Capítulo 13: Venganza con el poder de otro

Li Wei Yang estaba segura que cuando Lao furen bebiese su té sería incapaz de beber el té de otra persona por el simple hecho de que Tuo Ba Zhen era un amante del té y, para poder hacerle feliz, había buscado sumilleres de té de buena reputación y había sido tutelada por ellos. Tras ocho años, estaba lo suficientemente segura para decir que sus habilidades para hacer té eran magníficas y que nadie las podía superar. Tampoco temía que Da furen investigase el asunto. Todas las xiaojies de los Li en Ping Cheng sabían cómo hacer té. Había vivido el tiempo suficiente en Ping Cheng así que era lógica que sus habilidades también hubiesen mejorado.
Naturalmente, Meng shi estaba muy satisfecha con el té. Miró a Wei Yang mientras su sonrisa se volvía más dulce.
-Tu forma de hacer té no es como la del resto. ¿Dónde has aprendido?
En su vida pasada, al ser hija de una concubina y haber nacido en febrero, siempre era cuidadosa con su forma de hablar y sus modales. En todas las ocasiones, solía sentarse en silencio en una esquina y jamás hablar casualmente con Lao furen, sin embargo, ya no era así por lo que respondió:
-Lao furen, cuando estaba en Ping Cheng, invitaron a Dong Jia de San Niang a enseñar a las xiaojies cómo hacer té. Participé en eso y aprendí unas cuantas habilidades pero me temo que sigo siendo una principiante.
La expresión de Da furen empeoró. Hasta Li Zhang Le frunció el ceño. ¿Con sólo unas pocas habilidades ya podía hacer un té como ese? Si se hubiese entregado al completo a ello desde el principio, entonces, ¿no significaría eso que…?
Dong Jia de San Niang era una sumiller altamente respetada. Por desgracia, tenía dificultades para moverse y andar por lo que nunca había abandonado Ping Cheng. Li Zhang Le pensó en invitarla a la finca pero, tristemente, no hubo forma. El escuchar tales palabras de Wei Yang para alguien tan orgulloso como Li Zhang Le era una declaración de guerra.
Li Wei Yang las observó las expresiones de ambas, madre e hija, pero no lo mostró en su cara. Simplemente dijo:
-Lao furen, ¿puedo coger la taza un momento?
Meng shi asintió ligeramente con la cabeza.
Li Wei Yang dio un paso adelante, cogió la taza de té al lado de Meng shi y la giró suavemente. Después de eso, la volvió a dejar mientras Lao furen bajaba la vista y notaba que había aparecido una peonía dentro de la taza. De la taza se elevaba un vapor que creaba una bella ilusión.
Sentada al lado, la segunda nuera, Wen shi, sintió curiosidad y se acercó para ver mejor. Cuando miró en la taza se sorprendió.
-¡No tenía ni idea que se podía crear una flor de esta forma! ¡Tus habilidades son verdaderamente excepcionales!
La expresión de Li Zhang Le cambió. De repente, se levantó y se marchó. Al ver la peonía se quedó muda.
Li Wei Yang respondió con humildad:
-Sólo es un truquillo para hacer sonreír a Lao furen. Dong Jia de San Niang era capaz de hacer montañas y ríos con las hojas. Ese es el tipo de talento que deja a los otros sin hablar y merece un aplauso.
¿Un mero truquillo? Nadie en la Capital era capaz de hacer lo mismo. Meng shi estaba concentrada en la taza de té. La peonía desapareció lentamente y dejó escapar un suspiro. Mientras tanto, los ojos de Wen shi se entrecerraron y preguntó:
-San xiaojie, ¿qué le ha pasado a tus mangas?
Cuando Wei Yang dejaba los brazos relajados no se notaba, pero, al levantar los brazos, las mangas también se levantaban revelando las mangas desiguales de debajo. Li Wei Yang había estado esperando esta pregunta todo el rato. Rápidamente, bajó los brazos y dijo avergonzada:
-No es nada.
-¿Qué quieres decir con “no es nada”? ¡Es obvio que tus mangas de dentro son muy cortas!-La hija de Wen shi, Li Chang Ru, alzó la voz en pánico, como si hubiese descubierto un gran secreto.
En cuanto escuchó esas palabras, Da furen miró fijamente a Li Wei Yang. Su mirada era afilada, como el borde de una espada preparada para matar. Sonrió y dijo lentamente:
-Wei Yang, ¿qué es esto?-A pesar de esforzarse por esconder sus emociones, su tono seguía siendo duro y todas las presentes lo detectaron.
Li Chang Ru parpadeó y dijo nerviosa:
-Da baimu, ¿no lo ves? ¡Las ropas de Wei yang no son de la talla que toca! Vaya por Dios, qué pena. Ni siquiera tiene algo tan simple como ropa de su talla.
