Capítulo 11: Castigo suave de advertencia


Li Xiao Ran no era muy viejo. Su cabello atado en un moño era negro azabache y llevaba un sombrero amarillo de oficial. Bajo su pelo había una frente ancha, más allá, cejas pobladas y largas, un par de ojos severos y una boca algo apretada, parecía extremadamente serio. Li Wei Yang raramente le había visto reír cómodamente. Por lo menos, no le había visto reír con ella.
Li Wei Yang agachó la cabeza lentamente escondiendo las emociones de sus ojos. ¿Cuántos años habían pasado desde la última vez que escuchó la voz de Li Xiao Ran?
En ese momento, la ansiosa voz de Da furen Jiang también habló:
-Zhang Le, ¿qué pasa contigo?
En ese preciso instante, atrajo a Li Zhang Le hacia ella examinándola con esmero de pies a cabeza, temiendo que le pasase algo a su hija. Sus ojos no ocultaban su inquietud y preocupación.  Los ojos de Li Zhang Le enrojecieron, haciéndola ver penosa pero aun así, soportándolo. Tiró de las ropas de Jiang shi y dijo:
-Madre, hace mucho frío.
Jiang shi se quitó su abrigo apresuradamente y envolvió la figura de Li Zhang Le. Cogiendo sus manos dijo:
-Santo cielo, qué frías tienes las manos. ¿Qué ha pasado?-Se dio la vuelta parando su penetrante irado en Li Wei Yang.
Li Xiao Ran frunció el ceño. Sus ojos y voz estaban llenos de frialdad, pero también eran firmes y astutos siendo así que parecían saberlo todo sobre la situación.
-¿Eres Wei Yang? ¿Ya has creado problemas y acabas de volver a la finca?
Las expresiones de todo el mundo cambiaron cuando miraron a Li Wei Yang. Ya no la miraban como si fuera San xiaojie, sino como si fuese de otra especie.
Al principio, el rostro de Li Chang Xi estaba blanco cual fantasma pero cuando se dio cuenta de que Da furen apuntaba a Li Wei Yang como culpable, se alivió. Por otra parte, Li Chang Xiao tenía una personalidad amable y gentil y estaba a punto de hablar cuando Li Chang Xi la pellizcó. Sus ojos estaban llenos de placer por la miseria del resto y miró a Li Wei Yang. Entonces, miró el vestido sucio de Li Zhang Le, le guiñó un ojo a Li Chang Xiao y con un gesto le dijo que estuviese callada. Todo lo que tenía que hacer era observar como la escena llegaba al desenlace, observar cómo Da furen castigaba, sin lugar a dudas, a Li Wei Yang.
Li Wei Yang rió para sus adentros. Antes también era así. A sus ojos, ella no se podía ni comparar con la suciedad bajo sus pies. ¡Qué lástima haber corrido a sus brazos ciegamente como si de verdad fueran su familia! En efecto, era cómico. En esos momentos al enfrentarse con esa gente ya no sentía dolor ni sufrimiento. Sólo había una fuerte determinación por ganar, por lo que, pretendía sacarlo todo porque ya nadie le daba miedo. Mirando a ese puñado de huevos de gallina que se creían especiales por haberla conocido, a ella, la roca impenetrable, veamos quién iba a hacerse pedazos y arder.
Li Wei Yang miró a Li Xiao Ran. Una sonrisa dulce se formó en su rostro mientras hacía una reverencia lentamente.
-Padre, es el primer día que estoy aquí y ya he causado muchos problemas para Da jie. Lo siento mucho. Sin decir que Da jie me había ayudado.-Su mirar se posó en la cara de Li Zhang Le, con los ojos rebosantes de gratitud.-Todo el mundo dice que Da jie es como un hada. Acabo de volver y ya he recibido la preocupación y la amabilidad de Da jie. En comparación con lo que ha dicho l resto, es cien veces más amable y misericordiosa. Pero…-Abruptamente cambió el hilo de la conversación cuando sus ojos inocentes se giraron hacia Li Chang Xi.-Wu meimei, no has tenido ningún cuidado. Si no te hubieses chocado conmigo, Da Jie no habría caído al estanco porque intentaba ayudarme. ¿Por qué no mirabas por dónde ibas?
Li Chang Xi estaba horrorizada. Había creído que, delante de padre y Da furen, nadie se atrevería a decir nada, pero, para su sorpresa, Li Wei Yang tenía una lengua astuta y rápida, suficientemente descarada como para defenderse. De inmediato, la cara de Li Chang Xi enrojeció mientras saltaba a defenderse:
-Padre, madre, ¡Chang Xi no se atrevería a hacer algo así! Li Wei Yang obviamente… No, San jiejie se cayó sola, ¡pero por alguna razón arrastró a Da jie con ella! ¡Todo el mundo lo ha visto con sus propios ojos!
Li Wei Yang no temía la presencia intimidadora de Li Chang Xi. El brillante sol vespertino se reflejaba en sus ojos mientras expresaba con sorpresa:
-Wu mei, ¿cómo puedes decir algo así? Padre, si no crees mis palabras, entonces, pregunta a Da jie. Da jie es la persona más justa de aquí. No será parcial sólo por ser cercana a Wu mei ni porque yo sea nueva en la finca, ¿no es así?
Li Zhang Le se sobresaltó. No esperaba que Li Wei Yang la colmase con tantos cumplidos. Si respondiese a favor de Li Chang Xi entonces parecería que se ponía del lado de Wu mei injustamente. Aunque padre confiase en ella, todavía persistiría alguna sospecha.
