Capítulo 21: Todo teatro

El doctor Lin le aplicó el ungüento a Li Chang Xi mientras ella le miraba con una mirada esperanzada. El doctor suspiró y dijo.
-Wu xiaojie, es imposible que se cure y vuelva a estar cómo estaba antes.
La expresión de Li Chang Xi cambió de golpe. Tiró la taza de té al suelo y gimoteó. Si yiniang, Zhou shi y Li Chang Xiao corrieron pañuelo en mano.
Los fríos ojos de Da furen miraron a Siyiniang Zhou shi. Zhou shi venía de Jiang Nan. Hablaba con elegancia y gentileza. Hasta la manera con la que se comportaba era delicada. Tenía talento para la poesía y las obras de arte. Además, tenía una figura muy atractiva, voluptuosa y llena de curvas, incluso desde antes de que diese a luz a Li Chang Xiao y a Li Chang Xi.  Por eso, Li Xiao Ran la mimaba.
Mirando a ese trío de madre e hijas, Li Zhang Le frunció el ceño ligeramente. No obstante, el mero movimiento de su ceño hizo que el doctor Lin jadease. Era obvio por qué siempre se decía que la hija del Primer Ministro era con un hada.
Da furen tosió suavemente haciendo que el doctor Lin saliese de su trance.
-Doctor Lin, Wu mei todavía no se ha casado. La belleza de una mujer es importante para ella. Por favor, haz todo lo que puedas para ayudarla. Y también, guarda el secreto.-El tono de Li Zhang Le era suave y fluido.
El doctor Lin pensó que Da xiaojie no era sólo muy hermosa, sino que también era amable. Esa combinación era muy rara. Junto las manos y dijo:
-Da xiaojie, en cuanto a la cicatriz de Wu xiaojie, haré todo lo que pueda. Y en cuanto a lo de mantener este secreto, esta no es la primera vez que trabajo para Li jia. Da xiaojie, no se preocupe.
Li Zhang Le asintió y entonces, ordenó a un criado que le acompañase a la puerta. En la habitación seguía el sollozo.
-¿Por qué lloras? ¿No has asustado ya a suficiente gente?-Preguntó Da furen fríamente.
Li Chang Xi estaba agraviada. Jadeaba hasta el punto que le costaba respirar. A su lado, Si yiniang presenciaba la escena dolorida. Tenía resentimiento en sus ojos.
-¡Furen, tienes que vengar a Chang Xi!
Da furen golpeó la taza de té en la mesa. Su expresión era de enfado.
-¡Vengar, vengar! Todo lo que conoces es la venganza. Esto ha pasado porque Wu yatou ha fracasado, sino, las cosas no habrían acabado así.
Si yiniang se congeló y, entonces, empezaron a caer lágrimas de sus ojos.
Esa era la cara que Da furen odiaba más de Si yiniang. La única razón por la que aguantaba a esas tres era porque en adelante, las usaría.
-Si yiniang, no hace falta que agonices. Madre no ha dicho que os vaya a ignorar tampoco. Sin embargo, San mei es muy buena hablando. Sin decir, que padre también cree en la inocencia de San mei. Aunque madre quiera defender a Wu mei, no hay nada que podamos hacer.-Afirmó Li Zhang Le. Sus palabras iban, obviamente, a por Li Wei Yang.
Tal y como esperaba, Si yiniang mostró una expresión de odio.
Estaba claro que Xiao Wu era quien había molestado a San jie en primer lugar. En consecuencia, el karma había ido a por ella. La esquina de la boca de Si xiaojie, Li Chang Xiao, se curvó, pero no pudo musitar ni una palabra.
El tono de Da furen se volvió más amigable.
-Wu yatou ha crecido conmigo. Verla herida de esta forma… ¿Cómo puedo no sentir dolor? No esperaba que Wei Yang, siendo tan joven, fuera tan malvada y mezquina. Ahora ha echado a perder la belleza de Wu yatou. Pero, ahora mismo, es la confidente de Lao furen. Laoye también confía en ella. Aunque tengo alguna idea, no podré usarlo… Dadme tiempo para pensar sobre esto.
Si yiniang reprimió el sentimiento de odio y ayudó a levantarse a Li Chang Xi. Li Chang Xiao se giró y miró a Da furen que seguía sentada dentro de la habitación. Sintió que, aunque Da furen tenía esa cara, debajo de esa máscara, había algo muy frío.
Li Zhang Le miró como sus figuras siluetas se alejaban y su mirada se heló.
-Madre, lo que ha pasado hoy…
Da furen chirrió los dientes con rencor.
-¡No esperaba que esa San yatou fuese un personaje tan peligroso!
