Capítulo 31: Arrogante y mandona


Bai Zhi se dio la vuelta y miró a Li Wei Yang.
-Xiaojie, ¿qué acaba de pasar?
Li Wei Yang respondió sucintamente:
-Alguien quiere arruinarme.
A esas horas la lluvia ya había parado. Li Wei Yang miró al horizonte del arcoíris, sus pupilas se contrajeron y habló en un tono bajo.
-Si le hubiese matado ahora mismo me habría satisfecho todavía más, pero por desgracia, todavía me va a servir para algo. Que a la gente malvada que empaña la reputación de los demás les apuñalen con mil cuchillos no es suficiente para apaciguar mi odio.
Bai Zhi se quedó quieta. Li Wei Yang le echó una mirada y rio y continuó:
-Vamos.
Las luces se reflejaban en los charcos porque acababa de llover. Era imposible evitar mojarse cuando ambos pies tocaban el suelo. Bai Zhi estaba demasiado ocupada aguantando el vestido de Wei Yang que olvidó reaccionar cuando vio a la criada custodiando la puerta y, en lugar de eso, enfatizó repetidamente lo qué aquella criada había dicho una vez más: “Da furen ha ordenado que se cierre yuan zi”.
La criada Zhang, que custodiaba la puerta, dijo entre sonrisas y con su habitual tono gélido:
-Sí, Da furen acaba de ir a por alguien porque han atacado a Biao shaoye, nadie puede marcharse de yuan zi.
Li Wei Yang entrecerró los ojos y dijo:
-Llevo rato en yuan zi y no he visto a nadie sospechoso.
Las arrugas del rostro de la criada Zhang eran muy profundas, su sonrisa reveló una pizca de malicia.
-Lo siento, San xiaojie, tendremos que esperar a que Da furen decida quién está detrás del ataque.
Li Wei Yang sonrió fríamente, ya había esperado que su contrincante usase esta táctica: encerrar a todo el mundo en yuan zi y entonces, castigar a cada persona individualmente. Apretó los labios y en voz baja dijo:
-Voy a He Xiang Yuan, ¿vas a evitar que vaya a visitar a Lao furen?
Zhang soltó una risita.
-San xiaojie, Lao furen… Me temo que no tiene tiempo para verte.
Li Wei Yang mostró una breve sonrisa y escondió la pizca de esperanza amarga de sus ojos. ¿Cómo Lao furen no quería que viese a Lao furen, iba a quedarse de brazos cruzados? Había dejado a Zi Yan y a Mo Zhu atrás y a una le había ordenado ir a buscar al Primer Ministro Li a su estudio, y a la otra ir a buscar a Lao furen desde He Xiang Yuan. Da furen debía pensarse que ella era una tonta que iba a quedarse allí a sentarse y esperar a que viniera a castigarla.
-San xiaojie, ¡no te lo tomes como una ofensa, por favor!-La criada Zhang sacudió la mano y, entonces, una cantidad bastante grande de criadas se acercaron a sujetar a Li Wei Yang.
Li Wei Yang hundió la cara y estalló:
-¡Deteneos! ¡Soy la San xiaojie del muy respetado Primer Ministro, ¿cómo puede ser que unas criadas tan humildes se ocupen de mí?! ¡Sin decir cabe, que aunque hubiese hecho algo malo la responsabilidad de interrogarme personalmente no recae sobre vosotras! ¡Daos prisa y llamad a madre, decidle que venga a interrogarme personalmente!
Bai Zhi era astuta e de inmediato advirtió a las criadas que tenían detrás:
-Si San xiaojie tiene alguna herida y Lao furen investiga esto, ¡todas tendréis que cuidaros de no perder la vida!
Todas se observaron entre ellas en blanco y no pudieron evitar sentir el impulso de proteger a Li Wei Yang en lugar de prevenir que causara algún daño.
La criada Zhang pensó que no era una buena idea. En un principio, Da furen le había ordenado atar a San xiaojie pero ahora – San xiaojie era, después de todo, su señora y ella sólo una mera criada. Era inapropiado ofender a su señora. Frunció el ceño mientras pensaba en ello un momento antes de sonreír y decir:
-Esta criada sólo sigue las órdenes de Da furen…
Li Wei Yang dijo con soltura:
-¡Madre no es alguien irracional que desconoce la importancia del estatus! ¡Debéis ser vosotras, criadas, las que estáis usando mal la autoridad de vuestra señora! ¡Marchaos!
La frente de la criada Zhang estaba empapada de sudor con esas palabras en un tono tan serio.
-San xiaojie, esta criada no puede hacer nada. Ruego que San xiaojie lo entienda…
Al verla retroceder de mala gana, Li Wei Yang habló con frialdad:
-No pasa nada, esperaré en Liang Ting. Tú tráeme té, una capa y un cojín. ¡Yo se lo contaré todo en persona a madre cuando llegue!
La expresión de San xiaojie no reveló ni pizca de ansiedad, ni siquiera de pánico por ser interrogada. La criada Zhang habló durante mucho rato pero, al final, sintió temor por lo que le ordenó a su gente que preparase lo que había pedido. Poco más tarde, se lo llevaron todo y Bai Zhi colgó la capa en el banco. Li Wei Yang se sentó cómodamente, sostuvo la taza de té entre las manos y observó a la criada Zhang.
