Capítulo 48: Sus pensamientos sobre el regreso de su hermano

Había pasado mucho tiempo desde que había estirado la cuerda de un arco con las manos, pero la flecha – que cortaba el aire – llegó al objetivo, tal y como había planeado.
-Muy bien.-Gruñó satisfecho sin pensarlo.
Detrás de él, sus compañeros cazadores le colmaron de elogio ante la visión del pájaro caído por su flecha.
-No te has oxidado para nada, ¡eh! ¡Dale!-dijeron.
Dale formaba parte del grupo de cazadores. En Tisroh no había cazadores – gente que se especializaba en cazar. El trabajo de cazar pájaros y bestias mágicas para comida y materiales, era un trabajo que se le asignaba a todos los del clan. Casi cada día muchos jóvenes y veteranos salían a cazar en un grupo que formaba la organización que se ocupaba de entrenar a los perros – Suna.
El acto en sí también servía para vigilar los alrededores del pueblo. En la situación en que descubrieran una bestia mágica extraordinariamente fuerte, pedirían ayuda al pueblo y, usando una táctica de onda, la derrotarían con muchos grupos. Eso significaba que el clan entero era un grupo de cazadores excelentes, y ser el líder, responsable de la caza, era el trabajo del siguiente jefe del clan.
-Si vas a asumir el control y dirigir, entonces, ¿me puedo quedar a hacer el vago?
-No digas tonterías, esto es tu trabajo.
Dale se sorprendió al escuchar a York murmurar eso desde detrás de él.
Era verdad que antes de que se marchase del pueblo quién estaba a cargo de la caza era Dale. Ya que todavía era joven por aquel entonces, requería ayuda de los veteranos pero con el tiempo consiguió experiencia de cómo dirigir a la gente como líder.
-Eres tú quién será el próximo jefe.
Ante las palabras de Dale, York se sumió en silencio con una expresión compleja. El hermano mayor volvió a sonreír amargamente con apariencia preocupada al ver a su hermano que “todavía no estaba listo para el trabajo”.
Las montañas de la región de Tisroh estaban repletas de abundancia. En otras palabras, se podía decir que tenían la fuerza para apoyar una gran variedad de formas de vida. No era extraño que cuando salían a cazar regresaran con buenos resultados. Se podría decir que era porque la gente de Tisroh eran cazadores excelentes, pero eso era normal para ellos. No pensaban que su clan era particularmente habilidoso en la caza. Sin embargo Dale, que había salido al mundo exterior, lo sabía. También sabía que el hecho de que los veteranos le hubiesen elogiado significaba que, en cuanto a arquería se refiere, era lo suficientemente bueno como para estar orgulloso de ello.
Los que recibían el título de “Reki” eran guerreros que se marchaban al mundo exterior para convertirse en protectores del clan desde afuera, dado que su clan tenía conocimientos limitados del mundo.
Dale le había dado el pájaro que había cazado a Latina a quién miraba felizmente ya que ya habían cazado mucho más de lo que necesitaban.
Dale visitó el despacho de su padre después de esperar a que llegase la noche.
El trabajo de Randolf, que diligentemente se encargaba de ser el jefe del clan, se extendía desde diversos asuntos en el pueblo a negociaciones con mercaderes extranjeros, además, no era raro que se estuviese en su despacho hasta la noche.
Como jefe del clan de Tisroh, no gobernaba sobre las gentes, sino que más bien, cargaba con la molestia de mantener el clan para hacerlo próspero.
-¿York todavía siente esa obligación conmigo…?
Las palabras de Dale hicieron sonreír a Randolf con ironía.
-¿Hasta tú lo ves?
-Sí. Conseguirle una mujer también ha sido para darle un empujoncito, ¿verdad?-Dale le sonrió a su padre de forma similar.
-El próximo jefe, obviamente, ibas a ser tú… Después de todo, eso es lo que todo el mundo, incluso vosotros, pensábamos.
-Sí.
-Así que cuando el jefe dictó que el rol de “reki” era tuyo, todo el mundo se quedó confundido.-Continuó el padre mirando a su hijo.-Después de todo, pensaban que si uno de nosotros iba a ser “Reki”, ese iba a ser York.
-Si se hubiese tratado del “reki” normal, seguramente no habría pasado nada, pero tener la oportunidad de negociar con un duque no habría sido posible de no ser por mi habilidad de hablar con los dioses. La abuela hizo la decisión correcta.
La causa de la sonrisa amarga de Dale era por pensar lo que su hermano era y siempre había sido en el pasado.