-Si madre quiere hacerle las cosas difíciles, hay muchos métodos para ello. Deberíamos esperar una oportunidad cuando Lao furen y padre no estén en casa para matarla directamente.-Li Zhang Le disfrutó de su taza de té casualmente pero su voz sonó como si estuviese matando a una hormiga. Si en esos momentos hubiese habido otra persona, esta no podría creerse que tales palabras maléficas hubiesen salido de la boca de la famosa preciosa hija Da xiaojie del Primer Ministro.
-Aunque tu padre no lo dice abiertamente, ya sospecha de mí. Si hago algo ahora  mismo, les estaré dando a los demás la oportunidad de darme en mi debilidad. Si pierdo más de lo que gano... Será mejor que le deje a otro el trabajo sucio.
La hija, naturalmente, era quién conocía mejor a su madre. Li Zhang Le adivinó la intención de Da furen. Sonriendo, dijo:
-Si yiniang es bastante mala. ¿Nos dejará manipularla?
Normalmente, no lo hubiera hecho pero ante tal situación… Da furen sonrió.
Da xiaojie era la más preocupada por el accidente de Wu xiaojie, cada día iba a visitarla. No sólo eso, sino que también le preparaba la comida. Lamentaba no haber cuidado de su hermana pequeña. Incluso había cogido el nido de aves que Da furen le había dado, lo había preparado escrupulosamente, y se lo había llevado a Li Chang Xi. Todo el mundo lo vio y sintió que Da xiaojie era muy compasiva y abierta de mente.
Durante ese tiempo, no le paso nada a Li Wei Yang. Dormía y comía normal. No le preocupaba que Da furen o Si yiniang la molestasen porque conocía la personalidad de Li Xiao Ran. Después de ese accidente, su padre, el Primer Ministro, sabría que había alguien en la finca con segundas intenciones. Por fuera, Li jia siempre había tenido una jerarquía armoniosa y estricta, pero ahora que habían amenazado la vida de alguien, si pretendía no verlo su reputación, estima y carrera se verían afectadas. Nadie en la finca podría escapar tampoco, así que como era de esperar, eran tiempos tranquilos en Li Jia.
Sin embargo, aunque esa gente no fuera a buscarla, no significaba que ella fuera a hacer lo mismo. Medio mes más tarde, la primera vez que fue a Shuang Yue Ge, los aposentos de la luna gemela, para ver a Li Chang Xi, se encontró por pura coincidencia con Li Zhang Le saliendo de la habitación. Bajo el sol se podía apreciar que se había maquillado la cara con cuidado, haciéndola todavía más encantadora. Vestía un vestido de seda con bordados de flores. Con un simple vistazo, estaba claro que el vestido largo de peonías estaba hecho de capas y capas de belleza.
Li Wei Yang parpadeó muchas veces, con una sonrisa radiante en los labios.
-Da jie.
Li Zhang Le sonrió y asintió. No hubo ningún cambio en su expresión cuando le preguntó:
-San mei, ¿has venido para hacerle una visita a Wu mei?
Li Wei Yang asintió.
-Da jie parece estar feliz. ¿Hay buenas noticias?
Li Zhang Le parpadeó bellamente. Había una pizca de felicidad escondida en sus ojos.
-Ya casi llega final de año. Da ge vendrá pronto. ¿No lo sabías, San mei?
Cuando acabó de hablar, la criada a su lado se pronunció para recordarle que Da furen la esperaba ansiosa. Li Zhang Le hizo una mueca y se fue.
Li Wei Yang miró como su figura se marchaba. La estaba contemplado cuando Zi Yan, a su lado, suspiró suavemente.
-Da xiaojie es tan bonita…
-¿Da shaoye volverá pronto?-Bai Zhi preguntó.
El interés de ambas criadas era muy distintos. Li Wei Yang miró a Bai Zhi impresionada brevemente. En sus labios había una sonrisa congelada apenas notable. Exacto. Da shaoye de los Li, el hijo biológico de Da furen, Li Min Feng volvía. En su primera vida, él había sido un buen amigo de Tuo Ba ZHen, su confidente y leal súbdito. Recordó el caos en su vida pasada, recordó cuando se arrodilló y le rogó pero él simplemente le cerró la puerta en sus narices y se negó a verla diciéndole una sola frase:
“¡Sólo eres la insignificante hija de una concubina, te sobrestimas!”
Sobrestimarse…
Li Wei Yang levantó la cabeza y miró el brillante sol. De repente, se dio la vuelta y caminó hacia Shuang Yue Ge. Bai Zhi dijo abruptamente:
-¡Xiaojie! ¡Wu xiaojie, ella…!
Li Chang Xi iba a berrear y gritar con toda la fuerza de sus pulmones.
Li Wei Yang no se dio la vuelta y simplemente, sonrió.
-Vamos a la montaña porque sabemos que hay tigres en ella. Vamos. Tengo mis propios motivos.

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