Capítulo 44: Rogando

Las habitación de invitados donde les pusieron era el dormitorio de Dale y la habitación de al lado. Y en esos momentos, Latina estaba respirando suavemente en sueños en la cama que debería haber sido la de Dale, como si fuera lo más normal.
Dale también, se había encontrado con su familia por fin en mucho tiempo, tenía mucho que contar y volvió a su cuarto bastante tarde. Dado que Latina parecía cansada a su hora de irse a la cama habitual, le había dicho que se adelantase sin él.
-Mmm… Bueno… De todas formas no es como si esta fuera mi habitación ya…-Se rascó la cabeza mirando a Latina que dormía profundamente. Su expresión se relajó naturalmente.-Había planeado usar esta ya que solía ser mi habitación pero también hacer que Latina se mueva tampoco es algo bueno aunque este durmiendo tan profundamente. Mejor usaré la habitación de al lado.-Pensando esto, salió de la habitación lentamente en silencio.
En ese entonces, pensó que había sido una buena idea.
Dale se despertó de repente en mitad de la noche.
-¿Por qué me he despertado?-Se preguntó a sí mismo. Aunque era cierto que estaba constantemente alerta por su trabajo, no solía distraerse.
Sentía como que alguien le llamaba.
-¡¿Latina?!
Corrió a prisa, saltando de la habitación, en cuanto llegó al pasillo abrió, inmediatamente, la puerta de la habitación de al lado. Lo que Dale vio, al llegar al medio de la habitación, fue una cama vacía. El color le desapareció de la cara. A pesar de eso, no perdió la cabeza. Con lo que le quedaba de tranquilidad se las apañó para encontrar una presencia. En la esquina de la habitación. Allí, fuera de la cama, la sábana que se había usado para atar la carga extra del equipaje tenía un bulto.
-¿Latina?
Al escuchar la voz de Dale, el butlo de la sábana tembló ligeramente.
-¿Dale…?
-¿Qué pasa?
Al escuchar la voz una vez más, Latina sacó la cabeza de entre la sábana.
-¡Dale!
Corrió a abrazar a Dale, presionando su cara gimoteante contra un Dale perplejo.
-¿Estabas llorando? ¿Qué pasa?
-Me he despertado pero tú no estabas aquí, así que me he asustado pero no sabía donde estabas.-Se quejó entre pausas intermitentes. Su nariz sorbía de vez en cuando.-Dale no aquí yo asustada.
-Perdona…
Después de disculparse con ella sinceramente, le arregló algunos pelos mientras le acariciaba la cabeza con dulzura.
Había estado durmiendo en la habitación de al lado, no obstnate, Latina no lo sabía ya que desde que habían llegado, ella sólo había estado en esa habitación.
Para Dale, esta era la casa donde había crecido y nacido, era un lugar que entendía a la perfección, pero para Latina, era un lugar desconocido que visitaba por primera vez.
Seguramente había estado ansiosa, parecía que Dale había olvidado un hecho tan obvio.
A lo mejor me relajé demasiado por haber venido aquí después de tanto tiempo…
-Lo siento, debes haber pasado mucho miedo.
Latina asintió simplemente y continuó abrazándole, como si no quisiera soltarle.
-Mira, ponte la manta. Hace frío, ¿verdad? Me quedaré a tu lado hasta que te duermas, ¿vale?
Dijo Dale con voz suave.
Las estaciones en Tisroh, una región montañosa, en comparación con Kroix, llegaban más lentamente y las temperaturas eran más bajas. En esos momentos hacía tanto frío que no podías creer que fuera principios de primavera.
-Dale, no te vayas…
Sin embargo, Latina negó con una voz entre sorbos sacudiendo la cabeza, abrazándole todavía más fuerte.
-Quiero estar contigo… No quiero que te vayas… Latina no quiere estar sola…
Latina está… rogándome…
Aunque a veces Latina actuaba como una niña mimada, nunca era egoísta. Esa Latina, que nunca era egoísta le estaba rogando entre sorbos.
-Pues no me queda de otra…
El tiempo que hizo falta para hacerle acceder a su petición fueron apenas unos segundos. Una decisión que se podría considerar algo rápida.

Y cuando a la mañana siguiente su madre entró a saludar totalmente boquiabierta, Dale la miró comom diciendo: “¿qué pasa?”.
-Tu madre… Ya sabes, entiende que hay muchos tipos de personas en el mundo, pero cuando pienso en Latina… Es demasiado joven.
-Mamá, no voy a preguntarte qué diablos tienes en esa cabeza tuya, pero no es así. ¡NO ES ASÍ PARA NADA!
Dale objetó de inmediato al escuchar las palabras que disparaba su madre.
-Tu madre ha oído por ahí que la vida en la ciudad es distinta. Que se casan más tarde y hasta había pensado que no enocntrarías nunca una mujer. Pero aún así, que su hijo esté interesado en una ni-ni-niñi-…
-Latina está escuchando, ¿podéis parar?
Lo que la madre de Dale, Magda, vio fue una jovencita durmiendo al lado de su hijo. Al no ver a nadie en las otras habitaciones, abrió la puerta con dudas en la cabeza y la escena que vio era exactamente así.
Su hijo estaba en una buena edad, pero ver que estaba abrazando a una jovencita mientras dormía, definitivamente, la preocupó. Había pensado que simplemente quería adorar a la chiquilla pero, pensar que su adoración llegaba hasta ese punto… Como su madre, debía corregirle.
Dale se sentó cara a cara con su madre. Como respuesta, su padre que había estado mirando el intercambio entre madre e hijo, sorbió el té y asintió.
-O sea que eso es lo que ha pasado… Tú… tienes ese tipo de intereés, ¿eh?
-Papá, tú también no, no digas eso tan serio.
En ese momento, Latina que les estaba mirando alzó la voz.
-Dale… Todo esto es porque he sido egoísta… Perdona…
-¡Mirad lo que habéis hecho! ¡Ahora Latina está muy deprimida!
-Mira eso. Sí que es una buena chica, ¿eh?
-Sí, sí.
-Latina, mis viejos se están burlando de mí. No te preocupes.-Y entonces, se giró hacia sus padres.-Ha habido veces en las que hecho que Latina se quedase sola en casa, así que no es que no pueda dormir sola, pero esta vez, parecía que le preocupaba quedarse sola en un sitio que no conoce, así que dejandos estar así hasta que se acostumbre.
-Latina todavía es una jovencita, ¿verdad? Las noches en el campo son muy oscuras y dan miedo, ¿a que sí?
Magda cambió la actitud que había estado teniendo de repente y le sonrió a Latina.
-Sí, sí.-Asintió y estuvo de acuerdo Randolf.
-Despertarse en un sitio que no conoces da miedo, ¿verdad? Nuestro hijo no entiende nada, ¿a qué sí?
-Sí, sí.
-Chicos…
-Llamar: “chicos” a tus padres… ¿A ti qué te pasa?
-Estoy exhausto… Y sólo es por la mañana…
-Dale, ¿estás bien? Perdón por ser egoísta.
-Tal y como pensaba… ¡Sólo Latina me puede calmar…!
La voz de Dale contenía los pensamientos más profundos de su corazón.
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