Capítulo 62: Preocupado por la historia de la jovencita

Desde hacía bastante tiempo, la persona con la que Latina hablaba de sus problemas era Kenneth. No era Dale, quien anunciaba públicamente lo mucho que la quería, ni Rita, que era de su mismo género. Era Kenneth. También tenía su motivo. Para Latina, Dale era alguien que le gustaba de una forma especial, y al mismo tiempo, le daba miedo que Dale la odiase. Le inquietaba el pensar que él pudiese llegar a odiarla por molestarle con sus preguntas. Por eso, la niña había llegado a la conclusión que no podía molestarle con su egoísmo ni consultas.  Durante ese año, no había nadie que pudiese competir con Dale por la cantidad de afecto que le había dado. Lo que la hacía tratarla como una niña diferente. Cuando Dale reflexionó en lo mucho que dejaba la guardia baja alrededor de esa jovencita, llegó a la conclusión que todas su bromas y fallos eran adorables y preciosos.
Rita siempre estaba en la barra del Ocelote Bailarín, tratando con los clientes y ocupándose del papeleo. Latina era, al final, una persona seria. No parecía querer molestar a Rita que estaba trabajando.
Desde la primera vez que Latina llegó al Ocelote, la muchacha había pasado mucho tiempo al lado de Kenneth. Una gran parte de ello tenía que ver con su interés por la cocina y se esforzaba por entrenarse mientras ayudaba a Kenneth. Con semejante maestro, además de su personalidad servicial, se puede decir que era normal que Latina se apoyase en él. Sin embargo, en esos momentos, Kenneth estaba extremadamente preocupado. Se había dado cuenta que esa jovencita todavía ocultaba muchos secretos en su pecho. No obstante, uno de esos secretos, algo de lo que jamás había hablado hasta entonces, la causa de sus problemas, era la historia sobre su madre.
¿Qué voy a… hacer…?
Kenneth titubeaba con una patata a medio pelar, sentado delante de Latina que estaba cabizbaja, deprimida.

