Capítulo 64: Cierta noche en un asiento de esquina

Ya era bien entrada la noche y los clientes se marchaban. Era el momento en el que el alboroto desaparecía. Él miró con el rabillo del ojo a la mujer de hombros delgados que volvía al Ocelote Bailarín y devolvió su mirada a su copa.
-¿Otra vez reencontrándote con hombres de tu pasado?
-Oh, vaya. ¿Celoso?
-Ni de coña. Sólo simpatizo con los otros hombres.-Dijo suspirando en la barra, y Hermione se rio mientras se sentaba a su lado.
No había cambiado nada desde la primera vez que la vio. La persona en cuestión lo negaba, pero era incapaz de encontrar diferencias entre aquel entonces y ahora. Sin embargo, parecía que le pasaba eso con todos sus superiores, como con Kenneth.
-Píllate ya un hombre que te guste y sienta la cabeza.
-Cómo has crecido para que me digas algo así.
-El suficiente tiempo para nosotros, humanos.
-Eso puede que sea verdad.
Dale se llevó la copa a los labios algo perplejo al escuchar la risita de Hermione. No es que tuviera ganas de beber hasta perder el sentido, pero no era capaz de mantenerse sobrio con una loba como esta. Hermione llamó a Rita para que le trajera una copa a ella también. Con el rabillo del ojo, Dale pudo ver sus finos dedos llamando a Rita.
-Para resumir, vosotros los humanos, no deberíais intentar forzar vuestro sentido común a nosotros.
-¿Es una regañina?
-Es un consejo.- Un sonido claro resonó por el vaso y Hermione continuó.-Es imposible. Aunque la gente como tú habléis de virtud, de pensar siempre en la misma persona durante toda la vida, así no es cómo funciona la vida.-En la sombra de sus largas pestañas, le pareció ver algo más profundo, más oscuro.-Piénsalo. En la misma raza, no es raro que haya una diferencia de edad de cientos de años. Si se mueren antes, ¿tienes que vivir el resto de tu vida pensando en esa persona? Qué horrible… Por eso, la gente como nosotros, las razas con una larga esperanza de vida, no buscamos un compañero estable. Cuánto más piensas en ello, más fuerte es el dolor de la despedida.
Dale se quedó callado y bajó la vista al vino ante las palabras de Hermione. Recordó la sonrisa de su querida hija. Algún día, la dejaría atrás y se preguntaba qué podría hacer por ella hasta ese momento.
-De todos modos, no tienes integridad. ¿A cuántos hombres vas a usar?
-Oh, vaya. No lo digas así. Es sólo que vosotros, chicos, me dejáis y acabáis volviéndoos viejos de inmediato.
-Aunque digas eso, no es un buen motivo para ir detrás de mocosos, ¿no?
-Eso es sólo coincidencia. Además, se me da bastante bien el elegir hombres, ¿sabes?-Las palabras de Hermione no se equivocaban, entre los hombres que había usado había muchos famosos y de primera clase, y todos ellos compartían un recuerdo desesperanzado, algo amargo, el de una mujer llamada Hermione.-Además, soy bastante fiel, ¿sabes?  Nunca he salido con dos a la vez.
-Si fueras así seguramente sería más fácil… odiarte.
-¿Tú crees?-Volvió a reír.
Aunque no pudiera soportarla, Dale tampoco podía odiarla ni detestarla, y estaba seguro que a los otros hombres les pasaba lo mismo.
-Las mujeres somos diferentes a los hombres, nosotras vivimos tomando riesgos, ¿sabes? No quiero un hombre que sólo piense: “por qué no pares y ya”.
-Sí que sabes lo que quieres, sí.
-Es porque te has hecho mayor… Porque eres padre.-La expresión de Hermione mientras decía eso, era de tranquilidad. Con un tono que se usaría con un hijo o hermano mucho menor que ella.- ¿Por qué crees que a alguien como yo no le gusta que la llamen medio elfo?
Cuando las especialidades de dos razas se combinaban, el resultado se llamaba: “mezcla”. Sin embargo, sólo se llamaba “medio” a una persona hija de la raza humana y de la raza elfa y tenían tendencia a detestar su nombre.
Dale sacudió la cabeza sin saber la razón.
-La raza elfa, puede hacer mezclas con la raza alada también. Sin embargo, la raza elfa y la raza alada tienen muchas diferencias de valores y, para empezar, nunca interactúan.
La raza alada tenía una esperanza de vida todavía más corta que la de los humanos. Además, vivían en asentamientos privados, y seguían sus propios círculos de vida, tampoco había tantos. Sus áreas no se mezclaban con las de la raza elfa, y por tanto, no existían muchas mezclas de esas dos.
-Es porque somos “medios”. En resumen, los medio elfos sólo vivimos la mitad que los elfos normales. Sin embargo, es mucho más que la raza humana. Por eso nos rechazan. ¿Entiendes?-Dale sacudió la cabeza con lentitud, y Hermione continuó con sus palabras como una profesora advirtiendo a su alumno.-La raza elfa es distinta a la raza demonio. Tardamos bastante en ser adultos. Es un período largo en comparación con los humanos, así que un padre humano no puede criar a su hijo medio elfo, y…-En su expresión apareció una sombra y su voz también sonó más amarga.-Para el padre elfo, su hijo medio elfo es alguien que morirá de vejez antes que ellos.
-¿Y eso qué tiene que ver con la cantidad de hombres con los que vas?
-Pues tiene que ver, ¿sabes? No quiero hijos a no ser que sean de un humano o de un medio elfo. Si decido juntarme con un hombre, de una raza que no sea humana, entonces, siempre está la posibilidad de quedarme embarazada de otra raza, ¿no?-Hermione disfrazó su expresión amarga con un gesto juguetón.-Si tuviese un hijo con un hombre de cualquier otra raza, entonces, cabe la posibilidad de que tuviese a un elfo. Si eso pasa, no podría criarlos. Después de todo, no tendría suficiente tiempo… Bueno, y las posibilidad también son bajas.
Las tasas de nacimiento para las razas con esperanza de vida larga eran bajas. Además, Dale reflexionó sobre el tiempo que él había estado pensando que ella se había pasado jugando. Hizo desaparecer sus pensamientos amargos con el alcohol que tenía entre manos.
-¿Por qué dices esto, de repente?
-¿Quién sabe?-Hermione se rio escondiendo la expresión amarga que había tenido hasta entonces. Quizás todavía estaba en algún lugar al que él no podía llegar.
-Las razas con una esperanza de vida larga, viven mucho tiempo pero también tienen sus propios dolores y dificultades. Sólo recuerda eso, según tu razonamiento de humano, la que acabará herida será ella. Eres su padre, ¿no?
Era imposible saber a quién dirigía esas palabras. Con los poderes de observación de Hermione, Dale había pensado que se daría cuenta de ella en cuanto posase los ojos en la pequeña.
-Algún día, cuando muera, ¿podrás ayudar a Latina…?
-Ni de coña.-Hermione respondió con rapidez. Miro a Dale y entrecerró los ojos sonriendo con dulzura.-Si te importa, entonces, tienes que esforzarte por vivir mucho tiempo.
El hielo de la copa de él se movió haciendo un sonido. 

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