Capítulo 9: Rodeada de flores

Luo Mama le devolvió la capa a He Xiang Yuan e hizo que el resto de sirvientes las dejaran a solas. Entonces, le dijo a Meng Shi:
-Lao Furen, hay algo que debo decirle.
Meng Shi notó la expresión seria de Luo Mama y asintió.
-¿Qué pasa?
Luo Mama le contó al detalle todo lo que había ocurrido.
-Aunque no debería preocuparme por este tipo de cosas, San xiaojie da mucha pena. No tenía ni idea de eso, y hasta tiene la capa como un tesoro. Después de todo, sigue siendo una niña. No sabe que hay que ser precavida con el resto.
Meng Shi sospechó cuando cogió la capa mientras escuchaba a Luo Mama. Pasó las manos suavemente por la capa dos veces y tuvo una sensación extraña. Miró hacia abajo abruptamente.
-¿Mmm? ¿Esto qué es?
Debajo de la cálida capa de piel de visón había un área espinosa que perforaba la piel. Tras inspeccionar más de cerca, se percató que no era piel, sino muchas agujas pequeñas. Las agujas eran muy finas. Si no prestabas atención no lo notabas.
-¿Por qué tiene estas cosas?-Meng Shi frunció el ceño.
-San xiaojie, al fin y al cabo, es una jovencita. No sabe de estas cosas. Las agujas son tan pequeñas que no se ven a primera vista. Sin contar que la piel ha ayudado a taparlas. La persona que lo lleva no lo nota pero, a cada pequeño movimiento las agujas se clavarán en su piel.
-¡Esas malditas criadas! ¡¿Cómo se atreven a hacer algo así?!-Rugió Meng Shi, furiosa.
Aunque no había estado ahí para cuidar de Li Wei Yang cuando crecía, la joven seguía siendo su nieta. Sin contar, que era una niña delicada y bien educada. La cría acababa de volver a la finca y, aun así, ¿quién había tenido el valor de hacer un complot en su contra? Meng shi se quedó pensativa un tiempo. ¡Aparte de Da Furen Jiang Shi, nadie habría tenido las agallas de hacer algo como esto!
La expresión de Meng Shi se oscureció.
-Se regaló esta capa justo delante de mí. ¿Intenta buscarme problemas?
Luo Mama raramente veía el estado enfadado de Meng Shi. Se apresuró a bajar la cabeza.
-Lao Furen, queda la alternativa de que no sea cosa de Da Furen. Da Furen ha tratado a San xiaojie con amabilidad-…
-¿Amabilidad? Esa niña no ha nacido de ella, ¡¿así que, qué importa si hay o no amabilidad?! Pensaba que era alguien de antecedentes nobles, qu entendía qué hacer y qué no hacer y que no doblegaría como los otros pero, al parecer, ella también se ha vuelto una atolondrada. Nuestra familia no puede permitir que se extiendan rumores de que abusan y maltratan a las hijas de las concubinas. Luo Mama, ves y llévale a San xiaojie, Mo zhu.
-Sí.-Respondió Luo Mama de inmediato.
Lao Furen era alguien que en raras ocasiones cuestionaba los asuntos interiores de la finca, pero también era alguien de frío semblante pero interior irascible. Si había algo que no podía dejar pasar, definitivamente, haría algo. Si eran un puñado de agujas, todo lo que tenía que hacer era quitarlas. Sin embargo, a Lao Furen le preocupaba que Da Furen hiciera algo más si se propagaban las palabras, además de dañar la reputación de todas las generaciones de los Li. Afortunadamente para San xiaojie, esta vez la gente de Lao Furen estaría de su parte. Da Furen tendría que pensárselo dos veces antes de hacer cualquier movimiento contra Wei Yang.
Meng Shi reflexionó un poco más y dijo:
-Como ya has traído la capa aquí, quítale todas las agujas antes de devolverla, pero no le digas ni una palabra a San xiaojie.
-Sí.-Respondió Luo Mama.
En ese momento, Li Wei Yan se dirigía al jardín de flores con una criada guiándola delante de ella. Por el camino, la joven había estado inquieta. Estaba llena con incertidumbre por el impacto de esas pequeñas agujas. La verdad era que lo de las agujas no era cosa de Da Furen. Esa mujer no actuaría sin considerar los efectos que eso tendría sobre su persona primero. Las agujas eran parte del plan de Li Wei Yang. Había enganchado las agujas cuando nadie miraba. Usando esa oportunidad, quería dejar saber a Meng Shi cómo, en realidad, Da Furen era una falsa, una hipócrita.
Justo entonces, una vez resonó desde el lado opuesto del estudio. Era la voz de alguien recitando un poema, una voz fácil de escuchar que asustó a Wei Yang.
-¡San xiaojie, esa es Da xiaojie recitando poemas con el resto de xiaojies!-Explicó Hua Mei. Li Wei Yang la miró en silencio.
Creyendo que Wei Yang la escuchaba, Hua Mei continuó:
