Capítulo 17: El crimen perfecto

La enfermedad de Qi yiniang era tan severa que tras decir esas pocas palabras empezó a toser violentamente. Li Wei Yang se acercó y le cogió las manos con fuerza.
-Mamá.
Incluyendo su primera vida y esta, esta era la primera vez que llamaba a Qi yiniang: “mamá”. Lo que asustó y puso nerviosa a Wei Yang. Antes había estado demasiado tranquila. Si Da furen hubiese decidido que el asesinato se llevase a cabo una hora antes, jamás habría tenido la oportunidad de volver a ver a su madre biológica otra vez.
La muchacha llamada Cui’er a pesar de estar muy asustada, no era tonta. Al vivir el horrible incidente en su propia carne se marchó a por la bolsa de inmediato. Más tarde, con la ayuda de Bai Zhi, las dos tiraron el cadáver de Zhao mumu. Desafortunadamente, Zhao mumu pesaba demasiado, sin mencionar que las piedras todavía sumaban más peso, por lo que las dos chicas no fueron capaces de levantar la bolsa. Al verlo, Wei Yang decidió ayudarlas con la bolsa. Costó mucha energía, hasta el punto de agotarlas, pero cuando escucharon el sonido de la bolsa salpicando al caer al agua, las tres intercambiaron miradas y suspiraron aliviadas.
-Sé cuidadosa al lavar las manchas de sangre de la habitación. Llévatelo todo, hasta ese bol de sopa. Tus acciones deben ser rápidas y eficientes. No dejes que se enteren.-Ordenó Li Wei Yang.
Qi yiniang tembló ligeramente sentada a un lado observando. Jamás habría esperado que Wei Yang la salvase en su momento más crítico. Sin decir, que era muy decisivo en cuanto a sus acciones.
Después de acabar con todo, Qi yiniang se aferró a las manos de Wei Yang.
-Niña, date prisa y vuelve a tu habitación. No te quedes aquí más tiempo, a no ser que también quieras meterte en líos.
Li Wei Yang sacudió la cabeza tercamente.
-No, no me iré. Quiero quedarme con mamá.
-Zaho mu es alguien de Da furen…-Qi yiniang volvió a toser de repente.
Wei Yang se acercó y le dio palmaditas en la espalda. Con una voz suave le dijo:
-Mamá, no te preocupes por Da furen o cómo me va a molestar. Tengo mis formas de ocuparme de ella.
Qi yiniang negó con la cabeza.
-No, Da furen no es alguien de la que te puedas ocupar tan fácilmente.
Li Wei Yang asintió y acarició el rostro de Qi yiniang. Notó que la frente de Qi yiniang ardía. Se giró hacia Cui’er.
-¿Cómo está la enfermedad de mi madre?
Los ojos de Cui’er se humedecieron pero Qi yiniang la miraba como diciéndole que se callase. Al final, Cui’er no pudo aguantarse más.
-San xiaojie, la vida de Qi yiniang ha sido difícil. Al principio sólo era un resfriado pero nadie la dejó ver un doctor. Sin decir que se ha reducido su comida. Como no se ocuparon bien de ella, la salud de yiniang ha empeorado con el tiempo.
Li Wei Yang sacó cinco platas y las metió debajo del cojín de Qi yiniang.
-Mamá, quédate esto. Deja que Cui’er lo cambié por monedas más pequeñas y las use para comprar medicina.
Sin pensárselo siquiera, Qi yiniang lo rechazó.
-No, debería ser yo quién te apoyase. ¿Cómo voy a usar tu dinero?-Después de decir eso, se quitó el brazalete de su muñeca y se lo dio a Wei Yang.
En Qi yiniang, sólo existía cariño y afecto en su corazón.
Los ojos de Wei Yang empezaron a arder mientras sacudía la cabeza.
-Mamá, le gusto a Lao furen. Ella fue quien me dio todas estas platas. Vivo bien, así que no te preocupes.
Qi yiniang asintió mientras contenía el impulso de abrazar a su hija y llorar. Con lágrimas sin derramar dijo:
-Wei Yang, todo esto es por lo inútil que soy.
-Mamá, la persona que te ha puesto así… ¡Algún día haré que esa mujer pruebe de su propia medicina!-Su voz era fría y malévola. No era propio de alguien de su edad.
Qi yiniang se sorprendió y cubrió la boca de Wei Yang. Cui’er era su confidente, también se podía confiar en Bai Zhi, pero aun así…
-¡No digas tonterías! Sólo quiero que crezcas, te cases y vivas en paz. Es el mejor final que hay. Respecto a la venganza… No pienses más en eso. Lo más importante es vivir una vida tranquila.
Esas eran palabras que sólo tu madre biológica te diría. Wei Yang sintió una fiera emoción dentro de ella pero no consiguió articular palabra.
Qi yiniang estaba a punto de continuar, pero un extraño sonido la interrumpió.
El sonido hizo que Qi yiniang empalideciera y se horrorizara como si no pudiese creer lo que estaba oyendo. Se aferró más a Wei Yang.
-Wei Yang, ¿oyes eso?
-¡¿Zhao mumu ha resucitado?!-Exclamó Cui’er asustada.
Li Wei Yang se levantó de la cama.