Tras cavilar, había una pizca de disgusto en su rostro cuando le dijo a Li Chang Xi:
Exacto, Wu mei. No has tenido cuidado. ¿Cómo puedes hacer caer a Wei Yang de las barandillas? Si no hubiese estado ahí para tirar de ella la frente de Wei Yang se habría chocado con las rocas. ¡La belleza de San mei se habría arruinado!
Tal y como esperaba, así es como acabaron las cosas. Li Wei Yang escondió una sonrisa gélida. Entendía perfectamente la personalidad de Li Zhang Le. En cualquier época, Zhang Le siempre había escogido proteger su imagen de persona amable y compasiva. Si dijese que Wei Yang la había arrastrado con ella, entonces, ¿no se convertiría en una idiota? Por otro lado, si dijese que rescató a Wei Yang entonces, eso sería otro cuento. A pesar de crecer con Li Chang Xi, en un abrir y cerrar de ojos, Li Chang Xi se había convertido en una piedra en medio del camino para su reputación.
Tras escuchar la explicación, Li Xiao Ran miró intensamente a Li Zhang Le.
-¿Eso es verdad?
Li Zhang Le dudó un instante antes de asentir con la cabeza. Se dio la vuelta hacia Wei Yang y dijo:
-San mei acaba de llegar y ya ha pasado algo así. Siendo la hermana mayor, ¿cómo iba a quedarme allí a mirar como implicaban a San mei?
En el momento en el que abrió la boca para hablar, Li Xiao Ran la creyó de inmediato. Siempre que esa niña estaba involucrada, él siempre tomaba su bando.
Al ver la sonrisa en el rostro del hombre, Li Wei Yang bajó la cabeza, tapando sus ojos, una sonrisa fría se curvó en sus labios.
Padre, pronto descubrirás los contratiempos que esta hija angelical tuya va a traer. ¡Pagará por su hipocresía!”
Da furen miró fríamente a Li Chang Xi.
-Chang Xi, ¿cómo te he enseñado? ¿Qué le ha pasado a tus modales? No sólo has herido a San jie, sino que también has empapado a Da jie de la cabeza a los pies. ¡Desde ahora, tendrás que arrodillarte en el pasillo ancestral durante tres días! ¡No puedes levantarte sin mi permiso!
La sonrisa en la cara de Li Zhang Le era tan cálida como una brisa primaveral.
-Madre, la terquedad de meimei es porque aún es joven. San mei se sentirá incómoda si el castigo es demasiado duro.-Entonces, se volvió hacia Wei Yang sonriendo. El sol brillaba en su cara, iluminando su belleza etérea. -¿Verdad, San mei?
La sonrisa de Li Wei Yang era suave pero sus ojos parecían un fuego furioso.
-Da jie tiene razón. Todo es culpa mía. Si no hubiese vuelto hoy, Wu meimei no se habría alterado tanto conmigo y tu vestido no estaría empapado. ¡Wu meimei, no te enfades conmigo!-Parecía como si quisiera hacer tregua al estrecharle las manos a Li Chang Xi.
Li Chang Xi estaba furiosa mientras rechazaba las manos de Li Wei Yang. Li Wei Yang, pretendiendo estar aterrorizada, retrocedió dos pasos.
Los hermosos ojos de Li Zhang Le se oscurecieron. Qué pena que el hierro no se puede convertir en acero. Chang Xi no estuvo a la altura de sus expectativas. Su madre habría escuchado sus palabras y hubiese dejado pasar la situación pero ahora, no parecía ser el caso…
Li Chang Xi había sido imprudente por su enfado y sólo se dio cuenta del terrible error que había cometido después. Como era de esperar, Li Xiao Ran estaba furioso.
-¡No tienes ningún sentido de la propiedad! ¡Mírate! ¿Tres días? ¡Estarás encerrada un mes y tendrás que copiar el texto de una mujer cien veces antes de poder salir!-Entonces, se dio la vuelta y se marchó sin mirar atrás.
Da furen estaba horrorizada y le persiguió rápidamente.
-Laoye, laoye, no te enfades…
Cuando ambos se marcharon, Li Chang Xi enrojeció de ira.
-¡Li Wei Yang, eres una persona despreciable!
“¿Despreciable? Si no hubieses empezado esto, nada de esto habría pasado.”
Li Wei Yang se quedó en su sitio. Mientras tanto, Li Chang Xiao tiraba de Li Chang Xi.
-Ya vale. ¿No nos has asustado ya lo suficiente?
Wei Yang mostró una mueca, sus ojos estaban nublados por oscuridad, haciendo sentir a Li Chang Xi como si la estuviesen apuñalando con un cuchillo afilado y frío. Sin embargo, sólo duró unos segundos. En un parpadeó, los ojos de Li Wei Yang se volvieron claros e inocentes otra vez. No se podía detectar nada más.
-¡Basta! ¡Wu meimei, vale ya de pataletas!-Li Zhang Le la reprendió mientras avanzaba lentamente.
Li Chang Xi seguía infeliz y miraba a Wei Yang resentida, no obstante, no se atrevió a hacer ningún otro sonido.
-Desde ahora, como hermanas, no discutiremos más entre nosotras. En lugar de eso, todas viviremos en paz y armonía.-El rostro de Li Zhan Le radiaba gracia y elegancia, brillando como cristales claros.
-Sí, Da jie.-Repitió suavemente Li Wei Yang como si susurrase.
Una sombra oscura se enmarañó en Li Zhang Le por alguna razón al ver la pura y tranquila sonrisa de Wei Yang.
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