Capítulo 20: Belleza arruinada

-¡¿Qué has dicho?!-Li Xiao Ran estaba estupefacto.
La cara de Li Wei Yang era rosada y sus ojos claros.
-Padre, he visto a San di jugando en el jardín de flores. Después, San furen le ha regañado diciéndole que está mal que haya estado correteando por todos lados y que hasta haya perdido los zapatos sin saber dónde.-Como si acabase de notar el par de zapatos, sonrió rebosante de felicidad.-Ay, ¿así que han estado aquí todo el tiempo? Qué travieso ha sido San di por jugar cerca del agua y mojarse los zapatos.
Dándose cuenta que antes había sobre reaccionado, Li Xiao Ran se relajó mucho más pero entonces, frunció el ceño.
-¿Por qué has venido a Nan Yuan?
Li Wei Yang sonrió.
-Padre, Lao furen me ha dicho que tenía poca gente en mi patio. Hoy he seguido las ordenes de Lao furen de escoger unos cuantos criados de Hui Chun. Mientras pasaba por Nan Yuan, he visto muchos criados afuera. Alguien ha dicho que madre y padre estaban presentes, por lo que he venido a saludar.
Li Xiao Ran se quedó rígido mientras que la expresión de Da furen se endureció.
-¿Has escogido alguno?-Contestó Li Xiao Ran.
La expresión de Li Wei Yang era una mezcla de miedo y felicidad.
-El mumu mayordomo me ha dicho que ya me había preparado cinco criadas y que podía elegir tres de ellas. Pero todas me han parecido demasiado buenas para mí, así que iba a pedirle a Lao furen a que me ayudase a decidirme.
Hacía poco que Wei Yang había vuelto a la finca, por lo que pidiese ayuda para escoger sirvientes era algo comprensible. Pero, ¿por qué Hua Mei había dicho que Wei Yang había ido a visitar a Qi yiniang? Li Xiao Ran recordó que la grulla blanca no estaba y que Hua Mei fue reacia a hablar. De inmediato, llegó a la conclusión que todo esto era una estratagema para afectar su relación padre-hija. Su intensa mirada se posó en Da furen.
Da furen pensaba que había subestimado a Li Wei Yang. En primer lugar, la grulla había desaparecido, después, Qi yiniang seguía viva, y encima, San shaoye, que se suponía que tenía que estar muerto también, estaba vivo. Todo esto demostró que Li Wei Yang era el motivo por el que seguían vivos. Y la única prueba era…
Sin darle la oportunidad a Da furen de hablar, Li Wei Yang exclamó horrorizada.
-¡Oh, Dios mío, ¿qué le ha pasado a Wu mei?! ¿Sus heridas son graves?
Da furen dijo con sarcasmo:
-¡A saber por qué se ha caído al agua y se ha hecho daño!
Li Wei Yang pareció genuinamente sorprendida.
-¿Wu mei, ahora mismo…?
Justamente entonces, Li Chang Xi se movió.
La criada a su lado chilló nerviosa.
-¡Wu xiaojie se ha levantado!
Li Chang Xi se sentó. Se tocó la cara instintivamente y vio que su mano estaba manchada de sangre.
-¿Qu-…? ¡¿Qué le pasa a mi cara?! ¡¿Madre, qué le pasa a mi cara?!-Exclamó aterrorizada.
Con una voz apenada, Da furen explicó:
-Chang Xi, te has herido la cara. No te la toques más. Ya he ordenado a que fueran a por un doctor. Tienes que quedarte quieta y descansar.
Li Chang Xi notó a Li Wei Yang a su lado y abruptamente, la asaltó con:
-¡Tú, estrella de mal agüero! ¡Todo es culpa tuya! ¡Me has vuelto así!-Li Chang Xi jadeó pesadamente, señalando a Li Wei Yang.
-Wu mei, ¿qué te ocurre?-Li Wei Yang estaba estupefacta.- ¿Quién te ha hecho enfadar tanto?
-¡¿No lo sabes?! ¡Ja! ¡Eres un monstruo malvado! ¡Si no fuera por tu destino maldito, ¿cómo me habría caído al agua de repente?!
Li Wei Yang la miró despreocupadamente.
-Wu meimei, no debes pensar lo que estás diciendo. Aunque he nacido en febrero, madre y padre siguen gozando de buena salud. ¡Diciendo eso, no estás pensando en padre y madre en absoluto!
Li Wei Yang no uso ninguna palabra amenazadora, pero de todos modos, puso furiosa a Li Chang Xi que tras escuchar tales palabras, quiso empujar a Li Wei Yang mientras gritaba:
-¡No tienes vergüenza! ¡¿Me haces esto y te atreves a decir que no tienes nada que ver?!
Qi yiniang entró en pánico. Todo lo que quería hacer era correr para proteger a su hija, pero en ese momento, Cui’er la hizo a un lado. Fue entonces, cuando se aclaró la mente. Por su bajo estatus, no podía hacer algo así.