Hermione todavía se hospedaba en Kroix. Dale también había enviado un mensaje al duque Eldishtett sobre su regreso, pero tal y como Hermione había dicho, se trataba de la batalla contra los diablos. Le había llegado el mensaje de que no tenía que ir a la Capital hasta que llegase el momento. Al parecer, los países vecinos pequeños estaban algo quemados y el consejero de Raband, el duque, estaba terriblemente ocupado. Esas situaciones estaban fuera de la jurisdicción de Dale, el experto contra demonios y diablos. Su amigo, Gregor, había conseguido la posición de guardia por su padre y su hermano, y también estaba ocupado, hecho que se le transmitió a través de una carta personal junto a la correspondencia  del duque.
También, al parecer, Hermione tampoco mintió sobre tener cosas que hacer, ya que parecía estarse reuniendo con viejos amigos de aquí y de por allí. En cualquier caso, era una mujer ostentosa y con la ayuda del Ocelote le resultaba fácil hacerse con rumores. Aunque Hermione no pretendiese enterarse, acabaría sabiéndolo. Y Latina seguía comportándose de forma antipática.
Con lo que había sucedido, todo el mundo se percató que a Latina no se le daba bien ocultar sus sentimientos. Hasta entonces, siempre había sido una jovencita risueña que mostraba buenas intenciones con los extraños. Para Latina, que llevaba una sonrisa en los labios por norma, su expresión de disgusto sólo podía ser una cara de no poder soportar a Hermione. Como era tan fácil de entenderla, la verdad del asunto se extendió de inmediato, no sólo entre Hermione, sino por los clientes habituales.
El día en que Latina y Dale volvieron, no había mucho trabajo en el Ocelote Bailarín. Sin embargo, al día siguiente, todo estaba anormalmente animado. Las noticias de que la ayudante había vuelto lo extendió uno de los clientes habituales, un portero que trabajaba en la puerta sureña de Kroix, y por esa red de contactos, la noticia se compartía entre todos los habituales. Y como si lo hubiesen acordado antes, todos decidieron no ir aquel día porque pensaron que la niña estaría cansada y se contuvieron hasta el día después.
Dale y Kenneth se sorprendieron al confirmar que el rumor que había estado dando vueltas por ahí sobre que los clientes regulares del Ocelote Bailarín además de los aventureros de Kroix habían creado una organización sin ánimo de lucro: El club de fans de Latina.
Dale se abrazaba a sí mismo entre risas entre el disgusto de Latina y Hermione, que parecía encontrar esta situación divertida; Una escena que nadie se atrevería a comentar.
Latina odiaba con todas sus fuerzas que Hermione la tratase como a una niña. La pequeña ya era consciente de su diminuta constitución desde antes, así que era sensible con la palabra: “pequeño”. Cuando Dale o Kenneth la llamaban: “pequeña”, no parecía particularmente incómoda porque sabía que se lo decían con cariño, no obstante, no todo el mundo podía hacerlo. Hermione era parte de “todo el mundo”.
En aquel entonces, después de que Latina inflase las mejillas y dijera “que pronto se harían más grandes”, se fue a la cocina y se sentó en su sitio, cabizbaja. Kenneth que le pareció verla pensar en algo, le llevó un cubo para meter verduras y se sentó a su lado. Sin decir ni una palabra, empezó a caminar en silencio esperando a que Latina estuviese lista para hablar.
-Kenneth…
-¿Qué pasa?
-Latina… ¿se hará más grande cuándo crezca…?
-Latina, sin lugar a dudas eres la más pequeñita de tus amigos, pero, sabes, en comparación a cuando llegaste, has crecido mucho. Vas a crecer bien.
-Sí…-Ni con esas pareció animarse. Latina se llevó las manos al pecho y dejó escapar un largo suspiro.-Puede que Latina no crezca cuando se haga mayor… Rag solía decir que Latina se parecía a Mov…
-¿Mov?
-Sí… Después de todo, Mov era pequeña. Por eso Latina puede que se quede pequeña también.
Era la primera vez que escuchaba esa palabra. Kenneth repitió lo que pensaba que había escuchado.
-¿Quién es “mov”, Latina?
-Uno de mis padres… Mi mamá.
Respondió diciendo que era su propia madre. Kenneth notó que Latina nunca había hablado de ella por alguna razón. Quizás fuese por la sorpresa del tema inesperado que no pudo seguir sintiendo los movimientos de cuchillo que tan familiares le eran y empezó a temblar.
-¿Qué clase de persona era tu madre, Latina?
-Mov era pequeña. ¿Sabes? El pelo y el cuerno son del mismo color que Ra pero me decían que la forma de mi cuerno, de mi cara y tal, era igual a la de Mov.-Latina volvió a suspirar tras responder.-Aunque Mov era adulta, era pequeña. Los clientes lo han dicho. Han dicho que ser grande es mejor. Me pregunto si Dale también piensa así…
-¿Mmm?
Kenneth se dio cuenta que algo no iba bien. Sintió cierta inconsistencia en comparación a lo que pensaba. Dejó de mover las manos de la patata y la miró. Ella seguía cabizbaja – con ambas manos en su pecho.
-¿Latina?
-¿Qué…?
-¿A qué te referías… con que tu madre era pequeña?
-A sus pechos…
La primera cosa que Kenneth había escuchado de la madre de Latina era que tenía los pechos pequeños. Qué pedazo de información tan inútil. No era sorprendente que entrara en caos. ¿Esa información no debería tenerla alguien como Rita, de su mismo género?
-¿Qué te parece si le cuentas esto a Rita?
En cuanto Kenneth señaló y lo dijo en voz alta, Latina palideció.
-Rita… No es grande.
Bueno, eso era cierto. Su mujer era una belleza delgada. Eso no significaba que no tenía, definitivamente, algo tenía.
-Preguntarle a alguien pequeño no sirve de nada. Hace tiempo, cuando Latina se le preguntó el por qué a Mov, ella me pellizcó la mejilla.
Al parecer, cuando era más pequeña, Latina le había preguntado a su madre directamente y la habían castigado por ello. Tal vez había sido una experiencia terrorífica para ella pues temblando se cogía las mejillas.
-Ya veo…
Ahora que estamos en el tema, Hermione era, seguro, una conocedora del tema por ser extremadamente femenina. Definitivamente, era una mujer en posesión de algo que nadie esperaba entender.
-¿Bebes… leche?
-¿Crecería si lo hiciera?
-Bueno, eso dicen…
Podría ser un consuelo, y Kenneth se preguntaba si debía compartir esa información con Dale y quién había sido el cliente estúpido que le había hecho pensar a Latina que “lo grande es mejor”.
Kenneth volvió a pelar patatas y buscó la respuesta a lo que no tenía.


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