Capítulo 3: Correrse dentro de una virgen también parece ser cómo se hacen las cosas en este mundo


-¡Ah! ¡Ah, ah, ahn…! N-No quiero… ¡No quiero…!
-Adorable, adorable, eres tan adorable… Vamos, siénteme más. Venga, agítate más.
¡Este bestia…!
Este príncipe no para aunque una bishoujo[1] como yo le está rogando que lo haga. Sabía que los cuerpos de las mujeres y de los hombres son distintos, que podían correrse muchas veces pero, después de sobrepasarme unas diez veces ese sentimiento tan agradable se ha vuelto dolor.
Me pregunto cuántas veces ha hecho que me corra ya. Si pido ayuda, ¿vendrá a salvarme alguien? No, por el bien del argumento aunque pidiese ayuda el que vendría a rescatarse sería, sin lugar a dudas, un hombre y sería un ikemen[2] de otro estilo. Y entonces, si este príncesito le contase las circunstancias seguramente el nuevo diría algo del estilo: “vaya eso es malo, yo también ayudaré” y seguramente se lanzarían a hacer un trío. Si no me acuerdo mal, tengo la sensación de haber hablado de esto con mi hermana antes… Ah… los juegos otome son mundos terroríficos.
En medio del mar del placer recuerdo las habladurías de mi hermana mayor. Si no me equivoco, puedo pedir ayuda unas seis veces. Si lo hago entonces al final acabarán apareciendo siete protagonistas que se separarán en ocho finales y tendré un harén completo.
¡Los juegos otome son terroríficos…! ¡¿Qué le pasa a este mundo?!
Ah, es verdad. El título de este juego es: Blancanieves y los siete amantes. Originalmente Blancanieves tiene siete amantes. Los que aparecen en este juego no son siete enanitos, sino siete amantes[3].
Mierda, ¡¿quién coño fue el que creó un juego tan atroz?! ¡De rodillas[4] para los hermanos Grimm!
Si pidiese ayuda aquí y ahora, un hombre nuevo aparecería y yo levantaría la bandera para la violación en grupo, así que lo mejor será no pedirla. Es absolutamente mejor.
Si mi primera experiencia fuera con un hombre y además en grupo, me moriría. Aunque no físicamente, sí que me moriría mentalmente. Sin duda no podría recuperarme. O sea, sería un problema real, tendría las caderas rotas y no podría ponerme en pie. Este príncipe es demasiado mañoso. Ah… Los cuerpos femeninos son lo mejor. Dan mucho gustito. ¿De verdad que este tío es virgen? Me podría morir yo así. Ya no puedo pensar en nada más. En realidad, podría darse prisa y metérmela ya, no puedo aguantar mucho más.
-Funyaa…
Si hubiera dicho algo como eso en mi vida pasada me habrían dado de hostias, pero como se le ha escapado a la linda boquita y vocecita de Blancanieves, el príncipe sonríe satisfecho.
-¿Placentero? Mi princesita azucarada es adorable.
El príncipe desliza sus largos y bien definidos dedos al lugar secreto de Blancanieves.
-Ah… Uh, nnn…
-Sinceramente, eres tan mona que se me hace difícil… bueno, disminuir los problemas, tardarás un poquito en acostumbrarte, ¿vale?-Dice mientras empieza a mover los dedos.
Aunque debería sentirme estimulado, la sensación extraña de que me penetren directamente es bastante horrible. La garganta de Blancanieves se cierra al sentir algo dentro de su cuerpo. Sacude la cabeza de un lado al otro dando voz a su renuencia.
-¿Te duele?-Le pregunta el príncipe inclinando la cabeza y el rostro preocupado.-Como ya estás muy mojada creo que es el momento de meter más dedos.
-¡N-No…!
-Sí, eres una buena chica, esfuérzate un poquito más, ¿sí?
¡No quiero esforzarme para tener la polla de un tío dentro de mí!
A pesar de que pienso eso, un escalofrío recorre la espalda de Blancanieves.
¡Espera un segundo! ¡¿Qué leñe le pasa a esta protagonista tan sensible…?!
Cada vez que los dedos de él se mueven suena un indecente sonido húmedo – pecaminoso y tóxico que ataca mis oídos – además, es como si mi cerebro fuera el que está a punto de fallar.
Encima, la respiración de Blancanieves es caótica y de su boca sale una voz encantadoramente aguda y alta, como si quisiera que la mimasen.
Las lágrimas que inundan las esquinas de sus ojos no son de dolor o miedo, sino de algo que sólo viene del placer.
-Parece que aquí lo sientes más.
-¡N…No…!
¡Cállate! ¡Es mi segunda vida, no lo digas!
-Jaja. Te haré sentir aún más placer.
-¡No…!
O sea, ¿no ha estado la Blancanieves esta – o mejor dicho yo – gimiendo desde hace un rato? ¡Recházale con más convicción, Blancanieves – o mejor dicho yo –!
