tiene que ser ahora, puedes hacerlo de aquí unos años. A pesar de eso, ¿por qué, por qué no intentas considerarlo?
Si quería seguir con su vida actual, compartiendo su felicidad, esta era una opción posible.
Kenneth no decía que tuvieran ese tipo de relación automáticamente, no obstante, considerarla una posibilidad no era malo. Para empezar, de todos modos, no había nadie con quien Dale quisiera estar más que con Latina.
-Como he dicho… Esto es tu problema. Yo puedo suponer más o menos… el porqué nunca has intentado tener a alguien especial contigo. Creo que eso es algo que esa chiquilla ya ha resuelto por sí misma. 

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