Capítulo 61: La princesa rosada

Al final, Latina perdió contra la tentación y acabó comprando comida. Al parecer su decisión de contenerse con moderación por el día y comer comidas suculentas por la noche era una tortura entre las diversas fragancias que pululaban por aquí y por ahí.
Latina masticaba una brocheta de mariscos pequeños con todas sus fuerzas. La, normalmente, educada niñita al parecer era incapaz de comer y andar a la vez, y estaba riñendo con el bocado.
-Latina, me voy a comer lo que queda.
Como tenía la boca llena de marisco, Latina sacudió la cabeza para responder a Dale. La capacidad de su estómago ya estaba, seguramente, llena de una sola brocheta. Lo que podría reducir la diversión de ese tour de comida a la mitad. Latina estaba sorprendida de ver a Dale tragarse el marisco con el que ella había estado batallando y que seguía masticando tan fácilmente.
Su interés se vio algo alterado ya que en el mercado por el que estaban yendo había las mismas tiendas que la última vez que dieron un paseo. Había muchos viajeros en Cuvare y entre ellos, una cantidad considerable estaban de turismo, por eso, había muchos negocios para los turistas. La especialidad de Cuvare también era las paradas de marisco.
-¿Quieres beber algo?
-Sí.
Tomándose el asentimiento de cabeza de Latina al pie de la letra, Dale avanzó hasta un puesto cercano que tenía frutas extranjeras en fila. Era un zumo de una fruta que desconocían, pero era más refrescante de lo que había imaginado y se la tragó. Dale le pasó a Latina su bebida, y él se bebió la suya. Después de echar un trago, por fin consiguió tragarse el marisco de la boca y parecía que sólo iba a descansar, pero el sonido sonó más fuerte de lo que esperaba.
-¡Buaaa!
Latina se cubrió la boca con la mano avergonzada y miró a Dale.
-Estaba duro.
-Es verdad. Hay muchos tipos de marisco, creo que los de allí de vino al vapor son más suaves. ¿Quieres probarlos?
-Sí. Parecen buenos.
Al lado de los que habían comprado, el marisco al vapor tenía una esencia como a ajo. Dale consideró comprar los que estaban hechos con alcohol en vez de zumo.
Asombrada por la forma en la que Dale sacaba la carne de la cáscara para comérsela, Latina empezó a imitarle.
-¡Qué rico!
El sabor umami de la carne que masticó le inundó la boca. El sabor a ajo tampoco era demasiado fuerte y era una buena forma de hacer destacar el pescado. Latina abrió la boca todavía comiendo el marisco caliente.
-Vamos a mirar tiendas de regalitos y si aparece otra cosa especial la probamos.
-Sí. Comer así también es divertido.-Sonrió la muchacha, habiéndose divertido de verdad.
La tienda de suvenires para turistas estaba justo en frente de la paradita de la calle. Era una tienda con varios accesorios, incluyendo algunos de otros países. También había tiendas con bienes misceláneos de Raband para ciudadanos extranjeros y otros turistas.
-Después de todo, estamos delante de las posadas de clase alta. Allí es donde se hospedan los mercaderes extranjeros y otra gente próspera.
-¿Ah, sí?
-Raramente se ven nobles, bueno, en realidad, supongo que hay nobles de bajo nivel  aparte de abastecerse, también hay clientes que quieren regalitos u objetos poco habituales.
-Mirar las tiendas del mercado es divertido, pero mirar a las tiendas de allí arriba también lo es.
Para prevenir que la regocijada chiquilla fuese por todos lados, Dale le cogió la mano con fuerza.
-Como hay mucha gente que se excita tanto, también hay ladronzuelos.
Latina puso una expresión de: “oh, no” cuando él la señaló con el dedo.
Después de mirar muchas tiendas y de acabar de comprar un nicho para Rita, fuera se oyó un escándalo. Al notar la conmoción, Dale y Latina intercambiaron una mirada antes de dirigirse hacia fuera, al alboroto.
Siguiendo las miradas de la multitud, encontraron una chiquilla vestida de forma exquisita.
Por sus guardaespaldas y su sirvienta, se podía adivinar que se trataba de la señorita de una familia importante. Sin embargo, a diferencia de alguien de linaje noble, caminaba a paso ligero, mirando las tiendas al andar, como si estuviese gastando una broma.
Estaba en ese período de cambio en el que todavía le quedan pizcas de juventud y en el que usar “jovencita” todavía es apropiado. Su cuerpo delgado vestía un atuendo que daba una impresión de pureza, aunque era algo corto para llamarlo vestido. Además, sus botas de cuero le daban una apariencia dura; no era una de esas jovencitas mimadas de alta cuna.
