Capítulo 58: Antipática

-Por cierto, ese lazo es muy mono.
-Sí, ¿sabes? Es un amuleto. Me dijeron que me lo tenía que poner durante nuestro viaje.
Rita miró el lazo de Latina que le sujetaba el pelo y preguntó algo a lo que Latina le respondió felizmente:
-Mis amigos de Tisroh. Lo hicieron ellos y me lo dieron.
-También has hecho amigos. Parece que te has divertido mucho. Qué bien, Latina.
Dale no estaba preocupado, pero al ver la sonrisa de Rita y la de Latina al responderle, en su rostro volvió a tener un aspecto extraño. Kenneth lo notó y mostró una expresión indescifrable.
-¿Latina hizo algo?
-Me llevé la sorpresa de descubrir que habían bestias mágicas viviendo justo al lado de nuestro pueblo.
-Eso es… Menudas noticias nos traes.
-Si la situación no se hubiese llevado bien habría sido peligroso, ¿sabes? No era ningún criadero, era un asentamiento.
-¿Y lo confirmaste tú mismo?
-Sí, fui a echar un vistazo. Pero es verdad que si algún aventurero curioso va a mirarles, sin duda, morirá sin dejar rastro.
-¿Ni tú?
-Hablé con el líder de la manada pero… No me gustaría enfrentarme a él… Seguramente podría en una pelea uno a uno, pero había muchos. Sólo habría empeorado las cosas.
-Ya veo.
-Al parecer, ella estaba interesada en el líder de la manada.
-¿Quién?
-Latina.
-Ya veo.
En medio de la conversación que mantenía con Dale, Kenneth, que había llegado a la misma conclusión, tenía una extraña expresión en la cara, al igual que Dale.
Después de que la regañaran una y otra vez, Latina, que no era una niña incapaz de empatizar con el resto, prometió que si quería ir a jugar con los Lobos del Altísimo, primero le pediría permiso a su tutor.
Como su existencia era un secreto que sólo sabían los líderes del clan, la niña podía ir cuando Dale o la abuela Wenn tenían tiempo libre, pero a pesar de eso, la niña se divertía yendo a jugar con los lobos del Altísimo.
-Latina va a volver a Kroix. Me he divertido mucho. Cuidaos, ¿vale?
-¿Huh…?-Cuando se decidió el día de su partida, Latina decidió contarles la noticia, provocando que el cachorro la mirase con curiosidad.-¿Kross?
-Se llama: “Kroix”. Está muy lejos por ahí, y es una ciudad de humanos. Hay mucha gente y es muy grande. Vivo allí.
Latina señaló hacia el norteste tras comprobar la posición del sol. Kroix estaba en esa dirección general, entre una cadena de montañas peligrosas, todo recto.
-Los niños humanos no pueden volar por los cielos así que es bastante conveniente.
Al parecer, la principal preocupación del líder de los lobos del Altísimo era Latina. Aunque Dale le daba igual.
-Viendo que no tienes ni pelo ni colmillos, y sólo tienes un cuerpecito débil, seguramente hasta la más pequeña de las alimañas podría hacerte daño.
Pum.
Pum.
Por alguna razón, Dale no sentía ningún peligro a pesar de que el enorme carnívoro movía su cola de forma inquieta de un lado al otro, como al principio.
Mientras pensaba en ello, el líder y sus crías, le miraron.
-Usad esto.-Dijo, y señaló muchas plumas que cayeron de donde se había sentado.
-¿Una pluma…?
-Si tienes algo que tenga nuestra magia, ni siquiera las bestias descerebradas se atreverán a acercarse a vosotros.
-Es muy provechoso… Os lo agradezco.
Como los dos lados querían consentir a Latina, fueron capaces de establecer una comunicación que cruzó la barrera de la especie y de una cultura distinta.
Cuando Dale le explicó a la abuela Wenn cómo había conseguido esa pluma…
-Seguramente no lo usarás cuando vayas a cazar, pero solemos meterlos en abrigos para proteger a los animales de los campos o para cuando se viaja.
-Ahora que lo pienso tienes razón.
-Tejemos los abrigos con pelo de los lobos del Altísimo.
Silbó sin querer al escuchar algo tan ridículo, y dijo:
-¿Qué…?
-Gracias a que Latina nos ha traído bastante, no necesitaremos más materiales durante una temporada.
Ahora que lo decía, cada vez que terminaba de cepillarles, Latina metía la montaña de pelo dentro de una bolsa. Con que era una sugerencia de la abuela…
Lo que significaba que cada año, durante el cambio de pelaje, se habían dedicado a coger lo que se les caía.
La piel, colmillos, huesos y demás de las bestias mágicas contenían magia y se les valoraba mucho como ingredientes. Muchos se usaban para crear herramientas mágicas y también eran una rápida fuente de ingresos para los aventureros. Además, si el material provenía de un ser poderoso, como una bestia mística, el valor se elevaría aún más. Si los aventureros de la ciudad supieran que semejante herramientas mágicas hechas con tales materiales se usaban para trabajar en el campo, seguramente llorarían lágrimas de sangre.
-No podemos dejar que la gente sepa de dónde sacamos los materiales, así que no podemos venderlo.
-Cierto…
Después de eso, la abuela sacó una tela larga y delgada de un cajón a su lado.
-He hecho este prototipo. He escogido el trozo de pelaje más fino y lo he tejido para hacer esto.-Una parte de tejido parecía tener un dibujo. Era el diseño tradicional de Tisroh, el emblema de una planta, y encima de eso, había un lazo lujoso bordado.-Ponéosla mientras volvéis, seguramente iréis más tranquilos.
-Si eso tuviera precio… Sería muy ridículo.-Tal vez fuera porque se había usado un trozo de pelaje tan delgado que la textura brillaba tanto. Aunque no fuera una herramienta mágica, a primera vista se notaba que era algo caro.-Será mejor no llevarlo por la calle…
-No pasa nada porque lleves algo especial para los festivales.
Dale alzó la pieza de ropa de propiedades brillantes secretas contra luz, volviéndose sorprendido al escuchar las carcajadas de su abuela.