-Nuestra Da xiaojie es como un hada de los cielos. No sólo es amable y misericordiosa, encima sus talentos son excepcionales. Se le da bien todo. Antes, las xiaojies no leían libros ni poemas, pero Da xiaojie fue a Da Laoye y dijo que hasta las chicas deberían estar un poco educadas. Por eso, Da Laoye viajó al monte Yan e invitó, personalmente, a la profesora más famosa. ¡Ese tipo de hospitalidad especial es seguramente única aquí, en Da Li!
Li Wei Yang puso la mano en la barandilla mientras lo apretaba en silencio. Una mueca casual apareció en su rostro.
-¿En serio? Dajie es muy capaz.
De repente, se escucharon risitas desde la distancia.
-¿Quién eres? ¿Por qué no te he visto nunca?
Li Wei Yang miró en esa dirección y vio a dos niñitas vestidas exquisitamente que se acercaban lentamente desde el otro lado donde estaba el estudio. Una de ellas, la que le había hecho la pregunta, la señalaba. No quería encontrarse con esa gente demasiado pronto, pero al parecer, estaban justo delante de su puerta. Ella sonrió, quizás, la historia se repetía.
-San xiaojie, quien le ha hablado es Wu xiaojie. La que está a su lado es Si xiaojie.-Le recordó Hua Mei entre susurros.
EN un abrir y cerrar de ojos, Wu xiaojie y Li Chang Xi ya habían aparecido delante de sus narices. Chang Xi vestía un vestido azul pálido de manga corta. En su cabello había un broche ricamente elaborado y colgando de su cuello había un collar de oro puro con joyas incrustadas. Tenía una cara alargada y ovalada, con los ojos algo sesgados y, entre sus cejas, tenía un pequeño punto. Sus mejillas eran rosadas y cuando reía su boca se separaba revelando filas de dientes puramente blancos. A primera vista, era difícil que no te gustase.
Al lado de Wu xiaojie había otra joven parecida, aunque esta vestía de rosa. Sus rasgos eran similares a los de Li Chang Xi, pero más gentiles. Se trataba de Si xiaojie, Li Chang Xiao.
-Si mei[1], Wu mei.-Li Wei Yang sonrió pareciendo inocente y tímida. La luz de la tarde le iluminaba la cara haciendo radiar su bellea.
Si xiaojie, Li Chang Xiao, asintió y sonrió cordialmente a Wei Yang. Por otra parte, Li Chang Xi reía burlona y arrogantemente.
-Acabas de volver y ya nos llamas “meimei”. ¿Quién te ha dicho que nos puedes llamar así?
Li Wei Yang parpadeó y dijo:
-¿No os puedo llamar meimei? Entonces, ¿os tengo que llamar jiejie?
Eso pilló desprevenida a Li Chang Xi que frunció el ceño de inmediato mientras miraba de arriba abajo a Li Wei Yang. Notó que, en realidad, se podía considerar a Wei Yang bastante atractiva. Tenía piel suave de porcelana, cabello negro como la tinta y cejas perfectamente dibujadas. Era completamente distinta a la imagen de pueblerina que Chang Xi tenía en mente. De repente, se sintió infeliz.
-¿Qué significan tus palabras? ¿Buscas problemas?
“¡La persona que los busca eres tú!”. En los negros y oscuros ojos de Wei Yang había una pizca de frialdad. Sin embargo, vino y se fue tan rápido que no se notó. Por fuera ella siguió sonriendo.
-Si meimei, tengo que saludar a padre. No te metas en mi camino.
Li Chang Xi pensó que Li Wei Yang estaba siendo una cobarde y se enfadó todavía más.
-¡Miserable nacida en febrero! ¡¿Cómo te atreves a hablarme así?!
Si xiaojie y Wu xiaojie eran como Li Wei Yang, hijas de concubinas. En su anterior vida, Li Wei Yang no entendía porque Li Chang Xi siempre se metía con ella, sobretodo porque ella no le había hecho nada a Li Chang Xi. No obstante, ahora por fin entendía el porqué. En esta vida hay gente que simplemente disfruta de crear drama. Cuando todo está en calma y tranquilo, esa gente intenta planear algo para acabar con ello. Sin decir que ella era una nueva que acababa de regresar. Si no la molestaba e intentaba subyugarla ahora, en el futuro, ¿cómo iban a hacer lo que les viniese en gana?
En el rostro de Li Wei Yang no había ni una onza de enfado, sólo una sonrisa tranquila.
-Es verdad, nací en febrero. Wu mei, ¿qué opinas de mi cumpleaños?
Al ver que Li Wei Yang no se alteraba, Li Chang Xi se irritó todavía más. Estaba a punto de decir algo cuando, de repente, una voz gentil habló:
-Chang Xi, San mei acaba de volver. ¿Cómo puedes ser tan grosera con ella?
Al escuchar esa voz, Li Wei Yang sintió un escalofrío. No sería capaz de olvidar esa voz ni aunque pasaran cien años.
Li Zhang Le.
Ella se dio la vuelta lentamente. Sus ojos se posaron en la inequívoca elegante belleza que se acercaba a ellas…



[1] En chino “”, significa hermana pequeña.

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