Su apariencia encantadora cambiaba constantemente mientras miraba los objetos. Era una jovencita capaz de cautivar al público.
-Es la Princesa Rosa…
Latina inclinó la cabeza confundida al escuchar a Dale murmurar eso ausentemente.
-¿La conoces, Dale?
-Ah, no. Nunca la había visto, aunque he oído hablar de ella… No cabe duda. No hay nadie con ese... color de pelo.
La razón por la que atraía la mirada de la gente no era sólo su belleza. Su fascinante cabello con el color de los rayos del sol – donde le daba el sol relucía un rosa pálido, y en las zonas oscuras era más de un rosa oscuro – contenía una vivacidad inigualable.
-¿Materialización mágica…?-Dijo la chiquilla.
-Lo sabes bien… ¿Te lo ha enseñado Cornelio?
-Sí. El profesor me lo dijo. Donde Latina nació hay gente con materialización mágica. Me dijo que la magia materialización es más común entre la raza demonio.
-Sobre las razas, en la raza de los peces escamosos también entran en la categoría en la que es común. Después de todo, los de esa raza son fuertes magos.
-Los que nacen con magia tienen un color de pelo y de ojos bonito, ¿a qué sí?
-¿Tu pelo no lo es…?
-Mi magia no es muy fuerte. El pelo de Latina es igual que el de Rag. Es heredado.-Respondió ella rápidamente.
Al igual que los animales salvajes con magia fuerte se transforman en bestias mágicas, convirtiéndose en amenazas incomparables, las influencias de la magia son también un fenómeno. La gente llamaba “materialización mágica” al matiz vivaz de aquellos humanos con magia fuerte. A menudo se manifestaba en su pelo u ojos, y en ocasiones, incluso afectaba a la piel de la persona en cuestión. Era un color totalmente distinto al de los genes que se pasan de padres a hijos, o nietos. El color tendría un pigmento que una persona no podría tener normalmente.
La raza de los peces escamosos que Dale había puesto como ejemplo eran una raza que excedía en la magia del agua, lo que significaba que muchos de ellos tenían el pelo azul o verde. La raza demonio también era propensa a la materialización mágica. Aunque eso no significaba que todo aquel con magia poderosa tuviese matices brillantes. Entre las otras razas era algo más normal, pero para la raza humana, era una ocurrencia extraña.
-Aunque la llaman la princesa rosada, es la princesa de una región local. En rangos, su familia no es tan buena.
-Qué color tan bonito.
-Sí, se tendría que haber manifestado también en sus ojos. Índigo… Un símbolo del dios de su protección divina… Es una sacerdotisa de alto rango del dios índigo, Nili.
-Dale, sabes mucho de ella…
-Es la amiga de mi conocido. Además, he oído hablar de ella por los rumores.
La imagen de un amigo demasiado serio apareció en su cabeza.
La próxima vez que le vea, voy a molestarle con esto.-Decidió en su corazón.
-Bueno… Latina, ¿sabes cuál es tu capacidad mágica?
-No estoy del todo segura, pero, ¿sabes? Rag era bueno con la magia, pero a menudo decía que no tenía mucha magia. Rag me dijo que en ese sentido éramos iguales.
“Rag”, si Dale recordaba bien, era el padre de Latina. Quizás su excelencia para controlar la magia venía de él.
Seguramente es por eso… No importa lo lista que sea, Latina era muy pequeña antes de conocerme… Si un maestro le hubiese enseñado a usar la magia curativa y un control básico de la magia, entonces…Ese maestro debió ser bastante fuerte.
-¿En tu pueblo había alguien experimentado con la materialización mágica? ¿Cómo era?
-Pelo lila.-Latina murmuró esa respuesta con apariencia tranquila como una adulta.-Tenía un color lila muy, muy bonito.-Continuó mirando a la distancia, muy lejos.

-He oído hablar de la princesa rosada. Dicen que tiene la protección divina de Nili, y que puede curar heridas severas que un mago normal no podría.
La que abrió la boca sobre el tema de la princesa rosada fue Silvia. Latina y Chloe asintieron.
-Qué suerte… Yo también quiero viajar...-Al escuchar a Silvia murmurar eso, embelesada, Chloe y Latina se sonrieron la una a la otra con amargura.
Y entonces…
-¡¿La-Latina?! ¡¿Has vuelto?!
Una voz ruidosa e histérica resonó. Todas miraron hacia el dueño de la voz, de pie, encantado, incapaz de controlar su sorpresa.
-Cuánto tiempo, Rudi.
-Sí. Latina, ¿cuándo has…?
-El profe ya está aquí, hablaremos después.
Latina también sonreía, pero había una diferencia abismal entre la excitación de ambos. Además, con la frase que había añadido ella, Rudi se enderezó y los que les rodeaban no pudieron evitar suspirar.
Rudi seguía igual, sin maña para esas cosas.


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