Mientras tanto, la boca de Li Wei Yang se torció. El intento de hacerle daño había fracasado, en vez de eso, acabó echando a perder su propia belleza y, aun así, no tenía ni pizca de arrepentimiento en ella. ¿Pensaba que los demás estaban muertos? Tal y como se esperaba, antes de que Li Chang Xi pudiese ponerle un mero dedo encima a Wei Yang, las criadas y mumu la pararon.
-¡Cállate! ¡¿Con este comportamiento te haces llamar xiaojie?!-Li Xiao Ran respiraba pesadamente señalando a Li Chang Xi.
Li Chang Xi luchó y gritó:
-¡Padre, mi belleza se ha arruinado! ¡¿No ves que es por la mala suerte?! ¡Es porque me ha maldecido! ¡Me ha vuelto así! ¡Padre, échala de la finca, échala!
Li Xiao Ran se tensó.
Li Wei Yang respondió casualmente:
-Wu meimei tiene razón. Es decisión de padre cómo manejar los asuntos. Si hay algo que quieras decir, dilo con claridad. Gritar y chillar así está haciendo que padre pierda su dignidad.
Incapaz de liberarse del agarre de los sirvientes, sólo podía gritar enfadada a Wei Yang.
-¡Maldita energúmena! ¡No te creas tanto! ¡Sólo eres una persona de bajo estatus! ¡Monstruo malvado!
Li Wei Yang rio con frialdad por dentro. Aunque Li Chang Xi era una amenaza, todavía era una niñita. Al escoger hacer una pataleta en ese momento sólo estaba consiguiendo que Li Xiao Ran perdiese la paciencia. Li Xiao Ran era una persona que ponía mucho énfasis en las normas y el estatus. Ahora mismo, Li Chang Xi no parecía la hija del Primer Ministro, sino una mujer ruidosa y mezquina.
Así que, Li Wei Yang miró a Li Xiao Ran con tristeza.
-Padre, todo lo que he hecho ha sido ir a escoger unos pocos criados. Wu meimei se ha caído porque su bazi[1] es débil y ha ofendido al fantasma del agua. Pero no deja de decir que es porque yo la he maldecido. ¡¿Dónde la he maldecido yo?!
Había un significado más profundo en sus palabras. Tenía a su padre, madre e, incluso, a su madre biológica. Ninguno de ellos había sido “maldito”, ¿pero tenía todo el tiempo del mundo para ir a “maldecir” a su hermanastra con la que no tenía relación ninguna?
En realidad, la culpa recaía en Da furen que no había pensado en que Li Wei Yang se había protegido de ella. Primero, Wei Yang fue a Nan Yuan más pronto de lo esperado para rescatar a Qi yiniang. Si no lo hubiese hecho, esto de la “maldición” se habría hecho realidad. Si no hubiese involucrado sin querer con Li Min De, también habría sido la culpable de su muerte. Si hubiese sucedido, Li Xiao Ran no habría tenido más remedio que castigarla. Pero, ahora mismo, Li Chang Xi estaba culpándola por hacerla caer en el agua cuando, en realidad, se había caído sola.
Da furen entendió que el valor de Li Chang Xi terminaba aquí. La hija de una concubina cuya cara se había echado a perder no tenía ningún valor. Sin decir que había mostrado su mezquindad y mente cerrada delante de todo el mundo. ¡Estaba acabada! No obstante, Da furen no tenía intención de meterse. Al final y al cabo, Li Chang Xi sólo era un peón en su juego de ajedrez. Se podía deshacer de ella hasta en un momento decisivo. Por lo tanto, Da furen se quedó callada pero su rostro caído y sus fríos ojos miraron intensamente a Li Wei Yang.
Tal y como esperaba, la expresión gélida de Li Xiao Ran miró a Li Chang Xi.
-¡Cállate! ¡¿Ya ni te respetas a ti misma?!
-Padre, me ha hecho caerme al agua… Y mi cara… ¡Mi cara está totalmente destruida!-Li Chang Xi continuó gritando con todas sus fuerzas.
Había hielo en la mirada de Li Xiao Ran. Él, gritó:
-¡Encontraré el mejor doctor para que te cure, pero no quiero volverte a oír decir ni una palabra más!
Li Chang Xi reunió sus fuerzas y luchó, pero los criados seguían aguantándola. Sus ojos se enrojecieron como si quisiera despedazar la carne de Li Wei Yang.
¿El mejor doctor? Li Wei Yang se rio en secreto. La cicatriz era un regalo que le hacía a Li Chang Xi. Ni siquiera si el famoso doctor Hua Tuo resucitase, sería capaz de curarla completamente.
Sus ojos se posaron en Da furen.
“¡Ahora te toca a ti!”



[1] Ba Zì (八字): Es un término conceptual que describe los cuatro componentes que, presuntamente, crean el destino de una persona. Los cuatro componentes son: el año, el mes, el día y la hora.
Title: Capítulo 20: Belleza arruinada
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