-O sea, que esto es una nueva herramienta mágica – un lazo.- Dijo Dale.
-Vaya faena.-Comentó Kenneth.
Para los aventureros que se ganaban la vida matando bestias mágicas, seguramente no se trataba de algo demasiado anhelado, pero para los mercaderes y los viajeros era otro tema.
No estaría bien confiar demasiado en ello, pero mientras creyeran que aumentaba la probabilidad de su seguridad, se aferrarían a ello a toda costa, ya que el mundo estaba lleno de peligros.
-Aunque es un accesorio, se nota la seriedad de Tisroh.
-No entiendo mucho de accesorios, pero sé que se ha trabajado mucho para hacerlo.
-Es un trabajo precioso.
Dale se quedó atónito tras escuchar un comentario inesperado a su conversación. Dejó de moverse del todo antes de darse la vuelta poco a poco.
-¿He-Hermione…?
-Cuánto tiempo, Dale. He pensado que ya era hora que volvieras, y me he dejado caer, sólo para ti.
Ahí de pie, había una bella mujercita rubia y con una sonrisa brillante.
-¿Quién es?-Latina inclinó la cabeza y miró a Hermione tomarse tantas confianzas con Dale.
Era una pregunta rara tratándose de Latina, quien normalmente saludaba a la otra persona de inmediato en su primer encuentro. Aunque Latina había sido tan antipática, Hermione dejó escapar una risita, incapaz de resistirse a la jovencita.
-Vaya una pequeña maga. Es tan mona como había oído.
-Latina no es pequeña, jo.-Sus mejillas se inflaron con descontento.
-¿Por qué estás aquí…?
-Como ya te he dicho, he venido por ti. Tengo un mensaje para ti, así que he estado esperándote. Tengo que llevarte a la Capital Real conmigo cuando vuelvas porque se ha decidido que el próximo trabajo lo harás conmigo.
Aun así, que esa persona apareciese de repente ante él le agitó.
-Se te da mal estar con Hermione como siempre, ¿eh…?
-Más que dárseme mal…
-Oh, vaya. Qué malo. ¿No te gusto?
En la voz de Kenneth, más que sorpresa, había una pizca de simpatía, y Hermione, tras escuchar a Dale y a Kenneth, no pareció herida en lo más mínimo.
-Aunque antes solías decir tantas cosas adorables…
-…Por las que seguramente se me dé tan mal tratar contigo. En serio, eres igual a cuándo empecé.
-¿No fuiste tú quién me pidió ser mi pareja?-Girándose hacia un Kenneth perplejo, Hermione hizo una pose, inclinando ligeramente la cabeza antes de preguntar eso.
Las delicadas líneas de su cuello hasta su hombro eran cautivadoras. Era una pose experimentada, la mujer sabía perfectamente cómo posar.
-Mi tipo de mujer es mi esposa.
-Qué bien te conoces.-Hermione, a pesar de todo lo que había dicho, no pareció incómoda, sino que continuó con sus risitas.
Rita, miró a Latina que seguía inflando las mejillas infeliz.
-Bueno…
No cabía duda que esta mujer llamada Hermione tenía las cualidades para hacer infeliz a cualquier mujer. Rita no se sintió mal porque se encargó de ello como si se tratase de un negocio.
-Latina todavía es joven, después de todo.
Rita sonrió amargamente, mientras se enrollaba los regalitos que Latina le había traído de Curvare entre sus manos.

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