Capítulo 51: En el pueblo decorado con flores


La boda del hermano de Dale, York, se acercaba y todo Tisroh estaba inquieto. Ese pueblo – en el campo – no tenía muchas formas de entretenerse por eso, un evento tan grande, fuera de lo habitual, como lo era un día ceremonial, juntaba a todos los aldeanos. Además, el protagonista esa vez era alguien de la familia del jefe, por lo que obviamente, iba a ser algo grande.
Todas las familias del pueblo estaban aireando sus mejores galas y empezando a preparar los regalos. En el aire se podía notar una atmosfera brillante.
Las mejores ropas de Latina eran una modificación de algo de la casa de Dale. Al principio, normalmente no arreglaba la ropa, simplemente solía intentar ajustarla en base a sus cambios corporales y su crecimiento, por eso, aunque la blusa la habían cambiado un poco para que pareciera más formal, el resto solamente lo habían acortado un poco.
Aquel día, Latina también estaba moviendo la aguja en la habitación de la abuela Wenn. Durante la noche, solía estar en la habitación de Dale o en el comedor, pero durante el día al parecer, se había acostumbrado a pasarlo en la cocina o en ese cuarto.
-¡Terminado!
-Véamos…
Latina le enseñó la falda que había terminado de coser con una agradable expresión a la abuela Wenn. La abuela Wenn revisó su costura y con un “mmm”, la aprobó.
-No está mal.
-¿De verdad?
-Sí. ¿Quién te ha enseñado? Seguramente no fue mi estúpido nieto, ¿a qué no?
-Fue la madre de mi amiga.-Latina sonrió amablemente con orgullo mientras le revolvían el cabello.
La abuela Wenn la mimaba y, en cierta manera, era más indulgente que Dale pero a la vez, era alguien estricto cuando tenía que serlo. Dale, en cambio, elogiaba todo lo que hacía con aplausos. Eso la hacía feliz pero, al parecer, Latina, llena de ambición, le hacía más feliz escuchar los elogios de Kenneth o la abuela Wenn ya que eran más exigentes.  Latina era una niña que no era arrogante y podía aguantar un buen juicio.
-¿Cómo va a estar aquí la novia?
-Después de pasar por los pueblos de abajo, cogerán prestada una casa que esté cerca de la entrada del pueblo y empezarán las preparaciones. Aquí tenemos nuestra forma de hacer las cosas. Como se va a ser parte de nuestra familia, tiene que atenerse a nuestras costumbres.
-Oh, sí. Una vez lo vi en el templo de Korumozei – el dios naranja – de Kroix.-Latina buscó por sus recuerdos y miró muy atrás.
La principal deidad del país de Raband era el Dios Rojo, Ahmar, pero como Korumozei era el dios que reinaba sobre la buena cosecha y el dios de los hijos prósperos, también se le podía considerar el dios del matrimonio y la natividad. Precisamente porque no había muchos sacerdotes con protección divina en ese lugar, casi todos los aldeanos estaban preparando ofrendas para adorar a Korumozei. También había un establecimiento para bodas.
-Puede que sea un poco distinto a los de la ciudad.
-¡Tengo muchas ganas de verlo!-Latina parecía feliz con la falda aprobada cogida cerca de su pecho.
Tisroh tenía una cultura única. No sólo sus costumbres sino que hasta su ropa lo reflejaba. En las gruesas faldas con gemas bordaban lazos y, aparte de durante la ceremonia lo normal era llevar un delantal encima, tanto hombres como mujeres llevaban un chaleco encima de la blusa o la camisa, y una faja que decoraban con bordados delicados para hacerlas parecer más formales.
Como los ciudadanos de ese lugar adoraban al dios de la tierra, los bordados de sus ropas formales tenían, obviamente, dibujos de flores y como no eran algo que se podía hacer en un día, solían heredarse  y las madres solían pasarse mucho tiempo para acabar uno para sus hijos.
Al parecer, una de las alegrías de Latina era ponerse ropa a la que no estaba acostumbrada. Era una chica a la que le gustaba vestirse bien.
-¿Me queda bien? ¿No es raro?
-Cómo eres tan mona te queda fantástico.
No hubo mucha diferencia entre los comentarios de la abuela y del nieto.
-Latina, eres tan mona…
-Sí.
-Cuando llevas la ropa de nuestro clan haces que parezca tan especial.
-Sí.
-Tú pareces más la protagonista que la novia.
-Sí.
-Estúpido hermano mayor y abuela. Parad.
York les contestó de esa forma al nieto y a la abuela el día de la boda.
Latina vestía un conjunto completo de ropas de Tisroh que se había arreglado ella misma. Además, para hacer que pareciera más formal, llevaba un enorme broche de gemas en su pecho. El clan de artesanos de Tisroh era muy familiar con la joyería. Obviamente, era algo que Latina había cogido prestado, pero era magnífico y pegaba con el jefe del clan.
Los hombres y las mujeres solteras se decoraban aún más con flores frescas. La mayoría de las mujeres se las ponían en la cabeza, mientras que los hombres se las ponían en el sombrero. La diferencia entre los solteros y los casados también era notable en la faja alrededor de su cintura. Los solteros tenían un dibujo de flores, mientras que los casados vestían fajas con dibujos de frutas.
