Capítulo 73: Jugando con los jóvenes

Theodore estaba irritado. Como había habido tanto trabajo en la tienda últimamente, no había podido jugar con su querida hermana mayor. Y no sólo eso, la muchacha no dejaba de hablar con los clientes diciendo que era: “para practicar”.
No es justo que no juegue conmigo pero sí tenga tiempo para hablar con los clientes. Siendo así, ¿no podría jugar conmigo? – pensaba el niño.
Jugar con Wind era divertido, pero Theo quería que su querida hermana mayor le mimase.
-No Dale, hermanita es mejor.
-Pues perdona que sea yo.
En consecuencia, Theo se resistía, moviendo sus cuatro extremidades y haciendo una escena.
El festival de Ahmar se acercaba a Kroix y cada vez se reunían más viajeros. Los aventureros también subían en número y, por tanto, había menos trabajo. Era un evento anual, por eso los aventureros más famosos, dejaban de aceptar trabajos ridículamente fáciles y aceptaban los que precisaban experiencia o dinero. Esa regla no escrita también era para ayudarse entre ellos. Dale, - que disponía de dinero más que suficiente – perdía el tiempo en el Ocelote, aburrido.
Durante los años que había vivido con Latina, Dale solía divertirse pegándose a Latina siempre que se aburría, y por tanto, nunca se había percatado de que estaba aburrido. A pesar de su aburrimiento, Latina estaba trabajando y en sus ratos libres estudiaba magia. La Latina actual no tenía tiempo para Dale.
Aunque Dale se alegraba de que ella creciera, por alguna razón, a veces tenía ganas de llorar y por supuesto, el trabajo de cuidar de Theo vino a él. Sin embargo, quién inflaba las mejillas con descontento era Theo. Cada vez que Dale le veía haciendo eso, pensaba en lo honesta, adorable y buena niña que era Latina.
-Bueno, después de todo así son los niños.
-¡Suelta!
Para Theodore, que siempre intentaba perseguir a Latina por la tienda, también había límites. Básicamente, no podía interferir con su trabajo.
-Wind, ¿vamos de paseo?
-¿Wafu?
Salió llevando a Theo en un brazo – aunque más que llevarle, cargaba con él – y llamó al cachorro que estaba adormilado, dando tumbos por el suelo.
-Latina no saldrá más por hoy, así que si no estás aquí no pasa nada.
-Wafuu.
Wind sólo seguía las órdenes de Latina, aunque la muchacha en cuestión no le daba órdenes, pero como Wind básicamente quería cumplir los deseos de Latina, se volvieron órdenes.
Sin embargo, Wind, a su propia manera parecía respetar a Dale y a Kenneth. La razón de ello también era que había visto a Latina respetándoles, además de que eras seres más fuertes que él. En la jerarquía de los canis, como Wind, también eran más fuertes que él. No obstante, en la jerarquía de Wind, quién iba después de Latina era Rita. No seguía sus órdenes, pero de vez cuando se le podía ver escuchar obedientemente las regañinas de la mujer.
Dale se dirigió a la plaza central de Kroix, acompañado por el cachorro y con el niño en brazos. Aquel día también había mucha gente descansando por ahí. En el área abierta, el cachorro gris movió la cola feliz.
-Wind, no uses magia y no cabes en el suelo.
-Wafu.
-Si lo haces se lo diré a Latina.
-¡Wan!
Buena respuesta. Dale sintió a la cría no le importaban mucho sus palabras, pero si el hombre se lo proponía podría hacerle perder.
Cuando Dale puso a Theo en el suelo, el niño salió corriendo de inmediato. Dale sonreía mirándole mientras reflexionaba.
Ahora que lo pienso, he oído que York va a tener a su segundo hijo… Tal vez debería enviarles algún regalo.
Al parecer su hermano pequeño era feliz con su esposa Freeda. Las cartas que intercambiaba con su pueblo no sólo transmitían sus respectivas situaciones, sino que también eran un informe sobre su pueblo natal. Le molestaba que las palabras que con faltas ortográficas o que no había usado bien estuvieran subrayadas y destacadas cuando le contestaban. Quién solía hacer eso era su abuela.