Como hermano mayor y primogénito, se involucró completamente en el rol y descartó todas las dudas sobre su viaje. Como padre, en lo más profundo de su corazón creía que Dale, realmente, había crecido aquellos últimos años. Sin embargo, ese no era el momento padre-hijo adecuado para decirlo.
-El duque también me ha contado todo sobre tus trabajos. El reki de ese sitio también me ha informado que Tisroh ha conseguido el apoyo de la familia real, aunque no sea oficial.
-¿Sí…? Después de todo, sólo he hecho mi trabajo. Si York pudiese ser así…
Al decir eso, se dio cuenta de los problemas que le había estado causando a su hermano pequeño durante todos aquellos años y, una vez más, sonrió tristemente.
-No te tienes que preocupar más por mí…
-¿Esa chiquilla te ha ayudado?
El hijo hizo una mueca al escuchar las palabras de su padre.
Cuando pensaba en la pequeña y adorable niña, en su querida hija, siempre le embargaba un sentimiento cálido y su expresión se relajaba de forma natural.
-Latina es… mi medicina. Esa chica siempre sabe qué tiene que decir.
Al volver a su habitación, Latina estaba volviendo a leer su diario. Como las noches de Tisroh se habían empezado a enfriar, llevaba un cárdigan calentito que había tomado prestado y, como las mangas eran largas sólo se le veían los dedos.
El vestido que llevaba en la habitación era algo que la abuela Wenn había preparado rápidamente sólo para ella. Era algo que Latina necesitaba para quedarse ahí durante los siguientes meses.
-Hey, Latina…
-¿Mm?
-¿Eres feliz ahora mismo?
-¿Dale?
Latina se quedó perpleja. Tal y como había pensado, debió ser demasiado repentino. Cuando él pensaba en cómo explicarlo, ella sonrió.
-Latina es feliz. Después de todo, estoy con Dale.-Seguramente no sabía de su mirada llena de confianza imperturbable, ni de sus palabras que le aceptaban a él completamente, ni del hecho de que era alguien irreemplazable para él.-Dale, ¿eres feliz?
-Sí… Si tú dices que eres feliz, entonces yo soy súper mega feliz.
Con la respuesta de Dale, la gran sonrisa de Latina se amplió todavía más.
Lo que siempre le apoyaba y que, además, era la razón por la que seguía adelante, era esta chiquilla.
Quién le apoyaba para que pudiera seguir siendo él mismo, era esta chiquilla.
En algún momento, se había convertido en una parte indispensable e importante de su vida.
-Miras mucho ese diario, ¿no…? ¿Es un diario?
-Sí.-Dijo, abrazando el diario entre su pecho como si fuera algo importante.-Sabes, como Latina es muy feliz ahora mismo, lo estoy escribiendo para no olvidarme.
Una expresión madura – una que era capaz de hacer porque había aceptado su destino – y una expresión como si mirase el futuro, estaba en su rostro.
-Aunque algún día Latina se separe de Dale y los demás, aunque Dale me odie algún día, Latina ahora mismo es muy feliz, así que me estoy asegurando de no olvidar este momento.
Quizás él malentendió el significado tras esas palabras, o quizás no quiso aceptarlo, pero Dale evitó responder a propósito. El motivo por el que evitó el tema de la diferencia entre su longitud de vida, fue porque negarlo no tenía sentido.
-No creo que vaya a odiarte nunca, Latina.
-Pero no lo sabrás hasta que crezca.-Con una pizca de dolor en la voz, continuó.-Sabes, si Latinas se convirtiese en una chica mala al crecer, creo que me gustaría que Dale me parase.
Tal y como esperaba, lentamente estaba madurando más y más. Para que Dale aceptase incluso los pecados de ella, tenía que hacer que los viese directamente, para que ella pudiese intentar aceptarlos.
-Sabes, si Dale le dice a Latina que pare, entonces Latina sabrá que está siendo mala.
-Puede que no sea tan adulto como tú piensas, ¿sabes?
Después de que se les escaparan esas débiles palabras, Dale entró en pánico e intentó buscar palabras para cubrirlas. A pesar de eso, Latina aceptó esas palabras.
-Aun así, Dale es el número uno de Latina.
Dale rezo porque esta niña sea capaz de vivir felizmente. No dirige el deseo a nadie en particular, es sólo su ego. Proteger la felicidad de Latina se había convertido en el mayor impulso para contenerse a sí mismo y seguir adelante.
-En vez de mí… Quién es increíble eres tú, Latina…-Susurró en una voz tan baja que fue casi inaudible. Se trataba de algo que no podía murmurar por el vago trazo de orgullo que tenía como su padre.



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