-Dejad que eche un vistazo.-Apresuró los pasos hacia la ventana y miró al estanque de lirios. Notó que detrás de las rocas había una persona. Había pequeñas piedras cayendo al estanque. Se dio la vuelta y sonrió a Qi yiniang.-Mamá, no te preocupes. Son piedras cayendo al agua.
Después de una ojeada, Li Wei Yang estaba segura que había alguien detrás de las rocas, pero, ¿quién podía ser? Se preguntó si esa persona había visto cómo tiraba a Zhao mumu al estanque.
Llegados a ese punto, Wei Yang cogió de las manos a Qi yiniang y dijo:
-Es hora de que me vaya. Volveré a venir a verte.
Sabiendo que Wei Yang no podía quedarse mucho tiempo, Qi yiniang le recordó:
-Ten cuidado.
Li Wei Yang sabía que Da furen sacaría a Li Xiao Ran, por eso, tenía que prepararse para el siguiente acto pero no quería discutirlo con Qi yiniang.
Wei Yang le pidió a Cui’er que le mostrase el camino de vuelta de Nan Yuan. Entonces, junto a Bai Zhi, paso por las piedras del lago Taihu. Desde ahí, todo lo que se podía ver eran hierbajos y hierba que había crecido lo suficiente como para llegar a la cintura de una persona, el resto no era fácil de ver, por lo que era imposible que alguien viera como tiraban a Zhao mumu al agua. Suspiró aliviada sabedora de que su secreto estaba a salvo.
Cuando estaba a punto de marcharse, escuchó un gemido ahogado. Sus miradas fueron a parar al otro lado y allí vieron a un chiquillo de, aproximadamente, unos ocho o nueve años, que había sido atrapado por dos mumu indistinguibles. Una de las dos mumu estaba ahogándole por el cuello con maldad haciendo que el chiquillo luchase violentamente. Su piel de porcelana se emblanqueció, su cabello negro cobrizo era un desastre, sus brazos y piernas colgaban en el aire.
Li Wei Yang se sorprendió. Entonces, Bai Zhi le susurró al oído:
-¡Xiaojie, ese es San shaoye[1]!
Se espantó al escuchar tal cosa. San shaoye, Li Min De, era el hijo adoptivo de la tercera tía, Zhou shi. Hacía siete años, el tío tercero, Li Xiao He, murió por su mala salud. No tenían heredero así que las noticias de que Zhou shi buscaba un hijo adoptivo se propagaron rápidamente. En aquel entonces, Da furen había pensado en enviar a un hijo del linaje de los Li para controlar a Zhou shi. El plan era conseguir que el niño en cuestión heredara la enorme cantidad de dote de Zhou shi además de los bienes de Li Xiao He. La segunda tía, Wen shi, tenía la misma idea en mente. Como resultado, Da furen y Wen shi pelearon por este asunto durante un tiempo. Sin embargo, aunque Zhou shi era amable y gentil, no era una cobarde. Con la ayuda de Lao furen, trajo a Zhou Min De, que era el hijo de un pariente lejano, y le adoptó. Por este incidente, la buena mujer enfadó a Da furen y a Wen shi. En otras palabras, Li Min De era una espina en los ojos de Da furen.
Había una pizca de terror en los ojos de Bai Zhi. Li Wei Yang estaba dubitativa. ¿Cómo podía salvarle? Había dos mumus. No era tan estúpida cómo para pensar que podía contra las dos. Unos instantes más tarde, el chico ya no luchaba, tenía la cabeza inclinada hacia un lado como una grulla muerta.
Una de las mumu rio con frialdad.
-Tírale al estanque. Diremos que perdió el equilibrio, se cayó al agua y se ahogó.
Al presenciar todo esto, Li Wei Yang por fin lo entendió todo. Este era el joven niño que había muerto en su vida anterior. No cabía duda del porqué cuando volvió a la finca Li, Zhou shi se había distanciado del resto y convertido en una antisocial. El desafortunado incidente la debió traumatizar.
Tiraron el cuerpo inmóvil del chico al agua. Se podía ver como su ropa roja de algodón flotaba en la superficie y se hundía lentamente. Las dos mumu se quedaron a mirar hasta que su cuerpo se hundió por completo. Una de ellas miró a su alrededor para asegurarse de que nadie había sido testigo de sus actos. Sólo se marcharon cuando se habían asegurado que era el crimen perfecto.
Cuando las dos mumu desaparecieron por fin, Bai Zhi le cogió las manos a Wei Yang en pánico.
-Xiaojie, ¿qué hacemos?
Qi yiniang, Li Min de, dos personas asesinadas consecutivamente. ¡Es como si ambos incidentes estuvieran relacionados con ella! Li Wei Yang se puso en pie y sin mediar palabra se sacó  los zapatos y saltó al agua helada.
Bai Zhi estaba atónita, incapaz de reaccionar lo suficientemente rápido como para parar a Wei Yang. Todo lo que pudo hacer fue quedarse allí y mirar como el largo cabello negro desaparecía gradualmente bajo el agua hasta que no quedó nada…



[1] Shào ye (): joven amo, señorito. 
Title: Capítulo 17: El crimen perfecto
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Writed by Nana L15R1