Wind volvió con un palo que había recogido de algún lado, así que Dale se lo tiró como si nada. Wind atrapó el palo delante de Theo, y triunfal le movió la cola. Theo, que odiaba perder, infló las mejillas y mostró una expresión de motivación.
¿No pasa nada…?
¿Qué tipo de educación era competir con un perro? Sin embargo, era suficiente ejercicio diario para la bestia mística.
Bueno, sus padres no le han dicho que no lo haga… No pasará nada.
Dale echó un vistazo a la tranquila escena mirando como el niño y el animal competían por el palo cuando lo volvió a tirar.
-¡Dale!
Dale escuchó la voz cuando estaba llevándose al soñoliento niño bajo la sombra de un árbol. Como había visto que Wind había corrido a darle la bienvenida a alguien, había pensado que era Latina.
-¿Ya has acabado de trabajar?
-No puedo trabajar tanto.-Latina, sonriente mientras decía eso, llevaba una cesta de glicina. Se sentó al lado de Dale y sonrió mirando cómo dormía Theo.-He traído unos cuantos aperitivos para Theo, pero no puedo despertarle ahora que está tan tranquilito.
-Latina, tú también solías quedarte dormida por todos lados.
-Ya no, jo.
-Es verdad.
Latina infló un poco las mejillas al escuchar las palabras de Dale, algo avergonzada. Aunque se podía decir que ya había crecido, ese tipo de acciones dejaban entrever su lado infantil, y llenaba el corazón de Dale de una calidez indescriptible.
-Qué mona eres, Latina…
-¿Eso a qué viene?
-Lo he estado pensando mientras cuidaba de Theo. Te esfuerzas mucho en todo, siempre.
Latina mostró una expresión algo turbia cuando él la acarició como cuando era más pequeña. No era algo que se hiciera a una chica de su edad.
Qué solo voy a estar…
En poco tiempo, tal vez la muchacha odiase la idea de vivir con su padre, él. Y tal vez él sería el único que sentiría esa desolación. Así son los niños, dejan de lado los sentimientos de los adultos y no paran de crecer.
Latina miró a Dale que seguía con su monólogo con sus pupilas grises.
-¿Ya has acabado de planear lo del festival nocturno?
-Sí. Nos encontraremos en casa de Chloe. Vendremos tarde, así que volveré después de llevar a Chloe y a Silvia a casa.
-¡¿Tú vas a llevarlas a casa?!
-Es peligroso que vayan solas a esas horas, jo. Últimamente he estado aprendiendo magia para defensa personal, y también habrán soldados, y muchos aventureros con peticiones de protección, no me pasará nada.
No se equivocaba. Latina era mucho mejor en combates cuerpo a cuerpo que sus amigas, sin embargo, su sentido del peligro no era muy fuerte, ¿no?
-C-Creo que debería ir contigo…
-No pasará nada. Ya no soy una niña pequeña.
Hecho por el cual, Dale estaba preocupado, sin embargo, por alguna razón, ella no se daba cuenta.
Sea como fuere, Dale también titubeaba al hablarle de los peligros de los hombres. Si ella le llegase a ver como alguien sucio, no podría recuperarse nunca.
-Qué difícil…
-¿Mmm?
Latina ladeó la cabeza totalmente confundida en comparación con Dale que murmuró algo como eso sin querer. Pensaba en que quería criar a su hija de esa forma: pura y honesta.
-No, mira, parece que Theo se ha despertado.
-Sí, Theo, ¿estás despierto?
-¿Mmm…? ¿Hermanita?
Para engañarla, Dale le hizo dirigir su atención a Theo que se revolvía despertándose justo a tiempo. Theo se despertó y notó que Latina estaba allí. Inmediatamente, estrechó los brazos hacia Latina y le pidió que le llevase. Latina parecía feliz de mimar a Theo a su propia manera.
-Hermanita.
-¿Qué pasa, Theo?
Theo no respondió y simplemente se rio felizmente.
Wind, al ver a Dale mirándoles, frotó su cabeza contra él, sonriéndole.
-¿Qué…?
-Wafuu.
-No estoy celoso de un niño cómo Theo.
-Wan.
Dale, mientras rascaba a la bestia grisácea que le miraba como si le comprendiese, reflexionó sobre quién debía ser desde entonces. Y no halló respuesta. 

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