Capítulo 26: Hacer que te atragantes

Un gato se había comido el pájaro favorito de Lao furen. En la finca del primer ministro el asunto se volvió importante. Da furen se dirigió a He Xiang Yuan rápidamente. Li Zhang Le, con su querida gata de la suerte en brazos, acababa de entrar al patio cuando escuchó el enfado de Lao furen.
-¡¿Cómo osas traer a esa bestia aquí?!
Li Zhang Le, sorprendida, miró desconcertada al resto. Sin embargo, todo el mundo contenía el aliento y nadie se atrevió a decir palabra. Al escuchar eso, Da furen tosió dos veces.
-Lao furen, puede ser que no haya sido la gata de Zhang Le la que se ha comido a tu pájaro. Podría haber sido un gato callejero…
-¿Gato callejero? ¡¿Y de dónde puede haber venido?! ¡Pues, ves a atraparlo y tráemelo ahora mismo!-La expresión de Lao furen raramente era tan gélida como la de entonces. Estaba tan furiosa que no podía ni hablar bien.
Da furen jamás había imaginado que la furia de Lao furen llegase a ese punto, por lo que no se atrevió a decir nada más. Li Zhang Le soltó a su gata rápidamente y dio unos pasos adelante.
-Lao furen, esta gata de la suerte que me regaló Da ge[1] es un tesoro. Y no es sólo obediente, también es cobarde. Nunca haría algo como esto…
La muchacha no pudo ni terminar la frase sin que Lao furen la interrumpiera escupiéndole en la cara:
-¡Esta mañana ha querido devorar a mi pájaro y no he dicho nada! ¿Y qué dices ahora? ¿Obediente y cobarde? ¡Ya había dicho que no debíamos tener ese tipo de animales domésticos en la finca para mantener a salvo a mi pájaro, pero aun así, tienes uno! ¡Está más que claro que intentas enfadarme! ¡Y ya no hablamos de que ha destrozado las sedas de tu meimei! ¡No ha podido ponérselas ni una vez! ¡¿Dime, cómo piensas compensarlo?!
Li Zhang Le se retorció horrorizada. Mientras tanto, Li Wei Yang se limitó a estar de pie a un lado con apariencia lastimosa. La expresión de Zhang Le cambió.
-¿Le ha pasado algo a las sedas de San mei? Qué casualidad.
Li Wei Yang pretendió no comprender el segundo sentido de las palabras de Zhang Le.
-Da jie, hay que disciplinar a la gata estrictamente. Hoy se ha comido el pájaro de Lao furen y ha destrozado las sedas. ¿Quién sabe si la próxima vez hará enfadar a un noble? ¡Y si se trata de alguien de mente cerrada, ni aunque el gato muera miles de veces, le bastará como pago por su error!
Todos los invitados que entraban y salían de la finca del primer ministro eran oficiales de alto rango y nobles. Si el gato hiriese alguno de esos oficiales sería culpa de la finca del primer ministro. La expresión de Lao furen se agravó. Li Wei Yang parpadeó unas cuantas veces, tímida. –Aunque no podemos culpar al gato de Da jie. Es sólo un animal, ¿cómo va a entender nada? Es culpa mía por no haber tenido cuidado. Tendría que haberme ocupado yo de cuidar esos objetos tan valiosos y no darle la responsabilidad a Hua Mei. Después de todo, Hua Mei todavía es joven y juguetona. Sigue sin tener experiencia en cuanto a ese tipo de cosas.
El humor de Lao furen empeoró. En primer lugar, la gata de la suerte se había comido a su querido pájaro, y después, el mismo gato había roto las sedas que ella misma le había regalado a Wei Yang. ¿Acaso no era así como Li Zhang Le le demostraba su insatisfacción? Cuando ese pensamiento pasó por su cabeza, Lao furen dijo fríamente:
-Con que es culpa de la incompetencia de Hua Mei…
Li Wei Yang miró a Da furen, con aspecto preocupado.
-Esto…
Da furen no se molestó en mirarla sino que le habló a Lao furen.
-Yo envíe a Hua Mei. Su incompetencia es culpa de mi incapacidad para disciplinarla. Por eso he venido aquí para rogar por el perdón de Lao furen, sin embargo, también tengo algo que decir. Yo se la regalé a Wei Yang, así que ella también debería haberla disciplinado. ¿Cómo has podido tolerar su comportamiento osado?-Obviamente, la mujer estaba culpando a Wei Yang por no disciplinar a su nueva criada.
Wei Yang sonrió nerviosamente y dijo:
-Madre, ¿cómo puedes decir eso? Tú me regalaste a Hua Mei. No he podido favorecerla lo suficiente.
Lao furen, de repente, habló con un tono frío:
