Capítulo 78: Al festival nocturno del dios Rojo [parte 1]

El mayor evento del dios rojo, el festival nocturno, como se puede adivinar por el título, empezaba cuando se ponía el sol. Sin embargo, el día del festival la ciudad de Kroix estaba muy animada, cargada de un ambiente intranquilo desde la mañana. Era el festival más grande de la segunda ciudad más grande de Raband.
-Nos vemos, ¡me voy!
-Cuídate, Latina.
-Sí.
Rita despidió a Latina mientras el sol aún estaba en alto. Dale, que estaba más preocupado de lo que debía, se quedó en casa. Se decidió que Ros ese marcharía de Kroix a la capital real entre un enorme número de viajeros y demás, y le pidieron que la acompañase como uno de sus soldados.
Aunque no tenía que llevarla hasta la capital real, el trabajo de Dale era acompañarla un poco más allá de Kroix donde iría a buscarla un dragón volador.
Gregor había venido solo, y después de cambiar de caballo muchas veces, había llegado a Kroix. Después de eso, volvió a enviar una carta al duque que decidió enviarles un dragón. No habían muchos otros métodos para viajar por aire, por lo que seguramente sería más seguro que ir por tierra.
Latina ignoraba los detalles sobre la situación de Rose y la identidad de Gregor. Para Latina, el trabajo de Dale no era muy distinto al de cazar una bestia mágica. Latina recordó lo ansiosa que estaba Rose por el segundo señor demonio, pero aun así, esos sentimientos se habían desvanecido mientras se hospedaba en el Ocelote.
En cuanto a Latina, ya estaba muy contenta de poder hacer algo de “adultos” – salir de noche por primera vez –, durante ese tiempo Dale, que tendía a preocuparse demasiado, no estaría allí.
Wind se extendió por el suelo, tumbándose de mal humor a los pies de Rita.
Él y Latina habían discutido aquella mañana. Wind tenía pensado ir con ella al festival, pero Latina le dijo que no. Para Latina era la primera vez en mucho tiempo que salía con sus amigos,  era la primera vez que salían de noche. Pensaba en ello como en una premonición, como que por fin había crecido. Además, como toda jovencita de su edad, habían muchas cosas de las que quería hablar con sus amigas que no quería compartir con Wind.
Rita y Kenneth también pensaban que Wind debía ir con ella. Y Dale, que se había quedado atrás, asumía que Wind iría con ella, así que no pasaría nada. Sin embargo, Latina amenazó a Wind.
-Si insistes… No te volveré a cepillar.
Lo dijo tartamudeando pero sus ojos no tenían ni pizca de sonrisa. Wind estaba tan sorprendido por sus palabras que Rita y Kenneth casi simpatizaron con él.
-¿La-Latina…?
-No lo pienso hacer.
-¿Enfadada? ¿Enfadada?
-No lo pienso hacer.
-¡¿Súper enfadada?!
El tono de la voz de Wind, que daba vueltas alrededor de Latina, era desesperado y trágico.
Eso es amenazar, Latina…
Latina ha sido testaruda desde pequeña…
La victoria se decidió delante de la pareja de casados que mantenían sus propios monólogos internos.
-No enfadar…. Me… quedo en casa…-Wind dejó caer los hombros, decepcionado y hundido por la amenaza de Latina.
Después de eso, no importaba lo mucho que les preguntase a Kenneth ni a Rita, no podía acompañarla. Latina consiguió ganar el derecho de salir sin que nadie la vigilase, tal y como deseaba. Sinceramente, Kenneth y Rita estaban preocupados. Aunque la pareja no era tan exagerada como Dale pues comprendían que no podían acompañar siempre a la muchacha y vigilarla, y que algún día se haría mayor. También sabían que un día como ese, en el que la ciudad estaba abarrotada de soldados, era un buen día para dar ese paso.