Pero a pesar de que quiero amenazarle con una voz viril, la voz de Blancanieves es indudablemente adorable y está emocionada. Además, también está el hecho de que aparte de vivir dieciocho años como hombre, también he vivido otros dieciocho años como Blancanieves.  Aunque recuerdo mi vida pasada, hasta ahora he pasado dieciocho años viviendo como mujer.
En esta situación en la que me abordaba el placer, soy incapaz de distinguir si esto es un sueño de mi vida pasada o una pesadilla de esta vida de ahora.
-Pronto será suficiente.- Mientras dice eso, el príncipe aumenta la cantidad de dedos dentro de la vagina de Blancanieves, de dos a tres.
No siento dolor, pero la sensación incómoda de tener más cosas externas dentro de mi cuerpo no es, ciertamente, algo bueno.
Mientras yo, entre lágrimas, afirmo que me da miedo y que no da gustito, el príncipe me murmura: “no pasa nada” y “no te preocupes, dentro de nada empezarás a sentirte bien”.
No, no, no. Eso no va a ocurrir. Tener el pene de un tío dentro es sin lugar a dudas asqueroso. Imposible.
-Vale, ahora parece estar bien.
Cuando termina de hablar, el príncipe saca su cosa exageradamente imponente de sus pantalones y, por un segundo, me olvido de mi situación actual en la que un hombre está abusando de mí y abro los ojos como platos.
¡Enorme! ¡El pene de este tío es enorme! ¡Tal y como te esperas de un extranjero! O mejor dicho… ¡¿Cuántas veces más grande que la mía de la vida pasada es?! Estás buscando pelea, ¡¿eh?!
-¡I-Imposible! ¡¡Esa cosa no me va a caber…!!
-No pasa nada, te he preparado.
-¡¡Ese no es el proble-…!!-Pero mi resistencia es en vano, el príncipe empuja hacia adelante con sus caderas.-¡Nn…! ¡Duele…! ¡Esta cosa… es… imposible… imposible…!
-Ah, ah… Como pensaba, eres muy estrecha…
Chillo al sentir como la entrada se abre, pero al minuto siguiente, el príncipe me penetra llevando al límite a mi interior.
Un hombre que acaba de conocer ha roto el himen de Blancanieves.
-No te preocupes… Todo… Está dentro.
-¡No puede ser! ¡No… No…!
¡¿De verdad está dentro?!
Hasta que llegó la madrastra a Blancanieves la habían criado como una mariposa entre flores, por lo que ahora, siendo una princesita como es, está en un estado de confusión.
En este país la virginidad de una mujer es muy importante, en otras palabras, por esto Blancanieves no podrá casarse con un hombre decente. Es improbable que este hombre sospechoso al que acaba de conocer vaya a responsabilizarse de verdad.
Originalmente, la idea era que se iba a casar con la familia real vecina y convertirse en la reina de ese país, pero ahora todo lo que le quedaba era casarse con uno de sus súbditos problemáticos, algún cerdo con tierras o algún viejo noble ninfómano con muchas amantes.
Aunque eso ya no tiene nada que ver conmigo… Después de todo, mi madrastra me ha echado del castillo.
-Blancanieves, mi dulce princesa. No pasa nada, no me voy a mover hasta que te acostumbres a ello.
Él me accaricia la mejilla dulcemente y me sonríe, por un segundo casi me emociona su amabilidad… Pero recuerda, Blancanieves, este tío es un hombre. No importa lo amable que parezca, es un tío que ha dicho que iba a salvarte la vida y se ha aprovechado de la situación para llevarse tu virginidad. Maldito pervertido con suerte.
Cuando Blancanieves estaba totalmente llena de la viscosidad venenosa este tío, que paseaba con su caballo blanco, estaba sonriendo. Sonreía. Este bastardo estaba sonriendo sin lugar a dudas.
Puede que de verdad me haya salvado la vida, pero me pregunto por qué. Por alguna razón estoy insatisfecho con unas cuantas cosas.
-Pronto estará bien.
-¡N-No! ¡Espera, espera…!
-Pero por lo que me has dicho, el veneno ya está dentro y ya estás a las puertas de la muerte. Esto es un acto de misericordia.
-¡N- No puede ser…!
Y así, el príncipe empieza a mover las caderas.
¿Estás de coña…?
Increíble. Sin embargo, cada vez que empujaba puedo sentir mi interior hacer un pequeño espasmo. A pesar de que es su primera vez, el cuerpo de Blancanieves puede sentirlo desde lo más profundo de su ser. Una de dos, o la polla de este tío es increíble o Blancanieves es demasiado sensible… o tal vez son las dos cosas.
Rápidamente, me muevo para intentar taparme la boca que, involuntariamente, ha dejado escapar una voz jubilosa, pero el príncipe atrapa las muñecas de Blancanieves y las mantiene al lado de su cabeza.
-Déjame escuchar más tu voz.
-No, no quiero… ¡Ah, ah, ah!
-Así que te gusta, qué alivio.