Su expresión era fríamente distante, como si tuviese un aura insondablemente fría del pozo en invierno. La criada Zhang había ido, en un principio, a apresarla pero en realidad la imponente forma de la chiquilla de trece años la subyugó. Ahí de pie, su complexión fue palideciendo como si no estuviese segura de qué iba a suceder.
Una hora y media más tarde, lo único que se podía oír era la campanita de jade por la suave brisa de aire perfumado. Da furen entró al jardín con una mujer de apariencia glamurosa. Alguien ya había puesto un manto de palisandro por los suelos por los charcos. Li Wei Yang observaba desde lejos.
Conforme Da furen se acercó y se percató, de repente, que Li Wei Yang estaba sentada tranquilamente, su rostro se ensombreció.
-¡Wei Yang, ¿por qué todavía no has saludado a Wei Guo?!
Wei Guo furen tenía, efectivamente, la reputación de una noble pero entre familiares todas esas etiquetas se pueden desestimar, esa es la razón por la que todos estaban ahí de pie, mirando fríamente a Li Wei Yang como si hubiesen olvidado que ella también formaba parte de la familia Li.
Li Wei Yang sonrió un poco, se levantó para hacer una reverencia y dijo con dulzura:
-Saludo a la tía.
Wei Guo furen hizo un sonido de aceptación en lugar de indicarle que se quedase de pie o que se callara, simplemente se sentó con frialdad y alzó la vista para echarle un vistazo a Li Wei Yang, entonces, miró a Da furen y dijo:
-Esta chica es cabezota, y no una cabezota como las demás.
Da furen sonrió ligeramente y se limitó a decir:
-Como ha crecido en un pueblo desde que era pequeña no sabe mucho de etiqueta. Hermana, no te rías de mí, por favor.
Wei Guo furen dijo por fin:
-Levántate.
Li Wei Yang sonrió por dentro fríamente. Un comportamiento muy mandón – al parecer Da furen quería ponerla al límite con este asunto.
Se escuchó la provocación deliberada de una jovencita:
-¿Eres tú quién ha ordenado que peguen a mi Er ge[1]?
Esta chica era la hija más joven de Wei Guo furen, Gao Min, que era la más arrogante y mandona. Li Wei Yang habló con soltura:
-Wei Yang sólo ha hecho que peguen a un ladrón que se ha colado en mi yuan, no he visto al Er Ge de Min Biaojie[2]. ¡Debe ser un malentendido!
-¡¿Qué ladrón?! ¡Osas insultar a mi Er Ge!-Gao Min exclamó agresivamente.
-Wei Yang no es muy lista; no entiendo lo que Min Biaojie intenta decir. ¿Podría ser que el ladrón que se ha colado en mi yuan era Gao Jin Biaoge?-Li Wei Yang no mostró resentimiento ni enfado, y en lugar de eso, se quedó ahí de pie con una sonrisa hablando sin ser demasiado humilde o altiva.
Gao Min no podía creer que Li Wei Yang fuera tan buena con las palabras hasta el punto de que no se le ocurriese ninguna respuesta. Obviamente, ella sólo había dicho que Li Wei Yang había ordenado pegar a su Er Ge, ¡¿cuándo había dicho que su hermano fuera un ladrón?! Se enfadó sola y su rostro enrojeció.
Wei Guo furen en un principio quería dejar que Gao Min presumiera de su autoridad pero no podía creer que hubiera salido perdiendo. Estaba a punto de enseñar su ira cuando Li Zhang Le habló de repente:
-¡¿Qué pasa hoy?!-Sus ojos se movieron sobre las criadas y niñeras que estaban de pie a un lado.
Bai Zhi afirmó suavemente:
-Informo a todas las furens que hoy San xiaojie nos ha traído a todas al jardín porque esta tarde hemos visto un cuco en el jardín y nos estábamos preparando para atraparlo y regalárselo a Lao furen. ¿Quién iba a pensar que una persona iba a aparecer y que no solo asustaría al cuco sino que también se colaría en-…?
Gao Min la interrumpió ruidosamente.
-¡¿Qué quieres decir con “colaría”?! ¡Ese es mi Er ge!
Bai Zhi se sintió perturbada pero al ver la expresión inquebrantable de Li Wei Yang, continuó con seguridad.
-Biao xiaojie, esto es lo que todas nosotras – las criadas – hemos visto con nuestros propios ojos, no miento.
Gao Min, de repente, se enfadó mucho y alzó la mano para abofetear a Bai Zhi. Li Wei Yang lo notó prontamente, dio un paso adelante y le cogió la muñeca. Gao Min quería presumir de su poder y no esperaba que Li Wei Yang la sujetase con tanta fuerza en el aire. Incapaz de moverse, no pudo evitar estallar.
-¡Li Wei Yang, ¿cómo te atreves, tú, la hija de una concubina, a ofenderme?!
Li Wei Yang era joven pero tenía una fuerza masiva. Sonrió con dulzura.
-¿Qué quieres decir, Min Biaojie? ¡A Wei Yang le preocupa que pagándolas con una criada haga que pierdas honor!
Wei Guo furen no pudo contenerse más y golpeó la mesa de piedra.
-¡Una boca llena de tonterías con mucha audacia, arrodíllate!




[1] Er ge: forma de referirse a un hermano segundo.
[2] Biaojie, biaomei y biaoge son formas de referirse a los primos. 
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