Las ropas del protagonista de aquel día, York, no eran muy diferentes a las de los demás hombres. Ponerse joyas para mantener en su sitio la estola y llevar un cuchillo en la cadera se adecuaba con el estilo de Tisroh. Lo único que permitía notar que era el protagonista de aquel día era el bordado de su faja. Únicamente el marido llevaría en su faja fruta y flores a la vez.
-Todavía tienes una flor, eh. Tu hermano pequeño te ha ganado de pasada.-Le decían al hermano del protagonista de aquel día, Dale.
Latina estaba adorable, tanto, que empezó a decir cosas de padre amoroso. La niña estaba particularmente hermosa con sus cabellos plateados y flores frescas, y aunque se podía decir que su belleza era por el uso de las vestimentas de Tisroh, le sorprendió gratamente.
-Dale también es genial.
-Aunque es una lástima que aún sea una flor.
Sólo pudieron hablar como si nada hasta que empezó la ceremonia, y entonces, cuando los sonidos de las campanas anunciaron la llegada de los novios, la atmosfera cambió completamente a una más nerviosa.
Los que tocaban las campanas era la familia de la novia que parecía extremadamente nerviosa al no estar muy familiarizada con las costumbres de Tisroh. Las gentes de Tisroh les dieron la bienvenida desde los las aceras de la calle escampando pétalos por el camino.
Menos cuando se tenían que encerrar por las nevadas de invierno, se podían celebrar bodas en cualquier estación del año, pero como se puede imaginar, celebrar la boda en primavera es lo mejor. En ese tiempo de la estación, se da la bienvenida a la primavera y por tanto, hay montones de flores completamente florecidas que se puedes dispersar para su felicidad.
Cuando los anunciantes llegaron delante de la familia del novio, el sonido de las campanas se hizo más ruidoso. Y, en ese momento, cuando la familia del novio salió, Latina abrió los ojos de par en par, al ver el vívido camino que se había dibujado en medio de Tisroh.
Amarillo, rojo, rosa, blanco… Y cuando las sombras oscuras y claras de los colores se juntaron, no se puede ni describir con palabras.  El camino que tenía que caminar la novia se había teñido de muchos matices.
El aire también se llenó de una dulce fragancia gracias al viento que soplaba los pétalos de las flores.
-Qué guapa…-Un suspiró se le escapó a Latina mientras miraba hacia cierta dirección.
Los hombres de Tisroh sostenían un asiento de cañas ornamentado donde estaba la novia sentada.
La novia, decorada con ornamentos extravagantes y bellas ropas con bordados complejos, llevaba un sombrero naranja encima de la cabeza. El color de Korumozei. Y una abundante cantidad de flroes frescas.
Balanceándose de un lado al otro. El palanquín de la novia avanzó sobre las flores.
Detrás, mucha gente vestida con ropa distinta a la de Tisroh avanzó, seguramente era la familia de la novia.
-La novia… Qué guapa…
Latina tenía las mejillas teñidas de rosa y miraba con admiración.
Dale, por su parte, se sentí identificado con el padre de la novia que estaba detrás de la misma, con apariencia alegre porque como jefe del pueblo, era un evento favorable para su pueblo casarse con Tisroh, pero, aun así, tenía una apariencia compleja.
¿Qué haría si Latina anhelase ser una novia…? Si le diese por traerse un imbécil de la calle y dijera que se casa con él, entonces, seguramente no me importaría hacer a ese tío parte de las calles. Por lo menos, no lo permitiría, si ese alguien no es mejor que yo… Pero, si estuviese en contra, eso haría a Latina odiarme… ¿Qué hago? Voy a llorar.
-¿Por qué pones esa cara?-La pregunta de Randolf le dio donde duele.
Randolf aceptó la campana de los anunciantes y se saludaron con una reverencia. Las puertas se abrieron y dirigieron el palanquín donde estaba la novia dentro de la familia del novio.
Los zapatos de la novia no tenían ni una pizca de suciedad. Para Tisroh, la tierra era algo espantoso y un dios. Toda esa cadena de ceremonias era para que se escoltase a la novia a salvo hasta la casa del novio sin que los dioses la secuestraran. Después de eso, empezó el banquete.
Los aldeanos se acercaron uno por uno a dar sus bendiciones delante de los recién casados que estaban sentados uno al lado del otro en una plataforma. Los adultos llevaban un regalo de celebración, pero aparte de ellos, el resto trajo un aro de flores.
Latina también les saludó tímidamente con una flor naranja en las manos.
-Felicidades.
La novia recibió la flor que le habían dado y respondió con una tensa sonrisa. Entonces, la puso encima del montón detrás de ella que era, la prueba, de la gran cantidad de gente que había pasado.
Finalmente, ofrecer esas flores – la expresión de las bendiciones de sus alrededores – ante el altar de Korumozei selló el final de la ceremonia.
En la cultura de Tisroh, las flores eran vistas como algo extremadamente importante.


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