-¡Eres la matrona de la familia pero no puedes ni disciplinar bien a una simple criada y me obligas a entrometerme! ¡Traed a esa Hua Mei!
Acercaron a Hua Mei con las manos y piernas atadas mientras berreaba. Al verlo, Da furen frunció el ceño.
-¡Aun así, deberíamos darle la oportunidad de explicarse!
Lao furen oteó a Luo mumu que, de inmediato, dio un paso adelante y preguntó:
-¿Tú cuidas de los cofres?
Hua Mei asintió con dificultad.
-Sí, pero hace nada que nubi ha recibido los cofres…
-¡¿Todas las sedas de los cofres estaban rotas?!
-Sí, pero nubi es inocente. ¡Debe haber alguien intentando culparme! ¡Es San xiaojie! ¡Lao furen, debe ser San xiaojie quién intenta implicar a nubi!-Gritó Hua Mei temerariamente, desesperada porque la liberaran del crimen.
Era una criada descarada, ni siquiera le era leal a su dueña. Los ojos de Lao furen surcaron por todos lados.
-Qué criada tan incompetente y vaga, no dejéis que me ensucie la vista.  No quiero escuchar más sus mentiras y sus excusas. ¡Amordazadla y dadle cincuenta azotes como advertencia!
Hua Mei se dio cuenta rápidamente que había dicho las cosas mal. Luchó con todas sus fuerzas y se arrodilló.
-¡Lao furen, nubi sabe que se ha equivocado! ¡Es todo culpa de nubi! ¡Da furen, por favor, salva a nubi! ¡Por favor, salva a nubi! –Repitió inclinada, rogando misericordia y pidiéndole a Da furen desesperadamente que dijera algo para ayudarla. Cada vez que su frente chocaba contra el suelo, las caras de la audiencia empalidecía más.
Li Wei Yang la miró y sugirió tranquilamente:
-Lao furen, ¿por qué no la perdonas por esta vez?
Li Zhang Le frunció el ceño, como si estuviese a punto de decir algo, pero Lao furen la fulminó con la mirada. En realidad, Lao furen no quería castigar a Hua Mei, pero quería usarla para darle una lección a Li Zhang Le.
Da furen se estremeció.
-Lao furen tiene razón. ¡Hay que castigar a este tipo de criada!-Esas palabras sellaron el destino de Hua Mei.
Todas las mumus cubrieron la boca de Hua Mei de inmediato y la arrastraron para afuera. Todo el mundo se estremeció. La expresión de Da furen era retorcida. Hasta el hermoso rostro de Li Zhang Le se volvió blanco como la nieve al presenciar como una de las criadas se llevaba afuera a su querida gata. Lao furen, claramente, no tenía ninguna intención de perdonar a su gata.
Li Wei Yang suspiró mirando las caras de madre e hija, al verlas atragantándose sintió una fresca brisa.
Lao furen echó un vistazo a Li Zhang Le, todavía no se había calmado.
-¡Todas tus sedas serán para Wei Yang! ¡Copiarás la escritura budista cien veces para rezar por mi pájaro!
¿Darle todas sus telas a Li Wei Yang? ¡¿Copiar las escrituras budistas para rezarle a un pájaro?! ¡Lao furen se había vuelto loca!
Li Zhang Le hizo unos movimientos pero Da furen la retuvo cuando dijo.
-¡Di que sí!
Ir contra Lao furen era una desventaja, Li Zhang Le lo entendía.
-Sí, Zhang Le hará como dices.
Los ojos de Li Zhang Le, habiendo perdido a su querida gata y después de que Lao furen la castigara, estaban rojos mientras se marchaba de He Xiang Yuan.
-San mei, tienes muchos trucos bajo la manga para tener a Lao furen comiendo de tu mano.-Dijo con una cara maliciosa llena de veneno.
Li Wei Yang se limitó a sonreír.
-¿Qué dices, Da jie? No te entiendo. Todo  lo que sé es que esta vez Da jie no ha sido precavida. Da jie debería saber que hay que enseñar a los animales, ¿no?
Las manos de Li Zhang Le estaban cerradas en un puño bajo sus mangas. Fríamente, respondió:
-Muy bien, puedes decir eso. Espero que puedas seguir riendo tanto la próxima vez.
Li Wei Yang la miró con inocencia.
-¡Jiejie, bromeas! Copiar las escrituras de buda no es tarea fácil. Jiejie no debería quedarse aquí a perder el tiempo, si Lao furen se entera, ¡se enfadará todavía más!
Li Zhang Le se tragó sus palabras.
Da furen se acercó a ella por un lado con una expresión inquebrantable.
-Zhang Le, no gastes saliva. ¡Vamos!
Li Wei Yang sonrió.
-Wei Yang se despide de Madre y Da jie.



[1] “Da ge”: El “ge” es una partícula que significa “hermano”. Su equivalente japonés – más conocido y popular que el chino – sería “niichan” o “neechan”.

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