-Es-… ¡No es verdad…!
-Mentirosa.
El príncipe también parece estar disfrutándolo. Cierra los ojos como si estuviera saboreando la sensación de las paredes de Blancanieves y mece las caderas lentamente.
Esto va mal. Me gusta, pero… ¿Qué voy a hacer?
-Parece que ya te has acostumbrado… ¿Me muevo?
-¡¿Eh?!
El príncipe levanta los muslos de Blancanieves y alcanza un lugar muy profundo.
-E-… ¡Espera!
-No voy a esperar.
¡No! ¡¿Y esta posición tan embarazosa?! ¡Hacer que una virgen tenga esta postura tan vergonzosa, maldito bastardo!
-Ah, ah, ah…
-Nn, buena chica.
El príncipe muestra una mueca de satisfacción cuando Blancanieves olvida contener la voz.
Si me preguntasen qué era lo más aterrador del equipo del príncipe, aunque era grande, grueso y firme, supongo que lo más horrible era la zona de la punta. Cuando su cúspide que está tan dura como una roca y caliente apuñala las profundidades, mi conocimiento vuela.
En otras palabras, este mete, saca es tan bueno que me podría morir.
-Ah… Eres súper… estrecha y caliente, es increíble, Blancanieves.
-Ah, ah… ¡nn!
No sé si es que los cuerpos de las mujeres son increíbles o si lo es el cuerpo de Blancanieves, pero la sensación de que la cosa dura de un hombre me dé fuerte es vertiginosa. La esquina de los ojos de Blananieves se van nublando.
¿Esto qué es…?
En ese momento:
-¿Aquí… o es aquí?
El príncipe agarra las caderas de Blancanieves, que ya no puede moverse ni hacer nada excepto jadear, y la empuja hacia su propio abdomen.
-¡¿Eh?! ¡Ah, ah… ah!
Cuando las carnes de los dos se unen a la perfección, la cosa del hombre oprime su cerviz y Blancanieves pierde el conocimiento un momento.
¿Qu…? ¿Qué coño es esto…? Es la mejor sensación del mundo.
El príncipe se seca el sudor y ríe, tal vez al notar que me he corrido.
-¿Te acabas de correr…?
-Seguramente… Pero, no lo sé…
-O sea que tu punto g es este, ¿no? ¡Le daré más!
-Ah, ah, ah… Yo… ¡Ah…!
-Vale, te voy a enseñar a correrte paso a paso. Por ahora, ya que estamos, ¿nos corremos juntos?
-¡Ah, ah, ah!
Las membranas viscosas rozándose, la sensación del tacto de la piel, las miradas febriles entrelazadas, los suspiros que me noto detrás del cuello – todo es placentero. Y ya no hay incomodidad alguna.
-Te voy a llenar mucho.
Me susurra eso y carga con las piernas de Blancanieves, que tiembla y se sacude, para excavar hasta llegar a un punto más profundo. En ese preciso instante algo estalla dentro.
-Au… Caliente… Está caliente… ¿Te… has… corrido dentro?
-Sí… Sí, te he dejado mucho… Qué alivio, tu vida está a salvo.
El príncipe que ha roto el himen de Blancanieves y ha disfrutado de su suave y blanca piel hasta estar satisfecho, ha dejado su pasión dentro de ella, además a gran escala.
Cuando desenvaina su febril jalón de dentro, la sensación del semen goteando hacía cosquillas. Blancanieves mira al príncipe rubio con una sonrisa satisfecha antes de perder el conocimiento.
Llegados a este punto, ya no sé si es por el alivio de no haber completado el harem reverso, o por haberme salvado del veneno viscoso. Sólo siento que he perdido algo importante y que el cuerpo de Blancanieves no va bien con este príncipe.


[1] Bishôjo: (美少女) hace referencia a las chicas guapas, monas, que aparecen en prácticamente todos los manga y anime.
[2] Ikemen (イケメン) es un argot que se difundió a partir del año 2000, especialmente entre los jóvenes. Además, es una palabra compuesta e inventada que mezcla iketeru (otro argot que significa «guay») y men (hombre en inglés, o un sinónimo de la cara en japonés).
[3] “…y los siete amantes”: en japonés la palabra: amante, koibito (恋人) y enano, kobito (小人) suenan muy parecidas.
[4] “…de rodillas para los hermanos Grimm”: la reverencia de la que se habla en este caso es la dogeza (土下座) que se podría traducir literalmente como: “sentarse correctamente en el suelo”. Se trata de una reverencia de disculpa, que suelen ser más profundas y más duraderas. La profundidad, frecuencia y duración de la reverencia va en aumento con la sinceridad de la disculpa y la severidad de la ofensa. A pesar de que antiguamente se consideraba la dogeza como una reverencia muy formal, hoy en día se considera un desprecio por uno mismo.

Title: Capítulo 3: Correrse dentro de una virgen también parece ser cómo se hacen las cosas en este mundo
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Writed by Nana L15R1

1 comentarios:

*aplausos, beio, perfesto