Li Wei Yang miró al suelo. Parecía estar nerviosa e inquieta, pero por dentro, reía. Da furen cuidaba muchísimo su apariencia y dignidad, especialmente cuando estaba delante de Lao furen y las otras nueras. Sin embargo, ya que Da furen la había desatendido y no le había proporcionado ropa y ni sus necesidades básicas, ¿por qué iba Wei Yang a dar la cara por sus valores? Aunque Da furen resintiera a Wei Yang todavía más como resultado, su reputación se empañaría en cuánto se supiera que maltrataba a las hijas de las concubinas. La reputación del Primer Ministro también se vería cuestionada a causa de eso y por ello, Lao furen se involucraría en el asunto.
Wen shi rio en voz alta y dijo:
-Da sao, ¿podría ser que todavía no has conseguido ni un simple sastre para hacerle ropa a Wei Yang? Ya hace un mes que volvió.
Meng shi miró impaciente a Da furen. Aunque Da furen era una persona fiera, su cara enrojeció.
Li Zhang Le la defendió rápidamente.
-Madre dijo que le haría traer a Wei Yang ropa nueva. ¿Cómo es que todavía no ha llegado? ¡Debe ser culpa del servicio siendo negligentes con su trabajo!-Zhang Le dirigió sus ojos a Wei Yang, aunque era una reprimenda, en su tono de voz también había pena mientras la miraba como si estuviese mirando a su querida hermana pequeña, escondiendo la frialdad.-San mei, me deberías haber dicho algo a mí en vez de salir con semejante atuendo en púbico. ¿No ves que avergüenzas a madre?
La boca de Wei Yang se curvó en una sonrisa, sin pizca de miedo.
-Lo que da jie ha dicho es verdad, pero nuestras tallas son diferentes, sino ya te habría dicho algo.
A pesar de ser la hija de una concubina, era la hija del Primer Ministro. ¿Cómo se podía concebir que la hija del Primer Ministro aceptase ropa heredada? Li Wei Yang sabía del cierto que Li Zang Le tampoco tenía intención alguna de prestarle sus ropas, pero había escogido sus palabras con prudencia con toda la intención de dejar sin habla a Zhang Le.
Como se esperaba, Zhang Le se vio obligada a tragarse la defensa y el enfado en su interior. Todas las otras chicas siempre la habían escuchado y respetado, no obstante, Li Wei Yang no era una de ellas. ¡Li Wei Yang debía estar loca!
Da furen no mostró ningún signo de enfado, aunque estuviese enfada, jamás lo dejaría notar en su voz o rostro. De tal manera que no se quebrantase su imagen de persona elegante y benevolente, pero aquel día, Li Wei Yang le había abofeteado en la cara al vestirse inapropiadamente en público.
En la habitación había un silencio sepulcral, así que lo único que uno podía escuchar era el latido de su corazón.
Hacerse enemiga de Da furen no era una buena decisión pero, ¿y qué? Anteriormente había sido obediente y sumisa pero acabó siendo un peón en más en su juego de ajedrez. En tal caso, preferiría tomar la iniciativa de cambiar su destino. En ese momento, jugaba con el deseo de Lao furen de proteger la reputación de los Li.
Zi Yan, que había seguido a Wei Yang, cerró las manos en puños mientras todo su cuerpo temblaba. Por otra parte, Wei Yang siguió manteniendo una sonrisa en su cara. No había ni pizca de miedo ni sumisión en sus ojos.
Meng shi miró a Da furen y tranquilamente dijo:
-Has sido bastante descuidada.
Lao furen generalmente no tenía ningún interés en los asuntos internos de la finca y jamás regañaba a Da furen, no obstante, con sólo esa frase, se vio que Lao furen estaba de parte de Wei Yang en ese asunto. La ira se extendió por todo el cuerpo de Da furen y su cara enrojeció todavía más, su respiración se volvió pesada y salió disparada de su silla. Estaba realmente furiosa, enfadada hasta el punto que no podía seguir protegiendo su fachada.
A pesar de ser el matriarcado de la familia, su marido era el Primer Ministro y había posicionado un gran valor en el respeto y las normas de la familia. Por esa razón, Lao furen jamás debía enfadarse ni ser irrespetuosa. Sin decir que Wen shi siempre la estaba observando con ojos de halcón lista para pillar sus fallos en cualquier momento. No podía hacer nada excepto tolerar y soportarlo. Encima de todo, tenía que mantener su imagen de esposa sofisticada, benevolente y justa del Primer Ministro y de madre de todas las hijas de concubinas.
Li Wei yang simplemente era la hija de una concubina. Si quería enseñarle a esa chica una lección, entonces, primero, tenía que tranquilizarse y no hacer nada precipitado ni imprudente. Habría más oportunidades de poner a Li Wei Yang en su sitio.
Así que, aunque estaba furiosa, Da furen se dio la vuelta hacia Lin mumu con apariencia seria y gritó:
-¡Arrodíllate!
Lin mumu se petrificó de la sorpresa. El resto del mundo también se sorprendió.

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