Capítulo 19: Destino maldito

La niñera Zhang shi se arrodilló.
-Da furen, por la mañana a tomar aire fresco a San shaoye por el jardín pero shaoye ha desaparecido. He buscado por todos lados muchas veces. Sólo me queda buscar aquí.
Li Xiao Ran frunció el ceño todavía más. Sanfang no tenía hijos. Todo lo que tenía era un hijo adoptivo. Si algo le pasase, no estaba seguro de si Zhou shi sería capaz de soportarlo. Mientras contemplaba, preguntó:
-¿San furen lo sabe?
La cara de la niñera empalideció.
-No, no. Nubi temía que furen no fuese capaz de aguantarlo. En vez de eso, Lao furen ha invitado a venir a San shaoye.
Li Xiao Ran sabía lo importante que el niño era para Zhou shi e inmediatamente, ordenó que le buscaran. Las esquinas de la boca de Li Chang Xi se curvaron hacia arriba.
-Eso es, tenemos que buscar a fondo, sino, ¿quién sabe si alguien podría tropezarse y caer en el estanque con lo oscuro que está?
Li Xiao Ran la miró glacialmente.
-¿Qué clase de jiejie eres tú que maldices a tu propio San di? ¡Absurdo!
-¡Sólo estoy preocupada por San di y he dicho algo sin sentido!-Contestó rápidamente Li Chang Xi.
Li Xiao Ran se mofó con frialdad. Da furen miró a las aguas tranquilas. Con una voz calmada, dijo:
-Laoye, lo que Xiaowu ha dicho no está mal del todo. Todo es posible. ¿No fue el año pasado cuando el hijo más joven de Zuo Yushi cayó al agua mientras jugaba? Hay mucha gente aquí. Tú y yo deberíamos ir a Nan Yuan y descansar mientras esperamos los resultados.
Li Xiao Ran no podía creer el montón de desgracias que estaban pasando. Su humor empeoro y asintió empezando a dirigirse hacia Nan Yuan.
Mientras tanto, Da furen dio órdenes.
-Buscad a fondo alrededor de las aguas.-Y entonces, por un segundo, intercambió miradas con Li Chang Xi.
Li Chang Xi lo entendió de inmediato.
-Madre, no te preocupes. Me quedaré aquí y me aseguraré de encontrar a San di.
Satisfecha, Da furen se llevó a su gente y se dirigió a Nan Yuan.
Li Chang Xi recuperó la compostura y levantó la barbilla arrogantemente, entonces, ladró:
-¡Todos vosotros, daos prisa y buscad por allí!
Todos los presentes empezaron a buscar entre la maleza y el estanque. Con ayuda de sus linternas, caminaron y gritaban repetidas veces: “San shaoye”. Sin embargo, no hubo respuesta ni después de unos minutos.
Justo entonces, alguien gritó horrorizado.
-¡¡Los zapatos de San shaoye!!-La persona recogió los zapatos que flotaban, sujetándolos como si se tratasen de una gema inapreciable y se los entregó a Li Chang Xi.
Li Chang Xi asintió y dijo:
-Oh, no. Parece ser que San di sí que se ha caído al agua. ¡Daos prisa y volved a buscar!-En su cabeza, no paraba de repetir lo que las dos mumu habían dicho, que habían tirado el cuerpo al estanque. Tenía que estar en algún lugar de por ahí. El cuerpo saldría a flote en cualquier momento. Li Chang Xi ordenó a la gente que buscasen bien y los criados obedecieron aprisa.
Li Chang Xi esperó mucho rato, hasta el punto de perder la paciencia. Por alguna razón, mientras miraba a su alrededor, de repente, se resbaló y cayó. Gritó pero no tuvo el tiempo suficiente para agarrarse a las rocas antes de que su cuerpo se hundiera en el agua.
Al haber crecido en la Capital, Li Chang Xi había tenido una vida lujosa y fácil como xiaojie. No sabía nadar. Lo único que podía hacer era salpicar e intentar moverse hacia adelante. De la nada, notó un par de manos cogiéndola del tobillo y arrastrándola hacia abajo. Su mente se quedó en blanco mientras gritaba con toda la fuerza de sus pulmones únicamente, para conseguir tragar más agua. Entró en pánico. Las mortales plantas del estanque se enredaban en ella haciéndola luchar. En consecuencia, se encontró todavía más enredada hasta el punto de ser incapaz de respirar.
En las aguas, creyó haber visto una cara pálida, blanca. Pero se fue tan rápido como apareció, sin darle la oportunidad de examinarla bien, como si tan sólo hubiese sido su imaginación. Su cuerpo enteró fue arrastrado hacia abajo.
-¡Rápido, rápido! ¡Rápido, rescatad a Wu xiaojie!-Mientras tanto en la orilla, todo el mundo gritaba a unísono. En cuestión de segundos, los guardias llegaron corriendo pero todos, a la hora de saltar, vacilaban porque todos sabían cuán valioso era el cuerpo de Li Chang Xi, si la tocaba un hombre no merecedor de su estatus, entonces, ese hombre tendría que morir.