-¡Por favor, ten cuidado!-Suspiró Rita, con más énfasis que cuando Latina empezó a ir a la escuela.
Y se murmuró para sí:
-Si le pasa algo… Habrá un baño de sangre…-Era un pensamiento muy agradable para una embarazada.
Latina se detuvo a observar el ambiente del lugar. Había muchos viajeroes y todas las torres de vigilancia estaban en funcionamiento por el festival. Su corazón latía más fuerte cada año cuando veía la ciudad tan diferente, desde que había llegado hacía seis años.
Nunca he visto el festival de adoración del dios rojo, Ahmar, en Vasirio…
Últimamente, se había encontrado a sí misma recordando su pueblo natal, Vasirio, y precisamente porque era tan feliz en Kroix, recordaba los días en su pueblo natal como algo doloroso.
Cuando la borraron, se sentía triste y dolorida cada vez que recordaba su país, por eso, Latina se esforzó al máximo en no recordar.
Hablando de eso… Fui a un festival con Rag… Me preguntó a qué dios estaba dedicado…
Desde el otro lado, un niño caminaba cogido de la mano de su padre. Latina ladeó la cabeza mirándoles.
-Después de todo, esa fue la única vez que salió del templo… Tal vez fuera para el dios violeta, Banafsagi…
Latina sacudió la cabeza al darse cuenta que se había entristecido de repente, antes de volver a dirigirse hacia la casa de Chloe.
Era difícil caminar con la increíble cantidad de personas que no se solían ver, sin embargo, la cantidad de gente desapareció  cuando se metió por los callejones. Latina se adentró pensando que así era más fácil caminar. Lo único que se podía oír en la tranquilla calle de los artesanos era el sonido de las casas. Llamó a la puerta de la casa que frecuentaba, la casa de su mejor amiga.
-¡Bienvenida, Latina! ¡Entra!
-Sí.
Se dirigieron a la habitación de Chloe.
-Silvia ya está aquí.
-Perdona, ¿llego tarde?
-No. Silvia ha dicho que ha acabado de trabajar antes y ha venido a pasar el rato. Dice que no tiene ganas de ir a casa.
Silvia estaba relajada, con las piernas estiradas de forma grosera en la cama de Chloe. Al notar a Latina, Silvia se dio la vuelta hacia ella y sonrió, tal y como lo hacía en la escuela.
-¡Cuánto tiempo, Silvia!
-¡Latina! ¡Ya ves! No has… cambiado mucho.
-¿Dónde… acabas de mirar?
Si le dijeran la afirmación final, Latina lloraría. Tal vez Silvia lo adivinó por su aura y apartó la vista un poco.
-Bueno, cuánto tiempo. Se te ve bien.
Silvia volvió a girarse para Latina, y empezó a hablar como si nada hubiese pasado. Latina también le sonrió.
-Silvia, ¿pareces más madura?
-Jojo… Después de todo, el templo del dios verde, Ahdar consigue información nueva cada día.-La manía de sonreír maliciosamente de su amiga tampoco había cambiado.-Jojo. Os he traídos unas cuantas cositas.
-¿Eh?
-Bueno, Latina… ¡La ropa que me pediste ya está lista!
-¡Sí, tenía muchas ganas!
Sin percatarse del intercambio de miradas entre Chloe y Silvia, Latina sonrió con tranquilidad.
Latina recibió la ropa nueva de Chloe, que la miraba ansiosa, y empezó a cambiarse. No es que no le diera vergüenza cambiarse delante de ellas, pero en esos momentos Chloe tenía los ojos de un sastre y estaba comprobando si la talla le iba bien.
-Lo siento, Latina… Te has hecho mayor, eh…
-La pubertad llega.
Durante eso, Chloe estaba comprobando cierto lugar, y notó que efectivamente había una ligera diferencia en cuanto a sus medidas iniciales y se disculpó. Latina infló las mejillas como cuando era más pequeña.


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