Por fin, una niñera que sabía nadar saltó al agua. El tiempo pasó mientras la niñera buscaba a Li Chang Xi hasta que, finalmente, la encontró enredada con las plantas. La niñera nadó rápidamente y la arrastró a la orilla. Todos rodearon a Li Chang Xi. Tenía las pupilas dilatadas y se estaba volviendo blanca. Todos entraron en pánico y empezaron a abofetearla y sacudirla. Pronto, Li Chang Xi empezó a respirar de nuevo.
Una de las niñeras, de repente, hizo un ruido. Todo el mundo, entonces, notó que en el lado izquierdo de la cara de Li Chang Xi había dos marcas de heridas. Parecían hechas por rocas afiladas. Las heridas eran tan profundas que en una se podía ver los huesos y no paraba de sangrar.
Todos los presentes sabían que eso sería un gran problema y empezaron a gritar ruidosamente.
-¡Rápido, rápido! ¡Llevad a Wu xiaojie a Nan Yuan!
Apuradamente, llevaron a Li Chang Xi a Nan Yuan. Mientras todos entraban en Nan Yuan vieron, de inmediato, a Li Xiao Ran sentado en el patio y a Da furen con una expresión extraña en su cara. Qi yiniang que se suponía que debía estar enferma también estaba sirviendo el té con cuidado.
Cuando Li Xiao Ran entró en Nan Yuan, tenía la intención de regañar a Li Wei Yang, sin embargo, no la encontró por ningún lado. Además, presenció a una multitud cargando a Li Chang Xi, alterándole.
-¡¿Y ahora qué ha pasado?!
Una niñera hablo instantáneamente.
-Laoye, Wu xiaojie estaba al lado del agua y, por alguna razón, se cayó de repente. Ha sido muy raro.
Li Xiao Ran se puso en pie abruptamente.
Da furen corrió hacia Li Chang Xi con cariño. Pero, cuando vio su cara, se asustó y retrocedió.
-Ay, mi pobre niña, ¿qué le ha pasado a tu bonita carita?
Li Xiao Ran miró brevemente la cara de Li Chang Xi. Su corazón se rompió. ¡Las heridas le habían arruinado la cara!
-Nubi también ha encontrado los zapatos de San shaoye, pero no hemos podido encontrar el cuerpo. Nubi teme que San shaoye se haya caído al estanque y haya sufrido un destino desafortunado…-Explicó la niñera.
Da furen, al principio, ya estaba sorprendida al ver que Qi yiniang seguía viva y entonces, tuvo que ver cómo se había arruinado la belleza de Li Chang Xi. Reprimió el pánico que sentía y mostró una expresión dolorida.
-Nuestra familia siempre ha estado tranquila…
Lin mumu añadió:
-Desde que San xiaojie ha vuelto, no paran de pasar infortunios. Esta vez, su destino maldito ha matado a San shaoye. ¿Cómo se lo vamos a explicar a San furen? Sin decir cabe, ¡que San shaoye es el único heredero de Sanfang!
El rostro de Qi yiniang se volvió cenizas. Por fin comprendió que todo esto formaba parte de un plan de Da furen. Y parte de ese plan consistía en asociar su propia supuesta muerte al destino maldito de Wei Yang. Wei Yang tenía que ir a visitarla y, en consecuencia, causar su muerte. Encima de todo eso, su destino también había causado la muerte del único herededor de Sanfang. Aunque Wei Yang fuera inocente, para hacerle justicia a Sanfang, laoye tendría que castigarla sin duda…
¡Da furen… era verdaderamente malvada!
Qi yiniang se arrodilló en el suelo rápidamente.
_Laoye, Wei Yang es hija única. Esto no tiene nada que ver con Wei Yang. Wei Yang…
Lin mumu miró a Qi yiniang.
-Qi yiniang, te equivocas. San xiaojie no debería haber ignorado las normas que laoye estableció y venir a visitarte. Cuando San xiaojie llegó, San shaoye desapareció, y ahora, Wu xiaojie está herida. Qi yiniang, ¿cómo puedes decir que esto no tiene nada que ver con San xiaojie?
-Padre, ¿qué ha ocurrido?-Una voz sonó desde el patio. Entonces, lentamente, Li Wei Yang, acompañada de Bai Zhi, entró. Llevaba un vestido amarillo claro, como una flor en primavera. Era fresco y jovial. Sus ojos eran grandes y brillaban con claridad, pero había algo de sospecha en su mirada cuando entró.
Li Xiao Ran estaba aturdido. Estaba a punto de enfadarse, pero por alguna razón, ya no podía enfadarse más.
Da furen estaba tensa, entonces, inmediatamente, empezó con su teatro de madre benevolente.
-Wei Yang, por tu culpa, el querido hijo de San furen ha desaparecido. ¡No podemos tenerte en nuestra finca!
Los ojos de Li Wei Yang se agrandaron, inocentes.
-Madre, ¿qué has dicho de San di? ¡Pero si acabo de verle jugando en el jardín de flores!
La expresión de Da furen cambió instantáneamente. 

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